jueves, 28 de febrero de 2013

DESAFIANDO LA IRA

Cuando una persona llega a ser cristiana, su conducta y personalidad deben pasar por ciertos cambios. Uno de esos cambios tiene que ver con el temperamento. Un cristiano debe reaccionar de una manera cristiana. No debe perder el control.

Esta enseñanza trata con el problema de la ira y del mal genio. Veremos la causa básica del mal genio y aprenderemos cómo podemos librarnos del pecado del enojo.

La Destructividad de la Ira

Abel trajo un cordero como ofrendaCaín trajo frutos de sus cosechas

El primer hombre que descubrió el poder destructivo de la ira, fue Caín. Caín y su hermano Abel, fueron los dos primeros hijos de Adán. Cuando estos hijos llegaron a ser adultos, Caín se hizo agricultor y Abel era pastor de ovejas.

A Caín y Abel se les había enseñado la forma correcta de adorar a Dios. Sabían que Dios exigía la ofrenda de un animal inocente como sacrificio por sus pecados. 

Pero cuando llegó el tiempo de adorar al Señor, sólo uno de los hermanos obedeció a Dios. Abel trajo un cordero como ofrenda, pero Caín trajo frutos de sus cosechas.

Dios aceptó a Abel y su ofrenda, pero rechazó a Caín y la suya. Como resultado de ésto, Caín se enojó mucho. Estaba enojado con Dios y tenía envidia de su hermano.
Dios le advirtió a Caín de las consecuencias de su ira. El mensaje de Dios para Caín era éste: “¡Cuidado! Tu ira es como un león esperando a tu puerta. Debes controlar tu ira o ella te controlará a ti”. Pero Caín no respondió a la advertencia de Dios. Sus celos hacia su hermano Abel se transformaron en odio.
Un día en que Caín y Abel estaban juntos en el campo, Caín se levantó contra su hermano y lo asesinó. Así, el primer hombre nacido en este mundo se hizo asesino porque no controló su ira.

Enfrentando la Ira

Igual a Caín, tenemos al “león” de la ira dentro de nosotros. Debemos controlarlo o él nos controlará a nosotros. Dios no ha dicho que nunca debemos enojarnos, pero nos ha advertido del peligro de la ira descontrolada. La Biblia dice:
Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo (Efesios 4:26).
La ira es la más violenta de las emociones humanas. Debido a que involucra sentimientos tan fuertes, la ira está muy cerca del pecado. La Biblia no dice: “Sé bueno y no peques”, o“Ama, pero no peques,” porque la bondad y el amor están muy lejos del pecado. Pero cuando estamos enojados, estamos en peligro de pecar. Alguien ha dicho: “Si vamos a enojarnos y no pecar, podemos enojarnos solamente contra el pecado”.

Hay tres cosas que podemos hacer con nuestra ira:

Podemos expresarla. 

Cuando la ira está fuera de control, hace gran daño. Cuando nos enojamos tanto que deseamos arremeter contra alguien y herirlo, estamos cometiendo un gran pecado. Lo llamamos “perder el control”

A veces pensamos que demostramos lo fuerte que somos cuando nos descontrolamos, pero perder el control es señal de debilidad, no de fuerza. 

La Biblia dice: No te apresures en tu espíritu a  enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios (Eclesiastés 7:9).

Podemos suprimirla.

Suprimir la ira es guardársela adentro. Hay personas que se enojan y expresan su furia abiertamente. Otras tienen los mismos sentimientos de ira, pero logran guardarlos dentro de sí.La ira que se guarda o se mantiene encerrada dentro de nosotros, nos hiere y continúa hiriéndonos. Se convierte en resentimiento y amargura y puede causar una depresión o también muchas clases de enfermedades físicas.


Podemos confesarla.
La mejor manera de tratar con los sentimientos de enojo, es hablar con Dios acerca de ellos. Ésta es una buena forma de desahogarse sin pecar. Dios nos conoce mejor que nos conocemos a nosotros mismos y siempre será comprensivo con nosotros.
El sólo estar en la presencia de Dios nos ayuda a calmarnos. También nos ayuda a ver las cosas en su perspectiva correcta. Muchas veces nos damos cuenta de que lo que nos molestaba tanto, en realidad no era tan importante.

Debemos Luchar contra el Pecado del Mal Genio
El mal genio es la ira descontrolada y ésto siempre es malo. Cuando perdemos el control, sólo queda una cosa por hacer. Debemos confesárselo al Señor como pecado y confiar en la sangre limpiadora de Cristo. Si hemos ofendido o herido a otras personas debemos, desde luego, pedirles perdón.
No importa cuántas veces pierdas el control, debes arreglar las cosas con los demás cada vez. Esto te ayudará a ser humilde y a ver el daño que haces con tu mal genio.
Es mejor no buscar a la otra persona si todavía estás molesto; espera hasta que estés calmado y luego ve y arregla las cosas con ella.

Debemos Buscar la Causa del Mal Genio

Aunque confesemos fielmente nuestro pecado a Dios cada vez que perdemos el control, seguimos teniendo un problema. El problema es que seguimos haciendo la misma cosa vez tras vez. Perdemos el control y lo confesamos. Después perdemos el control de nuevo y de nuevo lo confesamos. Y hacemos lo mismo una y otra vez. No importa cuánto nos esforcemos, seguimos perdiendo el control.
¿Hay algún remedio para este problema? ¡ Sí, lo hay! Lo primero que debemos hacer es descubrir qué es lo que nos causa esa pérdida de control.
La Biblia no dice mucho sobre el mal genio. La razón es que la Biblia se preocupa por la raíz que causa el mal genio, y no sólo por el mal genio en sí.
¿Cuál es la raíz del mal genio? ¡Es el YO! Ésto es lo que produce el mal genio. Cada vez que el mal genio se expresa exteriormente podemos estar seguros de que hay un “YO” enojado por dentro. Podemos esforzarnos mucho en controlar nuestro mal genio pero a menos que nos enfrentemos con el “YO”, seguiremos enojándonos y descontrolándonos.
Veamos algunas situaciones que producen el mal genio para que podamos ver más claramente que el YO es la causa real de nuestro mal temperamento.

• Alguien nos desprecia.

Ser menospreciado o rebajado por los demás, es una de las causas más comunes del enojo. Alguien dice algo desagradable o hiriente acerca de nosotros, y nos enojamos por dentro. Nuestro orgullo ha sido herido. Esto es sólo una de las muchas formas del YO.

• No podemos salirnos con la nuestra.

Somos obstinados y decididos a salirnos con la nuestra. Cuando alguien se nos opone y no podemos hacer lo que queremos, tal vez nos ponemos de mal humor, de mala cara o damos rienda suelta a nuestra ira. ¿Cuál es la causa real de este mal genio? Es el YO.

• Otra persona recibe más honores que nosotros.

Nos gusta que los demás nos respeten y admiren. Por esta razón nos ponemos celosos de otras personas cuando tienen éxito. Los celos se transforman pronto en ira cuando alguien obtiene el empleo o el honor que nosotros deseábamos. Nuevamente la causa real de estos sentimientos malos es el YO.
Estas son sólo unas pocas situaciones que producen el mal genio, pero nos demuestran que la raíz que causa ese temperamento es el YO. Puede ser que no nos demos cuenta, pero la razón principal de todo nuestro descontento es que nos amamos a nosotros mismos y queremos agradarnos. Mientras sigamos haciendo de nosotros mismos el centro de todo, reaccionaremos con ira cuando cualquier persona se nos oponga.
En resumen, el mal genio proviene del ser interno. Proviene del YO. Y hasta que no se trate el problema del YO, el problema del mal genio no será resuelto.
NOTA: Hay una parte de mi ser interno que debo aceptar y un YO que debo negar. Debo aceptarme a mí mismo como una persona única y especial que Dios ha creado. Pero debo negar ese YO, esa vida egoísta y pecadora que es una forma de la carne.

El Remedio de Dios para el Yo

Porque el YO es tan desagradable a Dios y tan destructivo para nosotros, Dios hizo algo al respecto.
¿Qué es lo que hizo Dios respecto al YO? Dios trató con el YO colocándonos en Cristo en la cruz. Cuando Cristo fue crucificado, nosotros fuimos crucificados con Él.
¿Por qué Dios nos crucificó con Cristo? Nos crucificó con Cristo para que pudiéramos dejar de ser controlados por el YO. La Biblia dice:
Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre (el YO anterior) fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado (Romanos 6:6).
Dos realidades grandes y verdaderas para cada cristiano son:
(1) Cristo murió por nosotros, y
(2) nosotros morimos con Cristo.
Las grandes verdades concernientes a nuestra unión con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección, están totalmente explicadas en el Curso 3. La comprensión de estas verdades es absolutamente esencial para una vida victoriosa.
Dios quiere que veamos que, en Cristo, morimos a nuestra vida pasada. Ya no somos la misma persona que éramos antes. Somos “una nueva criatura” en Cristo. No tenemos que ceder a los pecados pasados. Morimos a todos nuestros pecados, incluyendo el pecado del mal genio. La Biblia dice:
Porque los que hemos muerto al pecado (incluyendo el mal genio), ¿cómo viviremos aún en él? (Romanos 6:2).

Pasos Practicos que Debemos Dar

Hemos visto que la raíz que causa el mal genio es el YO, y hemos visto como Dios trata con él. Ahora veamos algunos pasos prácticos que debemos dar:

Debemos reconocer nuestra necesidad.

Mucha gente cuando se enoja, simplemente no reconocen su enojo. Dicen: “¡No estoy enojado!” Otros aceptan que tienen mal genio, pero no lo ven como un pecado serio.
En realidad el mal genio es uno de los pecados peores. La Biblia coloca la ira descontrolada junto con pecados como embriaguez, hechicería, adulterio y asesinato. (Ver Gálatas 5:19– 21). El mal genio simplemente no es aceptable en la vida de un cristiano. La Biblia dice:
Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y todamalicia (Efesios 4:31).
A menos que veamos la gravedad del mal genio y nos propongamos librarnos de él, no lo venceremos. Si nos conformamos en seguir como hasta hoy, no sabremos nada de la victoria de Dios sobre el pecado de la ira.

Debemos aceptar la responsabilidad por nuestro mal genio.

Es muy fácil disculparnos echándole la culpa a otra persona por nuestro mal genio. Decimos, “Si fulano no me hubiera hablado en esa forma, no me habría descontrolado”. En otras palabras, pensamos que el mal genio es un problema externo, causado por algo que viene de afuera.
El hecho es que el mal genio es un problema interno. El mal genio proviene de nuestro interior, no de afuera. Los demás pueden decir o hacer cosas que me incomoden pero nadie puede hacer que yo pierda el control excepto yo mismo.

Debemos contar con nuestra muerte con Cristo.

Dios nos ha dicho claramente que El nos ha librado del poder del pecado y del YO por medio de nuestra muerte con Cristo. El nos dice que debemos contar con estas grandes realidades. La Biblia dice:
Así también vosotros consideraos muertos al pecado (incluyendo el pecado del mal genio), pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro (Romanos 6:11).
Debemos poner en práctica las verdades de Dios. Cuando nos demos cuenta de que nos estamos enojando, podemos decir: “¡Un momento! No me estoy comportando como la persona que realmente soy. Ya no soy la persona que era antes. Mi antiguo y enojado “YO” fue crucificado con Cristo. No tengo que ceder a mi mal genio nunca más. Soy una nueva criatura en Cristo. Cristo vive en mí. El es mi vida”.

Debemos negarnos al YO.

Que perdamos o no el control del enojo, no se determina por lo que suceda exteriormente. Eso se determina por quien está controlando nuestro ser interno.
Sólo Cristo tiene el derecho de dirigir nuestra vida, pero el YO aún intenta gobernarnos. Cada cristiano debe elegir si será gobernado por Cristo o por el YO.
El propósito de Dios es que Cristo reine en el trono de tu corazón. Para que El pueda reinar, el YO debe quedarse en el lugar de muerte en la cruz.
Una cosa es comprender la enseñanza de que fuimos crucificados con Cristo. Es otra cosa el poner esto en práctica y realmente negarnos al YO. Pero ésto es lo que debemos hacer. Jesús dijo:
Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame (Lucas 9:23).
Para vencer el mal genio, debemos negar al YO. ¿Qué significa negar al YO? Significa escoger la voluntad de Dios en lugar de la mía. Negar al YO es como decir: “No insisto en salirme con la mía. Acepto el plan de Dios”.
El mundo dice: “Preocúpate por ti mismo”, pero Jesús dice: “niegate a ti mismo”. Nunca podremos controlar el temperamento a menos que le entreguemos a Dios nuestra voluntad y escojamos la de Él.
Con el tiempo veremos que el Señor nos permitirá pasar por muchas situaciones en las que seremos despreciados, maltratados o molestos. Ésta es la manera en que Dios trata con el “YO” y con nuestro mal genio. El propósito de Dios en todas estas circunstancias es que aprendamos a tener paciencia y a negarnos a nosotros mismos, permitiendo de buena gana que Dios haga lo que quiere en nuestra vida.

BUENOS CONSEJOS!
Cuando alguien te hace esperar por mucho tiempo, no tienes que inpacientarte. Puedes decir: “Señor, Tú sabes que necesito aprender a tener paciencia. Tú estás al control de mis circunstancias y has permitido ésto para enseñarme a ser más paciente”.
Cuando alguien dice o hace algo que hiere tu orgullo, tampoco debes enarguirte. Puedes decir: “Señor, Tú sabes lo orgulloso que soy. Te doy gracias por tratar conmigo en cuanto a mi orgullo pecaminoso”.
Cuando otros no hacen lo que tú quieres y no puedes salirte con la tuya, ésta es la oportunidad para morir al YO (al viejo hombre). Puedes decir: “Señor, siempre quiero salirme con la mía, pero Tú sabes lo que es mejor para mí. Acepto Tu voluntad”.
En cualquier situación que el Señor disponga para nosotros, podemos decir: “Señor, ésto es lo que Tú has dispuesto para mí y es Tu manera de tratar con mi vida egoísta y con mi mal genio. Acepto todo ésto de Ti y te doy gracias por ello”.


No presumas del día de mañana, pues no sabes lo que el mañana traerá. Deja que sean otros los que te alaben; no está bien que te alabes tú mismo. Las piedras y la arena son pesadas, pero más pesado es el enojo del necio. La ira es cruel y el enojo destructivo, pero los celos son incontrolables. Vale más reprender con franqueza que amar en secreto. (Provided by Reina Valera - revisión 1995, texto). Proverbs 27: 1-5. Power by TBM Missions


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miércoles, 27 de febrero de 2013

(En las buenas y en las malas) APRENDIENDO A TENER CONTENTAMIENTO

Pablo escribió, “ . . . He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación”. Filipenses 4:11Dios quiere que aprendamos a enfrentar la vida con gozo y confianza. Para hacer esto debemos aprender a contentarnos en todas las circunstancias variables de la vida. En esta lección aprenderemos una gran verdad que puede cambiar nuestra vida.



¿Cuál es esta verdad? Es la siguiente: Dios y lo que Dios me da, es todo lo que necesito.

Dios El Proveedor

La Biblia enseña que el soberano Dios del universo nos ama y ha prometido darnos todo lo que realmente necesitamos. Él no ha prometido darnos todo lo que “queremos”, pero sí, prometió suplir nuestras necesidades. 

El apóstol Pablo dijo:
Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Filipenses 4:19).

• Dios suple nuestras necesidades materiales.

En San Mateo, capítulo cinco, el Señor Jesús nos dice que no estemos ansiosos por nuestras necesidades materiales, como comida, ropa y otras necesidades de la vida. Jesús dijo:
No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. . . . vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas (San Mateo 6:25, 32–33).

• Dios suple nuestras necesidades emocionales más profundas.

En las dos lecciones pasadas vimos cómo Dios suple nuestra necesidad de significación propia y seguridad. Él nos ha hecho miembros del cuerpo de Cristo, y todo miembro del cuerpo de Cristo es importante. Él nos ha “aceptado en el Amado”. Nos ama incondicionalmente. Dios nos dice:
Con amor eterno te he amado . . . (Jeremías 31:3).

• Dios suple nuestras necesidades espirituales.

En Cristo, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para la vida espiritual. La Biblia dice:
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo
(Efesios 1:3).

• Dios nos da libremente todas las cosas.

Al darnos Su Hijo, Dios nos ha dado un regalo grandioso. Puesto que Él nos ha dado el regalo más grande de todos, Su Hijo, podemos estar seguros de que Él nos dará también cualquier otra cosa que podamos necesitar. La Biblia dice:
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Romanos 8:32).
Es maravilloso saber que tenemos un Padre celestial que por sí mismo ha tomado la responsabilidad de suplir todas nuestras necesidades. Un conocido predicador, A. W. Tozer, dijo:
Teniendo nosotros la bondad de Dios que desea nuestro mayor bienestar, la sabiduría de Dios que lo planea y el poder de Dios para realizarlo, ¿qué más nos puede faltar? Seguramente somos las más favorecidas de todas las criaturas.*

Satanás el Tentador

Aunque Dios ha provisto todas nuestras necesidades, no debemos olvidar que tenemos un enemigo que nos odia y desea destruirnos. La Biblia dice:
Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar (1 Pedro 5:8).
Necesitamos comprender como nos tienta Satanás; la mayor parte, si no todas, de las tentaciones de Satanás, consiste en poner en nuestra mente pensamientos erróneos. Satanás nos pone pensamientos como éste: “Dios no ha provisto todas tus necesidades. Necesitas algo más que Dios y lo que Él te ha dado”. Ésta fue exactamente la forma en que Satanás tentó al primer hombre y a la primera mujer.
Adán y Eva fueron creados por Dios y puestos en un jardín bellísimo que Dios mismo había creado para ellos. En el Jardín del Edén cada árbol era agradable a la vista y bueno para comer. Dios había dado a Adán y a Eva una tarea: debían cuidar el jardín que Él había plantado. Ellos gozaban del amor y aceptación de Dios. Tenían una comunión diaria con Él. Tenían un ambiente perfecto.
Imagínate un círculo que representa el mundo que Dios hizo para Adán y Eva. En ese mundo, Adán y Eva tenían todo lo que necesitaban. Si hubieran necesitado cualquier otra cosa, es seguro que Dios la hubiera provisto. Adán y Eva podían decir con toda veracidad:
“Dios y lo que Él ha provisto es todo lo que necesitamos”.
Tal vez nos preguntemos, “¿Cómo es que Satanás pudo tentar a alguien que vivía en un medio ambiente perfecto?” Pero la tentación de Satanás a Eva fue muy sencilla. Le insinuó que ella y su esposo necesitaban algo más de lo que Dios les había dado. Satanás quería que Eva pensara: “Dios nos está negando algo que es bueno”.
Eva creyó la mentira de Satanás. Llegó a ser una realidad en su mente y ella actuó según su creencia. Comió del fruto prohibido. Se lo dió a su esposo y él también lo comió. Su desobediencia trajo al mundo el pecado y la muerte, junto con toda la tristeza, miseria y dolor, que son resultados del pecado.

Cómo nos tienta Satanás

Imaginémonos nuevamente un círculo representando las circunstancias que Dios ha arreglado para nosotros. Dentro de este círculo, Dios ha provisto todo lo que realmente necesitamos.
Las cosas no son perfectas en nuestro pequeño “círculo” y nunca lo serán en esta vida. Vivimos en un mundo que está bajo la maldición del pecado. Por lo tanto, enfrentaremos muchas pruebas y problemas. Dios no nos ha prometido una vida fácil ni ha prometido darnos todo lo que queremos. Pero ha prometido suplir nuestras necesidades y estar siempre con nosotros. Yo puedo decir con toda veracidad:“Dios y lo que Dios ha provisto para mí, es todo lo que necesito”.
Satanás, nuestro gran enemigo, intentará engañarnos tal como engañó a Adán y Eva. Tratará de poner en nuestra mente pensamientos erróneos. Satanás nos mostrará algo que está fuera de “nuestro círculo” y nos sugerirá: “Tú necesitas ésto. De hecho, no podrás ser feliz si no lo tienes”.

El Peligro de Aceptar Pensamientos Erróneos

Tal vez no podamos evitar que Satanás nos sugiera pensamientos erróneos, pero sí, podemos rechazarlos.
Para comprender el peligro de aceptar pensamientos erróneos, debemos recordar esta verdad: Estamos controlados por la forma en que vemos y creemos las cosas. Lo que creemos determina lo que hacemos y lo que sentimos.
Si aceptamos un pensamiento malo, éste se transforma en una creencia errónea y las creencias erróneas nos llevan a acciones erróneas y a sentimientos erróneos. Estos sentimientos erróneos por lo común nos llevan a conflictos internos.

Enfrentando Nuestros Conflictos Internos

Los cristianos también, como la gente inconversa, tienen conflictos internos tales como resentimientos, miedo, preocupaciones, culpabilidad y complejo de rechazo. Para sobreponernos a estos problemas, debemos descubrir su causa y cómo luchar contra ellos.
La raíz de la mayoría de los problemas internos es la creencia errónea de que necesitamos algo más que Dios y lo que Él ha provisto para nosotros.
Veamos algunos de los problemas más comunes y la creencia errónea que está involucrada en cada uno de ellos.

• El Resentimiento

El resentimiento viene cuando creemos que lo que Dios ha provisto para nosotros no es lo mejor. Podemos sentir resentimiento por algo respecto a nuestra persona. También podemos estar resentidos con nuestros padres o algún otro familiar. Podemos estar resentidos con nuestras circunstancias, o aún con Dios.
La solución a este problema es creer que Dios y lo que Él nos ha dado es lo que nosotros necesitamos. Tal vez no comprendamos nuestra situación, pero no debemos sentirnos ofendidos por lo que Dios hace o deja de hacer.
Jesús dijo:
Bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí (Mateo 11:6).

• El Miedo

Cuando siento miedo, quiere decir que no estoy confiando en Dios y su cuidado. Dios conoce nuestro corazón y sabe la propensión que tenemos al miedo. En la Biblia cientos de veces Él nos dice:“No temas”. La razón por la que no debemos tener miedo es que Dios mismo está con nosotros. Dios dice:
No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia (Isaías 41:10).

• La Preocupación

Nos preocupamos y nos afanamos porque no creemos que Dios nos cuidará ni suplirá nuestras necesidades.
La preocupación tiene un efecto destructivo en nosotros. Además es un pecado contra Dios. El preocuparse es pecado porque duda del amor de Dios, duda de la sabiduría de Dios y duda del poder de Dios. David aprendió cuál era el remedio para la preocupación. 

Dijo:
Jehová es mi pastor; nada me faltará (Salmo 23:1).

• La Culpabilidad

La culpabilidad es ese sentimiento de condenación que tenemos cuando pensamos en nuestros pecados. El recordar constantemente nuestros pecados produce una gran angustia en nosotros.
En la raíz de este problema está nuestra falta de entender y confiar en el hecho de que Dios ha provisto para nosotros el perdón completo. Él ha provisto un Salvador, el Salvador perfecto: Jesucristo. La Biblia dice:
Sabed, pues, esto . . . que por medio de él [Jesucristo] se os anuncia perdón de pecados, y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree (Hechos 13:38–39).
Dios nos ha dicho que, en Cristo, somos perdonados de todo pecado. Cuando seguimos condenándonos por nuestros pecados, no estamos creyendo a Dios. La Biblia dice:
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús . . . (Romanos 8:1).

• Los Sentimientos de Rechazo

Hay veces que nuestro interés en cierta persona crece hasta que sentimos que es indispensable tener el amor de esa persona para poder ser feliz. Sin embargo la persona no parece tener ningún interés en nosotros. Como consecuencia, nos sentimos rechazados y heridos y posiblemente aún enojados.
En la raíz de este problema radica la creencia de que yo debo tener el amor de aquella persona en particular para llenar mis anhelos. Ésta es una creencia errónea. Dios ha prometido suplir todas mis necesidades. El hecho de que Él no me ha dado el amor de esa persona significa que en realidad no lo necesito. Puedo creer que necesito el amor de esa persona y puedo estar muy triste y herido porque no lo tengo, pero debo volver a esta gran verdad: Dios y lo que Él ha provisto para mí es todo lo que necesito.
No es malo amar a alguien y estar triste cuando esa persona no corresponde a tu amor. Pero nunca debes creer que tú tienes que tener el amor de esa persona para ser feliz.
En realidad, Cristo y sólo Cristo, puede satisfacer plenamente tu corazón. Ningún ser humano puede hacerlo. Si buscamos en la gente lo que sólo podemos encontrar en Cristo, seremos desilusionados. Solamente el amor de Cristo puede satisfacer completamente los anhelos del corazón.
Aunque todos estos conflictos internos son diferentes, tienen la misma raíz. La raíz común en cada caso es la creencia errónea de que necesitamos algo más que Dios y lo que Dios ha provisto para nosotros. En cada caso el remedio es volver a esta gran verdad:Dios y lo que Dios me da es todo lo que necesito.

El Secreto para estar Contento

El apóstol Pablo no tuvo una vida fácil. Sufrió muchas persecuciones. Era pobre y a menudo tenía aflicciones. Tenía problemas físicos de los cuales no fue liberado. Pasó mucho tiempo en prisiones. Sin embargo, con todo ésto, Pablo era un cristiano muy contento. El dijo:
. . . He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación (Filipenses 4:11).
Pablo aprendió a estar contento tuviese mucho o poco, estuviese en prisión o libre, en abundancia o en aflicción. Había aprendido que Dios y lo que Él había provisto era todo lo que necesitaba. Pablo dijo:
Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad (Filipenses 4:12).
Pablo escribió,
. . . He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación (Filipenses 4:11).
¿Cuál es el secreto del contentamiento? El secreto del contentamiento es creer que Dios y lo que Él me da es todo lo que necesito. Es aprender a estar contento en cualquier situación en la cual Dios me ha puesto.
Dios dice que debemos vivir sin codicia. Codiciar significa desear ardientemente algo que pertenece a otra persona. Se nos manda no ser codiciosos, sino, lo contrario: estar contentos con lo que tenemos. La Biblia dice:
Sean vuestras costumbres (tu manera de vivir) sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: NO te desampararé, ni te dejaré (Hebreos 13:5).
En este versículo, Dios nos dice por qué debemos estar contentos. Debemos estar contentos (1) porque tenemos a Dios mismo viviendo en nosotros, y (2) porque tenemos lo que Él ha provisto para nosotros. Ésto es todo lo que necesitamos.

Adquiere sabiduría y buen juicio;no eches mis palabras en olvido. (Provided by Reina Valera - revsión 1995, texto). Proverbs 4: 5 Power by TBM Missions

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martes, 26 de febrero de 2013

"Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, 
 y todas estas cosas os serán añadidas.
Mateo 6:33




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En el nombre de Jesús quiero adorarte reconociendo tu grandeza y poder en este nuevo año que comienza, declarando que eres el Señor, entregándote por completo cada día y hora del año 2013. Te entrego mi vida, mi familia, mi trabajo, mis pertenencias y todo mi ser para estar bajo las sombra de tu…s alas. En acuerdo con tu palabra y tus promesas declaro y recibo que seré libre de todo engaño y trampa del enemigo. Que seré libre de toda persona y actividad que me quita el tiempo y me frena en el propósito para el cual me has hecho nacer…


Abro en el nombre de Jesús las puertas de las mejores oportunidades y conexiones en todas las áreas de mi vida. Decreto que todo lo que estuvo frenado y estancado en 2012 será desatado y liberado para manifestarse en el 2013.

Cancelo en el nombre de Jesús todo pensamiento negativo, mediocre, pecaminoso y de temor. Establezco que en 2013 mi mente estará libre, limpia y con una fe creciente y fuerte.

Ato la enfermedad en el nombre de Jesús y todo problema de salud en mi cuerpo físico. Le ordeno a mi cuerpo que funcione según la salud y sanidad que Dios estableció en su perfecto plan. Resisto y ato todo creencia religiosa de esclavitud económica, pobreza y escasez. Rompo toda maldición en mi apellido y linaje y desato la sobre abundancia.
Declaro que en 2013 Dios suplirá mucho más abundantemente de lo que pido o entiendo.

Abro mi mente a la fe expansiva, a la visión amplia y creativa de Dios. Recibo en mi mente todo lo bueno, lo positivo y de bendición según lo que Dios estableció para mí. Cierro la puerta a la mediocridad, la maldición y a la ignorancia para recibir por completo la sabiduría de lo alto y la excelencia del reino de Dios. En 2013 Seré como el profeta Daniel 10 veces mejor que 2012. Proclamo que los ángeles de Dios estarán a disposición mía y de mi familia, para protegernos de todo accidente, contratiempo, pérdida, estafa, robo y opresión en la mente y corazón. 

Padre Celestial Te pedimos perdón por toda iniquidad generacional y por todo pecado. Te pedimos que limpies nuestra conciencia, nuestro corazón y todo nuestro ser con la preciosa sangre de Jesús. “Purifica también nuestras lenguas para que salgan palabra de vida, bendición, éxito, salud y prosperidad.

Establezco que seré un movedor de montañas y saltaré de cima en cima. Alcanzando los sueños de mi corazón.
Te adoramos Dios todopoderoso porque estarás con nosotros todo el 2013 y veremos tu gloria y será nuestra boca llena de risa y alabanza para que muchos crean y puedan ver la manifestación de tus hijos…

“Gracias Dios Padre en el nombre de Jesús. ¡Amén!” 




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Gratitude Over All..... even on Failures



Being imperfect doesn't disqualify us from serving God; 
it just emphasizes our dependence on His mercy.

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G

r

a

c

i

a

s






by Anne Cetas
When I visited Mexico, I wished I knew how to speak Spanish. I could say gracias (thank you), muy bien (very good), and hola (hello).

But that was about it.
I grew tired of just saying gracias to everyone who talked with me or did something for me.
But we should never grow tired
of giving words of thanks to God.
David knew the importance of saying thanks. After he became king over Israel and had a tent constructed to house the ark of the covenant (where God’s presence dwelt), he appointed some of the Levites “to commemorate, to thank, and to praise the Lord (1 Chron. 16:4). Many people remained there to offer sacrifices and give thanks to God daily (vv.37-38).
gracias


David also committed to Asaph and his associates a song of thanks (1 Chron. 16:8-36).

His psalm gave thanks for what the Lord had done: His deeds among the peoples (v.8), “His wondrous works” (v.9), “His wonders, and the judgments of His mouth” (v.12), and His “salvation” (v.35).

David’s song also gave praise for who the Lord was:
good, merciful, and holy (vv.34-35).




Read:
 
1 Chronicles 16:7-10,
23-36



( 1 Chronicles 16-Audio-)
   













Oh, give thanks to the Lord! —1 Chronicles 16:8


Like David, we should never grow tired of sayinggracias to God for who He is and for all He’s done for us. Take time today to offer your sacrifice of praise to Him.
1chronicles16

Praise, my soul, the King of heaven, To His feet thy tribute bring; Ransomed, healed, restored, forgiven, Evermore His praises sing. —Lyte
The heart filled with praise brings pleasure to God.






Bible in a Year:
Joshua 13-15; Luke 1:57-80


"Reflexions from Our Daily Bread"
Posted by: Ben Ayala :  benayalal@gmail.com email
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