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Tránslate / Traducción

Señor, enséñanos a orar


Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos. (Lucas 11:1)

¿Cómo orar correctamente? Esta es una pregunta legítima para muchas personas. Aunque la oración es central en la relación del cristiano con el Señor, muchos discípulos no saben cómo hacerlo. Pero algo maravilloso que descubrimos en este versículo es que es posible aprender a orar con Cristo.

Jesús orabanstantemente. Los discípulos veían que él siempre hablaba con el Padre celestial y esto despertó en ellos el deseo de aprender también a orar. En aquellos tiempos, era común que los maestros y rabinos judíos enseñaran oraciones a sus discípulos, tal como habría enseñado Juan el Bautista.

Sin embargo, Jesús es nuestro mayor modelo de dependencia, amor, comunión y sumisión en la oración. Solo aprenderás a orar correctamente si aprendes de Jesús, convirtiéndolo en tu mayor ejemplo personal en la oración.

Pídele a Dios que te enseñe a orar

Pasa más tiempo en oración y anhela aprender de Jesús todos los dones disponibles para el pueblo de Dios.

Jesús ya había enseñado cómo orar en el Sermón del Monte (Mateo 6,9-13), pero, con ternura y bondad, volvió a enseñar la sencillez de orar el Padre Nuestro.

Nuestras oraciones serán aceptables para Dios si las aprendemos de él.

Haz como Jesús: vive una vida de oración constante (1 Tesalonicenses 5:17).

Para orar:

Padre nuestro, que estás en los cielos, enséñame a orar. Ayúdame a ser más como el Señor Jesucristo, a buscarte con todo el amor y la reverencia que él ha mostrado. Enséñame a abrir mi corazón orando siempre mientras tu Palabra nos guía. Enséñame a confiar en ti y a perdonar a los que me hieren. ¡Quédate conmigo, Padre, y que tu nombre sea glorificado, ahora y siempre! Amén.

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NOVEDADES

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Respuesta: Muchas veces a lo largo de nuestras vidas, cuando estamos mas cerca de la bendición que Dios tiene para nosotros, somos victimas del desanimo y olvidamos que Dios prometió no desampararnos nunca.  A propósito, las únicas personas que se desaniman son aquellas que luchan por algo grande.  El desanimo rara vez toca al corazón de la gente sin visión y sin metas, siendo el arma del enemigo para aquellos que saben lo que quieren. “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes.  Porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” Josué 1:7 Dios ha prometido estar contigo todos los dias de tu vida. En el libro de Josue, cuando el pueblo de Israel se preparaba para la conquista de Canaan, y entrar en la tierra prometida,  Dios le promete a Josuè que nunca lo desamparará y requiere de él de dos virtudes indispensables, el esfuerzo y la valentía.  Dios no ha cambiado hoy y requiere que sus hijos nos mantengamos en pie ...

Examinados, no Excluidos

El peso que se siente:  ver a hermanos que aman a Cristo, que se han arrepentido de sus pecados, pero que viven con un temor paralizante debido a enseñanzas del pasado que pusieron más peso en la ley o en el legalismo que en la gracia redentora de Jesús. Ese temor suele venir de una mala interpretación de 1 Corintios 11:27, donde se habla de tomar la cena "indignamente". Muchos pastores lo han usado como un látigo para decir: "Si tienes un pasado roto, eres indigno", cuando en realidad, ¡ninguno de nosotros es digno por mérito propio! Nuestra dignidad viene de Cristo. Si ellos ya confesaron sus pecados y creen en Él, retenerles la Cena es negar la eficacia de la cruz para su pasado. I. La Mesa de la Gracia: Examinados, no Excluidos Texto: 1 Corintios 11:23-29 y Lucas 22:19-20 Objetivo: Despejar el miedo legalista, aclarar el verdadero significado de "tomar indignamente" y restaurar la confianza de los hermanos en la gracia de Dios. Introducción La realidad...

El amor echa fuera el temor

En el amor no hay temor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor. (1 Juan 4:17b-18) Amor, una palabra que está en la boca de muchos y en el corazón de pocos. Vivimos en un mundo frío y violento, tanto en los hechos como en las palabras, donde el amor parece haberse enfriado. Este ambiente sombrío genera miedo, depresión y desencanto con la vida. Pero cuando alzamos nuestros ojos para ver el verdadero amor, no ese amor que muestran las películas, sino el amor que vence al miedo y supera a la muerte, toda la opresión de este mundo no es suficiente para abatirnos. El amor derramado por Dios a través de su hijo Jesús es capaz de vencer el miedo y el castigo. Debemos alimentarnos de este amor y esparcirlo. Este amor no puede ser prohibido por la ley y nadie es capaz de arrebatarlo. ¡Debemos perfeccionarnos en este amor! Sí, es necesario, pues este es un amor práctico. De la misma forma en que somos alimentados...