El líder se prepara para ejercer el liderazgo Roboam fue un rey joven de la antigüedad. Joven, brillante y ambicioso. Su árbol genealógico era estupendo: bisnieto del rey David e hijo del rey Salomón. Asumió el poder cuando tenía algo más de cuarenta años, en el año 997 a.C. ¿Qué podemos decir de este joven monarca? Que estaba signado para ser un triunfador. El reino al cual iba a gobernar era sólido en el plano económico y militar. Gozaba de reconocimiento internacional y tenía enfrente una brecha para consolidarse como uno de los más fuertes en toda la historia de la humanidad; sin embargo terminó en división y fracaso. ¿La razón? El relato lo podemos leer en el primer libro de Reyes, capítulo 12, versículos del 1 al 33. Allí encontramos la respuesta: Roboam no estaba preparado para tres cosas. La primera, para asumir el poder y ejercerlo con equilibro; la segunda, para tomar decisiones oportunas, acertadas y eficaces asido de la mano de Dios, y tercera, para proyectar su reino hacia...
Encomienda al SEÑOR tu camino; confía en él, y él hará. (Salmo 37:5) Tomar decisiones no es siempre fácil. En muchos momentos de la vida nos encontramos con encrucijadas que requieren sabiduría, discernimiento y valentía. En esos momentos es bueno recordar que Dios está dispuesto a ayudarnos. Eso puede marcar la diferencia. Él no nos creó para caminar solos ni para tomar decisiones basadas únicamente en nuestro propio entendimiento. Dios sabe todas las cosas. Él ve más allá de lo que nosotros podemos ver, y por eso confiar en él es la mejor manera de tomar buenas decisiones. Cuando buscamos la dirección de Dios en oración, con un corazón humilde y sincero, él nos guía, aunque sea de manera sutil. A veces usa su Palabra. Otras veces nos habla a través de personas, circunstancias o incluso a través de la paz en nuestros corazones. También es importante alinear nuestra voluntad con la voluntad de Dios. Lo que queremos no siempre es lo que él quiere para nosotros. Esto no significa que Dio...