domingo, 17 de abril de 2016

Existe una gran diferencia entre escuchar y oír.


Aportacion de: Ben Ayala

¡OJO! No, no se trata de prestar tu oídos 
al chisme ni a la murmuración.

Puede resultar gracioso esta frase: 

“Tenemos dos oídos y una boca, 
para que escuchemos mas de lo que hablamos”

y aunque parezca chistoso encierra una gran verdad.

Salomón fue muy sabio cuando escribió en Eclesiastés 3:7  "hay tiempo de callar, y tiempo de hablar”.

Saber cuando guardar silencio refleja en nosotros la humildad para estar dispuestos a escuchar. existe ademas una gran diferencia entre escuchar y oír. Oír es solo percibir sonidos, en cambio cuando realmente escuchamos es cuando prestamos atención.

Escuchar eleva nuestra relación y la manera en que percibimos lo que el otro siente para así usar las palabras correctas al dar una respuesta. Proverbios 20:5 es claro: “Aunque el buen consejo esté en lo profundo del corazón, la persona con entendimiento lo extraerá”. (NTV)

Y aunque parezca imposible, al escuchar a los demás tambien debemos tener nuestros oídos prestos a escuchar la voz de nuestro Padre y entender que es lo que nos quiere decir. Un ejemplo de ello lo dio Jesús mismo cuando pasaba su dedo sobre la tierra mientras los fariseos querían apedrar a aquella mujer; es más que seguro que mientras ellos gritaban y juzgaban, Jesús solo escuchaba la voz del Padre…Esto es lo que diremos a la gente y a la mujer.

Aquellas palabras aun resuenan en el mundo:

El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella…"
"Mujer, ¿dónde están los que te acusaban
¿Ninguno te condenó
Ella dijo: Ninguno, Señor
Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más!. Juan 8:1-11
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