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Mostrando entradas de octubre, 2020

"¿Cómo tener una relación más estrecha con Dios?"

Respuesta:  Para tener una relación más estrecha con Dios, es una meta y refleja un corazón renacido, porque sólo aquellos que están en Cristo desean una relación más cercana con Dios. Debemos entender que en esta vida nunca estaremos tan cerca de Dios como deberíamos ser o deseamos ser. La razón de esto es el pecado persistente en nuestras vidas.  Esto no es una deficiencia de parte de Dios, sino de nosotros; nuestro pecado sigue siendo un obstáculo para la comunión plena y completa con Dios, que se realizará una vez que estamos en la gloria. No importa dónde estamos en nuestro caminar con Cristo, siempre podemos tener un andar más cercano, y, aun glorificados en el cielo, tendremos toda la eternidad para crecer en nuestra relación con el Señor. Hay cinco cosas básicas que podemos hacer para tener una relación más estrecha con Dios. 1- Hacer un hábito diario de confesar nuestros pecados a Él. Si el pecado es la barrera en nuestra relación con Dios, entonces la confesión e

Estudio bíblico: La hija de Jairo, y la mujer que tocó el manto de Jesús - Marcos 5:21-43

El Evangelio de Marcos (Mr 5:21-43). "Pasando otra vez Jesús en una barca a la otra orilla, se reunió alrededor de él una gran multitud; y él estaba junto al mar.  Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies, y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.  Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban. Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.  Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.  Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mi