viernes, 31 de marzo de 2017

La oración personal : Sugerencias

Apotacion de: Ben Ayala

¿De qué hablas con Dios? 

¿Siempre y sólo de ti mismo, 
de tus problemas y de tus necesidades? 

Pues entonces, lo que haces es presentarle a Dios tu egoísmo.

Aprendamos de Jesús:

«Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y se las has dado a conocer a los sencillos. Sí, Padre, así te ha parecido bien» (Lc 10,21).

Jesús comienza admirando lo bien que hace las cosas el Padre, y alabándolo por ello.  

Si quieres parecerte a El, antes de pedir, comienza recordando lo que ya te han dado

Sobre todo recuerda la maravilla de conocer a Dios, su grandeza, su sabiduría, su amor.

Y, si Dios hace tan bien las cosas, pues ¡que las siga haciendo a su modo!: «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú» (Mt 26,39).

Así oró Jesús y así nos enseñó a orar en la primera parte del Padrenuestro. Procura que tu oración sea siempre así: alabanza a Dios y sumisión convencida a su voluntad. 

Si lo haces así, tu vida será siempre alegre, nada te quitará la paz. 

Porque, pase lo que pase, siempre podrás decir con el famoso poeta Maitena Bundarena: «Todo lo que sucede es adorable».


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