viernes, 26 de febrero de 2016

MINISTERIO DE JESÚS EN DIVERSAS REGIONES (14.1--20.34) Estudio Biblíco

MATEO

Muerte de Juan el Bautista
(Mc 6.14-29; Lc 9.7-9)

14 1 En aquel tiempo Herodes,a el tetrarca, oyó la fama de Jesús, 2 y dijo a sus criados: «Este es Juan el Bautista; ha resucitado de los muertos y por eso actúan en él estos poderes».3 Herodes había prendido a Juan, lo había encadenado y metido en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de su hermano Felipe,b 4 porque Juan le decía: «No te está permitido tenerla».c,d 5 Y Herodes quería matarlo, pero temía al pueblo, porque tenían a Juan por profeta. 

6 Pero cuando se celebraba el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medioe y agradó a Herodes, 7 por lo cual este le prometió con juramento darle todo lo que pidiera. 8 Ella, instruida primero por su madre, dijo: «Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista».9 Entonces el rey se entristeció, pero a causa del juramento y de los que estaban con él a la mesa, mandó que se la dieran, 10 y ordenó decapitar a Juan en la cárcel. 11 Trajeron su cabeza en un plato, se la dieron a la muchacha y ella se la entregó a su madre. 12 Entonces llegaron sus discípulos, tomaron el cuerpo, lo enterraron y fueron a dar la noticia a Jesús. 

Alimentación de los cinco mil (Mc 6.30-44; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)

13 Al oírlo Jesús, se apartó de allí, él solo, en una barca a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió a pie desde las ciudades. 14 Al salir Jesús, vio una gran multitud, tuvo compasión de ellos y sanó a los que de ellos estaban enfermos. 15 Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo:

--El lugar es desierto y la hora ya avanzada. Despide a la multitud para que vayan por las aldeas y compren algo de comer. 

16 Jesús les dijo: --No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer.

17 Ellos dijeron: --No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. 

18 Él les dijo: --Traédmelos acá.

19 Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo,g y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. 20 Comieron todos y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.h 21 Los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Jesús anda sobre el mar (Mc 6.45-52; Jn 6.16-21)

22 En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera,i entre tanto que él despedía a la multitud. 23 Después de despedir a la multitud, subió al monte a orar aparte;j y cuando llegó la noche, estaba allí solo. 24 Ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas, porque el viento era contrario. 25 Pero a la cuarta vigiliakde la noche, Jesús fue a ellos andando sobre el mar. 26 Los discípulos, viéndolo andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: --¡Un fantasma!

Y gritaron de miedo. 27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: --¡Tened ánimo! Soy yo, no temáis.

28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: --Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.

29 Y él dijo: --Ven.

Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. 30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: --¡Señor, sálvame!

31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, lo sostuvo y le dijo: --¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?

32 En cuanto ellos subieron a la barca, se calmó el viento. 33 Entonces los que estaban en la barca se acercaron y lo adoraron, diciendo: --Verdaderamente eres Hijo de Dios.

Jesús sana a los enfermos en Genesaret (Mc 6.53-56)

34 Terminada la travesía, llegaron a tierra de Genesaret.l 35 Cuando lo reconocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a él todos los enfermos; 36 y le rogaban que los dejara tocar solamente el borde de su manto. Y todos los que lo tocaron, quedaron sanos.

Lo que contamina al hombre (Mc 7.1-23)

15 1 Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: 2 --¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos?, pues no se lavan las manos cuando comen pan.a

3 Respondiendo él, les dijo: --¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? 4 Dios mandó diciendo: “Honra a tu padre y a tu madre”,b y “El que maldiga al padre o a la madre, sea condenado a muerte”,c 5 pero vosotros decís: “Cualquiera que diga a su padre o a su madre: ‘Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte’, 6 ya no ha de honrar a su padre o a su madre”. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.d 7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:

8 »“Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí,

9 pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres”.e

10 Y llamando a sí a la multitud, les dijo: --Oíd, y entended:f 11 No lo que entra por la boca contamina al hombre;g pero lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.

12 Entonces, acercándose sus discípulos, le dijeron: --¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra?

13 Pero respondiendo él, dijo: --Toda planta que no plantó mi Padre celestial será desarraigada. 14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guía al ciego, ambos caerán en el hoyo.h

15 Respondiendo Pedro, le dijo: --Explícanos esta parábola.

16 Jesús dijo: --¿También vosotros estáis faltos de entendimiento? 17 ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? 18 Pero lo que sale de la boca, del corazón sale;i y esto contamina al hombre, 19 porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.j 20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre. 


La fe de la mujer cananea (Mc 7.24-30)
21 Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. 22 Entonces una mujer cananeak que había salido de aquella región comenzó a gritar y a decirle: --¡Señor, Hijo de David,l ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.

23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces, acercándose sus discípulos, le rogaron diciendo: --Despídela,m pues viene gritando detrás de nosotros.
24 Él, respondiendo, dijo: --No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.n

25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: --¡Señor, socórreme!

26 Respondiendo él, dijo: --No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros.ñ

27 Ella dijo: --Sí, Señor; pero aun los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.

28 Entonces, respondiendo Jesús, dijo: --¡Mujer, grande es tu fe! Hágase contigo como quieres.

Y su hija fue sanada desde aquella hora.


Jesús sana a muchos

29 Pasó Jesús de allí y fue junto al Mar de Galilea; subió al monte y se sentó allí. 30 Se le acercó mucha gente que traía consigo cojos, ciegos, mudos, mancos y otros muchos enfermos. Los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó; 31 de manera que la multitud se maravillaba al ver que los mudos hablaban, los mancos quedaban sanos, los cojos andaban y los ciegos veían. Y glorificaban al Dios de Israel.


Alimentación de los cuatro mil (Mc 8.1-10)

32 Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: --Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer; y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen en el camino. 

33 Entonces sus discípulos le dijeron: --¿De dónde sacaremos nosotros tantos panes en el desierto para saciar a una multitud tan grande?

34 Jesús les preguntó: --¿Cuántos panes tenéis? 

Y ellos dijeron: --Siete y unos pocos peces.

35 Entonces mandó a la multitud que se recostara en tierra. 36 Tomó los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud. 37 Comieron todos y se saciaron; y de los pedazos que sobraron recogieron siete canastas llenas. 38 Los que comieron eran como cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. 39 Entonces, después de despedir a la gente, entró en la barca y fue a la región de Magdala.


La demanda de una señal (Mc 8.11-13; Lc 12.54-56)

16 1 Llegaron los fariseos y los saduceos para tentarlo, y le pidieron que les mostrara una señal del cielo.a 2 Pero él, respondiendo, les dijo: «Cuando anochece, decís: “Hará buen tiempo, porque el cielo está rojo”. 3 Y por la mañana: “Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojo y nublado”. ¡Hipócritas, que sabéis distinguir el aspecto del cielo, pero las señales de los tiempos no podéis distinguir!b 4 La generación mala y adúltera demanda una señal, pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás».


Y dejándolos, se fue. 

La levadura de los fariseos (Mc 8.14-21)

5 Los discípulos llegaron al otro lado,d pero olvidaron llevar pan. 6 Jesús les dijo: --Mirad, guardaos de la levadura de los fariseose y de los saduceos.

7 Ellos discutían entre sí, diciendo: --Esto dice porque no trajimos pan.

8 Dándose cuenta Jesús, les dijo: --¿Por qué discutís entre vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan? 9 ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántas cestas recogisteis?f 10 ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis?g 11 ¿Cómo no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardéis de la levadura de los fariseos y de los saduceos? 12 Entonces entendieron que no les había dicho que se guardaran de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.


Pedro declara que Jesús es el Cristo (Mc 8.27-30; Lc 9.18-21)

13 Al llegar Jesús a la región de Cesarea de Filipo,h preguntó a sus discípulos, diciendo:

--¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?i

14 Ellos dijeron: --Unos, Juan el Bautista; otros, Elías;j y otros, Jeremías o alguno de los profetas.k

15 Él les preguntó: --Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: --Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

17 Entonces le respondió Jesús: --Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18 Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta rocam edificaré mi iglesia,n y las puertas del Hadesñ no la dominarán. 19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos.o 20 Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijeranp que él era Jesús, el Cristo.

Jesús anuncia su muerte (Mc 8.31--9.1; Lc 9.22-27

21 Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho a manos de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitarq al tercer día. 22 Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirlo, diciendo: 

--Señor, ten compasión de ti mismo. ¡En ninguna manera esto te acontezca!

23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: --¡Quítate de delante de mí, Satanás!r Me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.

24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: --Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruzs y sígame, 25 porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. 26 ¿De qué le servirá al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma? ¿O qué dará el hombre a cambio de su alma?,t 27 porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, con sus ángeles,u y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.v 28 De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su Reino.


La transfiguración 17 (Mc 9.2-13; Lc 9.28-36

1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte alto. 2 Allí se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.b 3 Y se les aparecieron Moisés y Elías,c que hablaban con él. 4 Entonces Pedro dijo a Jesús: «Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, haremos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
5 Mientras él aún hablaba, una nube de luzd los cubrió y se oyó una voz desde la nube, que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia;e a él oíd». 6 Al oir esto, los discípulos se postraron sobre sus rostros y sintieron gran temor. 7 Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: «Levantaos y no temáis».

8 Cuando ellos alzaron los ojos, no vieron a nadie, sino a Jesús solo.
9 Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: --No digáis a nadief la visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos.

10 Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: --¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? 

11 Respondiendo Jesús, les dijo: --A la verdad, Elías viene primero y restaurará todas las cosas. 12 Pero os digo que Elías ya vino, y no lo conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del hombre padecerá a manos de ellos. 

13 Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista. 



Jesús sana a un muchacho lunático (Mc 9.14-29; Lc 9.37-43)

14 Cuando llegaron adonde estaba la gente, se le acercó un hombre que se arrodilló delante de él, diciendo: 15 --Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunáticoi y sufre muchísimo, porque muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua. 16 Lo he traído a tus discípulos, pero no lo han podido sanar. 

17 Respondiendo Jesús, dijo: --¡Generación incrédula y perversa!j ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá.

18 Entonces reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y este quedó sano desde aquella hora. 19 Se acercaron entonces los discípulos a Jesús y le preguntaron aparte: --¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?

20 Jesús les dijo: --Por vuestra poca fe. De cierto os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Pásate de aquí allá”, y se pasará;k y nada os será imposible. 21 Pero este género no sale sino con oración y ayuno.


Jesús anuncia por segunda vez su muerte (Mc 9.30-32; Lc 9.43-45)

22 Estando ellos en Galilea, Jesús les dijo: «El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres 23 y lo matarán, pero al tercer día resucitará». Ellos se entristecieron mucho.


Pago del impuesto para el Templo

24 Cuando llegaron a Capernaúm, se acercaron a Pedro los que cobraban las dos dracmasn y le preguntaron: --¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?

25 Él dijo: --Sí.

Al entrar él en casa, Jesús le habló primero, diciendo:
--¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos? ¿De sus hijosñ o de los extraños?

26 Pedro le respondió: --De los extraños.


Jesús le dijo: --Luego los hijos están exentos. 27 Sin embargo, para no ofenderlos, ve al mar, echa el anzuelo y toma el primer pez que saques, ábrele la boca y hallarás una moneda. Tómala y dásela por mí y por ti.

18 ¿Quién es el mayor? (Mc 9.33-37; Lc 9.46-48)

1 En aquel tiempo los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: --¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?

2 Llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos 3 y dijo: --De cierto os digo que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.c 4 Así que cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos. 5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.


Ocasiones de caer (Mc 9.42-48; Lc 17.1-2)

6 »A cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeñosd que creen en mí, mejor le fuera que se le colgara al cuello una piedra de molino de asno y que se le hundiera en lo profundo del mar. 7 ¡Ay del mundo por los tropiezos!e Es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! 8 Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti: mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser arrojado en el fuego eterno. 9 Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti: mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego.


Parábola de la oveja perdida (Lc 15.3-7)

10 »Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos,g 11 porque el Hijo del hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.

12 »¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se ha descarriado?i 13 Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquella que por las noventa y nueve que no se descarriaron. 14 De igual modo, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeños.


Cómo se debe perdonar

15 »Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo estando tú y él solos; si te oye, has ganado a tu hermano.k 16 Pero si no te oye, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.l 17 Si no los oye a ellos, dilo a la iglesia;m y si no oye a la iglesia, tenlo por gentil y publicano. 18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra será desatado en el cielo.n 19 Otra vez os digo que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecho por mi Padre que está en los cielos,ñ 20 porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.


21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: --Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?

22 Jesús le dijo: --No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.o


Parábola del siervo que no quiso perdonar

23 »Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. 24 Cuando comenzó a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos.q 25 A este, como no pudo pagar, ordenó su señor venderlo, junto con su mujer e hijos y todo lo que tenía, para que se le pagara la deuda. 26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba diciendo: “Señor, ten paciencia conmigo y yo te lo pagaré todo”. 27 El señor de aquel siervo, movido a misericordia, lo soltó y le perdonó la deuda.

28 »Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos que le debía cien denarios;r y agarrándolo, lo ahogaba, diciendo: “Págame lo que me debes”. 29 Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y yo te lo pagaré todo”. 30 Pero él no quiso, sino que fue y lo echó en la cárcel hasta que pagara la deuda. 31 Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. 32 Entonces, llamándolo su señor, le dijo: “Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. 33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?”. 34 Entonces su señor, enojado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía.s 35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.


Jesús enseña sobre el divorcio (Mc 10.1-12; Lc 16.18)

19 1 Aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras,a se alejó de Galilea y fue a las regiones de Judea, al otro lado del Jordán. 2 Lo siguieron grandes multitudes, y los sanó allí.

3 Entonces se le acercaron los fariseos, tentándolo y diciéndole: --¿Está permitido al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?

4 Él, respondiendo, les dijo: --¿No habéis leído que el que los hizo al principio, “hombre y mujer los hizo”,d 5 y dijo: “Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne”? 6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó no lo separe el hombre.

7 Le dijeron: --¿Por qué, pues, mandó Moisés darle carta de divorcio y repudiarla?

8 Él les dijo: --Por la dureza de vuestro corazón, Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. 9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación,g y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.

10 Le dijeron sus discípulos: --Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.

11 Entonces él les dijo: --No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado. 12 Hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos.i El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.


Jesús bendice a los niños (Mc 10.13-16; Lc 18.15-17)

13 Entonces le fueron presentados unos niños para que pusiera las manos sobre ellos y orara; pero los discípulos los reprendieron. 14 Entonces Jesús dijo: «Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos». 15 Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí.


El joven rico (Mc 10.17-31; Lc 18.18-30)

16 Entonces se acercó uno y le dijo: --Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?

17 Él le dijo: --¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino uno: Dios. Pero si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.

18 Le preguntó: --¿Cuáles?

Y Jesús le contestó: --No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. 19 Honra a tu padre y a tu madre.n Y amarás a tu prójimo como a ti mismo.

20 El joven le dijo: --Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?

21 Jesús le dijo: --Si quieres ser perfecto,o anda, vende lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

22 Al oir el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: --De cierto os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.p 24 Otra vez os digo que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja,q que entrar un rico en el reino de Dios. 

25 Sus discípulos, al oir esto se asombraron mucho, y decían: --¿Quién, pues, podrá ser salvo?

26 Mirándolos Jesús, les dijo: --Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible.

27 Entonces, respondiendo Pedro, le dijo: --Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos? 28 Jesús les dijo: --De cierto os digo que en la regeneración,r cuando el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido, también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.s 29 Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer,t o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. 30 Pero muchos primeros serán últimos, y los últimos, primeros.



20 Parábola de los obreros de la viña

1 »El reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. 2 Y habiendo convenido con los obreros en un denariob al día, los envió a su viña. 3 Saliendo cerca de la hora tercerac del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados 4 y les dijo: “Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo”. Y ellos fueron. 5 Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena,d e hizo lo mismo. 6 Y saliendo cerca de la hora undécima,e halló a otros que estaban desocupados y les dijo: “¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?”. 7 Le dijeron: “Porque nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo”.

8 »Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: “Llama a los obreros y págales el jornal,f comenzando desde los últimos hasta los primeros”. 9 Llegaron los que habían ido cerca de la hora undécima y recibieron cada uno un denario. 10 Al llegar también los primeros, pensaron que habían de recibir más, pero también ellos recibieron cada uno un denario. 11 Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, 12 diciendo: “Estos últimos han trabajado una sola hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día”. 13 Él, respondiendo, dijo a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No conviniste conmigo en un denario? 14 Toma lo que es tuyo y vete; pero quiero dar a este último lo mismo que a ti. 15 ¿No me está permitido hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia,g porque yo soy bueno?”. 16 Así, los primeros serán últimos y los últimos, primeros, porque muchos son llamados, pero pocos escogidos.


Jesús anuncia por tercera vez su muerte (Mc 10.32-34; Lc 18.31-34)

17 Mientras subía Jesús a Jerusalén, tomó a sus doce discípulos aparte y les dijo por el camino: 18 «Ahora subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas. Lo condenarán a muerte 19 y lo entregarán a los gentilesi para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; pero al tercer día resucitará».


Petición de Santiago y de Juan (Mc 10.35-45)

20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos,k postrándose ante él y pidiéndole algo.

21 Él le dijo: --¿Qué quieres?

Ella le dijo: --Ordena que en tu Reino estos dos hijos míos se sienten el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.

22 Entonces Jesús, respondiendo, dijo: --No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber,m y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado?

Ellos le respondieron: --Podemos.

23 Él les dijo: --A la verdad, de mi vason beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.

24 Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos. 25 Entonces Jesús, llamándolos, dijo: --Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. 26 Pero entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo;o 28 como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servirp y para dar su vida en rescateq por todos.r


Jesús sana a dos ciegos (Mc 10.46-52; Lc 18.35-43)

29 Al salir ellos de Jericó,s lo seguía una gran multitud. 30 Y dos ciegost que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: --¡Señor, Hijo de David,u ten misericordia de nosotros!

31 La gente los reprendía para que callaran, pero ellos clamaban más, diciendo: --¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!

32 Jesús, deteniéndose, los llamó y les dijo: --¿Qué queréis que os haga?

33 Ellos le dijeron: --Señor, que sean abiertos nuestros ojos.

34 Entonces Jesús, sintiendo compasión, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista y lo siguieron.

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martes, 23 de febrero de 2016

Dios recompensa a los que lo buscan de corazón


Aportacion de: Ben Ayala
Cuando era pequeño, me encantaba visitar los pocos edificios con múltiple niveles en Zamora, Michoacán [la ciudad vecina], ya ahí tomaba “paseos” en los elevadores una y otra vez siempre aparentando a los conserjes tener “algo” importante que hacer ahí, y asegurándome de no hacerlo muchas veces en el mismo edificio en un mismo día. Cuanto más alto subía, más podía ver. De vez en cuando, en busca de una mejor vista, iba de ver a través de las ventanas a lograr tener acceso al el limite extremo que son las azoteas, sin considerar el riesgo que conlleva dicha actividad.

Por supuesto, mis días de los “paseos” en elevador ya pasaron. Supongo que no es demasiado seguro en estos días de intenso escrutinio.

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"Dios Es Amor" [ Audio ]
Por: "En Espíritu y en Verdad"
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La Biblia nos relata que Zaqueo, un hombre rico, dejó de lado su dignidad al trepar a un árbol en Jericó. 

Jesús pasaba por la ciudad, y él quería verlo. 

Sin embargo, «no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura» (Lucas 19:3). 

Felizmente, eso no le impidió ver al Señor, e incluso, hablar con Él. ¡Su plan funcionó! 

Y, cuando se encontró con Él, su vida cambió para siempre. «Hoy ha venido la salvación a esta casa», dijo el Señor (v. 9).

Nosotros también podemos tener impedimentos para ver a Jesús. 

El orgullo puede evitar que lo veamos como el admirable Consejero. 

La ansiedad no nos deja conocerlo como el Príncipe de Paz (Isaías 9:6). 

El hambre de poder y de cosas materiales puede evitar que lo veamos como la verdadera fuente de satisfacción, el Pan de Vida (Juan 6:48).
¿Qué estás dispuesto a hacer para ver mejor a Jesús? 

Cualquier esfuerzo sincero por acercarte a Él dará su fruto. 

Dios recompensa a los que lo buscan de corazón 

Oremos:
"Jesús, ayúdame a verte al buscarte de todo corazón." 
Amen


Para fortalecer tu fe, busca el rostro de Dios.
"Dios Es Amor" [ Audio ]
Por: "En Espíritu y en Verdad"
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lunes, 22 de febrero de 2016

Obtener una nueva perspectiva, mediante Cristo.

Aportacion de: Ben Ayala
En mi estado natal [Michoacán, México] puede ser muy frío en invierno. Se destaca en él un lago maravilloso ubicado a más de 2000 metros sobre el nivel del mar, en el Lago de Pátzcuaro las
nubes y la niebla cubren su superficie como un manto, y en las colinas, cerros y montañas a su alrededor las nubes atrapan el aire helado bajo capas más cálidas. 

Sin embargo, se puede ir más arriba. Allí cerca, hay una carretera que sube a una montaña que supera los 2300 metros que se eleva desde ese lago encantado. 

A los pocos minutos de conducir, sales de la niebla y emerges a la calidez y el resplandor de un día de sol. Puedes mirar hacia abajo y ver las nubes que envuelven al lago, y observarlo desde un punto de vista diferente.
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La vida es así a veces. 
Las "circunstancias" parecen rodearnos 
con una neblina que el sol no puede penetrar. 

Sin embargo, la fe es la manera de elevarse por encima del valle; el medio por el cual «[buscamos] las cosas de arriba» 

Al hacerlo, el Señor nos permite elevarnos por encima de las circunstancias y encontrar valentía y tranquilidad. 

Como escribió el apóstol Pablo: «he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación» (Filipenses 4:11).

Podemos salir de la tristeza y las penumbras; sentarnos en la ladera de la montaña y, mediante Cristo que nos fortalece (v. 13), obtener una nueva perspectiva.

Hermanos y Hermanas en Cristo, oremos:
"Aunque no siempre puedo verte, 
Señor, descanso en tu amor por mí."


La fe puede elevarte por encima de tus temores.
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jueves, 18 de febrero de 2016

¡Gran Reflexión!...Para los que se avergüenzan de sus Padres.


Aportacion de: Ben Ayala
Un joven llevó a su padre a un restaurante para disfrutar de una deliciosa cena. Su padre ya era bastante anciano, y por lo tanto, un poco débil también.

Mientras comía, un poco de los alimentos caía de cuando en cuando sobre su camisa y su pantalón. Los demás comensales observaban al anciano con sus rostros distorsionados por el disgusto, pero su hijo permanecía en total calma. Una vez que ambos terminaron de comer, el hijo, sin mostrarse ni remotamente avergonzado, ayudó con absoluta tranquilidad a su padre y lo llevó al sanitario. Limpió las sobras de comida de su arrugado rostro, e intentó lavar las manchas de comida de su ropa; amorosamente peinó su cabello gris y finalmente le acomodó los anteojos.

Al salir del sanitario, un profundo silencio reinaba en el restaurante. Nadie podía entender cómo es que alguien podía hacer el ridículo de tal manera. El hijo se dispuso a pagar la cuenta, pero antes de partir, un hombre, también de avanzada edad, se levantó de entre los comensales, y le preguntó al hijo del anciano:

“¿No te parece que has dejado algo aquí?”

El joven respondió: “No, no he dejado nada”.

Entonces el extraño le dijo:”Sí has dejado algo! 

¡Haz dejado aquí una lección para cada hijo, 
y una esperanza para cada padre!”

El restaurante entero estaba tan silencioso, que se podía escuchar cae un alfiler.

Uno de los mayores honores que existen, es poder cuidar de aquellos adultos mayores que alguna vez nos cuidaron también.

Nuestros padres, y todos esos ancianos que sacrificaron sus vidas, con todo su tiempo, dinero y esfuerzo por nosotros, merecen nuestro máximo respeto.
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Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. 

Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da. 
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Aportacion de: Ben Ayala


domingo, 14 de febrero de 2016

¿Cual perspectiva vives? En tu Matrimonio...

(Click en la Imagen para Agrandar)
Aportacion de: Ben Ayala

Cantares 8:7 Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos.
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Puede de que parezca algo chistoso, lo descrito en la imagen de arriba; pero esta realidad es vivida por muchos matrimonios en el mundo.

Cuando decidimos entregar nuestra relación y matrimonio en manos de Dios podemos estar seguros que su precioso amor reinará en nosotros; nuestra mente y corazón serán llenos de sabiduría y amor día a día para soportar las pruebas y salir airosos de las dificultades.

1 Pedro 3:7 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a co-herederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

La mujer debe ser tratada como vaso ‘más frágil’ tomemos en cuenta que dice vaso ‘más frágil’; es decir, que el hombre es también vaso frágil, el tambien puede ser herido y lastimado. 

Es necesario que el amor, la ternura y la compresión sean recíprocas y que la comunicación permita crear una relación solida y fortalecida en Cristo, es hermoso cuando nuestro matrimonio es una relación de tres: Dios+Ella+El.

Eclesiastés 4:12 Una sola persona puede ser vencida, pero dos ya pueden defenderse; y si tres unen sus fuerzas, ya no es fácil derrotarlas.
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sábado, 13 de febrero de 2016

Compartir nuestra fe: Por qué puede resultar difícil?

Aportacion de: Ben Ayala
A algunos seguidores de Cristo les resulta natural compartir su fe con otros. Conversaciones comunes, aun con extraños, se convierten en encuentros espirituales. Anticipan obstáculos que se les presentarán en la marcha, responden objeciones con amabilidad y, a menudo, terminan contando una historia sobre otro corazón cambiado.

Desde afuera, muchos los envidiamos. Nos gustaría tener la capacidad de hablar con libertad sobre Aquel que murió por nosotros. Escuchamos que otros dicen que si ellos pueden hacerlo, cualquiera puede. Pocos pensamientos alteran más que la suposición de que si no llevamos a los demás a un encuentro personal con Cristo, nos estamos avergonzando de Él o realmente no amamos al prójimo.

Además sabemos que Jesús dijo: «Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado…» (Mateo 28:19-20).

Pero ¿qué pasa si no estamos haciendo discípulos personalmente en todas las naciones, bautizándolos y enseñándoles que hagan todo lo que Jesús nos mandó? ¿Eso significa que no estamos tomando en serio la Gran Comisión del Maestro?

Cuando preguntamos de esa manera, la respuesta es obvia. Jesús les pidió a sus seguidores que hicieran discípulos en todas las naciones trabajando juntos y noindividualmente. En el proceso, dejó claro que solo con la ayuda de su Espíritu podemos ser la clase de testigos que nos pide que seamos (Hechos 1:8).

Uno de los amigos más cercanos del Señor aprendió, de la manera difícil, a no pensar que es sencillo ser fieles a Cristo. Unas horas después de decir que estaba dispuesto a sufrir y a morir por su Maestro (Lucas 22:33) no solo cedió ante sus miedos, sino que, con insistencia, también negó estar vinculado con Jesús (Lucas22:54-62).

Sin embargo, unas semanas después, el mismo apóstol descubrió que lo que no podía lograr con su propia fuerza podía conseguirlo con el poder de Dios. Luego de recibir el poder de Espíritu Santo el día de Pentecostés, Pedro arriesgó su vida y valientemente les habló a las multitudes en nombre de su Señor (Hechos 2:14-40)

Entonces, ¿Pedro llegó a la conclusión de que si un fracasado como él podía confrontar a los líderes religiosos con su necesidad de Cristo, cualquiera podía hacerlo también? En realidad, los escritos del apóstol parecen convocar a testigos que prediquen con el ejemplo y no mediante confrontaciones audaces. Alentó a los cristianos a soportar las circunstancias difíciles con actitudes que dieran razones para que los demás empezaran a hacer preguntas (1 Pedro 3:15).

Al pretender obtener testigos arraigados en un cambio de vida, demandaba más que lo que vio que había sucedido después de su mensaje en Pentecostés. El mismo texto que registra su valiente llamado a creer en Cristo sigue describiendo lo que ocurrió entre aquellos que se unieron a él al creer lo que el Hijo de Dios crucificado había hecho por ellos. El libro de Hechos describe que, en un principio, miles se volvieron a Dios con alabanza y adoración agradecidas. Luego, relata cómo esos mismos adoradores comenzaron a responder con generosidad a las necesidades espirituales y materiales de los demás (Hechos 2:41-47).

Más tarde, en su primera carta del Nuevo Testamento, Pedro usó el mismo principio de dar lo que previamente se había recibido para que se convirtiera en el cimiento de una vida que apunta a Cristo. Mucho tiempo después de que la multitud de Pentecostés volvió a sus hogares o fue esparcida por el mundo debido a la persecución (1 Pedro 1:1), el apóstol enseñó el principio de usar para beneficio de otros lo recibido. Escribió: «Según cada uno ha recibido un don especial, úselo sirviéndoos los unos a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. El que habla, que hable conforme a las palabras de Dios; el que sirve, que lo haga por la fortaleza que Dios da, para que en todo Dios sea glorificado mediante Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos» (1 Pedro 4:10-11).

Imagina la credibilidad del evangelio cuando los que han recibido la gracia de hablar cuentan con el respaldo de una comunidad de fe que tiene buena reputación por ese tipo de amor y servicio a los demás.

Al mismo tiempo, piensa en cuánta culpa falsa y sentimientos innecesarios de derrota espiritual hemos impuesto sobre otros al suponer que todos somos llamados a ser el mismo tipo de creyentes e insistir en ello.

Hermanos y Hermanas en Cristo, oremos:

"Padre celestial, danos la sabiduría de saber cómo y cuándo transmitir lo que hay en nuestro corazón, y cuándo dejar que la esperanza y el amor que nos diste hagan la tarea silenciosamente."

Amen.
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Hno. Ben Ayala

jueves, 11 de febrero de 2016

Aprendiendo a vivir conforme a CRISTO, transformaciòn!

Introducción. El mejor de los ejemplos que podemos tener, es indudablemente el del mismo Jesús de Nazaret.

El es el ejemplo por antonomasia.

No obstante, la Biblia nos aporta sabiduría, justamente para vivir conforme al ejemplo del Señor. Uno de esos versículos claves, que cada cristianos debería memorizar y aplicar a su vida, es sin duda; (Romanos 12: 2) "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta":

En este estudio (enseñanza), estaremos viendo acerca de la aplicación práctica en cuanto a cómo vivir de acorde al testimonio Jesús. (Romanos 12: 2) "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento...": (Lit. del gr.) "y no os adaptéis a la forma de este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente...":

Jesús vivió como un sacrificio vivo al Padre.
Jesús jamás se conformó a vivir de acuerdo a la sociedad de aquellos tiempos.
Jesús jamás se conformó siquiera a la sociedad religiosa de aquellos tiempos.

El es nuestro ejemplo a seguir. En este versículo, se nos da a conocer el PRINCIPIO para poder vivir nuestra vida cristiana como un "sacrificio vivo". Este principio es el de la TRANSFORMACION (es decir, santificación) "por medio de RENOVAR o CAMBIAR nuestra manera de pensar". Para ello, se nos aconseja en primer lugar: "No acomodarnos a la línea de pensamiento de esta sociedad".


1. Sin salir del mundo, no ser como el mundo

"No os conforméis a este siglo...(no os adaptéis a la forma de este mundo)": Volviendo de nuevo a esta primera parte del versículo 2, desearíamos aclarar que esta enseñanza NO nos está diciendo que debamos salir del mundo. Jesús lo dejó muy claro en Su oración al Padre por todos nosotros: "Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo..." (Juan 17: 14, 15). Tampoco que huyamos de la presencia de los mundanos, de otra manera ¿Cómo íbamos a ser sal y luz de este mundo?

La enseñanza es: Estando en este mundo, no viváis conforme a este mundo, sino conforme a la voluntad de Dios. "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (2 Corintios 5: 17)

EN CRISTO, SOMOS NUEVAS CRIATURAS EN UN MUNDO VIEJO Y PERVERSO. PARA NOSOTROS, LAS COSAS VIEJAS DEL VIEJO MUNDO PASARON; TODAS SON HECHAS NUEVAS, ASÍ COMO NOSOTROS HEMOS SIDO HECHOS NUEVOS (Jn. 3: 3).

"Esta transformación (acciòn), exige no vivir al estilo del mundo (lit. no nos acomodémos, no nos amoldémos, al esquema, al sistema de criterios y actitudes, de este siglo. No dice que salgamos del mundo, ni que huyamos de la compañía de los mundanos... NO, sino que no vivamos conforme al estilo de vida de la edad presente, del mundo actual".

Haciendo caso omiso No todos hacen caso de las palabras de la Biblia, tal y como están expresadas. Hoy en día, un gran sector de la iglesia, ingenua y despreocupadamente ha abierto sus puertas para que ese mundo engordado entre sin tapujos en su seno, bajo la mirada complaciente de muchos.

Un gran, enorme, sector de la iglesia, pretendiendo “alcanzar” al mundo, ha sido alcanzado por éste, engañado por el slogan de lo “nuevo de Dios”, es decir, de que Dios está haciendo “algo nuevo”. Y es que no hemos aprendido a discernir y separar lo santo de lo profano.

Ese discernimiento está especificado en la misma Palabra escrita, y esa Palabra de Dios jamás cambia y jamás cambiará. NO NOS HEMOS DE AMOLDAR AL MUNDO, NI TAN SIQUIERA PENSANDO QUE ASÍ VAMOS A GANAR A LAS GENTES PARA CRISTO. ESO ES UN ERROR.

La Palabra es muy clara cuando nos enseña que cada uno de nosotros debemos ir experimentando una transformación, fruto de pensar como Dios piensa, y eso es siempre conforme a su misma Palabra, guiados por Su Espíritu.

¿Qué significa “arrepentimiento”?

El Señor Jesús dijo en Marcos 1: 15; "El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio": Ese "arrepentíos" se traduce del verbo griego "Metanoéo", que significa: "cambiar de opinión, cambiar de forma de pensar".

Cristo no hablaba sólo de arrepentirnos de nuestros pecados, sino que iba más lejos, Él dijo: "arrepentíos de vuestra manera antigua de pensar", es decir: "CAMBIAD VUESTRA MANERA DE PENSAR". NUESTRO PATRON DE PENSAMIENTO DETERMINA GRAN PARTE DE LO QUE SOMOS, Y CONSECUENTEMENTE, LO QUE HACEMOS. Por ello es tan sumamente importante llevar una vida santa de pensamiento.La Palabra escrita es nuestra mejor herramienta para ello.

Cambiando nuestros patrones de pensamiento a los patrones de pensamiento de la Palabra de Dios, incurriremos en una TRANSFORMACIÓN (del griego "metamorphoústhe", de donde viene la palabra castellana: Metamorfosis).ESA TRANSFORMACIÓN ES UN PROCESO CONTINUADO, POR LO TANTO INDICA UNA VIDA DE TRANSFORMACIÓN.

Esa TRANSFORMACIÓN, fruto del cambio de mente, será entonces de acorde a la perfecta voluntad de Dios: ENTONCES SEREMOS UN SACRIFICIO VIVO ACEPTO, SANTO Y AGRADABLE A DIOS, tal y como vemos en el versículo anterior: "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional" (Romanos 12: 1).


2. Conociendo la voluntad de Dios

"...para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta": Haciendo así, comprobaremos (del verbo griego dokimazo: Probar, comprobar, examinar, llegar a conocer), la "buena voluntad de Dios" en general y en particular; la cual es "agradable y perfecta".
Muchas veces no entendemos la buena voluntad de Dios, porque nuestra mente todavía piensa demasiado de acorde a los valores limitados de este mundo.

Por ello, nos es menester un cambio de forma de pensar, para que podamos ser transformados más como Jesús: "Sólo con una nueva mentalidad, constantemente renovada, podemos discernir qué es lo que Dios quiere de nosotros en cada circunstancia"

El Señor quiere que vivamos con una mente acostumbrada a pensar conforme a la fe, conforme a cuáles son los atributos de Dios, conforme al carácter de Dios, conforme a la Palabra de Dios, guiada ésta por el Espíritu Santo. Esta manera de pensar/vivir, es la que aporta perfecta paz, así como el resto del fruto del Espíritu a cada uno de los que así se manejan en esta vida.

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miércoles, 10 de febrero de 2016

La mayor influencia en la vida


Aportacion de: Ben Ayala
Un día, el hijo de mi vecino decidió ponerse una camiseta deportiva sobre el uniforme escolar. 

Quería mostrar su apoyo a su equipo favorito que jugaría un partido importante esa noche. 

Antes de salir de su casa, se colocó algo sobre la camiseta: 
una cadena con un dije que decía «Jesús». 

Su acción sencilla ilustró una verdad más profunda: 

El Señor merece el primer lugar 
sobre todo lo demás en nuestra vida.
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Jesús está por encima de todas las cosas. «Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten» (Colosenses 1:17). 

Es soberano sobre toda creación (vv. 15-16), «la cabeza del cuerpo que es la iglesia» (v. 18), y debería tener el primer lugar siempre.

Cuando le damos a Jesús el lugar de honor en cada área de nuestra vida, esta verdad se hace visible a quienes nos rodean. 

En el trabajo, ¿nos esforzamos para agradar a Dios o a nuestro jefe? (Colosenses 3:23)

¿Cómo mostramos a Dios en nuestra manera de tratar a los demás? (Colosenses 3:12-14)

¿Lo ponemos en primer lugar mientras vivimos y disfrutamos de nuestros pasatiempos favoritos?

Si Jesús es nuestra mayor influencia en la vida, tendrá el lugar correcto en nuestro corazón.

Querido Jesús, 
mereces lo mejor de mi tiempo, energía y afecto. 

¿Cómo puedo ponerte en primer lugar hoy?