sábado, 31 de enero de 2015

¿Pastores divorciados? Estudio Biblico.

Si eres divorciado no puedes ser pastor. ¿Es cierto? Es lo que se cree y practican en muchas iglesias. En estas iglesias también se considera que si un pastor ha caído alguna vez en adulterio es descalificado permanentemente del ministerio.


Esta doctrina procede principalmente de dos pasajes de Pablo: 1 Timoteo 3:2 y Tito 1:6 Donde se dice que un obispo o un anciano debe ser “marido de una sola mujer” (RV60). Otras traducciones dicen “esposo de una sola mujer” (NVI) y “marido de una sola mujer” (LBLA). Como esta frase es un poco ambigua han surgido varias diferentes interpretaciones de lo que quiere decir: 

Que fue escrita para descalificar al polígamo como líder en una iglesia cristiana. O sea, alguien que de acuerdo con la práctica antigua tenía, legalmente, más de una esposa a la misma vez.

Que descalifica a alguien que se ha casado una segunda vez debido a la muerte de una esposa. 
Que descalifica al que no es casado, pues no es marido de nadie. 
Que descalifica al que se ha divorciado y se ha casado nuevamente. 
Que descalifica al que no es fiel a su esposa, o sea, el que es casado pero adúltero. 

Las primeras tres opciones las podemos rechazar fácilmente. 

La poligamia no era una práctica común en aquel entonces, especialmente en los centros urbanos romanos como Éfeso, donde estaba trabajando Timoteo. Además parecería un poco raro descalificar al polígamo de liderazgo cuando muchos de los líderes del pueblo de Israel en el pasado tuvieron más de una esposa, y esa práctica nunca se criticó. 

La segunda opción no vale porque siempre se ha entendido que la muerte de una esposa o esposo concluye toda obligación matrimonial. Pablo usa esta premisa en su argumento en Romanos 7:1-3. Entonces es difícil entender porqué el casarse de nuevo después de la muerte de una esposa sería un problema. 

La tercera opción es improbable porque Jesús mismo no era casado, ni tampoco Pablo (1 Cor. 7:8) o aparentemente Timoteo, y además tanto Pablo como Jesús recomiendan el celibato específicamente para que uno pueda dedicarse al ministerio (Mateo 19:12, 1 Cor. 7:32-35). 

Entonces nos quedan las dos últimas opciones. ¿Se trata de alguien divorciado y re-casado, o se trata de alguien que es infiel? Yo creo que la interpretación correcta es la última. No que el anciano/obispo no puede tener divorcio en su pasado, sino que debe ser un hombre caracterizado por fidelidad a su esposa ahora, en el presente. Mis razones son las siguientes:

Se trata del presente, no del pasado

Todos los requerimientos en la lista se tratan del carácter presente del candidato, no de su experiencia pasada. Si esta frase se tratara del pasado, sería la única. Es más, Pablo podría haber dicho “que solo ha sido marido de una mujer”. Pero no lo hace, pues la frase “marido de una mujer” depende del verbo presente “ser”.

El enfoque es en ser irreprochable

En ambos pasajes el enfoque de la lista de requerimientos es en ser irreprochable (LBLA; NVI: intachable, RV60: irreprensible). Esto se ve en el español y aún más claramente en el griego. En 1 Timoteo irreprochable es el primer requerimiento y el único que tiene el verbo. Es decir, todos los otros requerimientos son una expansión del primero. Una buena manera de traducir el significado de esta gramática sería así:

Un obispo debe ser, pues, irreprochable: 
marido de una sola mujer, 
sobrio, 
prudente, 
de conducta decorosa, 
hospitalario, 
apto para enseñar, 
no dado a la bebida, 
no pendenciero, sino amable, 
no contencioso, 
no avaricioso. 
Etc. 

El tema de ser irreprochable también se ve en las otras características en versículos 4-5: Debe gobernar bien su casa, debe ser maduro, y debe tener una buena reputación (o sea ser irreprochable) con los que están fuera de la iglesia. Vemos el mismo enfoque en Tito donde la lista también comienza con ser irreprochable y todas las características se desarrollan de acuerdo a ese enfoque. Luego en el medio de las características, Pablo lo repite: “Porque el obispo debe ser irreprochable como administrador de Dios.” (Tito 3:7).

Este enfoque en ser irreprochable apoya la idea de que esto se trata del carácter presente del individuo, no de su historia de divorcios y casamientos. Una persona que es irreprochable lo es ahora. Todos conocemos personas que aunque son irreprochables hoy no lo fueron siempre, y sabemos que eso no cambia lo que son ahora. Sabemos que, gracias a Dios, la gente puede cambiar.

Hombre de una mujer

La frase misma en el griego es muy simple y muy corta: mias gunaikos andros. Puede ser traducido “marido de una esposa” u “hombre de una mujer”. Como la frase no es muy específica y no dice nada acerca del divorcio (cosa que Pablo podría haber especificado fácilmente), me parece mejor que la dejemos así, simple y general, y que dejemos que el contexto de los requerimientos controle nuestra interpretación. El punto es que el líder cristiano debe ser alguien comprometido a su mujer: hombre de una mujer. Que sea alguien fiel a ella, enfocado en ella. Y claro, que sea fiel a ella sexualmente. Un buen principio hermenéutico es que cuando la Biblia no es específica nosotros tampoco deberíamos serlo. Pero muchos de nuestros debates teológicos surgen de sacarle más información a un pasaje de lo que realmente tiene. Creo que este pasaje es un buen ejemplo. Debemos tener cuidado de no decir más de lo que dice la Biblia.


No aplicaría al divorciado

Si interpretamos “marido de una mujer” como una descalificación basada en el pasado matrimonial del individuo surge un problema. Realmente es una ironía: este pasaje no descalificaría al divorciado que se quedó soltero. Éste sería hombre, o marido, de una mujer. No hay ningún otro pasaje en la Biblia que descalificaría a este individuo. El efecto de esto es, entonces, penalizar al divorciado no por su divorcio (que es el pecado), sino por casarse nuevamente. Esta inconsistencia señala que Pablo no tenía en mente divorcios pasados. Sería una manera muy confusa de decirlo si así fuera.

Concepto inadecuado de la gracia

También hay una razón teológica por la que deberíamos rechazar la interpretación de que Pablo se refiere a hechos en el pasado del candidato. Simplemente que no cabe con el principio bíblico de la gracia de Dios. La posición bíblica es que todo pecado puede ser perdonado y reconciliación total es siempre posible.

Algunos proponentes de la “posición divorcio” responden que el líder que se divorció antes de ser cristiano no está descalificado, pues eso ocurrió en una situación totalmente diferente, antes de que el individuo se había sometido al señorío de Cristo. Pero agregan que si el divorcio ocurrió mientras uno era cristiano el individuo está descalificado. A mí esta me parece una distinción muy rara. ¿Cuáles son las implicaciones de tal distinción? Al parecer se está afirmando que la gracia de Dios nos cubre de una manera súper-especial cuando nos convertimos, pero que después de eso, hay menos gracia. Dios te limpia el record una sola vez. Después debes portarte bien, porque hay algunos pecados que si los haces como cristiano, no los podrás nunca sacar de tu record. ¿No es esto una distorsión del evangelio? ¿No es una corrupción de la gracia? No nos olvidemos que Jesús es el que nos enseñó a perdonar siete veces por setenta (Mateo 18:21-22).

¿Una letra escarlata?

Algunos todavía no están convencidos porque creen que el pecado sexual o “divorcial” es algo especial, que siempre te dejará marcado como inferior, igual que la famosa “letra escarlata” que se colgaba en el cuello de los adúlteros en la sociedad puritana de antaño.

Otros acuerdan que por supuesto la gracia de Dios cubre este pecado también, pero están preocupados porque piensan que una caída sexual o un divorcio es una demostración de un carácter débil y por lo tanto no es apropiado que tal persona sea confiada con el liderazgo de una iglesia. Y con esto estoy totalmente de acuerdo CON TAL DE QUE lo estemos considerando en el presente, igual que lo hace Pablo en sus requerimientos. O sea, podemos decir: esta persona no es irreprochable hoy (porque en el pasado reciente se divorció o cometió adulterio, etc.) y por eso no puede ser un líder de la iglesia. Pero cualquier evaluación del pasado de un candidato a liderazgo en la iglesia debe incluir una consideración de su progreso y maduración. Si las faltas de carácter que le llevaron al divorcio en el pasado todavía se notan, entonces todavía está descalificado. Pero no por lo que hizo anteriormente, sino por lo que es hoy. Por otro lado si se nota que ha habido un proceso de maduración y crecimiento espiritual, entonces, nada impide que esta persona lidere y represente a la iglesia con tal de que actualmente sea una persona de carácter irreprensible.

Yo tengo un buen amigo de 28 años que pasó recién por un divorcio. Es cristiano, es muy comprometido al señor y tiene las marcas de algún día ser un líder. Inclusive quiere ir al seminario. Las circunstancias del divorcio son complejas como siempre. Él reconoce su culpabilidad en los problemas que surgieron entre él y su pareja. Pero él siempre resistió el divorcio e hizo todo lo posible para evitarlo. De todos modos no fue lo suficiente y al final ella se fue. Ambos eran cristianos. Imaginemos este joven en veinte años, con una educación bíblica, y experiencia en la iglesia. Ahora quiere ser un pastor o un anciano. Está casado ya desde hace 15 años y es irreprochable en todas sus interacciones y responsabilidades. No puedo creer que algo que ocurrió hace 20 años arruinaría su reputación. No puedo acordar que alguien como él debería ser descalificado. No es el mensaje de Pablo y no es consistente teológicamente con los conceptos bíblicos de gracia y reconciliación. Prohibirle la entrada al liderazgo por su pasado sería una especie de legalismo. Sería juzgarlo en base de algo meramente legal, no en base de algo que es constituyente de su carácter actual.


En conclusión

Yo no estoy escribiendo este artículo para decir que debemos ser más flojos con los requerimientos del líder. Al contrario, yo creo que debemos ser más estrictos; que debemos insistir que nuestros líderes sean irreprochables, como afirma el apóstol. Aún si esto quiere decir sacar a algunos ancianos del liderazgo que han sido ancianos por mil años y nunca fueron ni son ahora irreprochables. He visto personalmente el desastre que resulta cuando ignoramos estos pasajes y estos requerimientos (ver también el artículo de Osías, La asesina de pastores). El problema es que somos tan dados al legalismo que cuando leemos la lista de requisitos para el líder, nos enfocamos en el que nos parece ser el más fácil de comprobar: divorcio. Pero después ignoramos todos los otros requerimientos y dejamos que cualquier lobo disfrazado de oveja sea un líder con tal de que no tenga un divorcio en su pasado. Para colmo a veces la persona mejor calificada para liderar la iglesia es descalificada por algo que ocurrió años atrás y no tiene nada que ver con lo que es esa persona hoy.
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