jueves, 17 de agosto de 2017

Cristo, nuestro ejemplo!

1 - Vivid todos en armonía, unidos en un mismo sentir y amándoos como hermanos. Sed bondadosos y humildes. No devolváis mal por mal ni insulto por insulto. Al contrario, devolved bendición, pues Dios os ha llamado a recibir bendición.

2 - Los que somos fuertes en la fe debemos aceptar como nuestras las debilidades de los que son menos fuertes, en vez de buscar lo que a nosotros mismos nos agrada. Todos debemos agradar a nuestro prójimo, y hacer las cosas para su bien y para que pueda crecer en la fe. Porque tampoco Cristo buscó agradarse a sí mismo; al contrario, en él se cumplió lo que dice la Escritura:

Todo fue escrito para nuestra instrucción, para que con constancia y con el consuelo que de ellas recibimos mantengamos la esperanza. Y Dios, que es quien da constancia y consuelo, os ayude a vivir en armonía unos con otros, conforme al ejemplo de Cristo Jesús, para que todos juntos, a una sola voz, alabéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
3 - Aceptaos los unos a los otros, como también Cristo os aceptó a vosotros para gloria de Dios. Cristo vino a servir a los judíos para cumplir las promesas hechas a nuestros antepasados y demostrar así que Dios es fiel a sus promesas. Vino también para que los no judíos alaben a Dios por su misericordia por siempre.

Esto comprueba el poder de La Palabra dada atraves de Jesús!


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lunes, 14 de agosto de 2017

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Lucas 7 Reina Valera Actualizada (RVA-2015)

Jesús sana al siervo del centurión

7 Una vez concluidas todas sus palabras al pueblo que lo escuchaba, Jesús entró en Capernaúm. 2 Y el siervo de cierto centurión, a quien este tenía en mucha estima, estaba enfermo y a punto de morir. 3 Cuando oyó hablar de Jesús, le envió ancianos de los judíos para rogarle que fuera y sanara a su siervo. 4 Ellos fueron a Jesús y le rogaban con insistencia, diciéndole:

—Él es digno de que le concedas esto 5 porque ama a nuestra nación y él mismo nos edificó la sinagoga.

6 Jesús fue con ellos. Y cuando ya no estaban muy lejos de su casa, el centurión le envió unos amigos para decirle:

—Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo. 7 Por eso no me tuve por digno de ir a ti. Más bien, di la palabra y mi criado será sanado. 8 Porque yo también soy hombre puesto bajo autoridad y tengo soldados bajo mi mando. Y digo a este: “Ve”, y él va; digo al otro: “Ven”, y él viene; y digo a mi siervo: “Haz esto”, y él lo hace.

9 Cuando Jesús oyó esto, se maravilló de él y, dándose vuelta, dijo a la gente que lo seguía:

—¡Les digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe!

10 Cuando volvieron a casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo.

Jesús resucita al hijo de una viuda

11 Aconteció que, poco después, él fue a la ciudad que se llama Naín. Sus discípulos y una gran multitud lo acompañaban. 12 Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un muerto, el único hijo de su madre la cual era viuda. Bastante gente de la ciudad la acompañaba. 13 Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo:

—No llores.

14 Luego se acercó y tocó el féretro, y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces le dijo:

—Joven, a ti te digo: ¡Levántate!

15 Entonces el que había muerto se sentó y comenzó a hablar. Y Jesús lo entregó a su madre. 16 El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios diciendo:

—¡Un gran profeta se ha levantado entre nosotros! ¡Dios ha visitado a su pueblo!

17 Y esto que se decía de él se difundió por toda Judea y por toda la tierra de alrededor.
Los mensajeros de Juan el Bautista

18 A Juan le informaron sus discípulos acerca de todas estas cosas. Entonces Juan llamó a dos de sus discípulos 19 y los envió al Señor para preguntarle: “¿Eres tú aquel que ha de venir, o esperaremos a otro?”. 20 Cuando los hombres vinieron a Jesús, le dijeron:

—Juan el Bautista nos ha enviado a ti, diciendo: “¿Eres tú aquel que ha de venir, o esperaremos a otro?”.

21 En aquella hora Jesús sanó a muchos de enfermedades, de plagas y de espíritus malos; y a muchos ciegos les dio la vista. 22 Y respondiendo, les dijo:

—Vayan y hagan saber a Juan lo que han visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son hechos limpios, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el evangelio. 23 Bienaventurado es el que no toma ofensa en mí.
Jesús testifica de Juan el Bautista

24 Cuando se fueron los mensajeros de Juan, Jesús comenzó a hablar de Juan a las multitudes:

—¿Qué salieron a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? 25 Entonces, ¿qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido de ropa delicada? He aquí, los que llevan ropas lujosas y viven en placeres están en los palacios reales. 26 Entonces, ¿qué salieron a ver? ¿Un profeta? ¡Sí, les digo, y más que profeta! 27 Este es aquel de quien está escrito:

He aquí envío mi mensajero

delante de tu rostro,

quien preparará tu camino

delante de ti[a].

28 Les digo que entre los nacidos de mujer no hay ninguno mayor que Juan[b]. Sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él.

29 Al oírle, todo el pueblo y los publicanos justificaron a Dios, siendo bautizados con el bautismo de Juan. 30 Pero los fariseos y los intérpretes de la ley rechazaron el propósito de Dios para ellos, no siendo bautizados por él.

31 —¿A qué, pues, compararé a los hombres de esta generación? ¿A qué son semejantes? 32 Son semejantes a los muchachos que se sientan en la plaza y gritan los unos a los otros diciendo:

“Les tocamos la flauta

y no bailaron;

entonamos canciones de duelo

y no lloraron”.

33 Porque ha venido Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y dicen: “¡Demonio tiene!”. 34 Ha venido el Hijo del Hombre que come y bebe, y dicen: “¡He aquí un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores!”. 35 Pero la sabiduría es justificada por todos sus hijos.
Una mujer pecadora recibe perdón

36 Uno de los fariseos le pidió que comiera con él; y cuando entró en la casa del fariseo se sentó a la mesa. 37 Y he aquí, cuando supo que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, una mujer que era pecadora en la ciudad llevó un frasco de alabastro con perfume. 38 Y estando detrás de Jesús, a sus pies, llorando, comenzó a mojar los pies de él con sus lágrimas y los secaba con los cabellos de su cabeza. Y le besaba los pies y los ungía con el perfume. 39 Al ver esto, el fariseo que lo había invitado a comer se dijo a sí mismo:

—Si este fuera profeta conocería quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, porque es una pecadora.

40 Entonces, respondiendo Jesús le dijo:

—Simón, tengo algo que decirte.

Él dijo:

—Di, Maestro.

41 —Cierto acreedor tenía dos deudores: Uno le debía quinientas monedas, y el otro solamente cincuenta monedas. 42 Como ellos no tenían con qué pagar perdonó a ambos. Entonces, ¿cuál de estos lo amará más?

43 Respondiendo Simón, dijo:

—Supongo que aquel a quien perdonó más.

Y él le dijo:

—Has juzgado correctamente.

44 Y vuelto hacia la mujer, dijo a Simón:

—¿Ves esta mujer? Yo entré en tu casa y no me diste agua para mis pies; pero esta ha mojado mis pies con lágrimas y los ha secado con sus cabellos. 45 Tú no me diste un beso, pero desde que entré, esta no ha cesado de besar mis pies. 46 Tú no ungiste mi cabeza con aceite, pero esta ha ungido mis pies con perfume. 47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados son perdonados puesto que amó mucho. Pero al que se le perdona poco, poco ama.

48 Y a ella le dijo:

—Tus pecados te son perdonados.

49 Los que estaban con él a la mesa comenzaron a decir entre sí:

—¿Quién es este que hasta perdona pecados?

50 Entonces Jesús le dijo a la mujer:

—Tu fe te ha salvado; vete en paz.

Footnotes:
Lucas 7:27 Mal. 3:1.
Lucas 7:28 Algunos mss. antiguos tienen no hay mayor profeta que Juan el Bautista.
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La compasión es lo que mueve a Dios.


"Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor."
Mateo 9:36 )


La compasión es un anhelo profundo que responde a las necesidades de las personas.
  • Es mucho más profundo que la lástima.
La lástima no hace nada, sólo siente pena por las personas, pero la compasión tiene que hacer algo por ellas.

La compasión es lo que mueve a Dios, y la vida de Jesús en yla tierra fue un ejemplo vivo de esa compasión en acción.
  • La compasión fue el móvil de todo el ministerio de Jesús.
Lo movió a multiplicar los panes y los peces, a sanar a los enfermos, a echar fuera a los demonios, a resucitar a los muertos y hasta morir en la cruz. 

Es esa misma compasión que Él desea manifestar por medio de usted. Es algo asombroso, ¿no es cierto?

Es asombroso darnos cuenta de que somos el único cuerpo que Jesús tiene ahora en la tierra. 
  • Su sanidad tiene que fluir por medio de nuestras manos y nuestra fe.
  • Su compasión debe movernos para dar al hambriento, echar fuera demonios y poner en libertad a los cautivos.

Algunos dirian: "yo no tengo esa clase de compasión

Sí, la tiene. Si el Espíritu de Dios mora en su vida, usted la tiene, porque Él es esa clase de amor. 
  • Lo único que necesita hacer es ponerla en acción.
¿Cómo? Así como lo hizo Jesús cuando estuvo en el mundo: por medio de la oración y la comunión con el Padre. 

Mire en los Evangelios y note cuánto tiempo Jesús pasó a solas con el Padre. Ese tiempo puso en acción la compasión de Dios dentro de El, hizo que sintiera lo que Dios siente por el sufrimiento de la humanidad y lo conmovió tanto que siempre que se topaba con una necesidad la satisfacía por el poder de Dios.

Siga el ejemplo de Cristo. 
  1. Dedique tiempo a la comunión con el Padre. 
  2. Medite en la compasión de Dios hasta que se levante con intensidad en su interior. 
  3. Estimúlela hasta que el deseo de ver a otros libres llegue a ser primordial en su pensamiento.

Jesús lo ha enviado con la compasión de Dios para que alcance y ministre a un mundo sediento de amor. 

Si usted no lo hace, 
¿quién lo hará?

~ ~ ~


viernes, 30 de junio de 2017

Se puede hacer una diferencia.



Aportacion de : BENJAMIN AYALA

Mientras regresábamos a casa de unas vacaciones, el camino nos llevó por una parte desolada. Durante casi dos horas después del atardecer, condujimos a través de profundos cañones y mesetas desérticas. Apenas podían divisarse algunas luces de autos que perforaban la oscuridad. Finalmente, la luna salió en el horizonte; podíamos verla cuando el camino subía a las colinas, pero quedaba eclipsada mientras viajábamos por las tierras bajas. Mi hija comentó que le recordaba la presencia de Dios. Le pregunté si necesitaba verla para saber que Él estaba allí. Contestó: «No, pero sí que ayuda».

Después de la muerte de Moisés, Josué heredó el liderazgo de los israelitas y se le encomendó llevarlos a la tierra prometida. A pesar de esta comisión divina, Josué seguramente se sintió desafiado por semejante tarea, pero Dios le aseguró que estaría con él en esa odisea (Josué 1:9).

El camino de la vida suele pasar por territorio desconocido. A veces, no podemos ver claramente lo que tenemos por delante. El plan de Dios no siempre nos resulta evidente, pero Él prometió estar con nosotros «todos los días, hasta el fin del mundo» (Mateo 28:20). ¿Qué seguridad mayor podríamos desear? Aun cuando el camino esté oscuro, la Luz está con nosotros.

Señor, gracias por estar cerca de mí incluso cuando no puedo verte.

Dios está con nosotros 
aun cuando no podemos verlo.

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martes, 27 de junio de 2017

Padre, dame sabiduría para orar por los demás.



Aportacion de BEN AYALA

La oración es una conversación con Dios, no una receta. Sin embargo, a veces, quizá tengamos que usar un «método» para vigorizar nuestro tiempo de oración. Podemos orar los Salmos o cualquier otro pasaje de la Escritura (como el Padrenuestro), o usar un método de pasos sencillos, como el de adoración, confesión, acción de gracias y súplica. Hace poco, descubrí esta «Oración de los cinco dedos» para usar como guía al orar por otros:

• Cuando entrecruzas las manos, el pulgar está más cerca de ti. Entonces, comienza orando por los que están más cerca: tus seres queridos (Filipenses 1:3-5).

• El índice es el que señala. Ora por los que enseñan: los maestros bíblicos y los predicadores, y aquellos que enseñan a los niños (1 Tesalonicenses 5:25).

• El próximo dedo es el mayor. Nos recuerda orar por aquellos que tienen autoridad: los líderes nacionales y locales, y tu supervisor en el trabajo (1 Timoteo 2:1-2).

• El cuarto dedo suele ser el más débil. Ora por los que están sufriendo o pasando dificultades (Santiago 5:13-16).

• Después, está el meñique. Te recuerda tu pequeñez en relación con la grandeza de Dios. Pídele al Señor que supla tus necesidades (Filipenses 4:6, 19).

No importa qué método uses, habla con tu Padre. Él quiere oír lo que hay en tu corazón.

Padre, dame sabiduría para orar por los demás.

Las palabras no son lo importante al orar, sino el estado del corazón.

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sábado, 17 de junio de 2017

¿Como es Dios? Estudio Biblíco (Parte 1)

¿Alguna vez te has preguntado cómo es Dios? Dios es tan grande y tan maravilloso que nunca podremos saber todo acerca de Él. 

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Pero Dios nos ha dado un maravilloso libro que nos habla de Él ¿Cuál es ese libro? Es la Biblia, la Palabra de Dios.

La Biblia nos dice que Dios creó todas las cosas. Él hizo el sol y la luna. Hizo millones de estrellas que brillan en el cielo en la noche. Dios creó la tierra, los pájaros, los peces y todos los demás animales. Luego Dios creó al primer hombre y a la primera mujer.

¿Para qué nos creó Dios? Nosotros fuimos creados para amar a Dios y para ser amados por Él. Dios conoce y ama a cada uno de nosotros.

A Dios le complace mucho cuando queremos conocerlo y amarlo. Conocer y amar a Dios es lo mejor que podemos hacer en la vida. Esto nos hará realmente felices.

Aprenderemos cinco cosas importantes de nuestro maravilloso Dios quien nos ama mucho.

Hay sólo un Dios—el Dios verdadero y viviente. Él dijo: "Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí..." (Isaías 45:5).

Dios no es una "fuerza". Dios es un Dios vivo que conoce y ama a cada uno de nosotros. Dios se complace cuando nosotros deseamos conocerle. Por sobre todo, Dios quiere que nosotros le amemos con todo nuestro corazón.

Aunque Dios es Persona, Él no tiene un cuerpo como lo tenemos nosotros. Dios es Espíritu. No podemos ver a un espíritu. Cuando Dios nos hizo, Él nos dio un cuerpo. Él también nos dio un espíritu. Tu espíritu vive dentro de tu cuerpo. Otras personas pueden ver tu cuerpo, pero ellas no pueden ver tu espíritu.

Porque Dios es Espíritu, por ese motivo no podemos verle. Dios nos dice que no hagamos ninguna imagen para representarlo. Dios nos dice que no debemos adorar ninguna imagen. La Biblia dice:

"Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren" (Juan 4:24).

Aunque no podemos verle Dios es el único Dios verdadero y viviente. Él quiere que lo conozcamos. Cuando conocemos a Dios, le amaremos. Cuando le amamos desearemos obedecerle.

La gloria de Dios es tan esplendorosa que no podríamos mirarla. No podemos mirar el sol cuando brilla fuerte sobre un cielo despejado, porque nos lastima los ojos. Si fuéramos a mirar el sol por mucho tiempo, podríamos perder la vista.

La gloria de Dios es mucho más grande y más esplendorosa que la del sol. Por eso no podemos ver a Dios. Él dijo: “...porque no me verá hombre, y vivirá” (Exodo 33:20).

La Biblia nos habla acerca de un hombre llamado Moisés. Moisés fue un amigo especial de Dios. Muchas veces él habló con Dios y Dios también hablaba con él. Pero Moisés nunca vio a Dios.

Un día Moisés le pidió un favor especial a Dios. Le dijo: “Te ruego que me muestres tu gloria” (Exodo 33:18).

Dios le dijo a Moisés: “No puedes ver Mi rostro, porque ningún hombre puede verme y vivir. Pero te esconderé en la peña, y luego pasaré cerca de ti”.

Moisés subió a la montaña solo. Dios lo escondió en la hendidura de la peña (una abertura en la montaña). Luego Dios hizo que Su Gloria pasara cerca de Moisés. Él no vio a Dios, pero vio un poquito de la gloria de Dios y esto hizo que su rostro brillara como el sol.

Cuando Moisés bajó de la montaña, su rostro brillaba tanto que el pueblo tuvo miedo de él. Con razón Moisés y el pueblo dijeron: “¿Quién como tú, oh Señor... magnífico en santidad?” (Exodo 15:11).

Esto significa que Dios es puro y perfecto sin ningún pecado en absoluto. En la Biblia algunas veces la oscuridad representa el pecado. La Biblia dice de Dios: “Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas [pecado] en Él” (1 Juan 1:5).

Dios es todo luz y gloria.Dios es puro. Dios nunca peca. Dios siempre hace lo que es bueno y correcto. Nunca nada pecaminoso puede acercarse a la presencia de Dios. La Biblia dice: “Jehová nuestro Dios es santo” (Salmo 99:9).

Una vez Dios le habló a un profeta llamado Isaías en una visión. Una visión es como un sueño. Isaías vio una visión de Dios en Su trono. Alrededor del trono había muchos ángeles, adorando a Dios y diciendo:

“Santo, Santo, Santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su Gloria”
(Isaías 6:3).

Cuando Isaías vio esta visión de Dios tuvo miedo. La visión le mostraba que él era pecador y que Dios es santo.

Esto significa que Dios nos ama y quiere sólo lo mejor para nosotros. Aunque Él es el Rey del universo y tiene todo poder y gloria, Dios conoce y ama a cada uno de nosotros. Él te conoce a ti y te ama.

Quizás te preguntes: “¿Cómo puedo saber que Dios me ama?” Hay dos maneras para saber que Dios nos ama:

Sabemos que Dios nos ama porque Dios nos lo dice.

En Su Palabra Dios dice: “Con amor eterno te he amado” (Jeremías 31:3).
Sabemos que Dios nos ama porque envió a Su Hijo para tomar el castigo por nuestros pecados.

Dios demostró Su gran amor por nosotros al darnos a Su Hijo, el Señor Jesús, para morir en una cruz por nuestros pecados (las cosas malas que nosotros hemos dicho o hecho). La Biblia dice:

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

Tú puedes estar pensando: “¿Conoce Dios acerca de todas las cosas malas que yo he dicho y hecho?” Sí, Dios sabe todo acerca de ti, pero aun así El te ama con todo Su corazón. El te ama cada minuto de tu vida.

El Señor Jesús murió por mis pecados. Él murió por TUS pecados. Pero Él no se quedó muerto. Él resucitó de la tumba al tercer día. ¡Él es nuestro Salvador viviente! Dios quiere que tú creas en Él como Aquel que murió por tus pecados y resucitó para ser tu Salvador.

¿Sabes tú qué es lo que Dios más desea que tu hagas? ¡Él quiere que tú le ames con todo tu corazón!

A Él le complace cuando decidimos amarle con todo nuestro corazón. En la Biblia leemos que el rey David fue un gran hombre de Dios. Él dijo: “¡Te amo, oh Jehová!” Esto agradó a Dios mucho. Le agradará a Dios mucho si tú decides amarle como David le amó. Aquí hay una oración que te ayudará:

"Querido Dios, yo quiero amarte con todo mi corazón. Ayúdame a aprender más acerca de ti. Gracias por amarme tanto y por enviar a tu Hijo Jesús, para morir en una cruz por mis pecados".

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miércoles, 3 de mayo de 2017

"Libro de Hechos" Estudios Biblíco



Autor: El Libro de Hechos no identifica específicamente a su autor. De acuerdo a Lucas 1:1-4 y Hechos 1:1-3, es claro que el mismo autor escribió ambos libros. La tradición, desde los primeros días de la iglesia, ha sido que fue Lucas, un compañero del apóstol Pablo, quien fue el autor tanto Lucas como de Hechos (Colosenses 4:14; 2 Timoteo 4:11).

Fecha de su Escritura: El Libro de Hechos fue escrito probablemente entre el 61 y el 64 d.C.

Propósito de la Escritura: El libro de Hechos fue escrito para tener un registro de la historia de la iglesia primitiva. El énfasis del libro es la importancia del día de Pentecostés, y el ser investidos de poder para ser testigos eficaces de Jesucristo. Hechos registra a los apóstoles siendo testigos de Cristo en Jerusalén, Judea, Samaria, y el resto del mundo circundante. El libro arroja luz sobre el don del Espíritu Santo, quien da poder, guía, enseña y actúa como nuestro Consejero. Al leer el libro de Hechos, somos iluminados y animados por los muchos milagros que fueron realizados durante este tiempo por los discípulos Pedro, Juan y Pablo.

El libro de Hechos enfatiza la importancia de la obediencia a la Palabra de Dios y la transformación que ocurre como resultado de conocer a Cristo. También hay muchas referencias sobre aquellos que rechazaron la verdad que los discípulos predicaban acerca del Señor Jesucristo. El poder, la avaricia, y muchos otros vicios del diablo son evidenciados en el libro de Hechos.

Versos Clave: Hechos 1:8: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” 

Hechos 2:4, “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.” 

Hechos 4:12, “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”

Hechos 4:19-20, “Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.”

Hechos 9:3-6, “Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.”

Hechos 16:31, “Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.”

Breve Resumen: El libro de Hechos proporciona la historia de la iglesia cristiana y la expansión del Evangelio de Jesucristo, así como la creciente oposición al mismo. Aunque muchos siervos fieles fueron usados para predicar y enseñar el Evangelio de Jesucristo, Saulo, cuyo nombre fue cambiado a Pablo, fue el que tuvo más influencia. Antes de ser convertido, Pablo se complacía en perseguir y matar a los cristianos. La dramática conversión de Pablo en el camino a Damasco (Hechos 9:1-31) es un punto culminante del libro de Hechos. Después de su conversión, él se fue al extremo opuesto en su amor por Dios y en predicar Su Palabra con poder, fervor y el Espíritu del Dios vivo y verdadero. 

Los discípulos recibieron el poder del Espíritu Santo para ser Sus testigos en Jerusalén (capítulos 1-8:3), Judea y Samaria (capítulos 8:4-12:25), y hasta lo último de la tierra (capítulos 13:1–28). Incluidos en la última sección, están los tres viajes misioneros de Pablo (13:1-21:16), sus juicios en Jerusalén y Cesarea (21:17-26:32) y su viaje final a Roma (27:1-18:31).

Conexiones: El libro de Hechos actúa como una transición entre el Antiguo Pacto de la observancia de la ley y el Nuevo Pacto de gracia y fe. Esta transición es apreciada en muchos eventos claves del libro de Hechos.

Primero, hubo un cambio en el ministerio del Espíritu Santo, cuya función principal en el Antiguo Testamento era el “ungimiento” externo del pueblo de Dios, entre ellos Moisés (Números 11:17), Otoniel (Jueces 3:8-10), Gedeón (Jueces 6:34), y Saúl (1 Samuel 10:6-10).

Después de la resurrección de Jesús, el Espíritu vino a vivir en el corazón de los creyentes (Romanos 8:9-11; 1 Corintios 3:16), guiándolos y llenándolos de poder desde dentro. El Espíritu que mora en el hombre, es un don de Dios para aquellos que vienen a Él en fe.

La conversión de Pablo fue un ejemplo dramático de la transición del Antiguo al Nuevo Pacto. Pablo admitió que, antes de conocer al Salvador resucitado, él era el más celoso de los israelitas, siendo irreprensible “en cuanto a la justicia de la ley” (Filipenses 3:6), llegando a ser tan extremista como para perseguir a aquellos que enseñaban la salvación por gracia a través de la fe en Cristo.

Pero después de su conversión, él se dio cuenta de que todos sus esfuerzos legalistas eran inútiles, diciendo que él los tenía “por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe.” (Filipenses 3:8b-9). Ahora nosotros también vivimos por fe, no por las obras de la ley, para que nadie se gloríe (Efesios 2:8-9).

La visión de Pedro del lienzo en Hechos 10:9-15, es otra señal de la transición del Antiguo Pacto –en este caso, de las exclusivas leyes dietéticas de los judíos –a la unidad del Nuevo Pacto de judíos y gentiles en una sola iglesia universal. Los animales “limpios” simbolizando a los judíos, y los animales “inmundos” simbolizando a los gentiles, fueron declarados ambos “limpios” por Dios a través de la muerte sacrificial de Cristo. Dejando de estar bajo el Antiguo Pacto de la ley, ahora ambos están unidos en el Nuevo Pacto de la gracia, a través de la fe en la sangre derramada de Cristo en la cruz.

Aplicación Práctica: Dios puede hacer cosas extraordinarias a través de personas ordinarias, cuando Él los llena de poder a través de Su Espíritu. Esencialmente, Dios tomó a un grupo de pescadores y los utilizó para poner al mundo de cabeza (Hechos 17:6). Dios tomó a un asesino aborrecedor de cristianos y lo cambió en el evangelista cristiano más grande, el autor de casi la mitad de los libros del Nuevo Testamento. 

Dios utilizó la persecución para producir la difusión más acelerada de una “nueva fe” en la historia del mundo. Dios puede y hace lo mismo a través de nosotros –cambiando nuestros corazones, llenándonos de poder por el Espíritu Santo, y dándonos una pasión por difundir las buenas nuevas de salvación a través de Jesucristo. Si tratamos de hacer estas cosas en nuestras propias fuerzas, fracasaremos. Al igual que los discípulos en Hechos 1:8, debemos esperar ser llenos del poder del Espíritu, y entonces ir en Su poder, a cumplir con la Gran Comisión (Mateo 28:19-20).


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domingo, 16 de abril de 2017

La resurrección de Cristo Jesús significa que Él juzgará al mundo con justicia.


Aportacion de: Ben Ayala

La Pascua es un día festivo de los cristianos 
que celebra la muerte y resurrección de Jesucristo. 

Así como el Viernes Santo recuerda la crucifixión y muerte de Nuestro Señor, el Domingo de Pascua celebra su resurrección. 

  • ¿Por qué los cristianos han celebrado la resurrección de Cristo a través de la historia? 
  • ¿Qué importancia tiene su resurrección en la vida cristiana? 


Aquí ofrezco 10 razones.


1. La resurrección de Cristo Jesús significa que somos justificados ante Dios.

”...que cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”, Romanos 4:25. Por causa de nuestros pecados, la humanidad está separada de Dios y es incapaz de tener una relación con Él (Ro. 6:28; Is. 59:2). Las Escrituras dicen que “éramos por naturaleza hijos de ira” (Ef. 2:3), porque hemos quebrantado la ley de Dios. Y por causa de su justicia, Dios tiene que derramar su ira a los que quebrantan su ley.

Si no tuviéramos un salvador que nos rescatara de esta situación, no pudiéramos alcanzar la oportunidad de tener una relación con Dios como Él quiere. Justificación significa “prueba de la justicia de alguien”. Cuando Jesús murió en la cruz, Él tomó nuestro castigo para que pudiéramos ser justificados delante del Padre. La resurrección confirma que Dios aceptó el sacrificio de Cristo por nuestros pecados y nos da acceso a una relación con Él.

2. La resurrección de Cristo Jesús demuestra que Él venció la muerte.

La muerte es el enemigo de la humanidad y el castigo justo por los pecados de cada uno de nosotros (Ro. 6:23). El índice de mortalidad siempre será 100%. Ningún monto de esfuerzo, poder, o riquezas podrá ayudarnos a escapar del alcance de la muerte. Ahora, Cristo resucitó porque la muerte no podía retenerlo. No tenemos que temer al castigo que viene después de la muerte: ”’¿Donde esta, oh muerte, tu victoria? ¿Donde, oh sepulcro, tu aguijon?’ El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley; pero a Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”, 1 Corintios 15:55-57.

3. La resurrección de Cristo Jesús significa que los creyentes están unidos con Cristo (2 Co. 4:14).

Cuando creemos en Cristo, somos unidos con Él por la fe. La unión con Cristo significa que cuando Dios nos mira, Él no ve nuestra pecaminosidad, sino la justicia de Cristo. Significa que hemos muerto con Él y vivimos con Él (Ro. 6:8). Esta unión solo es posible a través de la resurrección de Cristo. Es semejante a cuando una pareja se ha unido en matrimonio, que las cosas de un esposo pertenecen a su esposa. Los cristianos reciben la justicia de Cristo por medio de su unión con Él (1 Co. 1:30).

4. La resurrección de Cristo Jesús confirma la verdad de las Escrituras.

Isaías 53 y el Salmo 16 son algunos de las profecías del Antiguo Testamento cuyo cumplimiento testifica de la vida resucitada de Cristo:

“Pero quiso el Señor quebrantarlo, sometiéndolo a padecimiento. Cuando Él se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación, verá a Su descendencia, prolongará Sus días, y la voluntad del Señor en Su mano prosperará. Debido a la angustia de Su alma, Él lo verá y quedará satisfecho. Por Su conocimiento, el Justo, Mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos. Por tanto, Yo Le daré parte con los grandes y con los fuertes repartirá despojos, porque derramó Su alma hasta la muerte y con los transgresores fue contado; llevó el pecado de muchos, e intercedió por los transgresores”, Isaías 53:10-12.

“Porque Tú no abandonarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo sufra corrupción. Me darás a conocer la senda de la vida; En Tu presencia hay plenitud de gozo; En Tu diestra hay deleites para siempre”, Salmos 16:10-11.

5. La resurrección de Cristo Jesús prueba que el evangelio es verdadero (1 Co. 15:1-4).

El hecho que Jesús vive hoy significa que Él es poderoso para salvar hoy. Este fue el argumento de Pablo en 1 Corintios 15, donde él defiende la verdad de la resurrección dando una explicación que el evangelio cristiano depende en ella: ”...y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también la fe de ustedes… y si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es falsa; todavía están en sus pecados. Entonces también los que han dormido (han muerto) en Cristo están perdidos. Si hemos esperado en Cristo para esta vida solamente, somos, de todos los hombres, los más dignos de lástima”, 1 Corintios 15:14, 17-19.

Pablo explica que la resurrección no es solo una parte fundamental del evangelio, sino que es el pegamento que sostiene cada parte del evangelio. Sin la resurrección, los cristianos creerían en vano y no tendrían esperanza. Pero Cristo ha resucitado y ahora tenemos la esperanza del perdón de nuestros pecados, el derecho de estar bien delante de Dios, y la vida eterna por medio de Cristo.

6. La resurrección de Cristo Jesús prueba que Él es el Hijo de Dios.

”[Jesucristo] fue declarado Hijo de Dios con un acto de poder, conforme al Espíritu de santidad, por (como resultado de) la resurrección de entre los muertos…”, Romanos 1:4. Si Jesús hubiera muerto y quedara muerto, Él habría sido como los millones que venían antes de Él, y como los millones que vendrían después. Pero no sucedió así. Su resurrección prueba que Él es alguien único en la historia del mundo: el Hijo de Dios.

7. La resurrección de Cristo Jesús significa que Dios derramará el Espíritu Santo en los corazones de los que creen.

Después de la resurrección y ascensión de Cristo, Él mandó el prometido Espíritu Santo para continuar su trabajo en esta tierra. El ministerio terrenal de Cristo continua hoy a través de su gente, en quienes mora el Espíritu Santo. Cristo ayudará a su pueblo por el Espíritu, dándoles fuerzas, convicción y la guía para vivir una vida que agrada a Dios. “Así que, exaltado a la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que ustedes ven y oyen”, Hechos 2:33.

8. La resurrección de Cristo Jesús nos da una esperanza viva.

Los cristianos tenemos una esperanza tremenda porque nuestros pecados han sido borrados y somos justificados delante de Dios. Hemos pasados de ser enemigos de Dios a hijos perdonados por Dios con una herencia eterna que nadie puede quitar. ¡No hay una noticia mejor! “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según Su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, para obtener una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos para ustedes…”, 1 Pedro 1:3-4.

9. La resurrección de Cristo Jesús significa que resucitaremos al igual que Él.

Cristo es las primicias de la resurrección de la muerte, y su resurrección es el precursor a la resurrección que todos los creyentes experimentarán (1 Co. 15:20). Los cristianos disfrutarán la vida resucitada igual que Cristo, con cuerpos glorificados (1 Co. 15:42-44). En esta vida sufrimos dolores y enfermedades, pero en la vida venidera no sufriremos, sino que disfrutaremos los cuerpos perfectos que ahora anhelamos desesperadamente. Esta implicación de la resurrección se ata con la ultima:

10. La resurrección de Cristo Jesús significa que Él juzgará al mundo con justicia.

“Por tanto, habiendo pasado por alto los tiempos de ignorancia, Dios declara ahora a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan. Porque Él ha establecido un día en el cual juzgará al mundo en justicia, por medio de un Hombre a quien Él ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres cuando Lo resucitó de entre los muertos”, Hechos 17:30-31.

Un día, todas las personas del mundo serán juzgadas por las cosas que han hecho. Los que no creen serán responsables de su desobediencia contra Dios, enfrentando la condenación de Dios y siendo enviados al infierno. Los creyentes serán responsables delante de Dios por las cosas que han hecho y serán recompensados en los cielos según sus obras como creyentes.

La señal que Dios nos dio para confirmar su juicio fue la resurrección de Cristo Jesús de los muertos. Si usted no cree en el Señor Jesucristo, este juicio debe de causarle un temor profundo. Usted se enfrentará a la ira de Dios y sufrirá una eternidad en el infierno; recibiendo el castigo que merece por su pecados. Pero este juicio no tiene que ser algo temible.

Hay una manera de obtener el perdón y vida eterna en Cristo: crea en el Señor Jesucristo y arrepiéntase de su pecado. Cuando creemos en Jesús, recibimos todos los beneficios de su resurrección. Nuestra fe en Cristo es lo que nos une a Cristo y nos ayuda recibir el perdón de nuestros pecados. Una persona continuando en la incredulidad asegura la ira de Dios para sí.

No pierda el regalo increíble que Dios nos ofrece en Cristo: ¡crea en Jesús hoy! “Jesús le contestó: ‘Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en Mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?’” , Juan 11:25-26.

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jueves, 13 de abril de 2017

En una iglesia saludable, podemos no esconder nuestras imperfecciones.



Aportacion de: Ben Ayala

Poco antes de que crucificaran a Jesús, una mujer llamada María de Betania derramó una botella de un caro perfume sobre los pies del Señor. Después, en un acto aun más osado, le secó los pies con su cabello (Juan 12:3).
                                                              ~ ~ ~ ~ ~ 

María de Betania no solo sacrificó lo que posiblemente eran los ahorros de toda su vida, sino también su reputación. 

  • En esa cultura, las mujeres respetables nunca se soltaban el cabello en público. Pero, al verdadero adorador, no le preocupa lo que piensen los demás (2 Samuel 6:21-22). 

* * * *
Tal vez sintamos la presión de ser perfectos cuando vamos a la iglesia, para que los demás piensen bien de nosotros. 

Metafóricamente hablando,
nos esforzamos por mantener cada cabello en su lugar. 

  • Sin embargo, en una iglesia saludable, podemos «soltarnos el cabello» y no esconder nuestras imperfecciones. 
  • Y deberíamos poder revelar nuestra debilidad y encontrar fuerzas.

Adorar no implica comportarse como si nada estuviera mal; es asegurarnos de que todo esté bien… con Dios y con los demás. 

Cuando nuestro mayor temor es soltarnos el cabello, quizá nuestro mayor pecado sea mantenerlo recogido.

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos […], y guíame en el camino eterno. Salmo 139:23-24

Nuestra adoración es correcta 
cuando estamos a cuentas con Dios.
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martes, 4 de abril de 2017

Pedir, pedir y pedir: Una de las Maneras Erróneas de Orar.


Aportacion de: Ben Ayala
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Un niño estaba de compras con su madre y su tía en el supermercado. Mientras ambas conversaban, el niño se apartó de ellas por un momento, y a los pocos minutos regresó con un juguete en la mano. 

Él le pidió a su mamá que se lo comprase, pero ella se negó. 

El niño no se conformó con la repuesta y comenzó a gritar y patalear en el suelo. 

La señora, avergonzada por el escándalo que hacía su hijo, al final cedió a su demanda. 

Una vez que la mujer pagó por sus compras y salieron del establecimiento, el niño sacó el juguete de la bolsa y comenzó a jugar con él. 

La tía, que hasta ese momento había estado observando todo en silencio, se acercó a su hermana y le dijo: “Tu hijo sabe pedir… Pero no sabe agradecer“.

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Al igual que el niño que hizo rabieta para conseguir un juguete, para algunos, la oración es solo un medio para obtener lo que se desea. 

  • A veces, uno se enfoca tanto en pedir, que olvida ser agradecido con Dios. 

En Lucas 17:11-19 hay una historia similar, en la cual Jesús sanó a diez personas enfermas de lepra, pero solo uno regresó a darle las gracias. 

Filipenses 4:6, dice: “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.” 

  • Este versículo nos dice que debemos ser agradecidos, pero NO especifica que debemos serlo únicamente cuando nuestra petición es concedida. 

La oración y el agradecimiento van de la mano, y ambas deben practicarse en toda circunstancia (1 Tesalonicenses 5:16-18).

  • Dios es un Padre amoroso con sus hijos, y lo mínimo que podemos hacer es mostrar gratitud con nuestras palabras y conducta. 
  • Debemos acudir a Él no con el único fin de pedir, pedir y pedir; sino con una actitud de humildad y agradecimiento.
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lunes, 3 de abril de 2017

Acude a Dios y cree en sus promesas


Aportacion de: Ben Ayala

No permitas que el temor se convierta en un límite que te prive de las cosas que más disfrutas. 

Cuando estés atravesando una situación en la que sientas que el miedo quiera apoderarse de tu vida; acude a Dios y cree en sus promesas. 

En la Biblia, hay historias de personas que vencieron el temor con la ayuda de Dios; y éstos son algunos versículos que te ayudarán a lograrlo de la misma forma.

  1. Deuteronomio 31:6: “Sean fuertes y valientes. No teman ni se asusten ante esas naciones, pues el Señor su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará.”
  2. Deuteronomio 3:22: “No les tengas miedo, que el Señor tu Dios pelea por ti.”
  3. Josué 1:9: “Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas”
  4. Salmos 56:3: “Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza.”
  5. Salmos 27:1: “El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme?”
  6. Salmos 118:6-7: “El Señor está conmigo, y no tengo miedo; ¿qué me puede hacer un simple mortal? El Señor está conmigo, él es mi ayuda; ¡ya veré por los suelos a los que me odian!”
  7. Salmos 34:4: “Busqué al Señor, y él me respondió; me libró de todos mis temores.”
  8. Proverbios 29:25: “Temer a los hombres resulta una trampa, pero el que confía en el Señor sale bien librado.”
  9. Isaías 12:2: “¡Dios es mi salvación! Confiaré en él y no temeré. El Señor es mi fuerza, el Señor es mi canción; ¡él es mi salvación!”
  10. Isaías 35:4: “Digan a los de corazón temeroso: «Sean fuertes, no tengan miedo. Su Dios vendrá, vendrá con venganza; con retribución divina vendrá a salvarlos»”
  11. Isaías 41:10: “Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.”
  12. Isaías 41:13: “Porque yo soy el Señor, tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: “No temas, yo te ayudaré”.”
  13. Marcos 5:36: “Sin hacer caso de la noticia, Jesús le dijo al jefe de la sinagoga: ―No tengas miedo; cree nada más.”
  14. Juan 14:27: “La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden.”
  15. Romanos 8:38-39: “Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.”
  16. Romanos 8:15: “Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: «¡Abba! ¡Padre!»”
  17. Filipenses 4:6-7: “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.”
  18. 2 Timoteo 1:7: “Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.”
  19. Hebreos 13:6: “Así que podemos decir con toda confianza: «El Señor es quien me ayuda; no temeré. ¿Qué me puede hacer un simple mortal?»”
  20. 1 Juan 4:17-18: “Ese amor se manifiesta plenamente entre nosotros para que en el día del juicio comparezcamos con toda confianza, porque en este mundo hemos vivido como vivió Jesús. En el amor no hay temor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor.”
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domingo, 2 de abril de 2017

El pecado es como un perfume NO agradable ante de Dios

Aportacion de: Ben Ayala

El pecado nos ha quitado el acceso directo a la presencia de Dios, los errores que cometemos hacen que vivamos alejados de Él y esta es la razón por la cual necesitamos ser redimidos por la sangre de Jesús.

El pecado es como un perfume NO agradable ante de Dios, cuando cometemos un error que no agrada al Padre somos contaminados por un hedor que nos aparta del Señor.

¿Qué debemos hacer para tener un olor fragante ante Dios y así volver a su presencia? 

  • Tenemos que presentarnos ante el Señor con un corazón arrepentido, reconociendo que necesitamos de Él.

Arrepentirse es un cambio de mentalidad, es volvernos a Dios de todo nuestro corazón de nuestros malos caminos, lo que ante la presencia de Dios es un olor fragante. 

El saber reconocer tu error y arrepentirte te devuelve el acceso a su presencia. “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. Mateo 4:17

Cuando nos acercamos con el perfume de nuestro arrepentimiento, todos nuestros pecados son perdonados. 

Esto sucede cuando venimos al Padre con un corazón contrito y sincero. 

  • Toma la actitud correcta para que puedas ir delante del Señor y reciba de ti una fragancia agradable.

“Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que tiempos de refrigerio vengan de la presencia del Señor…” Hechos 3:19

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sábado, 1 de abril de 2017

Semana Santa: Su Significado para los Cristianos.


Aportacion de: Ben Ayala

La Semana Santa o Semana Mayor está cargada del sentido cristiano y según estos debe ser tiempo para reflexionar en Jesucristo, hijo de Dios que ofrendó su vida para que vivamos en paz.

El significado de esta semana es puramente cristiano, sin embargo, este período de asueto es empleado por muchas personas para realizar actividades de esparcimiento y diversión. 

Este “tiempo santo” muy bien podría ser utilizado para reflexionar en qué cosas podemos hacer para realizar cambios positivos en nuestras vidas, trabajo, en el país y por qué no hasta en el mundo.

Para los cristianos, la Semana Santa es el tiempo litúrgico más importante, y es dedicado a la oración y reflexión de los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, hijo de Dios.

La época se inicia con la cuaresma, conocida como el tiempo de preparación, donde se recuerda los cuarenta días de Jesús en el desierto. Comienza con el miércoles de ceniza y culmina con el Domingo de Ramos.

Es bueno aclarar que todos los actos que se realizan desde el inicio de la Semana Santa, tienen un significado cristiano, y con ello se busca recordar el sacrificio de Jesús en la cruz.

El verdadero significado de la gran Fiesta Pascual, como también se le llama a este período, es tener un encuentro con Dios y acercarnos más al prójimo realizando buenas acciones.

Los cristianos interpretan la Semana Santa, no como el recuerdo de un hecho histórico, o un momento de vacaciones sin sentido, para ellos es tiempo de perdón y de reconciliación fraterna, expulsando de sus corazones el rencor, odio y la envidia.

La Semana Mayor se inicia este primero de abril con el Domingo de Ramos, día en que se recuerda la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén y finaliza el domingo 8 del mismo mes, con el Domingo de Resurrección.

Por su lado, el Jueves Santo abre el Triduo Pascual, que no es más que los tres días en que los católicos celebran la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Comprende el tiempo desde la tarde del Jueves Santo, hasta la tarde del Domingo de Pascua. Es el corazón del año litúrgico.

El Viernes Santo es el episodio más triste de la Semana Santa conmemorándose la muerte en la cruz de nuestro señor Jesucristo.

El Sábado Santo se medita sobre el misterio de la pasión de Cristo, el Domingo de Resurrección, es el momento de mayor júbilo donde se celebra la resurrección de Jesús.


viernes, 31 de marzo de 2017

La oración personal : Sugerencias

Apotacion de: Ben Ayala

¿De qué hablas con Dios? 

¿Siempre y sólo de ti mismo, 
de tus problemas y de tus necesidades? 

Pues entonces, lo que haces es presentarle a Dios tu egoísmo.

Aprendamos de Jesús:

«Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y se las has dado a conocer a los sencillos. Sí, Padre, así te ha parecido bien» (Lc 10,21).

Jesús comienza admirando lo bien que hace las cosas el Padre, y alabándolo por ello.  

Si quieres parecerte a El, antes de pedir, comienza recordando lo que ya te han dado

Sobre todo recuerda la maravilla de conocer a Dios, su grandeza, su sabiduría, su amor.

Y, si Dios hace tan bien las cosas, pues ¡que las siga haciendo a su modo!: «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú» (Mt 26,39).

Así oró Jesús y así nos enseñó a orar en la primera parte del Padrenuestro. Procura que tu oración sea siempre así: alabanza a Dios y sumisión convencida a su voluntad. 

Si lo haces así, tu vida será siempre alegre, nada te quitará la paz. 

Porque, pase lo que pase, siempre podrás decir con el famoso poeta Maitena Bundarena: «Todo lo que sucede es adorable».