sábado, 17 de mayo de 2014

Tomando aire espiritual

Aportacion de: Ben Ayala
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
~~~~~
~~~
~
Los seres humanos nos exponemos a realidades visibles e invisibles: lo natural y lo sobrenatural. Reflexionemos sobre estos dos mundos, ubicándonos observando ballenas en la costa. Este mamífero descansa en la superficie durante un tiempo, luego respira un par de veces (y crea unos chorros espectaculares) y se sumerge unos 1,500 metros para alimentarse.

A pesar de tener su propio hábitat marino, debe salir a la superficie para tomar aire de tanto en tanto o se muere. Aunque no conoce mucho el mundo de arriba, necesita un contacto vital con él para sobrevivir.

A veces, me siento como esa ballena, tomando aire espiritual en intervalos regulares para mantenerme con vida. Pero no hay una división clara entre lo natural y lo sobrenatural. Lo que hago como cristiano (orar, adorar, demostrar el amor de Dios al enfermo, al necesitado y al preso) es tanto sobrenatural como natural.

El mismo Dios que creó el mundo visible, lo sustenta activamente, y abrió un camino para acercarnos a Él, el Invisible. Pablo escribió: «Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte (Colosenses 1:21-22).

Todas nuestras acciones ocurren en el mundo visible, que podemos tocar, oler y ver. Sin embargo, el Creador ha proporcionado una manera de respirar el aire espiritual que necesitamos y anhelamos.

Los hijos de Dios siempre pueden acceder a su trono.
.............................
...................................
 
Human beings straddle visible and invisible realities—the natural and the supernatural. Let’s think about these two worlds, placing ourselves out in a boat to watch whales off the coast. A whale would rest on the surface for a while, then breathe deeply a few times, his exhalations creating a spectacular spout, before plunging a mile deep to feed on squid.

Despite having its own lively habitat of marine plants and sea creatures, the whale must surface for oxygen from time to time or it dies. Though it knows little about the world above, it needs vital contact with it to survive.

I sometimes feel like that whale, coming up for spiritual air at regular intervals to stay alive. But there is no neat division between the natural and the supernatural. The world we live in is not an either/or world. What I do as a Christian—praying, worshiping, demonstrating God’s love to the sick, needy, and imprisoned—is both supernatural and natural.

The same God who created the world that’s visible to us actively sustains it and has made a way for us to approach Him, the invisible. Paul wrote, “You, who once were alienated and enemies in your mind by wicked works, yet now He has reconciled in the body of His flesh through death” (Col. 1:21-22).

All our actions take place in the visible world, which we can touch, smell, and see. Yet the Creator and Sustainer of all things has provided a way for us to breathe the spiritual air we need and crave.

God’s throne is always accessible to His children.

No hay comentarios:

Publicar un comentario