Ir al contenido principal

Tránslate / Traducción

Jesús y la vigencia de la ley


Por cuanto la Ley de Dios constituye un reflejo de su carácter, sus principios son tan absolutos, eternos, perfectos e inmutables como El.

Esta Ley no necesita ser adaptada a las nuevas circunstancias, épocas o lugares, como ocurre siempre con las leyes humanas.

La Ley de Dios ha permanecido y permanecerá vigente para siempre.

A pesar de que a través de los estudios hemos podido distinguir la naturaleza de ella, de todas maneras, este estudio nos presentará más textos al respecto, los cuales hablan por sí solos.

1) ¿Cuántos dadores de la ley hay? (Santiago 4:12).

"Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder". Ese dador es nuestro Dios.

2) ¿Qué declara la Biblia acerca de la naturaleza de Dios? (Malaquías 3:6)

"Porque yo Jehová no cambio". Dios es un ser inmutable. Por lo tanto, sus principios son inmutables.

3) ¿Qué dice la Palabra de Dios sobre la permanencia de su Ley? (Sal.111:7,8)

"Las obras de tus manos son verdad y juicio; 

Fieles son todos tus mandamientos, afirmados eternamente y para siempre".

 ¡Qué maravillosa seguridad encontramos en estos textos!. 

Podemos vivir confiando en un Dios que no cambiará jamás. 

Su carácter de amor permanecerá eternamente preocupado de nosotros.

4) ¿Existía la ley en el mundo antes de que fuese promulgada en el Sinaí? (Romanos 5:12; Gén. 26:5; Exodo. 18:16)

La Ley de Dios fue dada a conocer al hombre desde que fue creado. 

Adán la conocía; si así no fuera, no podría decirse que pecó, "porque por la ley es el conocimiento del pecado" (Rom. 3:20; compárese con Rom. 7:7).

Posteriormente vemos los ejemplos de Abrahán y Moisés, que nos muestran claramente que la ley de Dios existía desde el principio y era conocida y enseñada desde entonces.

5) ¿Anuló Cristo la vigencia de la Ley? (Mt. 19:16-26)

Recordemos que la Ley es un reflejo del carácter de Dios; por eso Cristo no podía cambiar su Ley, porque El no cambia (Mal.3:6). Ahora bien, la primera venida de Jesús justamente nos demuestra la inmutabilidad de esta Ley. 

Como la paga del pecado es muerte (Romanos 6:23), Cristo tuvo que morir para salvarnos (1 Jn. 3:4). 

Es por ello que el Señor señaló enfáticamente que El no vino a abolir la ley, sino a cumplirla. Lo que realmente terminó con su muerte, fue la ley ritual (Efe.2:15).

6) ¿Hasta cuándo dijo Cristo que estaría vigente la ley? (Mt. 5:17-19; Apoc. 21)

Hasta que pasen el cielo y la tierra. Es decir, para siempre.

7) El sonar de la séptima trompeta representa la venida inmediata e inminente de Cristo. ¿Qué visionó Juan en el cielo? (Apoc. 11:19)

Vio el arca del pacto.

8) ¿Y qué había dentro del arca en el Santuario Terrenal? (Exo. 40:20)

Los Diez Mandamientos. En consecuencia, la ley, es, además, la norma del juicio final de este mundo. Y así se corrobora al leer Eclesiastés 12:13,14 y Santiago 2:8-12.

Vivimos en tiempos en que los cristianos gentiles hemos hecho un cristianismo reduccionista de la fe sin obras malinterpretando al apóstol Pablo.

La pregunta que contesta Cristo sobre su relación con la ley es la clave para entender el resto del sermón del monte porque en él nos enseña acerca de una justicia superior y qué va a diferenciar al cristianismo del judaísmo.

Para los judíos esto era de mucho interés porque no sabían si Jesús el mesías quien instauraría el reino de Dios a la tierra habría de cambiar el antiguo pacto, el cual había estado sobre el pueblo de Israel por casi 1,400 años. ¿El Mesías cambiaría la ley o la quitaría?

No abrogación sino cumplimiento

Mat 5:17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.

En primer lugar Jesús dijo que vino a cumplir no a abrogar la ley.

La palabra usada para abrogar es la palabra griega katalúo, y proviene originalmente de la palabra desintegrar.

Algunas versiones traducen esta palabra como destruir, anular, suprimir, abolir, echar abajo o poner fin.

Algunas personas quizá pensaban que él venía a hacer esto con la ley dada para Israel a través de Moisés y con las enseñanzas de los profetas las cuales estaban basadas en la misma.

Algunos cristianos hasta la fecha usan textos fuera de contexto, en particular de los escritos de Pablo donde habla de la justificación por la fe en contraste con la que ofrece la ley, para rechazar todo aquello que tiene que ver con la ley considerándola ajena al evangelio de Cristo, pero esto es un error.

Jesús dijo que vino a cumplir la ley y los profetas.

Esto se puede interpretar de varias formas como lo hacen algunas traducciones, ya sea darles cumplimiento, darles su verdadero significado o su pleno valor. 

El verbo griego usado es pleroo que significa hacer completo o llenar a plenitud.

En ocasiones esta palabra se usa para el cumplimiento de las profecías o para denotar un tiempo que se ha cumplido.

Hay varios sentidos en que Jesús cumpliría la ley: cumpliendo todo lo que los profetas y la ley decían sobre él en forma profética, simbólica o tipológica.

observando todos los preceptos de la ley a completar y perfeccionar la ley.

a llevar sobre sí la maldición de la ley a promulgar la nueva ley, la ley del Espíritu: que no implica abrogar la otra sino escribir las leyes en el corazón de los creyentes y producir en ellos el fruto del amor.

Pablo nos dice lo mismo que Cristo, que el evangelio es el cumplimiento de la ley y los profetas. Rom 3:21 

“Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;” (Ro. 3:31) “

¿Luego por la fe invalidamos la ley? 

En ninguna manera, sino que confirmamos la ley.”


La ley está vigente

Mat 5:18 “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.”

Jesús exalta la ley como palabra de Dios la cual no puede ser quebrantada (Jn. 10:35) sino obedecida.

Aquí la palabra cumplir es ginomai (gr.) que significa acontecer o suceder. Así como Dios es eterno también lo es su ley. Mientras la tierra y el cielo estén presentes la ley seguirá vigente, dijo Cristo.

La siguiente afirmación es sobre lo que abarca esta palabra, tanto la jota como las tildes, todas sus palabras y letras pequeñitas deben cumplirse y lo harán en el día de la venida de Cristo donde todo se consumará. Jesús realmente creía en la inspiración de las Escrituras


Implicaciones para los discípulos

Mat 5:19 De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

Mat 5:20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Si lo anterior es verdad significa que sus discípulos no deben dejar de guardar y enseñar estos mandamientos.

Aunque hayan mandamientos más pequeños (menos importantes o fundamentales que otros), ellos no deberían dejar de cumplirlos, porque si lo hacían y además enseñaban a los hombres a hacer lo mismo, serían llamados pequeños en el reino de los cielos por deshonrar la palabra, pero si los obedecían y enseñaban serían llamados grandes en el reino.

Los fariseos y escribas guardaban algunos mandamientos y otros no sino que los aflojaban o diluían en tradiciones u ordenanzas humanas y los mandamientos pequeños en su parecer los hacía cubrirse de justicia pero solo era mero legalismo pues descuidaban lo más importante (Mt. 23:23).

Es por ello que Jesús advierte a sus discípulos que aunque ellos y los escribas y fariseos están basados en el mismo libro, deben tener una justicia superior al guardar estos mandamientos porque si no no entrarán al reino de Dios.

Este según se analiza es el versículo clave de todo el sermón del monte. 

En los versículos siguientes y en el capítulo seis y siete se nos dice cómo era la justicia de los escribas y fariseos. 

Mientras los escribas tendían a una aplicación de la ley muy casuística los fariseos eran muy dados a una devoción hipócrita en la aplicación de los mandamientos.

Unos pretendían enseñar el verdadero significado de la ley y los otros ponerla en práctica. 

En otras palabras Jesús está diciendo que estos no deben ser nuestros modelos porque están reprobados en cuanto a la justicia que Dios demanda.

Para que podamos tener una justicia superior a la de los escribas y fariseos necesitamos seguir la enseñanza de Jesús en lo que nos sigue enseñando en el sermón del monte.

Los versículos 20 al 48 del capítulo 5 nos hablan de cómo podemos tener una justicia superior a la de los escribas y el capítulo 6 y 7 cómo podemos tener una justicia superior a la de los fariseos y para ello necesitamos de Cristo.

CONCLUSIÓN:

Los Diez Mandamientos son un reflejo del carácter de Dios, de manera que sus principios permanecen y permanecerán inmutables e inalterables por siempre, porque Dios no cambia (Véase tb. Heb.13:8 y Sant.1:17).

La Ley de Dios está tan vigente en la actualidad como lo estuvo desde que fue dada en el Sinaí, y tan vigente como lo estuvo desde que Dios la puso como el fundamento de su gobierno allá en el cielo, donde hubo uno que se atrevió a desafiar el imperio de Dios y su ley.

Pero Dios es y seguirá siendo el Emperador en el vasto universo.

Comentarios

NOVEDADES

¿Quién es Jesús? Parte 2

Si Jesús es el único camino al Padre, ¿qué implica esto para nuestra vida diaria? 1. El Peligro del Corazón Dividido En la Biblia, la falta de prioridad se describe a menudo como tener un "doble ánimo" (Santiago 1:8).  Si Jesús es el único camino, intentar caminar por dos senderos a la vez produce inestabilidad. Mateo 6:24: Jesús es radical al decir que "nadie puede servir a dos señores". No dice que es "difícil", sino que es imposible. La implicación diaria: La exclusividad significa que cuando mis deseos personales chocan con las enseñanzas de Cristo, Su voluntad tiene la última palabra. 2. Cristo como el Filtro de Prioridades Imagina que tu vida es un recipiente. Si Jesús es el único camino, Él no es simplemente un ingrediente más dentro del recipiente; Él es el recipiente mismo que contiene todo lo demás. Identidad vs. Actividad: Muchas veces ponemos nuestra carrera, nuestra familia o nuestro estatus al mismo nivel que nuestra fe.  La exclusividad impl...

Jesús, ¡quiero conocerte!

Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. (Jeremías 29:13) Muchos saben sobre la vida de Jesús y sus milagros principales, pero pocos lo conocen a él de verdad. Conocer a Jesús va más allá de saber quién es él. No se le puede conocer sin buscarlo de verdad. Aquel que busca su presencia en espíritu y en verdad lo encontrará (Juan 4:23-24). Conocer a Jesús es andar según su Palabra y ser un imitador suyo (1 Corintios 11:1). Más que querer o decir palabras, es necesario actuar, decidir. Cuando buscamos a Jesús de todo corazón, él se nos revela. Esa cercanía con él transforma nuestra vida. Si aún no has tenido esa experiencia, búscala. ¡Jesús también desea conocerte! Conociendo a Jesús Para conocer a Jesús, lo primero que necesitas hacer es invitarle. Abre tu corazón y deja que Jesús entre en tu vida. Acéptale.Lee el Evangelio de Juan y sabrás cuánto Jesús te ama. Búscalo en oración. Dedica un tiempo de tu día para hablar con él. Para orar: Jesús, quiero conocerte más...

Saneando el corazón

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmo 51:10) Estamos expuestos continuamente a situaciones que intentan manchar nuestro corazón: heridas, envidia, resentimiento, preocupaciones y culpa, que se acumulan gradualmente en nuestro interior. Así como una casa necesita una limpieza constante para permanecer habitable, el corazón también necesita desinfectarse constantemente para seguir siendo la morada del Espíritu Santo. Desinfectar el corazón es más que simplemente olvidar lo que nos ha herido. Es permitir que Dios entre en cada rincón de nuestra alma, eliminando lo que no proviene de él. Es abrir las ventanas de nuestro corazón para que la luz del amor de Dios entre y disipe la oscuridad del orgullo, la ira y la incredulidad. Esta limpieza no ocurre de repente. Es un proceso diario que se logra mediante la oración sincera, el arrepentimiento verdadero y la lectura de la Palabra. Cuando entregamos al Señor lo que nos agobia, él cambia la su...