Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué estás lejos para salvarme, tan lejos de mis gritos de angustia? (Salmo 22:1) El Salmo 22 es una joya poética. Expresa los sentimientos más profundos de abandono, soledad y angustia, pero también es un poderoso testimonio de la presencia y fidelidad de Dios, incluso en los momentos más oscuros de la vida. Es una oración de fe y esperanza, que nos recuerda que, incluso cuando nos sentimos perdidos e impotentes, Dios está siempre a nuestro lado. Las palabras al inicio del Salmo, "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?", resuenan en muchos corazones que han experimentado la desesperación y el sentimiento de que Dios los ha dejado de lado. Sin embargo, a medida que avanza el Salmo, el salmista comienza a recordar como Dios estuvo presente en su vida, desde el útero hasta los momentos de dificultad. Recuerda la fidelidad de Dios en el pasado y la confianza de que, incluso en las peores circunstancias, el Señor no lo...
Devocional: La Palabra de Dios Juan 1:45-46 (NVI) «Felipe buscó a Natanael y le dijo: —Hemos encontrado a Jesús de Nazaret, el hijo de José, aquel de quien escribió Moisés en la ley, y de quien escribieron los profetas. —¡De Nazaret! —replicó Natanael—. ¿Acaso de allí puede salir algo bueno? —Ven a ver —le contestó Felipe.» ¿Cómo reaccionamos ante el prejuicio? Vivimos en un mundo donde abundan las opiniones preconcebidas y el escepticismo sobre la fe, la iglesia y la persona de Jesucristo. Al encontrarnos frente a actitudes de prejuicio o burla, ¿Cuál suele ser nuestra postura? A menudo nos sentimos tentados a ofendernos, a entrar en debates teológicos interminables o a juzgar la falta de respeto de nuestro interlocutor. Sin embargo, en este pasaje bíblico, Felipe nos da una lección magistral de evangelismo relacional. Ante el desprecio abierto de Natanael por Nazaret, Felipe: No se ofendió: Entendió que la duda de su amigo venía del desconocimiento humano, no de un ataqu...