Nos hace sufrir, pero también nos compadece, porque es muy grande su amor. El Señor nos hiere y nos aflige, pero no porque sea de su agrado. -- Lamentaciones 3:32-33 La tristeza no es la salida nunca, pero puede ser parte del camino... Parece raro pensar así, ¿no crees? Pero todos pasamos por aflicciones y sufrimientos y no estamos exentos de eso. El propio Hijo de Dios sufrió y lloró. La tristeza puede beneficiarnos cuando nos ayuda a cambiar de actitud, a estar quebrantados y arrepentidos delante de Dios y a buscar el cumplimiento de su voluntad. Es natural estar tristes cuando pasamos por tiempos difíciles. Pero con la ayuda sobrenatural de Jesús podemos enfrentar las luchas con paz en el corazón. La gran diferencia para los cristianos es que la tristeza nunca será el punto final. Puede que nos acompañe parte del trayecto, en las noches frías y oscuras de la vida, pero el creyente sabe que la alegría llega por la mañana. A Dios no le alegra tu tristeza. Él te ama y te quiere ayudar....
El líder experimentado vive la relación entre el decir y el hacer - Nos venden imágenes irreales Con frecuencia me sorprenden los anuncios de televisión y de la radio promocionando, a tiempo y a destiempo, algún tipo de producto. Conciben unos comerciales de película que nos transportan a situaciones propias del mundo ilimitado de la fantasía y casi, en cuestión de segundos, nos convierten en los protagonistas de tramas inverosímiles, generalmente con finales felices... Enciende la tele y aparece una promoción. El presentador, con una sonrisa amplia, anuncia que si compra tal o cual aparato, con la más alta tecnología disponible en el mercado, adelgazará diez kilos por mes. “Es una oferta”, advierte, para anotar a continuación que la decisión de seguir con sobrepeso o tener un cuerpo perfecto, sea hombre o mujer, está en sus manos. Venden la idea de que ser gordito es una desgracia. En otro canal, una mujer rejuvenecida anuncia que está disponible, por unos cuantos dólares, la fuente d...