martes, 24 de junio de 2014

Es tiempo de buscar al Señor

Aportacion de: Ben Ayala
A comienzos del 2000, Ricardo Oliveira era uno de los delanteros más codiciados del fútbol mundial. Jugó en España, en el Valencia, el Betis y el Zaragoza; y en Italia, en el Milan.

Cuando Ricardo era niño (tenía ocho años), su padre murió, así que tuvo que ganarse la vida vendiendo lo que encontraba en la basura por la calle. No tiene amigos de la infancia, porque todos los niños que jugaban con él murieron por enfermedades o debido a las drogas. Los más «afortunados» fueron a parar a las cárceles del Estado.

Ricardo siempre dice que la diferencia en su vida la hizo Dios. Muchos de sus compañeros adolescentes rechazaron el mensaje del evangelio, a pesar de vivir en lugares dónde las personas sabían lo que Jesucristo podía hacer.

«Es tiempo de buscar al Señor, hasta que Él venga y traiga lluvia de salvación sobre nosotros» (Oseas 10:12). 


Este es el versículo clave del libro del profeta Oseas, y hoy puede ser también la promesa clave en tu vida.

Para que el pueblo se diera cuenta de lo lejos que estaba de Dios, el Señor obligó a Oseas a casarse con una mujer infiel, así podría llegar a ser un ejemplo para todos. Dios quería enseñarles a los suyos que su pecado contra Él era exactamente igual a la infidelidad en el matrimonio; una deslealtad que destruye el amor y la confianza.

Nos asombra que Dios le dijera a Oseas que hiciera algo incomprensible: casarse con alguien que iba a serle infiel. Nos asombra aun más que eso fuera lo primero que le pidió al profeta ¡antes de llamarlo a hablar en su nombre!

La carga de Oseas fue muy grande; y también la de sus hijos, ya que siempre fueron considerados hijos de la infidelidad.

Vemos dos lecciones muy importantes: 

en primer lugar, si Dios nos pide que hagamos algo, nos dará la fuerza para llevarlo a cabo; 

en segundo lugar, no debemos juzgar a nadie por lo que esté sucediendo en su vida, ya que quizá está llevando a cabo lo que el Señor le ha pedido y nosotros no lo sabemos.

Oseas muestra en su propia vida lo que Dios está sufriendo con la infidelidad de su pueblo.
Dios llama a su pueblo a que se vuelva a Él y deje de ser infiel; de lo contrario, sufrirá las consecuencias de caer en manos de sus enemigos. 

Cuando no queremos saber nada de Dios, nos exponemos a que cualquiera destruya nuestra vida. Si despreciamos a quién nos protege, no tenemos ningún valor.

Dios le pidió a Oseas que no abandonara a su mujer, para mostrar a todos que Él nos sigue amando, aun cuando nosotros lo abandonamos. 

Es tiempo de buscar a Dios para que Él nos llene con su presencia.
***************
******
***
*

lunes, 23 de junio de 2014

Restaurado por el Maestro.

Aportacion de: Ben Ayala

A través de los siglos, se ha intentado muchas veces restaurar las obras de arte deterioradas por el tiempo. Aunque algunos de estos esfuerzos han preservado con destreza la obra original de los artistas, en ciertos casos, han dañado la labor de genios, como, por ejemplo, estatuas griegas antiguas y, al menos, dos pinturas de Leonardo da Vinci.
En su carta a los cristianos en Colosas, Pablo describió un proceso de restauración imposible en el mundo del arte: la restauración del pueblo de Dios.

El apóstol escribió: «… habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno» (Colosenses 3:9-10).

No se trata de un intento de renovar la obra de un artista fallecido. Es una restauración espiritual realizada por el Dios vivo, quien nos creó y nos dio nueva vida en su Hijo Jesucristo.

Su gracia nos permite ver con mayor claridad su propósito para nosotros.
El lienzo de nuestra vida está en las habilidosas manos de nuestro Señor, quien sabe bien para qué fuimos diseñados.

No importa cuán sucios o dañados por el pecado estemos; 
hay esperanza para una renovación y restauración. 

"El Maestro Artista está vivo y obrando en nosotros."
Jesús es especialista en restauraciones.
**************************************
**************

miércoles, 18 de junio de 2014

Sonrie !

Aportacion de: Ben Ayala

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
~~~~~~~~~~~~
~~~


Leí sobre un estudio reciente, cuya conclusión indicaba que sonreír puede ser bueno para la salud. La investigación muestra que sonreírse disminuye la frecuencia cardíaca y reduce el estrés.

No obstante, una sonrisa no solo te hace bien a ti, sino que, al darla con sinceridad, bendice también a quienes la reciben. Sin pronunciar palabra, puede transmitirles a los demás que te agradan y que estás contento con ellos. Una sonrisa es capaz de abrazar a una persona con amor, sin siquiera tocarla.

La vida no siempre nos da motivos para sonreír, pero, cuando vemos una sonrisa de corazón en el rostro de un niño o a través de arrugas producidas por los años, nos estimula.

Las sonrisas también son una señal de la imagen de Dios en nosotros. En la antigua bendición registrada en el libro de Números, vemos un indicio de que el Señor «sonríe»: 

«El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;
 el Señor alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz» 

Estas palabras son una expresión idiomática del favor de Dios sobre la vida de una persona, al pedirle que les sonría a sus hijos.

Por eso, recuerda hoy que Cristo te ama, que le agrada derramar su gracia y hacer resplandecer su rostro sobre ti.

Oremos:

"Señor, que mi vida sea agradable a Ti, que estés

contento de que Tu rostro resplandezca sobre mí. Y así como Tu

amablemente sonríes en mi vida, pueda yo encontrar hoy a alguien

con quien pueda compartir Tu amor a través de una sonrisa."
Amen...

Tu sonrisa puede ser un mensaje de ánimo
de parte de Dios a alguien necesitado.



jueves, 12 de junio de 2014

Disfrutemos aun estando cansados !

 Aportacion de: Ben Ayala
Carlo Ancelotti
~~~
Carlo Ancelotti fue un excelente centrocampista del Milan de Arrigo Sachi, equipo ganador de la Copa de Europa. 

A pesar de su calidad, cada vez que se enfrentaban a su eterno rival (el Inter), vivía preocupado por cómo desarrollar su juego lo mejor posible.

El holandés Van Basten, máximo goleador del equipo, le dijo antes de un partido, al ver la tensión que llevaba: «No tengas miedo a nada. Tú dame la pelota y después preocúpate de venir a abrazarme».

Preocupaciones. Todos las tenemos. Nos cuesta mucho aprender que la tensión y la preocupación nos impiden sonreír y divertirnos. 

Nos preocupamos antes de que sucedan las cosas; vivimos tensionados cuando estamos atravesando un momento difícil, y, ¡como si fuera poco!, nos llenamos de tristeza recordando lo mal que lo hemos pasado.

¿Recuerdas? Dios nos hizo para disfrutar. Fue Él quien inventó el juego, la belleza, la alegría, la felicidad, los abrazos… La promesa del Creador para nuestra vida es muy clara: «Saldrás a bailar con los que se divierten» (Jeremías 31:4).

¡Esto es lo que Él espera de nosotros! Como cualquier padre, Dios quiere que sus hijos sean inmensamente felices.
********************
************
~~~~~~~~~~~~~~~
+
El problema más grave de la humanidad es haberle dado las espaldas a Dios. Si lo abandonamos, lo perdemos todo. Desde que decidimos vivir por nuestra propia cuenta, es imposible disfrutar de manera total.

Siempre tendremos que conformarnos con pequeños instantes de felicidad que son solo un reflejo de lo que el Señor había diseñado para nosotros. Tras ser creados para sumergirnos y disfrutar en un mar absolutamente tranquilo y radiante, nos conformamos con chapotear en una charca frente a nuestra casa.

La diferencia está en lo que Él hace en nuestra vida. Competimos, pero no se nos viene el mundo abajo cuando perdemos. Trabajamos por el placer de llevar a cabo lo que hacemos bien, porque eso nos gusta. Tenemos amigos, pero no solo para que nos ayuden, sino también para ayudarlos.

Disfrutamos aun estando cansados, porque sabemos que, un día, nuestro cuerpo será transformado y no habrá ninguna sombra de mal en él. (¿Te imaginas en la eternidad jugando el tiempo que quieras sin cansarte?).

¡La Biblia dice que, cuando el Señor Jesús vuelva, los jóvenes volverán a jugar! ¡Es una de las consecuencias! (Zacarías 8:5; Jeremías 30:19; Jeremías 31:4).

Todos disfrutaremos del reinado de la alegría, porque será el mismo Hijo de Dios
el que gobernará todo.

Aquel que anunció un día: 

«Yo he venido para que tengáis vida en abundancia» 
(Juan 10:10),
 sabe muy bien de qué está hablando.
~~~~~~
~~~
~