
Texto central explicativo:
Efesios 1:9-10: Dios nos ha dado a conocer el misterio de su voluntad para reunir y unificar todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, bajo el gobierno absoluto de Jesucristo cuando llegue el momento determinado.
Romanos 8:28-29: Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes le aman, habiéndolos predestinado desde antes para ser transformados hasta ser conformes a la imagen de su Hijo.
Objetivo del sermón: Despertar a la iglesia de la confusión espiritual y la opinión humana, enseñando el plan eterno de Dios —quien es un solo Dios verdadero revelado eternamente en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo— para alinearnos a su voluntad y dar un testimonio integro.
INTRODUCCIÓN
La realidad actual de la iglesia: Vivimos en tiempos de aceleración, confusión y ofertas espirituales engañosas. Abundan doctrinas humanas, sectas, opiniones de personas sin llamado y líderes que carecen de testimonio tanto en la ley moral como en la ley civil. La gente corre de un sitio a otro sin saber qué creer.
El error de confundir los medios con el fin: Los milagros, las señales, los profetas, los reyes, los jueces y las leyes del Antiguo y Nuevo Testamento no son el objetivo final. Eran instrumentos, sombras y señales que apuntaban hacia el propósito eterno de Dios.
La gran pregunta: ¿Cuál es el objetivo principal de todo lo revelado en las Escrituras? ¿Qué busca el Dios Único para la humanidad?
I. EL DIOS ÚNICO REVELADO EN TRES PERSONAS Y SU PROPÓSITO
Las Escrituras nos enseñan claramente que hay un solo Dios verdadero (Deuteronomio 6:4; 1 Timoteo 2:5), manifestado eternamente en tres Personas divinas distintivas con un mismo propósito redentor:
1. Dios el Padre: El Diseñador del Propósito Eterno
El Padre no actuó por necesidad, sino por su soberana voluntad para glorificarse y adoptar un pueblo para sí.
Efesios 1:3-5 (Explicación del pasaje): La Palabra nos enseña que Dios el Padre debe ser bendecido porque nos escogió en Cristo antes de la creación del mundo. Su meta es que seamos santos y sin mancha ante Él, habiéndonos predestinado por amor para ser adoptados como sus propios hijos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.
Propósito: Trazar el plan de salvación y llamar a un pueblo a la santidad.
2. Dios el Hijo (Jesucristo): El Ejecutor del Propósito
Jesucristo no vino únicamente a realizar milagros temporales; vino a resolver la separación por el pecado y cumplir la ley de Dios.
Colosenses 1:19-20 (Explicación del pasaje): Pablo explica que agradó al Padre que en Cristo habitara toda la plenitud divina, y que por medio de Él se reconciliaran todas las cosas consigo mismo, restableciendo la paz mediante la sangre que Jesús derramó en la cruz.
Propósito: Redimir al ser humano, ser el único Mediador y gobernar como Rey e imagen del Dios invisible.
3. Dios el Espíritu Santo: El Consumador del Propósito
El Espíritu Santo no produce desorden ni falsa emotividad; su obra es aplicar la salvación, transformar el carácter y preservar al creyente.
Efesios 1:13-14 (Explicación del pasaje): Al oír el mensaje de la verdad y creer en el evangelio, fuimos sellados con el Espíritu Santo prometido. Él actúa como la garantía o aval de nuestra herencia eterna hasta que se complete la redención total, para la alabanza de la gloria de Dios.
Propósito: Regenerar al pecador, guiar a la verdad bíblica y dar poder para una vida en obediencia.
II. EL OBJETIVO FINAL SEGÚN LA PALABRA DE DIOS
Toda la Biblia converge en un destino claro y unificado:
1. La Unificación de Todas las Cosas bajo el Señorío de Cristo
Efesios 1:9-10 (Explicación del pasaje): Dios reveló el secreto de su voluntad, el cual consiste en encabezar y poner bajo el dominio de Cristo todo el universo en el tiempo fijado.
El objetivo: Restablecer el orden divino donde todo reconozca la soberanía de Dios y el mal sea juzgado definitivamente.
2. Formar un Pueblo Conforme a la Imagen de Jesucristo
Las manifestaciones visibles (prodigios, dones, profecías) son pasajeras; la meta permanente es la transformación del carácter del creyente.
Romanos 8:28-29 (Explicación del pasaje): El propósito fundamental de Dios al conocernos y predestinarnos no fue daros comodidad terrenal, sino moldearnos hasta que nuestro carácter sea exactamente igual al de su Hijo Jesucristo.
III. EJEMPLOS BÍBLICOS REALES: DIFERENCIANDO EL MEDIO DEL FIN
Miremos cómo la Biblia enseña que los prodigios eran solo herramientas para llevar al pueblo a la fidelidad con Dios:
Las señales en el Éxodo: Dios mostró diez plagas y abrió el Mar Rojo (Éxodo 14). No obstante, en Éxodo 19:5-6, Dios aclara que el objetivo no era mantener al pueblo en el desierto viendo milagros cotidianos, sino que le obedecieran y guardaran su pacto para ser su especial tesoro, una nación de sacerdotes y un pueblo santo. Muchos cayeron en el desierto porque amaron la provisión, pero rechazaron la obediencia.
El ministerio de los profetas: Los verdaderos profetas del Antiguo Testamento no buscaban fama ni entregaban mensajes de complacencia. En pasajes como Jeremías 7:22-23, Dios les recuerda que cuando sacó a sus padres de Egipto, lo principal no fueron los sacrificios ni los ritos, sino el mandato expreso: «Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande».
El reproche de Jesús a la multitud: En Juan 6:26, Jesús confronta a quienes le seguían solo por interés temporal diciéndoles directamente que no le buscaban por haber comprendido el significado espiritual de las señales, sino simplemente porque comieron del pan y se saciaron. Les exhortó a no trabajar por la comida que perece, sino por la que permanece para vida eterna.
IV. APLICACIÓN PARA LA IGLESIA CRISTIANA EVANGÉLICA HOY
Esta verdad nos confronta de manera directa frente a las desviaciones de nuestro tiempo:
1. Rechazar el "Evangelio de Espectáculo" y Volver a la Sana Doctrina
La realidad: Muchas personas recorren iglesias buscando profecías personales o emociones del momento, guiadas por predicadores sin respaldo doctrinal.
Enseñanza bíblica: Creemos en el poder de Dios y en sus milagros, pero en Lucas 15:10 se nos enseña que el verdadero gozo en el cielo ocurre cuando un pecador se arrepiente. Además, en 2 Timoteo 4:3-4 se advierte que vendría tiempo cuando los hombres no soportarían la sana doctrina, sino que teniendo picazón de oír, buscarían maestros según sus propios deseos. La madurez de una iglesia se mide por su fidelidad a la Biblia.
2. Cumplimiento de la Ley Moral y de la Ley Civil
La realidad: Existen personas que se afirman espirituales, pero no pagan sus compromisos, no respetan las leyes de su nación y mantienen vidas de doble moral.
Exhortación bíblica:
En lo civil (Romanos 13:1-2): La Escritura ordena que toda persona se someta a las autoridades superiores, porque no hay autoridad sino de parte de Dios. Quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste. Un cristiano no puede dar buen testimonio si quebranta la ley.
En lo moral (Tito 2:7-8): Pablo le exige a Tito que el creyente y el líder se presenten en todo como ejemplo de buenas obras, mostrando en la enseñanza pureza, seriedad y palabra sana e irreprochable, para que los adversarios no tengan nada malo que decir.
3. Del Consumismo Espiritual al Discipulado Verdadero
La realidad: Muchos creyentes actúan como clientes religiosos, cambiando de congregación según sus gustos individuales.
Llamado bíblico: En 1 Corintios 12:27, Pablo nos recuerda que la iglesia es el cuerpo local de Cristo y cada uno es un miembro en particular. Según Efesios 4:11-13, los ministerios fueron dados para capacitar a los santos y edificar el cuerpo hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y al conocimiento del Hijo de Dios, alcanzando la madurez plena.
CONCLUSIÓN Y LLAMADO
Síntesis: La historia bíblica —con sus leyes, señales, milagros y líderes— tiene como fin supremo revelar a Dios, rescatar al hombre mediante la muerte y resurrección de Jesucristo, y santificarlo por el Espíritu Santo.
Puntos de llamado para la congregación:
Filtrar todo mensaje, opinión y predicación a través de las Escrituras.
Evaluar el testimonio personal: obediencia civil, honestidad moral y fruto del Espíritu en el hogar y la sociedad.
Fijar los ojos en la meta eterna y no en lo temporal, sirviendo al Dios verdadero con integridad.
I. EL DIOS ÚNICO REVELADO EN TRES PERSONAS Y SU PROPÓSITO
Las Escrituras nos enseñan claramente que hay un solo Dios verdadero (Deuteronomio 6:4; 1 Timoteo 2:5), manifestado eternamente en tres Personas divinas distintivas con un mismo propósito redentor:
1. Dios el Padre: El Diseñador del Propósito Eterno
El Padre no actuó por necesidad, sino por su soberana voluntad para glorificarse y adoptar un pueblo para sí.
Efesios 1:3-5 (Explicación del pasaje): La Palabra nos enseña que Dios el Padre debe ser bendecido porque nos escogió en Cristo antes de la creación del mundo. Su meta es que seamos santos y sin mancha ante Él, habiéndonos predestinado por amor para ser adoptados como sus propios hijos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.
Propósito: Trazar el plan de salvación y llamar a un pueblo a la santidad.
2. Dios el Hijo (Jesucristo): El Ejecutor del Propósito
Jesucristo no vino únicamente a realizar milagros temporales; vino a resolver la separación por el pecado y cumplir la ley de Dios.
Colosenses 1:19-20 (Explicación del pasaje): Pablo explica que agradó al Padre que en Cristo habitara toda la plenitud divina, y que por medio de Él se reconciliaran todas las cosas consigo mismo, restableciendo la paz mediante la sangre que Jesús derramó en la cruz.
Propósito: Redimir al ser humano, ser el único Mediador y gobernar como Rey e imagen del Dios invisible.
3. Dios el Espíritu Santo: El Consumador del Propósito
El Espíritu Santo no produce desorden ni falsa emotividad; su obra es aplicar la salvación, transformar el carácter y preservar al creyente.
Efesios 1:13-14 (Explicación del pasaje): Al oír el mensaje de la verdad y creer en el evangelio, fuimos sellados con el Espíritu Santo prometido. Él actúa como la garantía o aval de nuestra herencia eterna hasta que se complete la redención total, para la alabanza de la gloria de Dios.
Propósito: Regenerar al pecador, guiar a la verdad bíblica y dar poder para una vida en obediencia.
II. EL OBJETIVO FINAL SEGÚN LA PALABRA DE DIOS
Toda la Biblia converge en un destino claro y unificado:
1. La Unificación de Todas las Cosas bajo el Señorío de Cristo
Efesios 1:9-10 (Explicación del pasaje): Dios reveló el secreto de su voluntad, el cual consiste en encabezar y poner bajo el dominio de Cristo todo el universo en el tiempo fijado.
El objetivo: Restablecer el orden divino donde todo reconozca la soberanía de Dios y el mal sea juzgado definitivamente.
2. Formar un Pueblo Conforme a la Imagen de Jesucristo
Las manifestaciones visibles (prodigios, dones, profecías) son pasajeras; la meta permanente es la transformación del carácter del creyente.
Romanos 8:28-29 (Explicación del pasaje): El propósito fundamental de Dios al conocernos y predestinarnos no fue daros comodidad terrenal, sino moldearnos hasta que nuestro carácter sea exactamente igual al de su Hijo Jesucristo.
III. EJEMPLOS BÍBLICOS REALES: DIFERENCIANDO EL MEDIO DEL FIN
Miremos cómo la Biblia enseña que los prodigios eran solo herramientas para llevar al pueblo a la fidelidad con Dios:
Las señales en el Éxodo: Dios mostró diez plagas y abrió el Mar Rojo (Éxodo 14). No obstante, en Éxodo 19:5-6, Dios aclara que el objetivo no era mantener al pueblo en el desierto viendo milagros cotidianos, sino que le obedecieran y guardaran su pacto para ser su especial tesoro, una nación de sacerdotes y un pueblo santo. Muchos cayeron en el desierto porque amaron la provisión, pero rechazaron la obediencia.
El ministerio de los profetas: Los verdaderos profetas del Antiguo Testamento no buscaban fama ni entregaban mensajes de complacencia. En pasajes como Jeremías 7:22-23, Dios les recuerda que cuando sacó a sus padres de Egipto, lo principal no fueron los sacrificios ni los ritos, sino el mandato expreso: «Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande».
El reproche de Jesús a la multitud: En Juan 6:26, Jesús confronta a quienes le seguían solo por interés temporal diciéndoles directamente que no le buscaban por haber comprendido el significado espiritual de las señales, sino simplemente porque comieron del pan y se saciaron. Les exhortó a no trabajar por la comida que perece, sino por la que permanece para vida eterna.
IV. APLICACIÓN PARA LA IGLESIA CRISTIANA EVANGÉLICA HOY
Esta verdad nos confronta de manera directa frente a las desviaciones de nuestro tiempo:
1. Rechazar el "Evangelio de Espectáculo" y Volver a la Sana Doctrina
La realidad: Muchas personas recorren iglesias buscando profecías personales o emociones del momento, guiadas por predicadores sin respaldo doctrinal.
Enseñanza bíblica: Creemos en el poder de Dios y en sus milagros, pero en Lucas 15:10 se nos enseña que el verdadero gozo en el cielo ocurre cuando un pecador se arrepiente. Además, en 2 Timoteo 4:3-4 se advierte que vendría tiempo cuando los hombres no soportarían la sana doctrina, sino que teniendo picazón de oír, buscarían maestros según sus propios deseos. La madurez de una iglesia se mide por su fidelidad a la Biblia.
2. Cumplimiento de la Ley Moral y de la Ley Civil
La realidad: Existen personas que se afirman espirituales, pero no pagan sus compromisos, no respetan las leyes de su nación y mantienen vidas de doble moral.
Exhortación bíblica:
En lo civil (Romanos 13:1-2): La Escritura ordena que toda persona se someta a las autoridades superiores, porque no hay autoridad sino de parte de Dios. Quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste. Un cristiano no puede dar buen testimonio si quebranta la ley.
En lo moral (Tito 2:7-8): Pablo le exige a Tito que el creyente y el líder se presenten en todo como ejemplo de buenas obras, mostrando en la enseñanza pureza, seriedad y palabra sana e irreprochable, para que los adversarios no tengan nada malo que decir.
3. Del Consumismo Espiritual al Discipulado Verdadero
La realidad: Muchos creyentes actúan como clientes religiosos, cambiando de congregación según sus gustos individuales.
Llamado bíblico: En 1 Corintios 12:27, Pablo nos recuerda que la iglesia es el cuerpo local de Cristo y cada uno es un miembro en particular. Según Efesios 4:11-13, los ministerios fueron dados para capacitar a los santos y edificar el cuerpo hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y al conocimiento del Hijo de Dios, alcanzando la madurez plena.
CONCLUSIÓN Y LLAMADO
Síntesis: La historia bíblica —con sus leyes, señales, milagros y líderes— tiene como fin supremo revelar a Dios, rescatar al hombre mediante la muerte y resurrección de Jesucristo, y santificarlo por el Espíritu Santo.
Puntos de llamado para la congregación:
Filtrar todo mensaje, opinión y predicación a través de las Escrituras.
Evaluar el testimonio personal: obediencia civil, honestidad moral y fruto del Espíritu en el hogar y la sociedad.
Fijar los ojos en la meta eterna y no en lo temporal, sirviendo al Dios verdadero con integridad.
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