sábado, 28 de noviembre de 2015

Lucas 10 , Juan 11 "El Servicio y Las Cosas Buenas"

Leer: Lucas 10:38-42  
Aportacion de: Ben Ayala

Mientras miraba una exhibición de fuegos artificiales durante una celebración en la ciudad capital, me distraje. 
 
Hacia ambos lados del evento principal, se veían ocasionalmente destellos de fuegos más pequeños. 
 
Eran bonitos, pero hicieron que me perdiera de disfrutar la exhibición más espectacular que estaba justo arriba de mi cabeza.
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A veces, las cosas buenas nos privan de algo mejor. 
 
A Marta, cuya historia se registra en Lucas 10:38-42, le sucedió lo mismo. 
Cuando Jesús y sus discípulos llegaron a la aldea de Betania, ella los recibió en su casa. Ser una buena anfitriona implicaba que alguien preparara la comida para los huéspedes; por eso, no debemos ser demasiado duros con ella.

Cuando Marta se quejó de que su hermana María no la ayudaba, Jesús defendió la elección de esta de sentarse a sus pies. 
 
Sin embargo, el Señor no estaba diciendo que María era más espiritual. 
 
En realidad, hubo una ocasión en la que Marta pareció mostrar más confianza en Jesús que María (Juan 11:19-20). 
 
El Señor tampoco criticaba el deseo de Marta de ocuparse de las necesidades físicas de ellos, sino que quería que entendiera que lo más importante en el servicio a Dios es que escuchemos lo que Él quiere decirnos.
 
"Señor, que el servicio a ti 
no se interponga en mi comunión contigo."
Amen !
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Hermano Benjamin Ayala
 

 

viernes, 27 de noviembre de 2015

Proverbios 10:19-21 ( «oír» y «escuchar» )

Los labios del justo apacientan a muchos… (Proverbios 10:21)
 Aportacion de: Ben Ayala
Hermana, Hermano; es muy probable que conozcas esta frase:
 
 «Dios nos hizo con dos oídos y una boca, 
para que oigamos el doble de lo que hablamos». 
 
Puede resultar gracioso, pero, detrás del chiste, se esconde una gran verdad. 
Además, hay una gran diferencia entre «oír» y «escuchar». 
 
Al oír, simplemente percibimos los sonidos, mientras que, al escuchar, prestamos atención a lo que oímos.
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En Eclesiastés 3:7, leemos que hay «tiempo de callar, y tiempo de hablar». Aprender a callarse es una manera de adquirir humildad para saber escuchar. A su vez, esto aumenta nuestra empatía y nos ayuda a decir las palabras correctas. 
 
Proverbios 20:5 afirma: «Para la mente humana, los consejos son tan profundos como el océano; alcanzables sólo para quien es entendido» (rvc). Es necesario escuchar con mucha atención para llegar hasta lo profundo.

Además, mientras escuchamos a los demás, también debemos prestar atención a lo que Dios quiere decirnos
 
¿Qué hacía Jesús cuando escribió en el suelo mientras los fariseos acusaban a la mujer adúltera? (VER JUAN 8:1-11). 
 
Me atrevo a sugerir que, simplemente, escuchaba la voz de su Padre y le preguntaba: «¿Qué diremos a esta multitud y a la mujer?»
 
Su respuesta sigue oyéndose hoy en todo el mundo.
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Padre, enséñanos cuándo debemos hablar 
y cuándo permanecer callados. 
 
Que escuchemos hoy tu voz !
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jueves, 26 de noviembre de 2015

Tendremos muchos problemas y pruebas en el camino, pero no tenemos por qué tener miedo si Jesús está en nuestro corazón.

¿Se ha preguntado alguna vez estas cosas? La vida cristiana está llena de preguntas, pero éstas son las más importantes, y la Biblia nos da las respuestas.

Resultado de imagen para tbm-missions¿Cómo empezó a existir todo?

Los científicos tienen muchas teorías en cuanto al origen del universo. Una de ellas dice que el universo empezó como resultado de “Una Gran Explosión” en el espacio. Pero esta teoría presenta otra pregunta: ¿De dónde salió la materia que explotó? Ni siquiera una gran explosión puede hacer algo de la nada. La Biblia explica el origen del universo con una sola frase:

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1).

Nuestro inmenso universo que funciona de manera tan perfecta no es el resultado de un “accidente” en el espacio. Fue formado por orden de Dios. La Biblia dice:

“Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca…porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y existió” (Salmo 33:6, 9).

¿De dónde venimos?

Venimos de Dios. El universo no fue un “accidente” como tampoco el hombre. El hombre fue creado por Dios Mismo. La Biblia dice:

“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” (Génesis 2:7).

Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra. El hombre es un ser creado. No surgió de formas más bajas de vida. El hombre fue creado como “un ser viviente”. El hombre no es Dios, ni tampoco es una parte de Dios, pero es la forma más elevada de las criaturas de Dios, porque fue creado a imagen de Dios. La Biblia dice:

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:27).

En el principio todo era bueno y hermoso porque Dios lo había hecho así. Dios estaba satisfecho con Su trabajo. La Biblia dice:

“Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” (Génesis 1:31).

Pero ahora las cosas no siempre son buenas y hermosas. En el mundo hay odio, pleitos, robo, mentiras, asesinatos, guerras, enfermedad, pecado y muerte.

¿Por qué terminaron mal las cosas? ¡El hombre desobedeció a Dios! El hombre escogió su propio camino en lugar del camino de Dios. La Biblia dice:

“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino” (Isaías 53:6).

Aunque el hombre ha desobedecido a Dios, Dios le ama y desea bendecirlo. El hombre es una criatura especial de Dios, hecho a Su imagen. Dios ha perdido al hombre, pero no desea perderlo para siempre.

¿Cómo podemos regresar a Dios?

Juan 14:6
Él nos ha dado la Biblia para que podamos conocer la verdad en cuanto a Él, en cuanto a nosotros, en cuanto al pecado y en cuanto a la manera de regresar a Él. La Biblia nos dice que el Señor Jesús, el Hijo de Dios, es el camino a Dios—el único camino. Jesús dijo:

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).

¿Adónde vamos?

Vamos camino a la eternidad. Usted y yo vamos a vivir para siempre en uno de dos lugares—el cielo o el infierno. El lugar donde pasaremos la eternidad depende de la decisión que tomemos en esta vida. ¡Dios desea que decidamos regresar a Él e ir al cielo!

¿Alguna vez se ha preguntado cómo es el cielo? El cielo es un lugar hermoso donde no hay pecado, enfermedad, tristeza, angustia o lágrimas. Las personas que viven en ese hermoso lugar nunca envejecen y nunca mueren. Allí no hay noche, porque la gloria de Dios alumbra el lugar. Ni siquiera nos podemos imaginar lo hermoso que es el cielo en realidad.

¿Dónde está el cielo?

dos caminos
El cielo es el lugar donde está Jesús. Es un lugar que está preparado para los que aman a Jesús. Dios le ama a usted y desea que usted esté en el cielo con Él.

Jesús nos dijo que hay dos caminos en la vida. Uno es ancho y el otro es angosto. Jesús dijo que muchas personas van por el camino ancho y pocas por el angosto. El camino angosto llega al cielo. Jesús quiere que escojamos ese camino. El camino ancho llega a la separación de Dios en el infierno para siempre. ¡Qué terrible!

Para estar en el camino angosto, debemos arrepentirnos de nuestros pecados y recibir al Señor Jesús como nuestro Salvador. La Biblia dice:

“Pero Dios…ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30).

¿Qué significa “que se arrepientan”? Arrepentirse significa dar la media vuelta. La razón por la que debemos dar la media vuelta es que hemos estado caminando en la dirección equivocada. No hemos estado caminando con Dios. Más bien, hemos estado caminando en nuestro propio camino. La Biblia dice:

“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino” (Isaíah 53:6).

Cuando reconocemos que hemos estado caminando por el camino equivocado, pero decidimos dar la media vuelta y dejar nuestro pecado, con la ayuda de Dios—eso es arrepentimiento. El arrepentimiento puede tomar lugar en un solo momento, y trae gozo al corazón de Dios.

Querido amigo, si usted no es salvo, está alejado de Dios. Pero Dios le ama, y no desea que se pierda para siempre.Usted es valioso para Dios. Puede saber cuán valioso es por el precio que estuvo dispuesto a pagar para que regrese a Él. Dios mostró Su gran amor al dar a Su Hijo para morir en la cruz por usted. Pero no le obligará a regresar a Él. Debe tomar esa decisión usted mismo.

Quizás ahora mismo Dios le esté hablando en su corazón. Si reconoce que ha estado en el camino equivocado, ¡dé la media vuelta! Dígale a Jesús: “Señor Jesús, quiero andar por Tu camino. Ya no quiero andar por el camino del pecado”.

CINCO PASOS

¡Mire! ¡Hay cinco pasos que llevan al camino angosto que va hacia el cielo! Hay palabras en cada paso. Vamos a ver lo que dicen. Empiece desde abajo y lea cada paso. Tome un momento para leer los pasos de nuevo. Repítalos en voz alta. Ahora hablemos de cada uno de los pasos, y veamos un versículo para cada uno.

Paso 1: Yo he pecado
“Por cuánto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).

El primer paso para llegar a ser hijo de Dios es reconocer lo que soy a los ojos de Dios y aceptar lo que Él dice de mí.

En este versículo, Dios dice que cada uno de nosotros ha pecado. Todos hemos dicho y hecho cosas malas.

El pecado es algo terrible. Nos lastima a nosotros y lastima a los demás. Pero lo peor del pecado es que lastima el corazón de Dios. ¿Sabe usted por qué lastima el corazón de Dios? Porque Él es santo, y porque nos ama mucho.

No podemos deshacer ni una cosa mala que hacemos o decimos. Tal vez quisiéramos regresar el tiempo y deshacer lo que hemos hecho, eso es imposible. Pero sí podemos ser perdonados.

Dios puede perdonar todos sus pecados y hacerle Su hijo. Cualquier persona que se acerca a Jesús y confía en Él como su Salvador será hecho hijo de Dios. Jesús nunca echará fuera a ninguna persona que venga a Él. Dijo: “Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37).

Paso 2: Dios me ama
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Como somos pecadores, necesitamos un Salvador. Este versículo nos dice que Dios ha dado a Su Hijo para ser nuestro Salvador. Eso significa que dio al Señor Jesús para morir en la cruz por nuestros pecados.

¿A quién se refiere Dios cuando dice que ama “al mundo”? Se refiere a todas las personas en el mundo. ¡Eso nos incluye a usted y a mí!

¿A quién se refiere Dios cuando dice “todo aquel”? Se refiere a cualquier persona. Usted puede poner su nombre en el versículo. ¿Por qué no lo hace ahora mismo?

Porque de tal manera amó Dios a ________ que ha dado a Su Hijo unigénito, para que _________, creyendo en él, no se pierda más tenga vida eterna.

Ahora lea el versículo en voz alta con su nombre. Esas son buenas noticias ¿verdad?

¿Cuál es el regalo de Dios para usted? Su Hijo. Dios le amó tanto que dio a Su amado Hijo para ser su Salvador. No tiene que pagar un regalo.

No tiene que trabajar para ganarlo. Pero hay una cosa que debe hacer para que un regalo sea suyo—lo debe recibir. Si quiere que el Señor Jesús sea su Salvador, debe recibirlo.

Paso 3: Cristo murió por mí
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

Cristo murió por nosostros
Este versículo nos dice que a pesar de que somos pecadores, Dios nos ama y dio a Su Hijo para morir por nosotros.

Dios no puede pasar por alto nuestros pecados o hacer de cuenta que no los ve. Dios debe castigar el pecado. Pero Dios permitió que Su Hijo, el Señor Jesús, tomara nuestro castigo. Él permitió que Jesús murier por nuestros pecados.

El Señor Jesús murió por los pecadores. Él murió por usted y Él murió por mí. Usted puede decir: “Cristo murió por mí”. Dígalo ahora mismo: “¡Cristo murió por mí!”

El Señor Jesús no sólo murió por nuestros pecados, sino que también resucitó de la muerte. ¡Él es el Salvador viviente! Él tiene todo poder en el cielo y en la tierra. Él puede perdonar sus pecados y hacerlo a usted un hijo de Dios.

Paso 4: Le recibo a Él
El siguiente versículo nos dice cómo llegar a ser hijos de Dios. La Biblia dice:

“Mas a todos los que le recibieron [al Señor Jesús], a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

Para llegar a ser hijo de Dios debo acercarme como pecador y recibir a Jesús como mi Salvador. Dios me ha dado al Señor Jesús como mi Salvador, pero yo lo debo recibir como mi propio Salvador.

yo estoy a la puerta y llamo
Debe ser algo personal. No es sólo que “todos somos pecadores”, sino: “Yo soy pecador”. No es sólo que “Jesús murió por los pecadores”, sino: “Jesús murió por mis pecados”. No es sólo que “Jesús es el Salvador”, sino: “Recibo a Jesús como mí Salvador”. Cuando recibo al Señor Jesús como mi Salvador, llego a ser hijo de Dios.

¿Cómo recibo al Señor Jesús como mi Salvador?

Usted recibe a Jesús como su Salvador al invitarlo a entrar en su corazón. Su corazón es como una casa con una puerta. El Señor Jesús dijo:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él” (Apocalipsis 3:20).

Paso 5: Tengo vida eterna
“El que cree en el Hijo tiene vida eterna” (Juan 3:36).

Este versículo dice que si cree en el Señor Jesús, tiene vida eterna. Repita el versículo en voz alta ahora mismo: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna”.

Usted comprende esto, ¿verdad? Hemos hablado mucho de esto. ¿Está preparado para tomar su decisión?

¿Desea escoger el camino que lleva al cielo? Puede recibir a Jesús como su Salvador ahora mismo. Siempre estará feliz de haberlo hecho.

(Puesto que esto es sólo entre usted y el Señor Jesús, sería mejor que fuera a un lugar tranquilo donde pueda estar a solas por unos minutos. Así que, ahora mismo, antes de leer la siguiente parte, busque ese lugar donde pueda estar a solas con el Señor Jesús.)

Ahora está listo para hablar con el Señor Jesús. Aquí hay una oración que puede ayudarle:

Señor Jesús, sé que soy pecador
“Señor Jesús, sé que soy pecador, y que he estado caminando por el camino equivocado. Pero creo que Tú eres el Hijo de Dios y que Tú moriste en la cruz por mis pecados. Gracias por amarme tanto. Por favor entra a mi corazón y límpiame de mis pecados. Te recibo como mi Salvador ahora mismo”.

¿Cómo puedo saber que soy salvo?

Cuando cree que Jesús murió por sus pecados, y lo recibe como su Salvador, es salvo. Dios perdona todos sus pecados y le hace Su hijo. Tiene vida eterna.

¿Cómo sabe que tiene vida eterna? Lo sabe porque Dios lo dice en Su Palabra. La Biblia dice:

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna” (Juan 3:36).

¡Si, Dios lo dijo! ¡Yo lo creo! ¡Y estoy seguro!

Ser un hijo de Dios es lo más maravilloso en la vida, pero no siempre será fácil mientras estemos aquí en la tierra. El Señor Jesús nos dijo:

“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

Tendremos muchos problemas y pruebas en el camino a nuestro hogar celestial. Pero no tenemos por qué tener miedo si Jesús está en nuestro corazón. Él ha prometido: “No te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5).

Si ha recibido al Señor Jesús como su Salvador, quisiéramos saberlo. Al final de la hoja de preguntas, encontrará un lugar donde nos puede escribir de su decisión.

Si no está seguro si es salvo, vuelva a leer esta enseñanza y pídale al Señor Jesús que le ayude a entender. Recuerde, recibir a Jesús es lo más importante en la vida.
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martes, 24 de noviembre de 2015

Beber del Agua Viva.



Señor Jesús:

Maestro de vida y esperanza,

dame a beber del agua viva que brota de tu fuente,

y quita para siempre la sed de quien la bebe.

Quiero beberla cada día, como tú me la ofreces,

para calmar la sed de eternidad que mi alma siente.

Dame, Señor Jesús,

del agua viva que brota de tu fuente.

Llena mi corazón con su frescura.

Quiero darle a mi vida una nueva esperanza,

olvidar mis caprichos y mis metas,

y caminar contigo, allá donde tú quieras que yo vaya.

Dame, Señor Jesús,

del agua viva que brota de tu fuente.

Llena mi corazón con su frescura.

Quiero sanar mi vida de todas las heridas

que aún duelen,

y entregártela a ti sin condiciones,

sin miedo ni tristeza.

Señor Jesús,

Maestro de vida y esperanza,

dame a beber del agua viva que brota de tu fuente

hasta la Vida eterna.

Que renueve mi ser.

Que sacie mis anhelos.

Que me llene de paz y de esperanza.

De fe, de amor, de entrega humilde y generosa.

Hasta que llegue el día del encuentro contigo.
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Amén.
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Hermano Ben Ayala
 

domingo, 22 de noviembre de 2015

Canciones para el Hijo de Dios

Celebremos el Nacimiento de Nuestro Salvador !
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JOSE FELICIANO
Iterpreta: "Feliz Navidad"
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MARCOS WITT
Iterpreta: "Jesus Nacio"
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Aportacion de: Ben Ayala

sábado, 21 de noviembre de 2015

Buscar al Dios de las bendiciones.

Buscar al Dios de las bendiciones.

Aportacion de: Ben Ayala
Hay ocasiones en las cuales uno se siente incomprendido como hijo de Dios, al notar que muchas de las personas a su alrededor, quienes incluso no son creyentes en Cristo Jesús, llevaban una vida mejor que la suya
No padecen necesidades similares a las que yo padezco, gozan de mejor salud, posen abundantes bienes, en fin, pareciera que no tienen problemas, y si los tienen son mínimos comparados con los míos. 
Que parece que tienen mas éxito que yo, así que me pregunto, ¿cómo es posible que el Señor bendiga mas a estos que a mi?, yo que soy un buen Cristiano, que ofrendo y participo en la Iglesia, además de dar un buen testimonio y hablar del Señor a los demás.

¿No has tenido esta sensación alguna vez?, casi nos pasa como el hombre aquel que oraba a Dios diciendo “te doy gracias porque no soy como este pecador” ¿recuerdan el pasaje?, 
¿no les ha pasado a veces que sienten que por ser Cristianos hijos del Dios todopoderoso debería irles mucho mejor?.

Seguramente que si han sentido esto, ya que es común entre los Cristianos, pues Satanás trabaja con ahínco para que nos sintamos así.

Cuando estos pensamientos invaden mi mente recurro a dos salmos el 37 [enlace] y el 73 [enlace], es increíble, pero el mismo David sufrió de esta sensación en algún momento de su vida. 
Observa algunos versículos del Salmo 37: 
En cuanto a mi casi se deslizaron mis pies, por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos. Porque no tienen congojas por su muerte, pues su vigor está entero, No pasan trabajos como los otros mortales, ni son azotados como los demás hombres“(2,3,4,5);
he aquí estos impíos sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas, VERDADERAMENTE EN VANO HE LIMPIADO MI CORAZON y lavado mis manos en inocencia“(14); 
Cuando pensé para saber esto, fue duro trabajo para mi, hasta que ENTRANDO EN EL SANTUARIO DE DIOS, COMPRENDI EL FIN DE ELLOS. Ciertamente los has puesto en deslizaderos, en asolamientos los harás caer“(16,17,18); 
A quien tengo yo en los cielos sino a TI? y fuera de TI nada deseo en la tierra, mi carne y mi corazón desfallecen MAS LA ROCA DE MI CORAZON Y MI PORCION ES DIOS PARA SIEMPRE, porque he aquí los que se alejan de TI perecerán, TU destruirás a todo aquel que de TI se aparta. Pero EN CUANTO A MI, EL ACERCARME A DIOS ES EL BIEN, he puesto en Jehová el señor mi esperanza, para contar todas tus obras“(25-28).

El Salmo 37 se refiere a los malignos de quienes parece que su vida es prospera y afortunada, ya que (¿no te ha pasado que te sientes desatendido por Dios cuando te enteras de aquel hombre fraudulento o maleante que vive exquisitamente disfrutando de millones en alguna parte del mundo en medio de riquezas y de lujos impunemente, mientras tu un buen hijo de Dios padeces de necesidades económicas apremiantes?), el Salmo 37:7 dice “Guarda silencio ante Jehová, y espera en EL. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades.” 
Y el verso 8 dice: “Porque os malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra” el 28: “Porque Jehová ama la rectitud, y no desamparará a sus santos. Para siempre serán guardados; más la descendencia de los impíos será destruida“.
No es maravilloso saber que Dios nos tiene un destino final muy diferente al de aquellos a quienes a veces “envidiamos” por su prosperidad que no procede de Dios?. Aprendamos pues a confiar más en nuestro Salvador, pidamos sabiduría para hacer lo justo y lo correcto delante de Dios y de los seres humanos y seremos bendecidos por Dios. 
Si quieres ser prosperado, preocúpate no por prosperar, sino por el reino de Dios y su justicia, y eso, te será añadido.

EN CONCLUSION:

Nosotros pasamos buscando las bendiciones de Dios, pero tenemos primero que buscar al Dios de las bendiciones.
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Hno.Ben Ayala

Envía tu petición de Oración

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Pastor Tony

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viernes, 20 de noviembre de 2015

Introduccion del A.T. y N.T. Estudio Biblico

ESTUDIO BÍBLICO:
Este estudio del Antiguo y Nuevo Testamento es una introducción al método inductivo para estudiar la Biblia tomando en cuenta los pasos de la observación cuidadosa del texto, luego su interpretación, aplicación y correlación, más un vistazo ligero a otros métodos que la audiencia, el alumno y la comunidad Evangélica puede utilizar en el estudio de la Palabra de Dios.

También considera los beneficios de la lectura de las Escrituras y explica cómo preparar, organizar y dirigir estudios bíblicos con el fin de evangelizar y discipular.


MÉTODOS DE ESTUDIO BÍBLICO

Es la Biblia uno de los libros traducidos a mayor número de idiomas; ha servido de inspiración para la creación de cuadros, esculturas, composiciones musicales, poemas, artículos, dramas, más que cualquier otro libro. Ha sido el tema central de cátedras, sermones, discursos, comentarios, investigaciones, estudios que todos los demás libros escritos.

A través de los siglos éste ha sido el libro sometido al más meticuloso escrutinio, al más severo estudio y a la más despiadada crítica, sin embargo ha logrado permanecer indemne a través de todo, o sea, perfecto sin error, La Biblia es el libro más antiguo, pero a la vez el más vigente, el más profundo, a la vez el más sencillo, el más general en su aplicación, el más personal, el más increíble, el más lógico, el más divino, el más humano, el más completo, pero el más claro. Su contenido es el más pesimista, pero a la vez el más optimista, sus acusaciones son las más severas, pero sus ofertas las más amables, sus descripciones son las más crudas, pero sus palabras las más tiernas, sus juicios los más espantosos, pero sus promesas las más inspiradoras.

El objetivo de este libro es simple, pero necesario: consiste en dirigir la atención de nuevo al valor e importancia del estudio de la Biblia en sí, a diferencia del estudio de libros sobre la Biblia y con todo, conocer muy poco el contenido de la Biblia. Estos capítulos han sido planeados para sugerir métodos con qué dominar la enseñanza de la Palabra de Dios, sus hechos y doctrinas. Se podrían sugerir muchos libros que hablan de la Biblia, libros de gran valor, pero esto sólo habría servido para distraer la atención del simple objetivo de este libro, que es el estudio de primera mano de la Escritura.

Se espera que los obreros cristianos de nuestras iglesias puedan hallar en él sugerencias para un conocimiento más pleno de su manual de servicio, y para un uso más eficiente de su arma de combate simplemente, la Biblia, Y si hay en el librito algo que pueda ayudar al publico, el propósito de escribirlo habrá dado su fruto. No puede haber duda que el ministerio más poderoso y fructífero siempre será el del mismo que, como Apolo, es "poderoso en las Escrituras".

No hay el intento de dar un plan completo de los libros de la Biblia como se puede comprender. Hay otros métodos de estudio bíblico además de los mencionados aquí, y aun estos pueden ser desarrollados en direcciones adicionales. Todo lo que se espera es que sean hallados valiosos como fuente de sugerencias, que sean un incentivo para estudio ulterior. Estas y muchas son las razones por las cuales debemos estudiar la Biblia.


¿POR QUE ESTUDIAR LA PALABRA DE DIOS?

PORQUE NOS REVELA LA VOLUNTAD DE DIOS.

POR QUE CONTIENE EL PLAN DE SALVACIÓN.

REGLAS GENERALES PARA ESTUDIO DE LA BIBLIA




ENTENDER EL PROPOSITO.

DECIDIR EL PROPOSITO DEL ESTUDIO.

CONOCER EL CONTENIDO DEL LIBRO.

ACTITUDES EN EL ESTUDIO

DETERMINACIÓN.

REVERENCIA.

AMOR.

DILIGENCIA.

RECEPTIVIDAD.

PERSPICACIA.

OBEDIENCIA.

PERSEVERANCIA.


Estimados: Hermanos, colegas y amigos - La enseñanza proporcionada por TBM Missions es totalmente gratuita, de alta calidad académica y digno de reconocimiento, por lo cual invitamos a todos que puedan hacer un donativo para poder seguir con este gran propósito de ofrecer al publico los Estudios Bíblicos, que han sido bien recibidos por la comunidad Evangélica en Los Estados Unidos, Canadá, México, Centro América, Sur América, Europa, Rusia, Inglaterra, Australia, El Salvador, Guatemala, Honduras, Ecuador, Chile, Venezuela Argentina, España y más......

Ahora, en muchos países se puede mandar una ofrenda al ministerio de TBM Missions por medio de una tarjeta de crédito o débito. No es necesario tener cuenta con PayPal para participar. Si usted desea hacer un donativo haga click en la imagen de abajo que es el el logotipo de TBM-Missions que es el enlace:







Proclamar y enseñar. Evangelizar y discipular. Ganar y capacitar. Las dos actividades primordiales de la iglesia están esposadas. No es posible hacer lo uno sin pensar en lo otro. Sin almas ganadas, no hay nadie para enseñar. Sin la capacitación, no es posible sostener el evangelismo y la expansión de la iglesia.

De ante mano damos las gracia a Dios y al publico en general por su continua presencia en nombre del Ministerio TBM Mission, El Salvador, C. A.

Pastor, Lic. Roberto Antonio Bonilla Cea.

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jueves, 19 de noviembre de 2015

Dios designa a los gobernadores


 
Aportacion de: Ben Ayala

Hay una regla social que dice que en la mesa no se habla de política. 
Otros dicen que la política no se debe tratar en el trabajo ni en la iglesia. 
Todos tenemos una opinión sobre cómo el gobierno de nuestro país y sus líderes están o no están cumpliendo con sus trabajos. 
Es fácil caer en el juego de las críticas y de las acusaciones. 
Sin embargo, la Biblia nos dice en Romanos 13:1 que Dios designa a los gobernadores de todas las naciones.

Ellos están sujetos a la voluntad y el juicio de Dios. 
Los cristianos debemos orar por los líderes y los gobiernos de nuestros países, para que Dios mantenga su mano sobre el pueblo.

Cuando oramos por la paz del mundo, de nuestro país o de nuestra ciudad, estamos orando por algo que nos afectará directamente.  
Jeremías 29:7 dice “ Procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová, porque en su paz tendréis vosotros paz.” 
Así que ora siempre por tu ciudad, tu país, y los lideres que tienen la responsabilidad de gobernar.
Orar por ellos es orar por tu propio bienestar.

Puedes usar esta oración para orar por el mundo, tu país y los lideres.

Amado padre:

Gracias porque en tu sabiduría has puesto orden en nuestra tierra en forma de las naciones. 
Gracias, Señor, porque has tenido un propósito conmigo y con mi familia aquí en esta ciudad y en este país, aunque a veces se me olvida que es así.

Dios, en este día te doy gracias por mi país y te pido que tu mano este sobre él. 
Como pueblo tenemos mucha necesidad. 
Necesitamos ayuda para los pobres, que nuestras calles estén limpias del crimen y las drogas, que nuestras familias se sientan seguras y que nadie en nuestra comunidad se sienta rechazado.

Usa a los líderes de nuestro país, a nuestro presidente/a, para que sean instrumentos tuyos del bien. 
No permitas que el orgullo sea un obstáculo para ellos. 
Que nuestros líderes sean sensibles al pueblo. 
Llénalos de compasión. 
Llénalos de sabiduría. 
El trabajo que tienen no es fácil, 
pero confiamos que tu serás el guía de este país.

Sabemos, Padre, que tú designas a los gobernadores. 
Están bajo tu soberanía. 
Bendícelos en sus vidas personal y profesional. 
Úsalos para el bien de nosotros y para la gloria tuya. 
 
Algunos de ellos han sido crueles con nosotros, 
pero a ellos los dejamos en tus manos, 
sabiendo que eres un Dios justo.

Que tu nombre sea exaltado en todo el universo!.

Amen.
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martes, 17 de noviembre de 2015

¡CÓMO ESTAR SEGURO DE QUE ERES SALVO!

¿Estás preocupado con dudas acerca de tu salvación? Quizá has pasado adelante en alguna reunión, orado y pedido a Cristo que entre en tu corazón y a pesar de todo eso, no estás seguro de ser salvo. Te dices:
“Algunas veces siento que soy salvo y otras no. ¡Si sólo pudiera estar seguro de mi salvación!”


¡Claro que puedes estar seguro!

Dios no quiere que pases la vida preguntándote si eres o no eres un cristiano salvado.

¿Qué es un Cristiano?

En primer lugar necesitamos descubrir lo que es un verdadero cristiano. Si alguien te llegara a preguntar: “¿qué es un cristiano?” ¿Qué le contestarías? Quizás le dirías: “un cristiano es una persona que lee su Biblia, ora a Dios y asiste a una iglesia”. Tendrías toda la razón al decir que un cristiano debe hacer todo eso, pero una persona puede hacer todas esas cosas sin ser cristiano. O podrías decir: “un cristiano es una persona que lleva una buena vida, ayuda a los demás y hace buenas obras”. Nuevamente, una persona puede hacer estas cosas sin ser un verdadero cristiano.

¿Qué es, entonces, un cristiano? Un cristiano es una persona en la cual vive Cristo. Él vive en nosotros por medio de Su Espíritu. La Biblia dice:

Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo . . .
(Gálatas 4:6).

La Biblia deja en claro que cualquiera que no tenga esta relación personal con Jesucristo, no es un verdadero hijo de Dios. La Palabra de Dios dice:

Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él (Romanos 8:9b).

¿Comó se llega a ser Cristiano?

Mucha gente no es salva o no tiene la seguridad de su salvación, porque ellos nunca han comprendido realmente lo que deben hacer para ser cristianos. Las palabras que expresan mejor lo que hay que hacer son: (1) Arrepentirse, (2) Creer y (3) Recibir. Veamos qué queremos decir con estas palabras.

ARREPENTIRSE — Debemos arrepentirnos de nuestros pecados. El arrepentimiento es esencial para la salvación. Se menciona más de 55 veces en el Nuevo Testamento.

La Biblia dice que Dios:

. . . manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan (Hechos 17:30).

¿Qué significa arrepentirse? No sólo es estar triste o lamentar nuestros pecados. Judas lamentó haber traicionado al Señor Jesús, pero nunca se arrepintió. Arrepentirse no es sólo dejar de hacer un acto pecaminoso. Algunos hombres han dejado ciertos pecados, no porque deseaban obedecer a Dios, sino por razones personales como salud, negocios, reputación o familia. Esto no es arrepentimiento.

¿Qué es entonces, el arrepentimiento? El arrepentimiento es el sincero pesar del corazón por el pecado, que lleva a una persona a volverse de sus pecados a Dios, para hacer Su voluntad. David expresa el verdadero arrepentimiento cuando dice:

Consideré mis caminos, Y volví mis pies a tus testimonios (Salmo 119:59).

El Señor Jesús nos dio una ilustración clara de lo que significa arrepentirse. Habló de un hombre que tenía dos hijos. Fue con uno de ellos y le dijo: hijo, vé hoy a trabajar en mi viña (San Mateo 21:28). El hijo respondió:“no iré”.

Después el padre le dijo al otro: “hijo, vé a trabajar hoy en mi viña”. Ese hijo respondió: “sí, señor, voy”. Pero no fue.

No hay duda que el padre se sintió muy herido por la forma en que sus hijos respondieron. Pero la historia no termina ahí. Algo ocurrió en el corazón del primer hijo. Sin duda se dio cuenta de cuán rebelde y desobediente él había sido y cómo había herido el corazón de su padre. Se arrepintió de su pecado y fue e hizo lo que su padre quería que hiciera.

Nosotros somos como el primer hijo. Muchas veces hemos dicho “No” a Dios. Hemos sido egoístas y egocéntricos. Hemos seguido nuestro propio camino, haciendo lo que nos place. Hemos endurecido nuestro corazón contra Dios.

En Su amor y misericordia, Dios usa varios métodos para ablandar nuestro corazón y hacernos acercar a Él. Envía Su Espíritu Santo a convencernos de nuestros pecados y mostrarnos cuán pecadores y egoístas hemos sido. A veces es la bondad de Dios lo que nos mueve a arrepentirnos. Vemos cuán paciente y amoroso ha sido Él con nosotros.

Cuando nos arrepentimos y nos volvemos hacia el Señor, encontramos que Él es misericordioso, lleno de gracia, y está deseoso de perdonarnos. La Biblia dice:

Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar (Isaías 55:7).

He aquí algunas preguntas sencillas para ayudarte a saber si de verdad te has arrepentido o no. Cuando abandonamos nuestra rebelión y volvemos nuestro corazón hacia Dios, estamos listos para creer en Su Hijo y recibirlo como nuestro Salvador y Señor.


CREER — Debemos creer en el Señor Jesucristo.

Mucha gente cree las verdades referentes a Cristo. Creen que es el Hijo de Dios y que murió en la cruz por los pecados del mundo. Pero no se han entregado a Él; no lo aman por sobre todas las cosas, ni están dispuestos a obedecerle ni a seguirle. Esto no es fe verdadera en Cristo y nunca traerá salvación.

La salvación de Dios es por medio de una persona, el mismo Viviente Señor Jesucristo. La Biblia dice: “El que tiene al Hijo, tiene la vida” (1 Juan 5:12). Nos dice que creamos en Él:“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo . . .” (Hechos 16:31).

¿Qué significa creer en Él? Creer en el Señor Jesucristo significa creer que Él es el Hijo de Dios y que es digno de ser amado, adorado y obedecido.

La Biblia no sólo hace énfasis en la fe, sino también subraya el amor. Debemos darle al Señor nuestro corazón. Un día le preguntaron al Señor Jesús: “Maestro ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?” Jesús le dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento” (San Mateo 22:37–38).

Amar al Señor no es sólo tener un sentimiento; es la elección definitiva de nuestra voluntad. David dijo: “Te amo, oh Jehová, fortaleza mía” (Salmo 18:1). Eso es lo que debemos hacer. Elevemos hacia Dios nuestro corazón y digamos:

“¡Señor Jesús, te amaré con todo mi corazón, con toda mi alma y con toda mi mente! Tú eres digno de ser amado, adorado y obedecido!”

Si amamos verdaderamente al Señor, le obedeceremos. No es posible amar al Señor sin desear obedecerle. Jesús dijo: El que me ama, mi palabra guardará . . . (San Juan 14:23).

Las preguntas siguientes te ayudarán a saber si crees verdaderamente en el Señor Jesucristo.

RECIBIR — Debemos recibir al Señor Jesús como nuestro Salvador.

Para llegar a ser un hijo de Dios hay algo que creer y Alguien a Quien recibir. Ese “Alguien” es el Señor Jesucristo. Debemos creer no sólo las realidades que a Él se refieren (Quién es y lo que Él hizo) sino que debemos recibirlo como nuestro Salvador personal. Lo recibimos pidiéndole que entre en nuestro corazón. Jesús compara nuestro corazón con una casa con puerta. Él dice:

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él . . . (Apocalipsis 3:20).

Esta es la salvación verdadera: que el Señor Jesús venga a vivir en nuestro corazón. La Biblia dice:

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12).

Las Evidencias de la Salvacióon de Dios

Si una persona a la verdad se ha arrepentido, creído y recibido a Cristo, tendrá ciertas evidencias claras de salvación en su vida. 

Seguidamente vamos a considerar algunas de estas evidencias. Al pensar en ellas, pregúntate:“¿son dichas evidencias una realidad en mi vida?” Con toda seguridad Dios hablará a tu corazón mientras que las comparas con tu propia vida.

1 El deseo de compartir a Cristo con otras personas.

Una de las primeras señales de que una persona realmente ha nacido de nuevo es que desea que otros conozcan a Cristo como su Salvador. Desea que otros experimenten el gozo y la paz que ella misma ha encontrado en Cristo.

2 El amor por otros cristianos.

Una forma de saber que realmente somos salvos es que amamos a otros cristianos, a aquellos que son nuestros hermanos en Cristo. La Biblia dice:

Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte (1 Juan 3:14).

3 Un cambio en sus deseos.

Una persona verdaderamente salva tiene deseos nuevos. Ya que, en el pasado, no le importaban las cosas del Señor, ahora las ama. La Biblia dice:

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Corintios 5:17).

4 El testimonio del Espíritu Santo.

Cuando realmente hemos nacido de nuevo, el Espíritu Santo viene a morar en nosotros. Una de Sus obras es la de hacernos comprender que Dios es en verdad nuestro Padre y que nosotros somos sus hijos. La Biblia dice:

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios (Romanos 8:16).
5 La presencia de Cristo.

¿Por qué han acontecido todos estos cambios en tu vida? Han acontecido porque Cristo mismo ha venido a morar en tu corazón. El Apóstol Pablo dijo:

. . . ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados [que no sean cristianos verdaderos]? (2 Corintios 13:5).

Cristo en forma muy definida y muy personal, viene a vivir en el corazón de cada cristiano verdadero. El Apóstol Pablo dijo:

Vive Cristo en mí (Gálatas 2:20).

Repasa estas evidencias de salvación hasta que llegues a una conclusión firme y clara en cuanto a tu salvación. O, la evidencia de la presencia de Dios es real en tu vida y eres salvo, o Su evidencia no es real en tu vida y en realidad nunca has nacido de nuevo.

Comó estar seguro de tu Relación con Dios.

Si no eres salvo o si tienes dudas acerca de tu salvación, necesitas tener completa seguridad de ella.

Un joven que vivía en una granja a menudo tenía dudas sobre su salvación. A menudo por su mente cruzaban pensamientos como éstos: ¿estás seguro que has aceptado a Cristo como tu Salvador? ¿Sabes si en verdad eres un hijo de Dios?

¡Un día decidió hacer algo para acabar con sus dudas de una vez por todas! Se fue por el campo cerca del granero, se puso de rodillas y oró algo así:

“Señor, si nunca te he recibido como mi Salvador, lo hago ahora. Ven a mi corazón, límpiame de todos mis pecados y hazme tu hijo de hoy en adelante. Te acepto como mi Salvador desde este momento”.

Después tomó una estaca de madera, la enterró en el sitio donde había orado y escribió la fecha.

De allí en adelante, cuando Satanás trataba de hacerle dudar de su salvación, él regresaba a la estaca y señalándola decía.

“Mira Satanás, aquí está la fecha y el lugar donde recibí a Cristo como mi Salvador. La Palabra de Dios dice: “El que tiene al Hijo tiene la vida”.

Si tienes dudas acerca de tu salvación, ¿por qué no imitas lo que hizo este joven y dejas el asunto aclarado de una vez por todas? Puedes hacerlo ahora mismo. Ve con humildad, arrodíllate ante el Señor Jesús y dile:

“Señor Jesús, yo creo que Tú eres el Hijo de Dios que murió por mis pecados y resucitó para ser mi Salvador viviente. En este momento estoy confiando en ti como mi Salvador personal. Ven a mi corazón y ocupa el lugar que te pertenece en el trono de mi corazón. Quiero amarte y obedecerte con todo mi corazón”.

Después que hayas orado sinceramente, confiando en Cristo como tu Salvador, haz un registro de tu decisión. Escribe en tu Biblia:


“Hoy _________________________ (Pon la fecha) he aclarado mis dudas y he puesto mi confianza en el Señor Jesucristo como mi Salvador personal.

¡El asunto está terminado!”

Esta puede ser la “estaca” a la cual puedes referirte cada vez que Satanás te tiente a dudar de tu salvación.


Un Asunto Último: El Comprender pero no estar Dispuesto.

Si has comprendido bien lo que significa creer en el Señor Jesucristo y recibirlo y aún no eres salvo, hay una razón. La razón es que no estás dispuesto a entregarle tu corazón al Señor. No estás dispuesto a obedecerle.

Para ayudarte a comprender qué es lo que te impide ser salvo, estudia cuidadosamente laspreguntas siguientes:

•¿Hay algún pecado en tu vida que no estés dispuesto a abandonar?

•¿Estás envuelto en alguna relación pecaminosa y no estás dispuesto a dejarla?

•¿Estás guardando rencor o amargura en tu corazón contra alguien y no estás dispuesto a perdonar y arreglarlo?

•¿Hay algún rasgo de orgullo que no estés dispuesto a dejar para venir a Cristo?

•¿Has cometido algún pecado contra alguien que no estés dispuesto a enmendar?

Cualquier cosa que pueda haber en tu vida, si no estás dispuesto a obedecer a Dios, significa que no te has arrepentido. No serás salvo a menos que cambies la actitud de tu corazón y te arrepientas. El Señor Jesús dijo:

Si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente (Lucas 13:3).

Tú necesitas volver tus pensamientos a ese Salvador que te amó tanto como para morir por ti. El Señor Jesús no sólo derramó Su sangre preciosa por nosotros, sino que derramó muchas lágrimas por nuestros pecados. Amorosa y fervientemente nos advirtió sobre las consecuencias terribles de morir sin ser perdonados de nuestros pecados. Ahora lee SanMarcos 9:43–48. Permite que Dios hable a tu corazón.

Es posible que estés diciendo: “Sí, Dios está señalando cierto pecado en mi vida, pero no sé como puedo dejarlo”. Pero aún hay esperanza para ti, si te acercas a Jesús, ¡Él es el amigo de los pecadores!

Jesús dijo: “Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37).

Ven a Jesús tal como eres. Arrodíllate ante Él y dile la verdad sobre ti mismo. Si no estás dispuesto a abandonar tus pecados, díselo a Él. Y si quieres que Él te haga dispuesto, díselo también. No tengas miedo de decirle al Señor Jesús cualquier cosa, con tal que sea la verdad. Sé completamente sincero con Él.

No endurezcas tu corazón. Al contrario, pon tu vida en las manos de Jesús. Él puede cambiarte. Él dijo:

Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera (Juan 6:37).



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