martes, 4 de abril de 2017

Pedir, pedir y pedir: Una de las Maneras Erróneas de Orar.


Aportacion de: Ben Ayala
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Un niño estaba de compras con su madre y su tía en el supermercado. Mientras ambas conversaban, el niño se apartó de ellas por un momento, y a los pocos minutos regresó con un juguete en la mano. 

Él le pidió a su mamá que se lo comprase, pero ella se negó. 

El niño no se conformó con la repuesta y comenzó a gritar y patalear en el suelo. 

La señora, avergonzada por el escándalo que hacía su hijo, al final cedió a su demanda. 

Una vez que la mujer pagó por sus compras y salieron del establecimiento, el niño sacó el juguete de la bolsa y comenzó a jugar con él. 

La tía, que hasta ese momento había estado observando todo en silencio, se acercó a su hermana y le dijo: “Tu hijo sabe pedir… Pero no sabe agradecer“.

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Al igual que el niño que hizo rabieta para conseguir un juguete, para algunos, la oración es solo un medio para obtener lo que se desea. 

  • A veces, uno se enfoca tanto en pedir, que olvida ser agradecido con Dios. 

En Lucas 17:11-19 hay una historia similar, en la cual Jesús sanó a diez personas enfermas de lepra, pero solo uno regresó a darle las gracias. 

Filipenses 4:6, dice: “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.” 

  • Este versículo nos dice que debemos ser agradecidos, pero NO especifica que debemos serlo únicamente cuando nuestra petición es concedida. 

La oración y el agradecimiento van de la mano, y ambas deben practicarse en toda circunstancia (1 Tesalonicenses 5:16-18).

  • Dios es un Padre amoroso con sus hijos, y lo mínimo que podemos hacer es mostrar gratitud con nuestras palabras y conducta. 
  • Debemos acudir a Él no con el único fin de pedir, pedir y pedir; sino con una actitud de humildad y agradecimiento.
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