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Tránslate / Traducción

No hay límites para los que tienen fe

Hay momentos en los que nos sentimos limitados o con las «manos atadas» en ciertas situaciones de la vida. Podemos ser competentes en muchas áreas, pero en realidad no tenemos el control de todas las cosas. Ahí es cuando nos damos cuenta de lo limitados que estamos. Aun siendo pequeños y frágiles, tenemos un Dios grande y poderoso que está presto para ayudarnos. Si deseamos verlo actuar a nuestro favor, tenemos que confiar en él y tener fe. Jesucristo sabía que la fe es capaz de mover montañas. Él enfatizó en su ministerio el poder de la fe. Cuando canalizamos nuestra fe en Dios, lo imposible puede llegar a ser posible. Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, pero no para Dios; de hecho, para Dios todo es posible. (Marcos 10:27) Lo imposible puede ser una realidad con la fe puesta en Dios. Con fe podemos atravesar el mar en tierra seca (Hebreos 11:29). A través de la fe podemos derribar los muros en nuestras vidas (Hebreos 11:30). No pongas límites a tus sue...

¡Eres más que vencedor!

Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. (Romanos 8:37) ¡Tú eres más que vencedor! Esto es así, aunque todo te diga lo contrario y aunque tú mismo te sientas triste o derrotado en algunos momentos. La victoria que Jesucristo conquistó no fue exclusiva para sí, sino que él concede a todo el que cree en él ser vencedor como él. Así que, por los méritos de Jesús, somos más que vencedores. No hicimos nada por merecerlo, mas él nos lo dio por gracia... Ser más que vencedor no quiere decir que somos inmunes a las dificultades, a las luchas y a los problemas. Significa que pasamos por esas situaciones con la actitud correcta, firmes en la fe, con la presencia del mejor amigo y con la paz que excede a la comprensión humana. Aunque vengan grandes luchas que intenten derribarnos, nada podrá apartarnos de la presencia y del amor de Dios en Cristo Jesús. Si ya conoces y crees en este amor, tú eres también más que vencedor. Ten la actitud de un vencedor: Co...

Dios nos hace felices

En nuestra vida, Dios es como la luz que nos hace felices. Cuando las cosas se ponen difíciles, él está siempre ahí, dándonos consuelo y amor. Cuando leemos lo que Dios dice en la Biblia, sentimos paz. Dios es como una luz que aleja las tinieblas de las cosas que no entendemos y nos muestra caminos de esperanza. La gracia de Dios es como una fortaleza que nos ayuda cuando nos sentimos débiles. Sabemos que no estamos solos porque él siempre está con nosotros. Porque yo sé los planes que tengo acerca de ustedes, dice el SEÑOR, planes de bienestar y no de mal, para darles porvenir y esperanza. (Jeremías 29:11) Cuando las cosas van bien, es como si Dios nos sonriera y nos bendijera todos los días. Cada vez que caminamos según su Palabra, vemos a Dios mostrando su amor por nosotros. Incluso cuando las cosas van mal, sabemos que Dios tiene el control. Él es la razón por la que podemos estar gozosos, pase lo que pase, porque su amor es para siempre. Dios nos da un propósito que va más allá de...

Acércate a Dios y supera la tristeza

¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza, y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios! -- Salmo 43:5 ¿Te encuentras triste? Hay momentos en los que realmente no nos sentimos felices. No hay nada malo en sentirse triste, hasta Cristo pasó por momentos de aflicción (Juan 11:35). Fue en esos momentos en los que Jesús nos dejó un gran ejemplo sobre cómo soportar la tristeza: ¡aferrándonos a Dios! Buscar la presencia de Dios es la mejor forma de superar la tristeza. Jesús entiende lo que te está pasando, no estás solo en esa lucha. Vacía tu corazón delante de Dios, clama a su nombre y él enjugará tus lágrimas (Apocalipsis 21:4). La Palabra de Dios nos muestra la salida: la tristeza no dura para siempre, tu alegría volverá. Recuerda que no existe ninguna tempestad permanente y que después de la tempestad siempre viene la calma. Porque solo un instante dura su enojo, pero toda una vida su bondad. Si por la noche hay llanto, por la mañana habr...

Dios no quiere perderte

  ¿Qué les parece? Si algún hombre tiene cien ovejas y se extravía una, ¿acaso no dejará las noventa y nueve en las montañas e irá a buscar la descarriada? Y si sucede que la encuentra, de cierto les digo que se goza más por aquella que por las noventa y nueve que no se extraviaron. Así que, no es la voluntad de su Padre que está en los cielos que se pierda ni uno de estos pequeños. (Mateo 18:12-14) La situación más desesperante por la que puede pasar una persona es perder de vista a un niño y no encontrarlo, ¡piensa lo terrible que debe ser! No puede haber peor sentimiento que perder algo tan preciado. Resulta que los hijos de Dios se descarriaron y huyeron de su presencia por causa del pecado. Para rescatarlos, Dios pagó el precio de una vida, la vida de Jesús. Dios tiene una misión que debe ser cumplida: rescatar a sus hijos perdidos. Por esto, el Señor envió a su Hijo Jesucristo a morir en la cruz. Cuando un hijo de Dios regresa a los brazos de su Padre Celestial, ¡los cielos c...

Descansa solo en Dios

Solo en Dios reposa mi alma; de él proviene mi salvación. (Salmo 62:1) Durante la vida, encontramos varios lugares donde descansa nuestra alma.  Cuando las cosas se ponen difíciles, regresas a la casa de tu madre.  Cuando el dinero escasea, le envías un mensaje a tu padre.  O si necesitas atención, llamas a ese grupo de amigos especiales. Cuando tienes miedo, te alejas. Este salmista nos muestra que si hay un lugar donde puede descansar tu alma, es en la presencia de Dios.  En lugar de buscar la paz y el descanso en lugares tan pequeños, encuentra todo lo que necesitas en la presencia del Señor, el Dios Altísimo. ¡No subestimes la presencia del Señor, porque de él viene nuestra salvación!  Él nos proporciona la solución a nuestros problemas y, aunque tome tiempo, el obrar de Dios nunca llega tarde. ¡Cree, solo cree! Aprende a descansar en Dios. Toma todos tus problemas y déjalos al pie de la cruz. Ora al Señor y cuéntale todos tus dolores y angustias. No lo dude...

El que persevera bajo la prueba será aprobado

Estar vivo significa que somos puestos a prueba con frecuencia. Las pruebas pueden parecer montañas insuperables, pero cada desafío es una manera de fortalecer nuestra fe. La Biblia nos recuerda en Santiago 1:12: Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba porque, cuando haya sido probado, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que lo aman. (Santiago 1:12) Cada obstáculo que enfrentamos es una oportunidad para demostrar nuestra confianza inquebrantable en el poder de Dios. Es en los momentos más difíciles cuando él se revela como nuestro refugio y fortaleza, una ayuda muy presente en las angustias. Cuando nos apoyamos en Dios, comenzamos a reaccionar inteligentemente, enfrentando nuestros problemas con valentía. Es importante recordar que las pruebas no son una señal de que “Dios nos ha abandonado”, sino una oportunidad para madurar espiritualmente. Así como el oro se refina con el fuego, nosotros nos refinamos en medio de las dificultades. Dios no nos ha prom...

Los buenos amigos te acercan a Dios

No te hagas amigo de gente violenta, ni te juntes con los iracundos, no sea que aprendas sus malas costumbres y tú mismo caigas en la trampa. (Proverbios 22:24-25) Nosotros escogemos nuestras amistades y compañías. Es precisamente en ese ambiente, junto con nuestros amigos, que podemos acercarnos o alejarnos de Dios. Las amistades tienen influencia sobre nosotros y nosotros también podemos influir a nuestros amigos. Las actitudes que glorifican a Dios atraen a las personas que lo buscan. Lo mismo sucede con las actitudes que nos alejan de Dios: nos llevan a amistades problemáticas. La boca habla de lo que hay en el corazón y nuestras amistades reflejan algo de nosotros mismos. Llegarán situaciones delicadas, pero tenemos el derecho de asociarnos con quien queremos. Saber escoger las amistades es un signo de madurez y una iniciativa que nos traerá buenos frutos. Los buenos amigos nos conducen al camino de la gracia. Podemos edificar y somos edificados cuando tenemos las amistades correc...

Vence el dolor del abandono

Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos. (Salmo 27:10) La experiencia de ser abandonado es bastante traumática para cualquier persona.  Infelizmente, hasta cierto punto la mayoría de las personas ya ha sufrido algún tipo de abandono. Existe el abandono social, condición en la que se encuentran los que están sin hogar o las personas con discapacidades.  También el abandono parental, cuando los hijos son abandonados por los padres.  Otro es el abandono familiar o dentro de las relaciones, cuando el cónyuge, novio o enamorado se aparta sin mostrar ningún tipo de interés por la otra persona.  Y está el abandono emocional, cuando existe el sentimiento de rechazo o de alejamiento por parte de alguien que antes se interesaba por uno. Sea cual sea el tipo, si esa es tu condición, recuerda que Dios te acoge en cualquier situación.  Jesucristo conoce tu dolor pues él también fue rechazado, humillado y traicionado por sus amigos más alle...

Lidiando con la depresión

El ángel del Señor regreso y, tocándolo, le dijo: «Levántate y come, porque te espera un largo viaje». Elías se levantó, y comió y bebió. Una vez fortalecido por aquella comida, viajó cuarenta días y cuarenta noches hasta que llegó a Horeb, el monte de Dios. - 1 Reyes 19:7-8 El Señor le ordenó: —Sal y preséntate ante mí en la montaña, porque estoy a punto de pasar por allí.(...) - 1 Reyes 19:11 a Hay etapas muy difíciles en la vida y en algunas de ellas parece no haber salida ni esperanza. Eso nos pasa a todos en algún momento. Cualquiera que haya pasado o enfrentado algo así en la vida sabe cómo es encontrarse bajo una presión tan grande que se siente un enorme abatimiento en el alma. Sí, la depresión puede tocar también a nuestra puerta. Cuando eso sucede tenemos dos salidas posibles para escoger: huir o enfrentar. El profeta Elías pasó por una grave depresión y su intención inicial fue intentar desistir. Pero Dios le mostró que todavía le quedaba un gran recorrido por delante: ¡nece...