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Tránslate / Traducción

Hay algo mejor por amar.

No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre. (1 Juan 2:15) Cuando la Biblia menciona el "mundo" puede referirse al planeta físico donde vivimos, al conjunto de las naciones, a la raza humana o, como en este caso, al sistema corrupto de las cosas y los valores de este mundo caído. En el versículo de hoy el amor al mundo nos habla del interés y el apego a todo lo que da lugar al orgullo, al egoísmo y a otros pecados. El deseo y la admiración por lo atractivo del mundo se opondrán al amor y a la dedicación que debemos dar a Dios y a su voluntad. Observa en tu vida las actividades, las ideas, los sentimientos, o los pasatiempos, todo aquello que ha tomado el lugar de Dios en tu corazón. ¿A qué dedicas más tiempo, esfuerzo y dinero? Quita los ídolos que están en tu corazón. No está mal soñar con tener cosas mejores en la vida. El problema llega cuando esas mismas cosas se convierten en lo más importante para ti. El amor del Pad...
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El Altar Manchado.

Abstención. El Llamado a la Sobriedad en el Liderazgo Pasaje: Levítico 10:1-3 y Efesios 5:18 Introducción Hermanos, nos reunimos no para señalar con el dedo del juicio (Error), sino para levantar la muralla de la verdad. Vivimos en un mundo que normaliza el escape. Cuando la presión sube, el mundo dice: "Tómate una copa", "Fúmate algo", "Anestesia el dolor". Pero el problema surge cuando el eco del mundo empieza a resonar dentro del altar. ¿Qué pasa cuando un líder, un servidor o un ministro de Dios se emborracha, se alcoholiza o ingiere drogas? Hablaremos de frente, con amor pastoral, pero con la firmeza de la Palabra. El Peligro del Fuego Extraño ( Levítico 10:1-3 ) La Biblia nos narra la historia de Nadab y Abiú, hijos del sumo sacerdote Aarón. Ellos eran ministros ordenados, líderes de alto rango. Sin embargo, un día entraron al tabernáculo y ofrecieron ante el Señor "fuego extraño". La consecuencia fue trágica: fuego salió de la presencia d...

Anda como un hijo de Dios

Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Estos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios. (Juan 1:12-13) Ser hijo de Dios es la mayor de todas las dádivas que podemos recibir como seres humanos. Ningún otro ser creado tiene ese privilegio. Cuando creemos en Jesús y le aceptamos por fe, dejamos de ser meras criaturas y pasamos a ser adoptados como hijos por el Padre celestial. Esa adopción a través del gran amor de Dios y por medio de su Hijo unigénito es algo fantástico. Aquel que es nacido de Dios puede andar en su presencia, confiando y moldeándose como Jesús, nuestro Señor y nuestro objetivo. Si ponemos nuestra atención en el hijo de Dios, encontraremos en él nuestro modelo y el mejor ejemplo para agradar al Padre en todo. A lo largo del camino, por la fe y con la obra perfeccionadora que viene de Dios, vamos adquiriendo aspectos del carácter de Cristo para que seamos más ...

Jesús calma la tempestad

"Fieles en la Tormenta" Pasaje Central: Marcos 4:35-41 Ilustración: Todos hemos experimentado cambios climáticos repentinos.  En la vida, las tormentas emocionales, financieras o espirituales también llegan sin avisar y amenazan con hundir nuestra barca. Tema: Hoy aprenderemos cómo reaccionar cuando la tormenta arrecia y parece que el maestro duerme. Punto 1: La tormenta no significa ausencia de Dios (v. 35-38) Explicación: Los discípulos estaban en la barca porque Jesús se lo ordenó. Estar en la voluntad de Dios no te hace inmune a las dificultades. A veces, la tormenta es el escenario de tu próximo milagro. Aplicación: Si estás pasando por un proceso difícil, no asumas que Dios te ha abandonado. Él está en la barca contigo, aunque guarde silencio. Punto 2: La fe silencia al temor (v. 39-40) Explicación: Jesús se levantó y reprendió al viento. Luego les preguntó: "¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?". El temor paraliza y nos hace magnificar el pro...

Encuentra sentido y felicidad en Dios

Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón. -- Salmo 37:4 Timothy Keller, pastor y autor cristiano norteamericano, dijo en su libro Dioses que fallan: «Si esperamos que alguna cosa creada nos dé el sentido, la esperanza y la felicidad que solo puede darnos Dios, al final no conseguirá hacerlo y nos romperá el corazón.» De hecho, solo podremos alcanzar todo lo que más deseamos en la vida cuando lo busquemos en Jesucristo. Muchas veces nos sentimos frustrados porque basamos nuestra razón de vivir en personas o en cosas. Pero la Biblia nos muestra que el sentido de la vida, la alegría verdadera y el sentido de realización personal solo pueden ser satisfechos en Dios que nos hizo para su propósito y conoce nuestro corazón. ¡Pon en él tu confianza! Dios te puede transformar en una persona realizada y feliz. Encuentra sentido y satisfacción en el Señor Busca a Dios en 1er lugar. Terminarás decepcionado si buscas tu sentido de realización en los lugares equivocados. Ora...

Pon tu esperanza en Dios

¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza, y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios! (Salmo 42:11) Hay veces en las que nos preguntamos la razón de los problemas que hemos pasado, el por qué del desánimo y la angustia que enfrentamos. Nos cuestionamos toda la frustración, el dolor y la tristeza que sentimos. Pero antes de que todo eso se torne en un pozo profundo de autocompasión y depresión, necesitamos hacer como el salmista. Debemos mostrar una actitud de fe y dar la respuesta correcta a nuestras inquietudes internas: ¡poner la esperanza en Dios porque todavía lo alabaremos! Invita a tu corazón a confiar plenamente en Dios. Él es auxilio en los momentos difíciles, el salvador de los afligidos, roca firme en quien podemos confiar. ¿Qué puedes hacer hoy? Ora a Dios siempre que te sientas preocupado. Pídele que traiga a tu memoria todo aquello que puede darte esperanza. Por fe, entrégale todos los asuntos y sentimientos que te hayan ...

Buscando al Señor en las horas difíciles

Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; Ten misericordia de mí, y respóndeme. Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová. (Salmo 27:7-8) Esta sección del Salmo 27 nos invita a buscar a Dios en todo momento, especialmente en los momentos difíciles. David, al escribir estas palabras, expresó su confianza en el Señor aún en medio de la adversidad. Él clamó con fe, sabiendo que es Dios quien escucha, responde y actúa. ¿Cuántas veces nos encontramos rodeados de desafíos que parecen insuperables? El mundo nos ofrece respuestas fugaces, pero nuestro corazón, como el de David, nos anima a buscar a Dios. Esta “búsqueda” no es solo una acción, sino una postura de intimidad y dependencia, reconociendo que en Dios encontramos fuerza, consuelo y dirección. Dios no se esconde de aquellos que lo buscan sinceramente. Su misericordia es infinita y su gracia está disponible para todos los que recurren a él. Incluso cuando las respuestas parecen tardar mucho tiempo, ...

"El trono no está a la venta".

Introducción:  El valor de lo eterno vs. el precio de lo pasajero Buenas noches a todos. Hoy una gran verdad secular y espiritual:  El trono no está a la venta.  Pero para entender el valor de un trono, de un propósito o de una herencia divina, a veces debemos mirar la historia de aquellos que intentaron "negociar" con Dios o condicionar Su voluntad. Génesis nos presenta a dos hermanos gemelos, Esaú y Jacob, cuyas vidas se convirtieron en el vivo reflejo de lo que sucede cuando el ser humano intenta ponerle precio a lo sagrado o acomodar a Dios a sus propios términos. 1. Esaú: El peligro de rematar el diseño divino Esaú era el primogénito, el heredero legal del pacto de Abraham e Isaac. El "trono" de la bendición familiar le pertenecía. Sin embargo, su gran error fue menospreciar lo espiritual por saciar una necesidad física e inmediata. Génesis 25:32 "Y dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?" Esaú condicionó su...

Todo lo que hagas, hazlo bien

Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo. -- Colosenses 3:23 Esta es la mejor forma para hablar de Jesús a través de nuestra vida. Cuando ayudamos a las personas y damos lo mejor de nosotros, reflejamos el rostro de Cristo por medio de nuestras actitudes. Muchas veces no damos suficiente importancia a esto, pero las personas que nos rodean sí que lo notan.  Podemos ganar las personas para Cristo a través de nuestras actitudes y comportamiento. Cuando nos dedicamos de corazón - sea cual sea la actividad - las personas se conmueven por nuestro empeño.  Jesús es el mejor ejemplo de cómo servir y dedicarse de todo corazón a una tarea. Aun siendo Dios, él se hizo siervo, y como siervo sirvió a todos con excelencia y amor entregando su propia vida por nosotros. Su testimonio y su prueba de amor trabajan en todos hasta hoy y las vidas son transformadas a través de su ejemplo.  Sigue al Maestro, trabaja con excelencia como ...

En los planes de Dios

A veces nos enfrentamos a situaciones que no entendemos y a desafíos que parecen insuperables. En momentos como estos, es crucial recordar que los planes de Dios son más grandes que los nuestros. En Isaías 55:8-9 leemos: Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. (Isaías 55:8-9) Este pasaje nos invita a confiar en Dios, incluso cuando no podemos ver el panorama completo. Nuestros planes, por muy bien intencionados que sean, están limitados por nuestra visión humana. Dios, sin embargo, ve más allá de lo que podemos imaginar. Él conoce el principio y el final, y cada detalle en el medio. La historia de José, en el libro de Génesis, es un poderoso ejemplo de esto. Vendido como esclavo por sus hermanos y encarcelado injustamente, José podría haber perdido la esperanza. Sin embargo, mantuvo...