jueves, 19 de mayo de 2016

Señor, ayúdame a servirte donde estoy ahora.


Aportacion de: Ben Ayala
Era ya el mediodía. Jesús, cansado del largo viaje, descansaba junto al pozo de Jacob. 
Sus discípulos habían ido a Sicar a comprar comida. 
Una mujer salió de la ciudad a buscar agua… y encontró al Mesías. El relato nos dice que, de inmediato, ella se volvió para invitar a otros a ir y escuchar a un hombre que le había dicho todo lo que ella había hecho (Juan 4:29).

Los discípulos regresaron y, cuando instaron a Jesús para que comiera, Él les dijo: «Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra» (v. 34).

Ahora, mi pregunta es esta: 

¿Qué obra había estado haciendo Jesús? 
Solamente había estado descansando y esperando junto al pozo.

Esta historia me anima enormemente porque sufro de limitaciones físicas. 

Este pasaje me dice que no tengo que andar apurado por todas partes, preocupándome por descubrir y llevar a cabo la obra del Señor para mí. 
En esta etapa de mi vida, puedo descansar y esperar que Él traiga su trabajo adonde yo estoy.

Del mismo modo, tu pequeño apartamento, tu cubículo en el trabajo, tu celda en la cárcel o tu cama de hospital pueden convertirse en un «pozo de Jacob», donde descansas y esperas que el Señor te utilice. 


Me pregunto a quién pondrá hoy delante de ti.
Oremos:
"Señor, ayúdame a verte en cada área de mi vida 
y a servirte donde estoy ahora, Amen"



Si quieres un campo para servir, 
mira a tu alrededor.
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