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Una carta de C. S. LewisBen AyalaEn septiembre de 1961, un alumno de una escuela secundaria de Nueva York le escribió a C. S. Lewis a Inglaterra. El joven había leído un libro suyo, Cartas del diablo a su sobrino, y le preguntó al autor: «Cuando escribió ese libro, ¿Satanás lo puso en dificultades? Y si lo hizo, ¿cómo las enfrentó?». Tres semanas después, Lewis le contestó afirmando que todavía tenía muchas tentaciones y que, al enfrentarlas, «quizá […] lo más importante es seguir avanzando; no desanimarse aunque uno se rinda muchas veces, sino volver a levantarse siempre y pedir perdón».
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| LEA:
1 Juan 2:9-17 |
(
1 Juan -Audio-)
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Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre. — 1 Juan 2:12 |
Sea cual sea nuestra edad o experiencia, participamos juntos en una batalla espiritual. «Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre» (v. 17). ¡Aferrémonos al Señor y sigamos avanzando! |
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| Biblia
en un año: 2 Crónicas 34–36 Juan 19:1-22 |
"Reflexiones de Nuestro Pan Diario"
Aportacion de: Ben Ayala : benayalal@gmail.com
Agradecemos a : rbclatino[dot]org -and- odb[dot]org |
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Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación. (Isaías 33:2) Este versículo resuena en nuestros corazones como un soplo de esperanza. El profeta Isaías nos recuerda que no estamos solos. Tenemos un Dios que ve, que escucha y que actúa con misericordia. Esperar en Dios no es pasividad: es fe activa. Es mirar hacia arriba cuando todo a nuestro alrededor se derrumba. Es saber que, aunque no veamos salida, él ya está obrando a nuestro favor. Sus misericordias son nuevas cada mañana, y con ellas recibimos fuerza para otro día. Quizás estés enfrentando luchas que parecen superar tus fuerzas. Pero recuerda: Dios es tu fortaleza. Él no te exige que camines solo. Él se ofrece a ser tu sustento diario, tu paz en el caos, tu salvación en tiempos de peligro. Cuando el miedo intente dominar tu corazón, declara: "¡Señor, espero en ti!". Cuando el dolor parezca insoportable, clama: ...


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