miércoles, 29 de enero de 2014

"¿Debemos y podemos los cristianos votar?"

Votar es el deber y la responsabilidad de cada cristiano y votar por los líderes que promueven los principios cristianos es importante.

Ciertamente Dios está en control, pero eso no significa que no hagamos nada para fomentar Su voluntad.

En 1 Timoteo 2:1-4, se nos ordena orar por nuestros líderes. En términos de liderazgo político, hay evidencia en la Escritura de que algunas veces Dios ha estado disgustado con nuestras elecciones (Oseas 8:4).

La evidencia del dominio del pecado en este mundo, está por todas partes. Mucho del sufrimiento en el mundo se debe al liderazgo (Proverbios 28:12).

La Escritura da instrucciones a los cristianos para que obedezcan a las autoridades legítimas, a menos que éstas contradigan los mandamientos del Señor (Hechos 5:27-29; Romanos 13:1-7). Como creyentes nacidos de nuevo, debemos esforzarnos por elegir líderes quienes serán a su vez guiados por nuestro Creador (1 Samuel 12:13-25).

Los candidatos o aspirantes que violan los mandamientos bíblicos, nunca deben ser apoyados (Proverbios 14:34). Los cristianos deben votar como sean guiados a través de la oración y el estudio tanto de la Palabra de Dios como de las realidades de las opciones en la votación.

Los cristianos en muchos países de este mundo son oprimidos y perseguidos. Sufren bajo gobiernos ante los que ellos no tienen el poder para cambiar, gobiernos que odian su fe y silencian sus voces. Estos creyentes predican el Evangelio de Jesucristo a riesgo de su propia vida. Muchos son muertos para que otros puedan beneficiarse del amor de Dios.

Los cristianos y No cristianos han sido bendecidos con el derecho de hablar y elegir a sus líderes sin temer por ellos mismos y sus familias. En nuestros días y en esta era, hay muchos que quieren retirar el nombre y el mensaje de Cristo totalmente fuera del ojo público.

Votar es una oportunidad para promover, proteger y preservar un buen gobierno. Dejar pasar esa oportunidad, significa permitirles a aquellos que denigrarían el nombre de Cristo que se abran camino en nuestras vidas.

Los líderes que elegimos – o no hacemos nada para quitarlos – tienen gran influencia en nuestras libertades. Ellos pueden elegir proteger nuestros derechos de adorar y propagar el Evangelio, o pueden restringir nuestros derechos.

Ellos pueden dirigir nuestra nación hacia la rectitud o hacia un desastre moral. Los cristianos deben ponerse de pie y seguir el mandato de cumplir con el debere cívico (Mateo 22:21).


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