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Mostrando entradas de 2026

Tránslate / Traducción

Disfruta la paz de Dios

Los que aman tu Ley disfrutan de gran paz  y nada los hace tropezar. (Salmo 119:165) El Salmo 119:165 nos recuerda la profunda conexión entre la paz y la Palabra de Dios. Quienes aman y obedecen la ley del Señor, encuentran una paz que trasciende todas las circunstancias. La paz aquí no se limita a la ausencia de conflictos, sino que es una tranquilidad interior que proviene de una relación íntima con Dios. Cuando amamos la Palabra de Dios y la ponemos en el centro de nuestras vidas, encontramos guía, consuelo y sabiduría en tiempos de incertidumbre. La Palabra de Dios es luz para nuestro camino y lámpara para nuestros pies, guiándonos en los momentos de oscuridad. Esta paz no significa que nunca enfrentaremos desafíos o dificultades, pero nos asegura que incluso ante la adversidad, Dios está siempre con nosotros. Su presencia fortalece nuestro corazón, renueva nuestra esperanza y nos ayuda a superar las tentaciones que pueden hacernos tropezar. Buscar y amar la Palabra de Dios es...

Manos a la Obra

Servir en la iglesia es mucho más que un privilegio, ocupar un asiento en cada servicio de domingos; es entender que cada miembro es vital, un engranaje diseñado para impactar al mundo. La Gran Comisión no fue un mensaje exclusivo para los "profesionales" de la fe, sino para todo aquel que sigue a Jesús. ​"Una Iglesia Sin Espectadores" es como "El Llanero Solitario" ​A menudo pensamos que la evangelización es tarea del pastor o del misionero que viaja a otro continente. Sin embargo, la Biblia nos enseña que el cuerpo de Cristo funciona solo cuando cada miembro cumple su función. “Él hace que todo el cuerpo encaje perfectamente. Según cada parte cumple con su propia labor, ayuda a que las demás crezcan, para que todo el cuerpo esté sano y lleno de amor.” (Efesios 4:16) ​Si solo los ministros evangelizan, la iglesia está operando con un 5% de su capacidad. Imagina lo que pasaría si el otro 95% activara su fe en sus lugares de trabajo, negocios, escuelas y ve...

¡Cuidado con la falsedad!

Este pueblo me alaba con la boca y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Su adoración no es más que un mandato enseñado por hombres. (Isaías 29:13) Algunas personas ven bien adquirir artículos falsificados.  No les molesta exhibir un nombre o una marca aun sabiendo que el artículo, (la vestimenta, el aparato electrónico u otra cosa), no es realmente original. Para ellos lo que importa es la apariencia de las cosas.  Pero hay un área en la que, todos nos oponemos a la falsedad: nuestras relaciones.  Nadie admira las amistades falsas.  Nos entristecemos cuando descubrimos que alguien nos trata con falsedad,  ¿es sierto o no? Pero, ¿qué de nuestra relación con Dios? Si de veras creemos que debemos ser personas verdaderas y honestas en nuestras relaciones interpersonales, esto debe ser aun más cierto en lo que concierne a nuestra relación con Dios.  No solo porque él es el Señor, no solo porque el merece lo mejor que hay en nosotros sino ta...

Con Dios, lo simple se vuelve extraordinario

Más bien, Dios ha elegido lo necio del mundo para avergonzar a los sabios, y lo débil del mundo Dios ha elegido para avergonzar a lo fuerte. (1 Corintios 1:27) Dios no actúa según los estándares humanos. Mientras que el mundo valora lo grandioso, lo visible y lo espectacular, el Señor revela su poder a través de lo sencillo, lo pequeño y, a menudo, lo improbable. Con Dios, lo sencillo se vuelve extraordinario porque él es quien da sentido, propósito y fuerza a lo que, a nuestros ojos, parece común. La Biblia está llena de ejemplos. Un bastón en las manos de Moisés se convirtió en un instrumento de liberación. Cinco panes y dos peces, ofrecidos con fe, alimentaron a una multitud. Un joven pastor llamado David, sin armadura y solo con una honda, derrotó a un gigante. En todos estos casos, no fue el objeto ni la persona lo que marcó la diferencia, sino la presencia y la acción de Dios. Esto nos enseña que Dios usa lo que tenemos cuando ponemos todo en sus manos. La sencillez de nuestra vi...

El ministerio de evangelista Y ser parte de la iglesia cristiana evangélica

Convertirse en evangelista y formar parte activa de una iglesia cristiana evangélica es un camino que combina la convicción personal, la formación espiritual y el reconocimiento de la comunidad.  Aunque cada denominación puede tener variaciones, existen pilares fundamentales comunes. Aquí te presento los requisitos generales divididos en tres áreas clave: 1. Requisitos para ser Miembro de la Iglesia Antes de asumir un rol de liderazgo o ministerio, el primer paso es la integración formal a la congregación: Conversión o "Nuevo Nacimiento": El paso inicial y fundamental. Se basa en el arrepentimiento personal y la aceptación de Jesucristo como Salvador. Bautismo por Inmersión: La mayoría de las iglesias evangélicas requieren el bautismo como testimonio público de fe y símbolo de obediencia. Profesión de Fe: Realizar una declaración pública de tus creencias ante la congregación o los líderes. Aceptación de la Doctrina: Estar de acuerdo con la declaración de fe de la iglesia loca...

Nadie gana cuando hay peleas

La suave respuesta quita la ira, pero la palabra áspera aumenta el furor. (Proverbios 15:1) En nuestra vida diaria es fácil dejarse llevar por la emoción y acabar metiéndose en discusiones. Muchas veces, estas peleas surgen de malentendidos, de orgullo herido o de intentos de imponer nuestra opinión. En el fragor de la discusión, podemos pensar que si somos más firmes o gritamos más fuerte, saldremos “victoriosos”. Sin embargo, la verdad es que en una pelea, nadie gana. Las palabras pronunciadas impulsivamente pueden herir y dejar marcas que a veces tardan mucho en sanar. Incluso los pequeños desacuerdos pueden convertirse en divisiones importantes, tanto dentro de las familias como entre amigos. ¿Pero vale la pena? La Biblia nos enseña a ser pacificadores, imitando el ejemplo de Jesús, quien, incluso ante las ofensas y las injusticias, no respondió con ira, sino que respondió con amor y perdón. Cuando elegimos evitar una pelea, elegimos el camino de la paz. Si somos pacientes y re...

!Servidores, diáconos o ungieres.

El servicio en las mesas y la atención a los demás es una de las labores más nobles y antiguas en la fe, inspirada directamente en el ejemplo de los siete servidores elegidos en el libro de los Hechos. Aquí tienes un estudio básico estructurado para capacitar al equipo de servidores, diáconos o ujieres: 1. El Fundamento Bíblico: ¿Qué significa servir? El término diácono proviene del griego diakonos, que literalmente significa "servidor" o "el que sirve a las mesas". El Modelo de Jesús: "Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir..." (Marcos 10:45).  El servicio no es un cargo de autoridad, sino un acto de amor. El Origen en la Iglesia: En Hechos 6:1-7, se eligen hombres de "buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría" para atender las mesas, permitiendo que la obra de Dios fluyera con orden. 2. El Perfil del Servidor Servir en la casa de Dios requiere una combinación de actitud interna y acción externa: Pun...

Dios quiere renovar tu vida

Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; 23 ser renovados en la actitud de su mente; 24 y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad. (Efesios 4:22-24) Todos sabemos que no somos perfectos. Aunque tenemos a Jesucristo en nuestras vidas, estamos lejos de ser personas perfectas. No somos los hijos perfectos, ni los padres perfectos, ni los amigos impecables, ni el cónyuge perfecto, mucho menos cristianos sin ningún defecto. Todos los días necesitamos abandonar las cosas que desagradan a Dios. Estas costumbres son actitudes, pensamientos y hábitos que aún pertenecen a la vieja naturaleza corrompida por los deseos impuros y el engaño. Necesitamos dejar que el Espíritu Santo renueve nuestros pensamientos y actitudes. Solo entonces nos revestiremos de su nueva naturaleza, creada para ser verdaderamente justos y santos...

Fe en aquel que nos fortalece

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:13) En nuestro andar diario, enfrentamos desafíos que muchas veces parecen mayores que nuestras fuerzas. Puede ser un problema en el trabajo, una dificultad familiar o incluso una lucha interna. En esos momentos, es fácil sentir que estamos solos o incapaces de seguir adelante. Pero hay una promesa poderosa en la Palabra de Dios que nos recuerda que no estamos solos: en Cristo encontramos la fuerza para vencer cualquier obstáculo. Cuando Pablo escribió estas palabras a los filipenses, él no se encontraba en una posición cómoda o fácil. Por el contrario, enfrentaba prisiones, persecuciones y privaciones. Aun así, Pablo declaró con confianza que todo era posible debido a la fuerza que recibía de Dios. Ese mismo poder está disponible para nosotros hoy. Confiar en Cristo es como anclar nuestra vida en una roca firme. Incluso cuando los vientos y las tormentas llegan, sabemos que estamos seguros porque él es la fuente de nuestra fuerza...

Paz con Dios

En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. (Romanos 5:1) Porque Cristo es nuestra paz... (Efesios 2:14) En medio de todo el tumulto y de todas las turbulencias que atraviesa nuestro mundo, todos a nuestro alrededor ansían la paz verdadera. En los grandes organismos, la paz se negocia constantemente en los encuentros y acuerdos internacionales donde los grandes gobernantes de la tierra ponderan el mejor medio para que las naciones convivan en paz.  En nuestro día a día nosotros también nos encontramos en situaciones en las que necesitamos apaciguar algún conflicto.  Dentro de la familia lidiamos con desavenencias entre los hijos, disputas entre hermanos, crisis entre las parejas, roces entre padres e hijos, pequeñas discusiones con los vecinos, relaciones difíciles con colegas del trabajo, y la lista continúa... Esa guerra constante que nos acarrea parece reflejar algo de la condición interna del c...

El Fariseo y el Publicano

Esta parábola, que se encuentra únicamente en Lucas 18:9-14, es uno de los retratos más crudos que Jesús pintó sobre la verdadera espiritualidad frente a la religión de fachada. 1. El Contexto y la Audiencia (El "Por qué") Lucas es muy específico al introducir el propósito de Jesús. No le habla a los pecadores abiertos, sino a "unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros" (v. 9). El Problema: La autojustificación. El Síntoma: El desprecio hacia el prójimo. 2. Los Personajes: Dos Contrastes Radicales En el escenario del Templo, Jesús presenta dos extremos de la sociedad judía de la época: A. El Fariseo (La Justicia Externa) Su Oración: "Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres". Realmente no está orando a Dios, sino consigo mismo. Su Currículum: Ayuna dos veces a la semana (la Ley solo pedía un día al año) y da el diezmo de todo. El Error: Su espiritualidad se basa en la comparación horizontal. Él se siente bie...

Aumenta tu amor

Esto es lo que pido en oración: que el amor de ustedes abunde cada vez más en conocimiento y en buen juicio, para que disciernan lo que es mejor, y sean puros e irreprochables para el día de Cristo, llenos del fruto de justicia que se produce por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios. (Filipenses 1:9-11) Esta es una hermosa oración que hizo el apóstol Pablo a los filipenses e, indirectamente, también llegó a cada uno de nosotros.  En esta, él pide que el amor aumente en dos cosas fundamentales: 1. el conocimiento 2. la percepción El aumento del amor es algo fundamental en estos días.  Pero no como algo nominal o superficial.  El amor implica conocimiento y toda percepción (discernimiento, estar atento).  Esto significa que necesitamos saber más sobre el objeto de nuestro amor: Dios primero, y nuestro prójimo como nosotros mismos. Además, también necesitamos estar atentos con toda percepción, para amar más y de una manera mejor.  Esto significa deja...

¡Reaviva tu esperanza!

Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo. -- Romanos 15:13 ¿Cómo está tu esperanza?  Lo que vemos y oímos tiende a dictar mucho de lo que sentimos y creemos. Hemos vivido bajo circunstancias difíciles y turbulentas. Puede que tanta información triste y noticias malas que presagian problemas físicos, económicos y políticos te dejen ansioso, retraído, con poca o ninguna esperanza para el futuro... ¡Pero la Biblia nos dice que Dios es el Dios de la esperanza! En este versículo, Pablo expresa su deseo y su oración para todos los gentiles de los cuales nosotros somos parte. Dios puede llenarte de alegría y paz a través de la fe y la confianza que depositas en él. La fe viene por el oír de la Palabra de Dios.  Por eso, busca llenarte de las buenas noticias que la Biblia trae. Tu esperanza renacerá si tienes a Dios como el centro de tu atención y si él es tu motivación. Así, po...

¿Quien es El Espíritu Santo? Parte 2

Para profundizar en este estudio, es fundamental distinguir entre dos experiencias que a menudo se confunden, pero que tienen propósitos diferentes en la vida del creyente: el Bautismo y la Plenitud del Espíritu Santo. 1. El Bautismo en el Espíritu Santo Desde una perspectiva evangélica general, el bautismo es el acto inicial que ocurre al momento de la conversión. ¿Qué es? Es el acto por el cual el Espíritu Santo une al nuevo creyente al "Cuerpo de Cristo" (la Iglesia). Frecuencia: Ocurre una sola vez y es permanente. Propósito: Posición y pertenencia. Nos identifica como hijos de Dios y coherederos con Cristo. Base Bíblica: "Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo..." (1 Corintios 12:13). 2. La Plenitud (o Llenura) del Espíritu Santo A diferencia del bautismo, la plenitud tiene que ver con el poder y la obediencia diaria. ¿Qué es? Es permitir que el Espíritu Santo tome el control total de nuestra voluntad, mente y acciones. Frecuencia: Es ...

Saneando el corazón

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmo 51:10) Estamos expuestos continuamente a situaciones que intentan manchar nuestro corazón: heridas, envidia, resentimiento, preocupaciones y culpa, que se acumulan gradualmente en nuestro interior. Así como una casa necesita una limpieza constante para permanecer habitable, el corazón también necesita desinfectarse constantemente para seguir siendo la morada del Espíritu Santo. Desinfectar el corazón es más que simplemente olvidar lo que nos ha herido. Es permitir que Dios entre en cada rincón de nuestra alma, eliminando lo que no proviene de él. Es abrir las ventanas de nuestro corazón para que la luz del amor de Dios entre y disipe la oscuridad del orgullo, la ira y la incredulidad. Esta limpieza no ocurre de repente. Es un proceso diario que se logra mediante la oración sincera, el arrepentimiento verdadero y la lectura de la Palabra. Cuando entregamos al Señor lo que nos agobia, él cambia la su...

Formación Pastoral (16. Decepción).

Un líder frente a las murmuraciones - ¿Renunciar? ¡Jamás! Una de las grandes invenciones de la humanidad fue el microscopio. Quizá usted tenga una opinión diferente y considere que la televisión, la radio o tal vez la aeronavegación representaron avances históricos de trascendencia para toda la humanidad. Sin embargo me reafirmo: considero un paso agigantado la articulación del microscopio. Ha permitido a los científicos apreciar en una dimensión mayor partículas diminutas que escapan a la visibilidad. Ahora, vamos a la vida práctica. Hay personas que asumieron en su vida un microscopio espiritual. ¿Por qué razón? Porque los problemas, por diminutos y triviales que sean, los agigantan a proporciones descomunales. A partir de insignificancias desatan verdaderas tormentas que nada le envidiarían al diluvio universal. Los israelitas en su salida de Egipto y, posteriormente, durante el tránsito por el desierto, tenían su propio visor. Con él agrandaban las dificultades y, automáticamente, ...

¿Quien es El Espíritu Santo? Parte 1

El estudio del Espíritu Santo —conocido en la teología como Neumatología— es fundamental para la fe cristiana evangélica.  Se le reconoce no como una fuerza impersonal o una energía, sino como la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, plenamente Dios, coeterno y consubstancial con el Padre y el Hijo. 1. Naturaleza y Deidad En el contexto evangélico, afirmamos que el Espíritu Santo posee atributos divinos que solo pertenecen a Dios: Omnipresencia: Está en todo lugar (Salmo 139:7-10). Omnisciencia: Todo lo sabe, incluso lo profundo de Dios (1 Corintios 2:10-11). Eternidad: Es el "Espíritu eterno" (Hebreos 9:14). Creador: Participó activamente en la creación (Génesis 1:2). 2. Su Personalidad A diferencia de conceptos que lo ven como un "viento" o una "electricidad espiritual", la Biblia le atribuye características de una persona: Tiene intelecto: Escudriña y enseña (Juan 14:26). Tiene voluntad: Reparte dones como Él quiere (1 Corintios 12:11). Tiene emocio...

Elige perdonar

...de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. -- Colosenses 3:13 Sí, perdonar es una elección personal. Significa renunciar al deseo de vengarse y no "pagar con la misma moneda". Perdonar es superar lo que sucedió para dar oportunidad a una nueva trayectoria. Cuando perdonamos estamos superando el pasado y dando una nueva perspectiva tanto al prójimo como a nosotros mismos. Perdona y serás perdonado. No somos perfectos, pero seguimos el objetivo perfecto que es Cristo. Si nosotros también nos podemos equivocar, ¿por qué no vamos a perdonar? El perdón es poderoso. A través de esa actitud nos libramos del resentimiento y de la "carga sobre nuestras espaldas". Perdonar no es ser compasivo con la injusticia ni ignorarla. Todo lo contrario, perdonar es tomar una actitud valiente, ya que se está consciente de que sucedió algo equivocado, pero se tiene la disposición de super...

¿Quién es Jesús? Parte 2

Si Jesús es el único camino al Padre, ¿qué implica esto para nuestra vida diaria? 1. El Peligro del Corazón Dividido En la Biblia, la falta de prioridad se describe a menudo como tener un "doble ánimo" (Santiago 1:8).  Si Jesús es el único camino, intentar caminar por dos senderos a la vez produce inestabilidad. Mateo 6:24: Jesús es radical al decir que "nadie puede servir a dos señores". No dice que es "difícil", sino que es imposible. La implicación diaria: La exclusividad significa que cuando mis deseos personales chocan con las enseñanzas de Cristo, Su voluntad tiene la última palabra. 2. Cristo como el Filtro de Prioridades Imagina que tu vida es un recipiente. Si Jesús es el único camino, Él no es simplemente un ingrediente más dentro del recipiente; Él es el recipiente mismo que contiene todo lo demás. Identidad vs. Actividad: Muchas veces ponemos nuestra carrera, nuestra familia o nuestro estatus al mismo nivel que nuestra fe.  La exclusividad impl...

Jesús, ¡quiero conocerte!

Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. (Jeremías 29:13) Muchos saben sobre la vida de Jesús y sus milagros principales, pero pocos lo conocen a él de verdad. Conocer a Jesús va más allá de saber quién es él. No se le puede conocer sin buscarlo de verdad. Aquel que busca su presencia en espíritu y en verdad lo encontrará (Juan 4:23-24). Conocer a Jesús es andar según su Palabra y ser un imitador suyo (1 Corintios 11:1). Más que querer o decir palabras, es necesario actuar, decidir. Cuando buscamos a Jesús de todo corazón, él se nos revela. Esa cercanía con él transforma nuestra vida. Si aún no has tenido esa experiencia, búscala. ¡Jesús también desea conocerte! Conociendo a Jesús Para conocer a Jesús, lo primero que necesitas hacer es invitarle. Abre tu corazón y deja que Jesús entre en tu vida. Acéptale.Lee el Evangelio de Juan y sabrás cuánto Jesús te ama. Búscalo en oración. Dedica un tiempo de tu día para hablar con él. Para orar: Jesús, quiero conocerte más...

En Jesús vivimos algo nuevo

El que estaba sentado en el trono dijo: “He aquí yo hago nuevas todas las cosas”. Y dijo: “Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas”. (Apocalipsis 21:5) Hay momentos en que la vida parece estancada, los días se arrastran y los sueños parecen demasiado lejanos para hacerse realidad. Pero cuando conocemos a Jesús, todo cambia. Él no solo nos rescata del pasado, sino que nos invita a vivir en un tiempo nuevo: un tiempo de esperanza, de nuevos comienzos y propósitos. En Jesús, somos liberados del peso de la culpa y de las cicatrices del pasado. Él transforma nuestro dolor en fuerza, nuestras lágrimas en semillas de alegría y nos muestra que, incluso en medio del caos, hay un camino hacia la paz. Con él, cada mañana es una nueva oportunidad para empezar de nuevo, para crecer y para vivir con valentía. Por más difícil que haya sido el camino recorrido hasta ahora, en Jesús el tiempo se renueva. Él no nos ve con los ojos del mundo, sino con los ojos del amor. Donde el mundo dice...

Dedicando el día al Señor

Encomienda al SEÑOR tu camino; confía en él, y él hará. (Salmo 37:5) Al despertar a un nuevo día, es bueno que tu primera acción sea levantar la vista y dedicar cada momento al Señor. Entregar tu día a Dios es más que un acto de fe; es reconocer que sin él no podemos hacer nada. Es declarar que cada paso, pensamiento y decisión será guiado por su sabiduría y cuidado. A menudo, nos despertamos apresurados, abrumados por compromisos y preocupaciones. Pero cuando nos detenemos a orar y consagrar nuestro día, aunque sea por un breve momento, algo cambia en nuestro interior. La paz de Dios comienza a llenar nuestros corazones, y la certeza de que él tiene el control nos fortalece. Dedicar tu día a Dios es vivir con propósito. Es buscar reflejar el amor de Cristo en nuestras palabras, acciones y relaciones. Es pedir guía ante los desafíos, agradecer por los pequeños logros y confiar, incluso cuando las cosas parecen estar fuera de nuestro control. Recuerda en este día que Dios va delante de ...

La paz que Jesús trae

En un mundo tumultuoso, marcado por crisis y conflictos, la paz que ofrece Jesús es un rayo de esperanza. Él no sólo proclamó la paz, sino que también la dio mediante su amor redentor. En el ajetreo y el bullicio de la vida cotidiana, encontrar la verdadera paz puede parecer un desafío insuperable. Sin embargo, cuando miramos a Jesús, descubrimos que él es la fuente de la paz. La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da. No dejen que su corazón se turbe y tenga miedo. (Juan 14:27) La paz de Jesús no es solo la ausencia de conflicto, sino una tranquilidad profunda que trasciende las circunstancias. Surge de la certeza de que, a pesar de los desafíos, estamos seguros bajo su cuidado. Al aceptar su gracia, nos reconciliamos con Dios y experimentamos la paz que solo él puede ofrecer. La propuesta práctica que nos deja Jesús es sencilla, pero transformadora: confiar en él y vivir de acuerdo con sus enseñanzas. Al entregarle nuestras preocupaciones y ansiedades, permiti...

Aprende a descansar con Dios

Por consiguiente, queda todavía un reposo especial para el pueblo de Dios; porque el que entra en el reposo de Dios descansa también de sus obras, así como Dios descansó de las suyas. (Hebreos 4:9-10) Todos vivimos días super ajetreados, llenos de actividades y de mucho trabajo. Cuando pensamos en descanso solo lo relacionamos con el período de las vacaciones anuales, el cual a menudo llenamos también con diferentes tipos de trabajos. Pero pensemos, ¿no nos mandó Dios a descansar? ¿Estamos cumpliendo con esto? La Biblia nos habla del descanso, esto es un hecho. Creamos o no en guardar el sábado debemos, como hijos de Dios, escuchar lo que él nos dice: ¡descansa! Aun siendo Dios (y sin necesitar descansar), el Señor del universo nos dio ejemplo descansando al finalizar su trabajo de la creación. Socialmente, tenemos el sábado o el domingo destinado para descansar. Pero hay un sinnúmero de actividades que convierten muchas veces al fin de semana en uno tan agotador como los días de entre...