Ir al contenido principal

Tránslate / Traducción

¿Qué dice la Biblia sobre los tatuajes?

La Biblia no dice nada sobre los tatuajes tal y como los conocemos hoy día.

Hablamos del proceso de inyectar tinta en la piel con una máquina especial como expresión artística. 

Sin embargo, la Biblia sí hace una mención sobre marcas en la piel, y con el paso del tiempo esta frase se ha traducido en varias versiones de la Biblia como tatuajes en la piel.

Leamos el versículo al que nos referimos.

No se hagan heridas en el cuerpo por causa de los muertos, ni tatuajes en la piel. Yo soy el Señor.
(Levítico 19:28)

¿A qué se refiere ese versículo?

El capítulo 19 de Levítico comienza con un llamado de Dios al pueblo de Israel exhortándoles a vivir una vida de santidad.

Sean santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo. (Levítico 19:2)

Ser santo significa estar separado o apartado.

Dios es único, no hay comparación entre él y los otros dioses.

De la misma forma, él deseaba que su pueblo escogido fuera distinto a los demás pueblos en cuanto a vivir una vida santa, separada de todo lo que no le agradaba a él.

Después de llamar a los israelitas a una vida de santidad, Dios les recuerda varias leyes y ordenanzas que les había dado anteriormente.

La obediencia a esas leyes sería la base para que ellos vivieran de acuerdo con su voluntad. Eso les distinguiría de los pueblos que les rodeaban.

El versículo 28 es parte de la sección sobre las prácticas comunes entre los pueblos paganos.

Ahí se mencionan, por ejemplo,

comer cosas con sangre o cortarse el cabello y la barba de una forma específica en muestra del culto a un dios.

También habla de hacerse heridas en el cuerpo como expresión de duelo, por superstición o en señal de respeto a los muertos.

Las marcas o tatuajes de los que habla ese versículo eran en honor a los ídolos o en señal de duelo.

También se usaban para distinguir a quién pertenecía un esclavo.

Parece ser que se arañaban con las uñas o con algún tipo de objeto afilado hasta conseguir una marca o cicatriz y luego la rellenaban con tinta.

Los tatuajes en la antigüedad

Los tatuajes se usaban principalmente como señal de culto o adoración a un dios o a un ídolo. Tan pronto los demás veían la marca sabían a cuál dios servía la otra persona.

En algunas culturas como la griega o la romana los usaban para distinguir la posición social o el rango militar de alguien. También se usaban como muestra de pertenencia, ese era el caso de los esclavos.

Las dos posturas entre los cristianos

Dentro del cristianismo encontramos dos posturas en cuanto a tatuarse. 

Por un lado están los cristianos que piensan que no hay problema con hacerse un tatuaje y por otro lado están los que creen que los cristianos no deben hacerlo.

Los cristianos a favor de tatuarse se basan en que ese versículo de Levítico habla sobre prácticas para honrar dioses paganos. 

Si la motivación de uno no tiene nada que ver con ídolos o dioses paganos, entonces no hay problema. 

No ven nada malo en que una persona cristiana se haga un tatuaje solo porque lo considera arte o porque quiere tener un recordatorio de algo especial.

Los cristianos en contra de tatuarse dicen que el versículo sí prohíbe tatuarse cualquiera que sea el motivo. Unos no ven bien imitar o seguir una costumbre pagana de la antigüedad. Otros dicen que está mal cualquier tatuaje o marca que nos hagamos en nuestro cuerpo.

Ambos grupos coinciden en creer que la Biblia sí prohíbe los tatuajes y que esa prohibición es válida hoy.

Dos versículos para pensar

El siguiente versículo puede ayudarte a evaluar este tema en oración delante de Dios. 1 Corintios 6:19-20

Aunque este versículo de 1 Corintios se encuentra dentro de un pasaje que habla sobre la inmoralidad sexual, queda claro que el Espíritu Santo mora en aquel que ha recibido a Jesús como Salvador. 

Somos su templo y debemos honrarle en todo lo que hacemos.

¿Traerá honra a Jesús ese tatuaje?

Otro versículo que puede ayudarnos a meditar y orar sobre esto se encuentra en 1 Corintios 8.

Dice así:

Sin embargo, tengan cuidado de que su libertad no se convierta en motivo de tropiezo para los débiles.
(1 Corintios 8:9)

A veces, aunque algo no esté mal para nosotros o sepamos que Dios no lo prohíbe, no lo hacemos porque sabemos que afectará la vida espiritual de alguien que amamos.

El hecho de tener libertad para hacer algo en específico no quiere decir que debemos hacerlo sin antes orar ni pensar sobre cómo afectará a los demás.

Por ejemplo, ese versículo de 1 Corintios 8:9 se refiere a comer carne que había sido sacrificada a los ídolos.

El comer la carne en sí no era el problema, sino el propósito para el que había servido antes.

Pablo exhorta a los cristianos a amar a los más débiles en la fe y tener cuidado de no hacer nada que les fuera de tropiezo en su crecimiento espiritual.

El amor a Dios y a los demás debe ser tan grande que hasta estemos dispuestos a renunciar a cosas que nos gustaría hacer o tener por amor a ellos.

Qué debes considerar antes de tatuarte

Si estás pensando hacerte un tatuaje es importante que hagas lo siguiente.

Primero ora.

Pide la dirección y la confirmación de Dios.

Habla con tu pastor, explícale tu sentir.

Pregúntale cuál es la postura de la iglesia a la que asistes.

Pregúntate honestamente si será o no de tropiezo para tus hermanos en la fe.

Analiza cuál es tu motivación

¿Por qué deseas hacerte un tatuaje?
¿Quieres llamar la atención de la gente o crear controversia?
¿Lo consideras bonito o una expresión artística?
¿Qué te motiva?

No te dejes presionar por amigos o por la moda.

No te hagas un tatuaje para agradar a otra persona.

Escoge bien el tatuaje. Imagínate con ese tatuaje dentro de 50 años.

¿Te avergonzará?
¿Te hará sentir ridículo?
¿Te sentirás bien al mirarlo?

Piensa cómo influirá en tu vida.

Por ejemplo,

¿te causará complicaciones en el área laboral?

Otros versículos que parecen hablar de tatuajes

Hay algunos versículos bíblicos que parecen hablar de marcas similares a los tatuajes.

Veamos algunos de ellos.

Uno dirá: ‘Pertenezco al Señor’; otro llevará el nombre de Jacob, y otro escribirá en su mano: ‘Yo soy del Señor’, y tomará para sí el nombre de Israel”. (Isaías 44:5)

Este versículo parece aludir a la marca que recibían los esclavos, los soldados, o la que se hacían los idólatras.

Esa marca se hacía perforando con fuego o con algún tipo de coloración.

El versículo menciona el anhelo que tenía el pueblo de Israel en identificarse como pueblo de Dios.

Unos decían libremente que pertenecían a Dios, otros cambiaban sus nombres y otros estaban dispuestos a marcarse, escribir en sus manos (o con sus manos) que eran del Señor.

En el último libro de la Biblia,

Apocalipsis, se mencionan dos tipos de marcas.

Uno es el sello de Dios en la frente de sus siervos y el otro es la marca de la bestia en la mano o en la frente de la persona.

El sello de Dios

¡No hagan daño ni a la tierra, ni al mar ni a los árboles, hasta que hayamos puesto un sello en la frente de los siervos de nuestro Dios! (Apocalipsis 7:3)

Los versículos que hablan sobre el sello de Dios en la frente de sus hijos no dicen exactamente cómo será ese sello.

¿Será un tatuaje, una luz?

Sí sabemos que el pueblo redimido por Dios a través del sacrificio de Jesús en la cruz recibirá una marca en su frente, el nombre de Dios.

Esta los distinguirá como sus escogidos y los protegerá en medio de la tribulación del fin de los tiempos.

La marca de la bestia

Además logró que a todos, grandes y pequeños, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiera una marca en la mano derecha o en la frente, de modo que nadie pudiera comprar ni vender, a menos que llevara la marca, que es el nombre de la bestia o el número de ese nombre.
(Apocalipsis 13:16-17)

La otra marca que menciona Apocalipsis es la marca de la bestia que será el nombre de la bestia o el número de su nombre.

Una vez más no tenemos certeza de qué tipo de marca será (¿tatuaje?).

Pero sí sabemos que sin esa marca nadie podrá comprar ni vender.


Comentarios

NOVEDADES

Formación Pastoral (10. Liderazgo)

El líder se prepara para ejercer el liderazgo Roboam fue un rey joven de la antigüedad. Joven, brillante y ambicioso. Su árbol genealógico era estupendo: bisnieto del rey David e hijo del rey Salomón. Asumió el poder cuando tenía algo más de cuarenta años, en el año 997 a.C. ¿Qué podemos decir de este joven monarca? Que estaba signado para ser un triunfador. El reino al cual iba a gobernar era sólido en el plano económico y militar. Gozaba de reconocimiento internacional y tenía enfrente una brecha para consolidarse como uno de los más fuertes en toda la historia de la humanidad; sin embargo terminó en división y fracaso. ¿La razón? El relato lo podemos leer en el primer libro de Reyes, capítulo 12, versículos del 1 al 33. Allí encontramos la respuesta: Roboam no estaba preparado para tres cosas. La primera, para asumir el poder y ejercerlo con equilibro; la segunda, para tomar decisiones oportunas, acertadas y eficaces asido de la mano de Dios, y tercera, para proyectar su reino hacia...

Detente y piensa en las maravillas de Dios

Espera un poco, Job, y escucha; ponte a pensar en las maravillas de Dios. - Job 37:14 ¿Hace cuánto tiempo no sacas un ratito para pensar? Sí, eso: detener todo y pensar. Sucede a menudo que el ajetreo diario nos impide percibir las cosas más simples e importantes que Dios nos proporciona... Desde el aire que respiras hoy, todo forma parte del gran regalo de Dios para ti. A veces estamos tan distraídos con todo que no nos percatamos de las maravillosas dádivas del Padre. Detente y reflexiona sobre la vida, la familia, la belleza de la creación, la salud, las sonrisas, la gentileza, la espontaneidad de los niños, el amor de Dios... ¡Hay tanto que podemos considerar y agradecer! Piensa en eso y disfruta un día lleno de bendiciones. Para y considera las maravillas de Dios hoy: Pausa un poco en tus quehaceres diarios y disfruta un tiempo a solas con Dios. Considera las pequeñas cosas, cada gesto, los detalles que revelan el gran amor que el Señor tiene por ti. Según transcurre el día agrade...

Deja el pasado atrás

Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús. - Filipenses 3:13-14 Hay recuerdos y momentos dolorosos del pasado que a menudo parecen querer regresar a nuestras memorias.  Algunas personas prefieren aferrarse con uñas y dientes a esos recuerdos como una forma de blindaje emocional o para esconderse de la realidad actual.  Otras tienen un apego excesivo al pasado o tienen miedo a vivir algo nuevo. Sea cual sea la situación, la Biblia nos enseña a dejar el pasado atrás. Hoy se nos invita a reflexionar y comportarnos como el apóstol Pablo: olvidar las cosas que quedaron atrás, avanzar para las que están adelante, y proseguir hacia la meta de nuestras vidas: ¡Jesucristo!  Pero para no correr el riesgo de permanecer estancados sin vivir el pleno llamado ...