martes, 28 de julio de 2015

Sumando las Aflicciones....




Aportacion de: Ben Ayala

Tarde o temprano todos sentiremos los dolorosos efectos del pecado.

Algunas veces es el peso de los nuestros propios, y la vergüenza además de la pena de haber fallado miserablemente.

Otras veces, es la carga de los pecados de alguien más la que nos causa aflicciones – alguien que nos traicionó, engañó, abandonó, mintió, nos hizo quedar en ridículo y lucir como tontos.

Pensemos acerca de esas veces cuando el peso de esa culpa o dolor fue tan pesado que nos forzaba a tratar de no levantarnos de la cama.

Ahora, tratemos de imaginar la pesadez, que la combinación de las aflicciones de los pecados de todos ha causado a tu familia, a tu iglesia y a tu comunidad.

Añade a eso todo el sufrimiento que el pecado ha causado a todos, en tu ciudad, en tu estado, en tu país, y en el mundo entero.

Entonces, tratemos de imaginar el total de las aflicciones que el pecado ha causado a través de todos los siglos, desde la creación.

¿Hay ahí asombro, al saber que el peso de todos estos pecados empezó a exprimirle la vida a Jesús en la noche en la que Él fue llamado a soportarlo?  (Mateo 26:36-44).

Al día siguiente, de igual manera Su amado Padre lo abandonaría.

Ningún otro sufrimiento tiene comparación.
El pecado situó a Jesús en la prueba extrema.
Pero Su amor la resistió, Su fortaleza la perforó, y Su poder la venció.

Gracias a la muerte y resurrección de Jesús, sabemos, sin lugar a dudas, que:
el pecado no puede y nunca ganara.

------Meditacion:
¿Esta Dios distanciado del pecado humano, ese pecado de destruye nuestra estructura moral?
¡No, no: Jesucristo sintió nuestra agonía cuando el venció a el pecado y a la muerte!
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La tumba vacía de Jesucristo nos garantiza nuestra victoria sobre 
el pecado y sobre la muerte.
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