Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. (Jeremías 29:13) Muchos saben sobre la vida de Jesús y sus milagros principales, pero pocos lo conocen a él de verdad. Conocer a Jesús va más allá de saber quién es él. No se le puede conocer sin buscarlo de verdad. Aquel que busca su presencia en espíritu y en verdad lo encontrará (Juan 4:23-24). Conocer a Jesús es andar según su Palabra y ser un imitador suyo (1 Corintios 11:1). Más que querer o decir palabras, es necesario actuar, decidir. Cuando buscamos a Jesús de todo corazón, él se nos revela. Esa cercanía con él transforma nuestra vida. Si aún no has tenido esa experiencia, búscala. ¡Jesús también desea conocerte! Conociendo a Jesús Para conocer a Jesús, lo primero que necesitas hacer es invitarle. Abre tu corazón y deja que Jesús entre en tu vida. Acéptale.Lee el Evangelio de Juan y sabrás cuánto Jesús te ama. Búscalo en oración. Dedica un tiempo de tu día para hablar con él. Para orar: Jesús, quiero conocerte más...
El que estaba sentado en el trono dijo: “He aquí yo hago nuevas todas las cosas”. Y dijo: “Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas”. (Apocalipsis 21:5) Hay momentos en que la vida parece estancada, los días se arrastran y los sueños parecen demasiado lejanos para hacerse realidad. Pero cuando conocemos a Jesús, todo cambia. Él no solo nos rescata del pasado, sino que nos invita a vivir en un tiempo nuevo: un tiempo de esperanza, de nuevos comienzos y propósitos. En Jesús, somos liberados del peso de la culpa y de las cicatrices del pasado. Él transforma nuestro dolor en fuerza, nuestras lágrimas en semillas de alegría y nos muestra que, incluso en medio del caos, hay un camino hacia la paz. Con él, cada mañana es una nueva oportunidad para empezar de nuevo, para crecer y para vivir con valentía. Por más difícil que haya sido el camino recorrido hasta ahora, en Jesús el tiempo se renueva. Él no nos ve con los ojos del mundo, sino con los ojos del amor. Donde el mundo dice...