Ir al contenido principal

Tránslate / Traducción

Faith— Not Emotion

Posted by: Ben Ayala
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
For a while, we are fully aware of God’s concern for us. But then, when God begins to use us in His work, we begin to take on a pitiful look and talk only of our trials and difficulties. And all the while God is trying to make us do our work as hidden people who are not in the spotlight. None of us would be hidden spiritually if we could help it. Can we do our work when it seems that God has sealed up heaven? Some of us always want to be brightly illuminated saints with golden halos and with the continual glow of inspiration, and to have other saints of God dealing with us all the time. A self-assured saint is of no value to God. He is abnormal, unfit for daily life, and completely unlike God. We are here, not as immature angels, but as men and women, to do the work of this world. And we are to do it with an infinitely greater power to withstand the struggle because we have been born from above.
If we continually try to bring back those exceptional moments of inspiration, it is a sign that it is not God we want. We are becoming obsessed with the moments when God did come and speak with us, and we are insisting that He do it again. But what God wants us to do is to “walk by faith.” How many of us have set ourselves aside as if to say, “I cannot do anything else until God appears to me”? He will never do it. We will have to get up on our own, without any inspiration and without any sudden touch from God. Then comes our surprise and we find ourselves exclaiming, “Why, He was there all the time, and I never knew it!” Never live for those exceptional moments— they are surprises. God will give us His touches of inspiration only when He sees that we are not in danger of being led away by them. We must never consider our moments of inspiration as the standard way of life— our work is our standard.

Comentarios

NOVEDADES

Formación Pastoral (10. Liderazgo)

El líder se prepara para ejercer el liderazgo Roboam fue un rey joven de la antigüedad. Joven, brillante y ambicioso. Su árbol genealógico era estupendo: bisnieto del rey David e hijo del rey Salomón. Asumió el poder cuando tenía algo más de cuarenta años, en el año 997 a.C. ¿Qué podemos decir de este joven monarca? Que estaba signado para ser un triunfador. El reino al cual iba a gobernar era sólido en el plano económico y militar. Gozaba de reconocimiento internacional y tenía enfrente una brecha para consolidarse como uno de los más fuertes en toda la historia de la humanidad; sin embargo terminó en división y fracaso. ¿La razón? El relato lo podemos leer en el primer libro de Reyes, capítulo 12, versículos del 1 al 33. Allí encontramos la respuesta: Roboam no estaba preparado para tres cosas. La primera, para asumir el poder y ejercerlo con equilibro; la segunda, para tomar decisiones oportunas, acertadas y eficaces asido de la mano de Dios, y tercera, para proyectar su reino hacia...

Detente y piensa en las maravillas de Dios

Espera un poco, Job, y escucha; ponte a pensar en las maravillas de Dios. - Job 37:14 ¿Hace cuánto tiempo no sacas un ratito para pensar? Sí, eso: detener todo y pensar. Sucede a menudo que el ajetreo diario nos impide percibir las cosas más simples e importantes que Dios nos proporciona... Desde el aire que respiras hoy, todo forma parte del gran regalo de Dios para ti. A veces estamos tan distraídos con todo que no nos percatamos de las maravillosas dádivas del Padre. Detente y reflexiona sobre la vida, la familia, la belleza de la creación, la salud, las sonrisas, la gentileza, la espontaneidad de los niños, el amor de Dios... ¡Hay tanto que podemos considerar y agradecer! Piensa en eso y disfruta un día lleno de bendiciones. Para y considera las maravillas de Dios hoy: Pausa un poco en tus quehaceres diarios y disfruta un tiempo a solas con Dios. Considera las pequeñas cosas, cada gesto, los detalles que revelan el gran amor que el Señor tiene por ti. Según transcurre el día agrade...

Deja el pasado atrás

Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús. - Filipenses 3:13-14 Hay recuerdos y momentos dolorosos del pasado que a menudo parecen querer regresar a nuestras memorias.  Algunas personas prefieren aferrarse con uñas y dientes a esos recuerdos como una forma de blindaje emocional o para esconderse de la realidad actual.  Otras tienen un apego excesivo al pasado o tienen miedo a vivir algo nuevo. Sea cual sea la situación, la Biblia nos enseña a dejar el pasado atrás. Hoy se nos invita a reflexionar y comportarnos como el apóstol Pablo: olvidar las cosas que quedaron atrás, avanzar para las que están adelante, y proseguir hacia la meta de nuestras vidas: ¡Jesucristo!  Pero para no correr el riesgo de permanecer estancados sin vivir el pleno llamado ...