viernes, 16 de septiembre de 2016

Jesús dejó su misión en manos de hombres y mujeres imperfectos e ineptos.


Aportacion de: Ben Ayala
«El cuerpo de Cristo» se utiliza más de 30 veces en el Nuevo Testamento.

  • Pablo usa esta frase como una imagen de la Iglesia. 

Tras ascender al cielo, Jesús dejó su misión en manos de hombres y mujeres imperfectos e ineptos. 

Él asumió el papel de Cabeza de la Iglesia, y dejó las tareas de brazos, piernas, orejas, ojos y voz a discípulos erráticos… a ti y a mí.

Su decisión de funcionar como la Cabeza invisible de un cuerpo grande con muchas partes significa que confía en que nos ayudemos unos a otros en tiempos de sufrimiento. 

Pablo quizá tuvo esto en mente cuando escribió: «[Dios] nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios» (2 Corintios 1:4)

En todo su ministerio, Pablo practicó esto, haciendo colectas para las víctimas del hambre, enviando ayudantes a lugares con necesidades y reconociendo las ofrendas de los creyentes como regalos de Dios mismo.

La frase «el cuerpo de Cristo» expresa bien lo que estamos llamados a hacer: representar en carne lo que Cristo es; especialmente, a los necesitados.

Hermanos, Hermanas oremos:

"Señor, gracias por tu fidelidad al consolarme cuando estoy sufriendo. Muéstrame a alguien que necesite de mi aliento hoy, Amen"

La presencia de Dios nos reconforta;
 y nuestra presencia consuela a otros.

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