A él le toca crecer, y a mí menguar. (Juan 3:30) Es normal que el ser humano tenga el deseo de triunfar. Ahora, cuando buscamos hacer la voluntad de Dios, nuestro deseo personal debe pasar al segundo plano. En la obra de Dios lo principal es su reino. Por eso, cuando ayudamos en la obra de Dios, nuestra voluntad debe menguar. Buscar el reino de Dios no es una carrera en busca del éxito, sino una misión en la que se nos exige entrega. Justamente cuando nos entregamos a la voluntad de Dios, él nos sorprende y nos bendice más y más. Cuando menguamos, Dios crece en nuestra vida y su presencia nos satisface. Menguar no quiere decir que sucumbiremos. Todo lo contrario. Cuando dejamos de lado nuestra voluntad, atraemos los ojos de Dios y recibimos su protección. Coloca a Dios en primer lugar Dedícate a hacer la voluntad de Dios y él te sorprenderá. Recuerda que nuestro crecimiento debe servir para que el nombre de Jesús se engrandezca. Sé voluntario en tu iglesia local. Ayuda al crecimiento d...
En la Biblia, en el libro de Romanos, encontramos un pasaje increíble que nos habla del amor de Dios. El apóstol Pablo comparte algo que es como un abrazo espiritual. Nos dice que nada, absolutamente nada, puede separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni las potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús nuestro Señor. (Romanos 8:38-39) Entonces, piensa en esto: ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni las cosas de hoy, ni las cosas que sucederán, ni los poderes del cielo ni de la tierra, ni ninguna otra criatura podrá alejarnos de este increíble amor que Dios tiene por nosotros. Nada puede separarnos del amor de Dios. Es un amor que nos da paz, incluso cuando todo parece complicado. Es como si Dios nos abrazara y dijera: "Estoy aquí y mi amor es más fu...