domingo, 16 de abril de 2017

La resurrección de Cristo Jesús significa que Él juzgará al mundo con justicia.


Aportacion de: Ben Ayala

La Pascua es un día festivo de los cristianos 
que celebra la muerte y resurrección de Jesucristo. 

Así como el Viernes Santo recuerda la crucifixión y muerte de Nuestro Señor, el Domingo de Pascua celebra su resurrección. 

  • ¿Por qué los cristianos han celebrado la resurrección de Cristo a través de la historia? 
  • ¿Qué importancia tiene su resurrección en la vida cristiana? 


Aquí ofrezco 10 razones.


1. La resurrección de Cristo Jesús significa que somos justificados ante Dios.

”...que cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”, Romanos 4:25. Por causa de nuestros pecados, la humanidad está separada de Dios y es incapaz de tener una relación con Él (Ro. 6:28; Is. 59:2). Las Escrituras dicen que “éramos por naturaleza hijos de ira” (Ef. 2:3), porque hemos quebrantado la ley de Dios. Y por causa de su justicia, Dios tiene que derramar su ira a los que quebrantan su ley.

Si no tuviéramos un salvador que nos rescatara de esta situación, no pudiéramos alcanzar la oportunidad de tener una relación con Dios como Él quiere. Justificación significa “prueba de la justicia de alguien”. Cuando Jesús murió en la cruz, Él tomó nuestro castigo para que pudiéramos ser justificados delante del Padre. La resurrección confirma que Dios aceptó el sacrificio de Cristo por nuestros pecados y nos da acceso a una relación con Él.

2. La resurrección de Cristo Jesús demuestra que Él venció la muerte.

La muerte es el enemigo de la humanidad y el castigo justo por los pecados de cada uno de nosotros (Ro. 6:23). El índice de mortalidad siempre será 100%. Ningún monto de esfuerzo, poder, o riquezas podrá ayudarnos a escapar del alcance de la muerte. Ahora, Cristo resucitó porque la muerte no podía retenerlo. No tenemos que temer al castigo que viene después de la muerte: ”’¿Donde esta, oh muerte, tu victoria? ¿Donde, oh sepulcro, tu aguijon?’ El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley; pero a Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”, 1 Corintios 15:55-57.

3. La resurrección de Cristo Jesús significa que los creyentes están unidos con Cristo (2 Co. 4:14).

Cuando creemos en Cristo, somos unidos con Él por la fe. La unión con Cristo significa que cuando Dios nos mira, Él no ve nuestra pecaminosidad, sino la justicia de Cristo. Significa que hemos muerto con Él y vivimos con Él (Ro. 6:8). Esta unión solo es posible a través de la resurrección de Cristo. Es semejante a cuando una pareja se ha unido en matrimonio, que las cosas de un esposo pertenecen a su esposa. Los cristianos reciben la justicia de Cristo por medio de su unión con Él (1 Co. 1:30).

4. La resurrección de Cristo Jesús confirma la verdad de las Escrituras.

Isaías 53 y el Salmo 16 son algunos de las profecías del Antiguo Testamento cuyo cumplimiento testifica de la vida resucitada de Cristo:

“Pero quiso el Señor quebrantarlo, sometiéndolo a padecimiento. Cuando Él se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación, verá a Su descendencia, prolongará Sus días, y la voluntad del Señor en Su mano prosperará. Debido a la angustia de Su alma, Él lo verá y quedará satisfecho. Por Su conocimiento, el Justo, Mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos. Por tanto, Yo Le daré parte con los grandes y con los fuertes repartirá despojos, porque derramó Su alma hasta la muerte y con los transgresores fue contado; llevó el pecado de muchos, e intercedió por los transgresores”, Isaías 53:10-12.

“Porque Tú no abandonarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo sufra corrupción. Me darás a conocer la senda de la vida; En Tu presencia hay plenitud de gozo; En Tu diestra hay deleites para siempre”, Salmos 16:10-11.

5. La resurrección de Cristo Jesús prueba que el evangelio es verdadero (1 Co. 15:1-4).

El hecho que Jesús vive hoy significa que Él es poderoso para salvar hoy. Este fue el argumento de Pablo en 1 Corintios 15, donde él defiende la verdad de la resurrección dando una explicación que el evangelio cristiano depende en ella: ”...y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también la fe de ustedes… y si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es falsa; todavía están en sus pecados. Entonces también los que han dormido (han muerto) en Cristo están perdidos. Si hemos esperado en Cristo para esta vida solamente, somos, de todos los hombres, los más dignos de lástima”, 1 Corintios 15:14, 17-19.

Pablo explica que la resurrección no es solo una parte fundamental del evangelio, sino que es el pegamento que sostiene cada parte del evangelio. Sin la resurrección, los cristianos creerían en vano y no tendrían esperanza. Pero Cristo ha resucitado y ahora tenemos la esperanza del perdón de nuestros pecados, el derecho de estar bien delante de Dios, y la vida eterna por medio de Cristo.

6. La resurrección de Cristo Jesús prueba que Él es el Hijo de Dios.

”[Jesucristo] fue declarado Hijo de Dios con un acto de poder, conforme al Espíritu de santidad, por (como resultado de) la resurrección de entre los muertos…”, Romanos 1:4. Si Jesús hubiera muerto y quedara muerto, Él habría sido como los millones que venían antes de Él, y como los millones que vendrían después. Pero no sucedió así. Su resurrección prueba que Él es alguien único en la historia del mundo: el Hijo de Dios.

7. La resurrección de Cristo Jesús significa que Dios derramará el Espíritu Santo en los corazones de los que creen.

Después de la resurrección y ascensión de Cristo, Él mandó el prometido Espíritu Santo para continuar su trabajo en esta tierra. El ministerio terrenal de Cristo continua hoy a través de su gente, en quienes mora el Espíritu Santo. Cristo ayudará a su pueblo por el Espíritu, dándoles fuerzas, convicción y la guía para vivir una vida que agrada a Dios. “Así que, exaltado a la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que ustedes ven y oyen”, Hechos 2:33.

8. La resurrección de Cristo Jesús nos da una esperanza viva.

Los cristianos tenemos una esperanza tremenda porque nuestros pecados han sido borrados y somos justificados delante de Dios. Hemos pasados de ser enemigos de Dios a hijos perdonados por Dios con una herencia eterna que nadie puede quitar. ¡No hay una noticia mejor! “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según Su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, para obtener una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos para ustedes…”, 1 Pedro 1:3-4.

9. La resurrección de Cristo Jesús significa que resucitaremos al igual que Él.

Cristo es las primicias de la resurrección de la muerte, y su resurrección es el precursor a la resurrección que todos los creyentes experimentarán (1 Co. 15:20). Los cristianos disfrutarán la vida resucitada igual que Cristo, con cuerpos glorificados (1 Co. 15:42-44). En esta vida sufrimos dolores y enfermedades, pero en la vida venidera no sufriremos, sino que disfrutaremos los cuerpos perfectos que ahora anhelamos desesperadamente. Esta implicación de la resurrección se ata con la ultima:

10. La resurrección de Cristo Jesús significa que Él juzgará al mundo con justicia.

“Por tanto, habiendo pasado por alto los tiempos de ignorancia, Dios declara ahora a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan. Porque Él ha establecido un día en el cual juzgará al mundo en justicia, por medio de un Hombre a quien Él ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres cuando Lo resucitó de entre los muertos”, Hechos 17:30-31.

Un día, todas las personas del mundo serán juzgadas por las cosas que han hecho. Los que no creen serán responsables de su desobediencia contra Dios, enfrentando la condenación de Dios y siendo enviados al infierno. Los creyentes serán responsables delante de Dios por las cosas que han hecho y serán recompensados en los cielos según sus obras como creyentes.

La señal que Dios nos dio para confirmar su juicio fue la resurrección de Cristo Jesús de los muertos. Si usted no cree en el Señor Jesucristo, este juicio debe de causarle un temor profundo. Usted se enfrentará a la ira de Dios y sufrirá una eternidad en el infierno; recibiendo el castigo que merece por su pecados. Pero este juicio no tiene que ser algo temible.

Hay una manera de obtener el perdón y vida eterna en Cristo: crea en el Señor Jesucristo y arrepiéntase de su pecado. Cuando creemos en Jesús, recibimos todos los beneficios de su resurrección. Nuestra fe en Cristo es lo que nos une a Cristo y nos ayuda recibir el perdón de nuestros pecados. Una persona continuando en la incredulidad asegura la ira de Dios para sí.

No pierda el regalo increíble que Dios nos ofrece en Cristo: ¡crea en Jesús hoy! “Jesús le contestó: ‘Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en Mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?’” , Juan 11:25-26.

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jueves, 13 de abril de 2017

En una iglesia saludable, podemos no esconder nuestras imperfecciones.



Aportacion de: Ben Ayala

Poco antes de que crucificaran a Jesús, una mujer llamada María de Betania derramó una botella de un caro perfume sobre los pies del Señor. Después, en un acto aun más osado, le secó los pies con su cabello (Juan 12:3).
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María de Betania no solo sacrificó lo que posiblemente eran los ahorros de toda su vida, sino también su reputación. 

  • En esa cultura, las mujeres respetables nunca se soltaban el cabello en público. Pero, al verdadero adorador, no le preocupa lo que piensen los demás (2 Samuel 6:21-22). 

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Tal vez sintamos la presión de ser perfectos cuando vamos a la iglesia, para que los demás piensen bien de nosotros. 

Metafóricamente hablando,
nos esforzamos por mantener cada cabello en su lugar. 

  • Sin embargo, en una iglesia saludable, podemos «soltarnos el cabello» y no esconder nuestras imperfecciones. 
  • Y deberíamos poder revelar nuestra debilidad y encontrar fuerzas.

Adorar no implica comportarse como si nada estuviera mal; es asegurarnos de que todo esté bien… con Dios y con los demás. 

Cuando nuestro mayor temor es soltarnos el cabello, quizá nuestro mayor pecado sea mantenerlo recogido.

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos […], y guíame en el camino eterno. Salmo 139:23-24

Nuestra adoración es correcta 
cuando estamos a cuentas con Dios.
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miércoles, 5 de abril de 2017

La compasión es lo que mueve a Dios.


"Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor."
Mateo 9:36 )
Aportacion de: Ben Ayala

La compasión es un anhelo profundo que responde a las necesidades de las personas. 

  • Es mucho más profundo que la lástima.
La lástima no hace nada, sólo siente pena por las personas, pero la compasión tiene que hacer algo por ellas.

La compasión es lo que mueve a Dios, y la vida de Jesús en la tierra fue un ejemplo vivo de esa compasión en acción. 

  • La compasión fue el móvil de todo el ministerio de Jesús. 

Lo movió a multiplicar los panes y los peces, a sanar a los enfermos, a echar fuera a los demonios, a resucitar a los muertos y hasta morir en la cruz. 

Es esa misma compasión que Él desea manifestar por medio de usted. Es algo asombroso, ¿no es cierto?

Es asombroso darnos cuenta de que somos el único cuerpo que Jesús tiene ahora en la tierra. 

  • Su sanidad tiene que fluir por medio de nuestras manos y nuestra fe. 
  • Su compasión debe movernos para dar al hambriento, echar fuera demonios y poner en libertad a los cautivos.

Algunos dirian: "yo no tengo esa clase de compasión

Sí, la tiene. Si el Espíritu de Dios mora en su vida, usted la tiene, porque Él es esa clase de amor. 

  • Lo único que necesita hacer es ponerla en acción.

¿Cómo? Así como lo hizo Jesús cuando estuvo en el mundo: por medio de la oración y la comunión con el Padre. 

Mire en los Evangelios y note cuánto tiempo Jesús pasó a solas con el Padre. Ese tiempo puso en acción la compasión de Dios dentro de El, hizo que sintiera lo que Dios siente por el sufrimiento de la humanidad y lo conmovió tanto que siempre que se topaba con una necesidad la satisfacía por el poder de Dios.

Siga el ejemplo de Cristo. 

  1. Dedique tiempo a la comunión con el Padre. 
  2. Medite en la compasión de Dios hasta que se levante con intensidad en su interior. 
  3. Estimúlela hasta que el deseo de ver a otros libres llegue a ser primordial en su pensamiento.

Jesús lo ha enviado con la compasión de Dios para que alcance y ministre a un mundo sediento de amor. 

Si usted no lo hace, 
¿quién lo hará?

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martes, 4 de abril de 2017

Pedir, pedir y pedir: Una de las Maneras Erróneas de Orar.


Aportacion de: Ben Ayala
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Un niño estaba de compras con su madre y su tía en el supermercado. Mientras ambas conversaban, el niño se apartó de ellas por un momento, y a los pocos minutos regresó con un juguete en la mano. 

Él le pidió a su mamá que se lo comprase, pero ella se negó. 

El niño no se conformó con la repuesta y comenzó a gritar y patalear en el suelo. 

La señora, avergonzada por el escándalo que hacía su hijo, al final cedió a su demanda. 

Una vez que la mujer pagó por sus compras y salieron del establecimiento, el niño sacó el juguete de la bolsa y comenzó a jugar con él. 

La tía, que hasta ese momento había estado observando todo en silencio, se acercó a su hermana y le dijo: “Tu hijo sabe pedir… Pero no sabe agradecer“.

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Al igual que el niño que hizo rabieta para conseguir un juguete, para algunos, la oración es solo un medio para obtener lo que se desea. 

  • A veces, uno se enfoca tanto en pedir, que olvida ser agradecido con Dios. 

En Lucas 17:11-19 hay una historia similar, en la cual Jesús sanó a diez personas enfermas de lepra, pero solo uno regresó a darle las gracias. 

Filipenses 4:6, dice: “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.” 

  • Este versículo nos dice que debemos ser agradecidos, pero NO especifica que debemos serlo únicamente cuando nuestra petición es concedida. 

La oración y el agradecimiento van de la mano, y ambas deben practicarse en toda circunstancia (1 Tesalonicenses 5:16-18).

  • Dios es un Padre amoroso con sus hijos, y lo mínimo que podemos hacer es mostrar gratitud con nuestras palabras y conducta. 
  • Debemos acudir a Él no con el único fin de pedir, pedir y pedir; sino con una actitud de humildad y agradecimiento.
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lunes, 3 de abril de 2017

Acude a Dios y cree en sus promesas


Aportacion de: Ben Ayala

No permitas que el temor se convierta en un límite que te prive de las cosas que más disfrutas. 

Cuando estés atravesando una situación en la que sientas que el miedo quiera apoderarse de tu vida; acude a Dios y cree en sus promesas. 

En la Biblia, hay historias de personas que vencieron el temor con la ayuda de Dios; y éstos son algunos versículos que te ayudarán a lograrlo de la misma forma.

  1. Deuteronomio 31:6: “Sean fuertes y valientes. No teman ni se asusten ante esas naciones, pues el Señor su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará.”
  2. Deuteronomio 3:22: “No les tengas miedo, que el Señor tu Dios pelea por ti.”
  3. Josué 1:9: “Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas”
  4. Salmos 56:3: “Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza.”
  5. Salmos 27:1: “El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme?”
  6. Salmos 118:6-7: “El Señor está conmigo, y no tengo miedo; ¿qué me puede hacer un simple mortal? El Señor está conmigo, él es mi ayuda; ¡ya veré por los suelos a los que me odian!”
  7. Salmos 34:4: “Busqué al Señor, y él me respondió; me libró de todos mis temores.”
  8. Proverbios 29:25: “Temer a los hombres resulta una trampa, pero el que confía en el Señor sale bien librado.”
  9. Isaías 12:2: “¡Dios es mi salvación! Confiaré en él y no temeré. El Señor es mi fuerza, el Señor es mi canción; ¡él es mi salvación!”
  10. Isaías 35:4: “Digan a los de corazón temeroso: «Sean fuertes, no tengan miedo. Su Dios vendrá, vendrá con venganza; con retribución divina vendrá a salvarlos»”
  11. Isaías 41:10: “Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.”
  12. Isaías 41:13: “Porque yo soy el Señor, tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: “No temas, yo te ayudaré”.”
  13. Marcos 5:36: “Sin hacer caso de la noticia, Jesús le dijo al jefe de la sinagoga: ―No tengas miedo; cree nada más.”
  14. Juan 14:27: “La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden.”
  15. Romanos 8:38-39: “Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.”
  16. Romanos 8:15: “Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: «¡Abba! ¡Padre!»”
  17. Filipenses 4:6-7: “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.”
  18. 2 Timoteo 1:7: “Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.”
  19. Hebreos 13:6: “Así que podemos decir con toda confianza: «El Señor es quien me ayuda; no temeré. ¿Qué me puede hacer un simple mortal?»”
  20. 1 Juan 4:17-18: “Ese amor se manifiesta plenamente entre nosotros para que en el día del juicio comparezcamos con toda confianza, porque en este mundo hemos vivido como vivió Jesús. En el amor no hay temor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor.”
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domingo, 2 de abril de 2017

El pecado es como un perfume NO agradable ante de Dios

Aportacion de: Ben Ayala

El pecado nos ha quitado el acceso directo a la presencia de Dios, los errores que cometemos hacen que vivamos alejados de Él y esta es la razón por la cual necesitamos ser redimidos por la sangre de Jesús.

El pecado es como un perfume NO agradable ante de Dios, cuando cometemos un error que no agrada al Padre somos contaminados por un hedor que nos aparta del Señor.

¿Qué debemos hacer para tener un olor fragante ante Dios y así volver a su presencia? 

  • Tenemos que presentarnos ante el Señor con un corazón arrepentido, reconociendo que necesitamos de Él.

Arrepentirse es un cambio de mentalidad, es volvernos a Dios de todo nuestro corazón de nuestros malos caminos, lo que ante la presencia de Dios es un olor fragante. 

El saber reconocer tu error y arrepentirte te devuelve el acceso a su presencia. “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. Mateo 4:17

Cuando nos acercamos con el perfume de nuestro arrepentimiento, todos nuestros pecados son perdonados. 

Esto sucede cuando venimos al Padre con un corazón contrito y sincero. 

  • Toma la actitud correcta para que puedas ir delante del Señor y reciba de ti una fragancia agradable.

“Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que tiempos de refrigerio vengan de la presencia del Señor…” Hechos 3:19

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sábado, 1 de abril de 2017

Semana Santa: Su Significado para los Cristianos.


Aportacion de: Ben Ayala

La Semana Santa o Semana Mayor está cargada del sentido cristiano y según estos debe ser tiempo para reflexionar en Jesucristo, hijo de Dios que ofrendó su vida para que vivamos en paz.

El significado de esta semana es puramente cristiano, sin embargo, este período de asueto es empleado por muchas personas para realizar actividades de esparcimiento y diversión. 

Este “tiempo santo” muy bien podría ser utilizado para reflexionar en qué cosas podemos hacer para realizar cambios positivos en nuestras vidas, trabajo, en el país y por qué no hasta en el mundo.

Para los cristianos, la Semana Santa es el tiempo litúrgico más importante, y es dedicado a la oración y reflexión de los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, hijo de Dios.

La época se inicia con la cuaresma, conocida como el tiempo de preparación, donde se recuerda los cuarenta días de Jesús en el desierto. Comienza con el miércoles de ceniza y culmina con el Domingo de Ramos.

Es bueno aclarar que todos los actos que se realizan desde el inicio de la Semana Santa, tienen un significado cristiano, y con ello se busca recordar el sacrificio de Jesús en la cruz.

El verdadero significado de la gran Fiesta Pascual, como también se le llama a este período, es tener un encuentro con Dios y acercarnos más al prójimo realizando buenas acciones.

Los cristianos interpretan la Semana Santa, no como el recuerdo de un hecho histórico, o un momento de vacaciones sin sentido, para ellos es tiempo de perdón y de reconciliación fraterna, expulsando de sus corazones el rencor, odio y la envidia.

La Semana Mayor se inicia este primero de abril con el Domingo de Ramos, día en que se recuerda la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén y finaliza el domingo 8 del mismo mes, con el Domingo de Resurrección.

Por su lado, el Jueves Santo abre el Triduo Pascual, que no es más que los tres días en que los católicos celebran la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Comprende el tiempo desde la tarde del Jueves Santo, hasta la tarde del Domingo de Pascua. Es el corazón del año litúrgico.

El Viernes Santo es el episodio más triste de la Semana Santa conmemorándose la muerte en la cruz de nuestro señor Jesucristo.

El Sábado Santo se medita sobre el misterio de la pasión de Cristo, el Domingo de Resurrección, es el momento de mayor júbilo donde se celebra la resurrección de Jesús.