Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo. (Romanos 15:13) La verdadera alegría se encuentra en Jesús. A través de él nuestro corazón rebosa de esperanza y paz. La esperanza derramada por el Espíritu Santo es más grande que el miedo. En Jesús tenemos claros nuestro propósito y nuestra meta. El Espíritu Santo nos mantiene llenos de esperanza y enfocados en Cristo. Por eso es tan importante que le busquemos. Debemos aprender a ser como Pablo y Silas (Hechos 16:16-34), quienes estaban llenos del Espíritu Santo, y ni la humillación ni las rejas consiguieron apagar la llama del Espíritu Santo en ellos. ¡Que Dios llene hoy tu corazón de esperanza! ¡Que tu vida rebose y refleje el poder del Espíritu Santo! Llena tu corazón de esperanza Busca al Espíritu Santo de todo corazón. Su poder nos renueva y nos llena de esperanza. Lee la Palabra. La esperanza y la fe deben ser alimentadas. Habla ...
Yo sé que el SEÑOR amparará la causa del pobre y el derecho de los necesitados. (Salmo 140:12) A Dios no le agrada la opresión y la injusticia contra los menos afortunados. Vemos y oímos hablar de desigualdades constantemente, de actitudes de desprecio hacia los más pobres y necesitados y terminamos considerando esto como “normal”. Al fin y al cabo, las injusticias vienen desde hace mucho tiempo. Pero no debería ser así. La Biblia, en muchos pasajes, resalta la preocupación de Dios por los oprimidos y la promesa de una intervención divina a favor de los vulnerables y necesitados. El cristiano, confiando en que la justicia es una de las cualidades de Dios, debe orar y desear que las acciones justas se desarrollen más en la sociedad. Debemos buscar llevar más de Dios a las calles, a las profesiones y a nuestras relaciones. En el versículo de hoy vemos la confianza del salmista en la justicia y la compasión de Dios, especialmente hacia los afligidos y los pobres. Adopta una postura simila...