Ir al contenido principal

Tránslate / Traducción

Nunca volverán a ser exhumados ni examinados; No pienses mas en ellos !

Aportacion de: Ben Ayala
Mis primeros años de creyente en Cristo estuvieron cargados de presentimientos. Tenía la impresión de que, cuando Jesús volviera, se proyectarían todos mis pecados en una pantalla grande, para que todos los vieran.
Ahora sé que Dios prefiere no recordar ni siquiera una de mis transgresiones. Cada pecado ha sido sepultado en el mar más profundo, y nunca volverán a ser exhumados ni examinados.
«Hace uno o dos días, pensaba tristemente en el pasado; tantos pecados, fracasos y fallas de todo tipo. Estaba leyendo Isaías 43 y, en el versículo 24, vi: «…me fatigaste con tus maldades». Entonces, por primera vez, noté que no hay ningún espacio entre el versículo 24 y el 25: «Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados».
En realidad, cuando nuestro Señor Jesucristo vuelva, «… aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios» (1 Corintios 4:5). Ese día, nuestras obras serán examinadas y tal vez perdamos algo, pero no seremos juzgados por nuestro pecado (3:11-15). Dios verá lo que Cristo hizo por nosotros y no se acordará de nuestras maldades.

Cuando Dios nos salva, nuestros pecados son perdonados para siempre.
Cuando Dios nos salva, nuestros pecados son perdonados para siempre.
~~~~~~~~~~~~~~ 
 

ENLACE A GALERIA DE VIDEOS:http://tbmmissions.site44.com/
**************************************************************
======================
VISITA APOYA ESTE MINISTERIO.. Y COMPARTE EN NUESTRAS PAGINAS:
http://tbm-missions.blogspot.mx/

Lic. Roberto Antonio Bonilla Cea
https://www.facebook.com/roberto.bonillacea


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~


~~~~~~~
~

Comentarios

NOVEDADES

Jesús, ¡quiero conocerte!

Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. (Jeremías 29:13) Muchos saben sobre la vida de Jesús y sus milagros principales, pero pocos lo conocen a él de verdad. Conocer a Jesús va más allá de saber quién es él. No se le puede conocer sin buscarlo de verdad. Aquel que busca su presencia en espíritu y en verdad lo encontrará (Juan 4:23-24). Conocer a Jesús es andar según su Palabra y ser un imitador suyo (1 Corintios 11:1). Más que querer o decir palabras, es necesario actuar, decidir. Cuando buscamos a Jesús de todo corazón, él se nos revela. Esa cercanía con él transforma nuestra vida. Si aún no has tenido esa experiencia, búscala. ¡Jesús también desea conocerte! Conociendo a Jesús Para conocer a Jesús, lo primero que necesitas hacer es invitarle. Abre tu corazón y deja que Jesús entre en tu vida. Acéptale.Lee el Evangelio de Juan y sabrás cuánto Jesús te ama. Búscalo en oración. Dedica un tiempo de tu día para hablar con él. Para orar: Jesús, quiero conocerte más...

Saneando el corazón

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmo 51:10) Estamos expuestos continuamente a situaciones que intentan manchar nuestro corazón: heridas, envidia, resentimiento, preocupaciones y culpa, que se acumulan gradualmente en nuestro interior. Así como una casa necesita una limpieza constante para permanecer habitable, el corazón también necesita desinfectarse constantemente para seguir siendo la morada del Espíritu Santo. Desinfectar el corazón es más que simplemente olvidar lo que nos ha herido. Es permitir que Dios entre en cada rincón de nuestra alma, eliminando lo que no proviene de él. Es abrir las ventanas de nuestro corazón para que la luz del amor de Dios entre y disipe la oscuridad del orgullo, la ira y la incredulidad. Esta limpieza no ocurre de repente. Es un proceso diario que se logra mediante la oración sincera, el arrepentimiento verdadero y la lectura de la Palabra. Cuando entregamos al Señor lo que nos agobia, él cambia la su...

Fe en aquel que nos fortalece

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:13) En nuestro andar diario, enfrentamos desafíos que muchas veces parecen mayores que nuestras fuerzas. Puede ser un problema en el trabajo, una dificultad familiar o incluso una lucha interna. En esos momentos, es fácil sentir que estamos solos o incapaces de seguir adelante. Pero hay una promesa poderosa en la Palabra de Dios que nos recuerda que no estamos solos: en Cristo encontramos la fuerza para vencer cualquier obstáculo. Cuando Pablo escribió estas palabras a los filipenses, él no se encontraba en una posición cómoda o fácil. Por el contrario, enfrentaba prisiones, persecuciones y privaciones. Aun así, Pablo declaró con confianza que todo era posible debido a la fuerza que recibía de Dios. Ese mismo poder está disponible para nosotros hoy. Confiar en Cristo es como anclar nuestra vida en una roca firme. Incluso cuando los vientos y las tormentas llegan, sabemos que estamos seguros porque él es la fuente de nuestra fuerza...