martes, 27 de septiembre de 2016

Las Verdaderas Riquezas.

Aportacion de: Ben Ayala
Hace unos dias, durante un funeral y mientras acompañabamos a una familia vecina en su pena, un amigo me indico que el tenia buenas memorias de mi padre.

«Hasta que conocí a Don Rafa, no había visto a una persona que disfrutara tanto de dar buenos consejos y ayudar a los demás». "Cuando murió tu padre, dejó un legado de amor", asi dijo mi amigo. 

En cambio, una vecina que es prestamista ( comento mi amigo ), consideraba sus posesiones como su legado, y esta pasando sus últimos años preocupada por quién protegería sus reliquias familiares y sus extensas listas de deudores en sus libros.
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Con su enseñanza y su ejemplo, Jesús advirtió a sus seguidores de que no acumularan cosas, sino que dieran a los pobres y que valoraran lo que no envejecerá ni destruirá la polilla: «Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón» (Lucas 12:34).

Podemos pensar que nuestras posesiones dan sentido a nuestra vida. Sin embargo, cuando el aparato más moderno se daña o perdemos algo valioso, nos damos cuenta de que lo que satisface y perdura es nuestra relación con el Señor. 

  • El amor a los demás y nuestro interés en ellos es lo que no se marchita ni se desvanece.

Pidamos al Señor que nos ayude a ver con claridad qué valoramos, nos muestre dónde está puesto nuestro corazón y nos ayude a buscar su reino por encima de todo (12:31).

¿Qué cosas valoras? Lee la historia sobre el maná en el desierto en Éxodo 16. Piensa en cómo se relaciona esta historia con las palabras de Jesús a las multitudes en Lucas 12
.
Lo que valoramos revela el estado de nuestro corazón.

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Ben Ayala

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