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Tránslate / Traducción

¿Que sabemos de la descendencia de Juda?

GENESIS 38: Judá y su Descendencia.

A partir del cap. 37 en adelante, la historia de Génesis gira en torno a los hijos de Jacob. 

La Biblia sigue con especial atención la trayectoria de José, aun cuando él se encontraba en Egipto, fuera de la Tierra Prometida. 

José estuvo aproximadamente veintitrés años lejos de su familia.

En ese tiempo, la única mención particular de cualquiera de los otros hijos de Jacob se encuentra en la historia de Judá en el capítulo 38. 

JUDÁ

La Biblia hace referencia a la historia de Judá porque hubo un tiempo en que él se apartó de sus hermanos. (Gen. 38:1) 

Aconteció en aquel tiempo, que Judá se apartó de sus hermanos, y se fue a un varón adulamita que se llamaba Hira.

¿A qué se debió esa separación? 

La Biblia no hace referencia explícita a la razón de su partida; sin embargo, puede ser que esa decisión haya tenido que ver con lo que sucedió con José, ya que se menciona como un paréntesis entre la venta de José (cap. 37) y la vida de José en Egipto (cap. 39).  Judá fue quien propuso la venta de José como esclavo, y es probable que se sintiera culpable. El vio el dolor que eso le causó a su padre, y tal vez no pudo seguir viéndolo sufrir.

La familia de Jacob se vio grandemente afectada por lo que había sucedido. Ahora faltaban dos hermanos en la familia: José y Judá. 

Ellos no eran cualquier hijo; más tarde veremos que ellos dos estaban destinados a ser los líderes de la familia (1 Crónicas 5:1-2). 

Ellos serán los líderes de las Dos Casas de Israel.

MUJER CANANEA
Cuando Judá se apartó de su familia, se refugió en Adulam, un pueblo al oriente de Hebrón.  Allí conoció a la hija del líder, y la tomó por mujer. (Gen. 38:2-5) Y allí vio Judá a la hija de un cananeo llamado Súa; la tomó, y se llegó a ella. (3) Ella concibió y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Er. (4) Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Onán. (5) Aún dio a luz a otro hijo, y le puso por nombre Sela; y fue en Quezib que lo dio a luz.  En lugar de llevar a la mujer a la casa de su padre, Judá se fue a vivir a la casa del padre de ella. Allí tuvieron tres hijos, los cuales fueron criados al estilo de vida cananeo. Cuando su hijo mayor creció, le consiguió mujer entre las jóvenes cananeas. (Gen. 38:6-7) Entonces Judá tomó mujer para Er su primogénito, la cual se llamaba Tamar. (7) Pero Er, primogénito de Judá, era malvado ante los ojos del SEÑOR, y el SEÑOR le quitó la vida.

Judá se había alejado de Jacob, y probablemente del Dios su padre, pero el Señor no se había olvidado de él. 

 A los ojos de Dios, Judá seguía siendo parte de la familia de Israel, por lo tanto, el Señor iba a ordenar sus pasos hasta que él regresara. Esto incluyó hacer a un lado a los hijos de Judá, los cuales no pertenecían al pueblo de Dios ni de mentalidad ni de corazón.

Podríamos preguntarnos: ¿Acaso era necesario quitarle la vida a su hijo? ¿Por qué no simplemente se le hizo a un lado? Hay muchas cosas que Dios hace que no entendemos. 

 Pero con la ventaja de la retrospectiva podemos ver las cosas con otra perspectiva. Más adelante apreciaremos la importancia que tenía guardar la descendencia de Judá…

MATRIMONIO POR LEVIRATO
En tiempos bíblicos era muy importante tener hijos, ya que a través de ellos se mantenía vivo el nombre del padre. El hijo mayor de Judá, Er, se había casado pero no había tenido hijos. Por lo tanto, la única manera de mantener vivo su nombre era que la viuda tuviera un hijo de un pariente de su esposo. Para este efecto, había una ley que en la Biblia se conoce como “Ley del Levirato” [lat. levir: cuñado].
(Deut. 25:5-6) Cuando hermanos habitaren juntos, y muriere alguno de ellos, y no tuviere hijo, la mujer del muerto no se casará fuera con hombre extraño; su cuñado se llegará a ella, y la tomará por su mujer, y hará con ella parentesco. Y el primogénito que ella diere a luz sucederá en el nombre de su hermano muerto, para que el nombre de éste no sea borrado de Israel.

Según la tradición, en los casos en que el hermano no aceptara darle hijos al fallecido, la sociedad lo obligaba a llevar una señal de vergüenza, la cual consistía en caminar con un pie descalzo. 

La familia entera cargaba con la vergüenza pública, ya que se le llamaba “la familia del descalzo”.

Todo esto se hacía por la importancia que se le daba a mantener vivo el nombre de la familia y del linaje, en especial si se trataba del hijo primogénito.

Dado que el hijo primogénito de Judá murió sin tener descendencia, él decidió aplicar a su familia la ley del levirato. (Gen. 38:8-9) 

Entonces Judá dijo a Onán: Llégate a la mujer de tu hermano, y despósate con ella, y levanta descendencia a tu hermano. Y sabiendo Onán que la descendencia no había de ser suya, sucedía que cuando se llegaba a la mujer de su hermano, vertía en tierra, por no dar descendencia a su hermano.

Cabe resaltar que Onán no se negó a tener relaciones con Tamar, sino sólo se negó a darle descendencia a su hermano. Sólo la usó por placer, pero no cumplió con su deber. Ante esto, Dios lo juzgó y también le quitó la vida. (Gen. 38:10) 

Pero lo que hacía era malo ante los ojos del SEÑOR; y también a él le quitó la vida.Ahora sólo le quedaba un hijo a Judá, pero Sela era muy joven para casarse.
(Gen. 38:11) 

Entonces Judá dijo a su nuera Tamar: Quédate viuda en casa de tu padre hasta que crezca mi hijo Sela; pues pensaba: Temo que él muera también como sus hermanos. 

Así que Tamar se fue y se quedó en casa de su padre.

Tamar quedó esperando y esperando, pero el día nunca llegó, porque Judá no tenía la intención de cumplir con su palabra. 

Tal vez Judá llegó a creer que la culpa de la muerte de sus dos hijos mayores era la mujer, Tamar. Pero la realidad es que la verdadera causa había sido el pecado de sus hijos. 

Esto es similar a cuando las personas echan la culpa de sus males a la “mala suerte” o a otras personas, cuando en realidad es el resultado de malas decisiones y el pecado propio. 

Judá había pecado, al igual que sus hijos; por ello les vino el mal, no por tener por mujer a Tamar.


ACCIÓN DE TAMAR
Tamar estaba siendo acusada injustamente. Además, estaba siendo condenada a quedarse viuda en espera de una redención que nunca llegaría, sin la posibilidad de casarse de nuevo.

Pero ella no se quedó con los brazos cruzados. Trazó un plan para tener un hijo, y así ser considerada como parte de la familia de Judá.

(Gen. 38:12-19) Pasaron muchos días y murió la hija de Súa, mujer de Judá. Y pasado el duelo, Judá subió a los trasquiladores de sus ovejas en Timnat, él y su amigo Hira adulamita. (13) Y se lo hicieron saber a Tamar, diciéndole: He aquí, tu suegro sube a Timnat a trasquilar sus ovejas. (14) Entonces ella se quitó sus ropas de viuda y se cubrió con un velo, se envolvió bien y se sentó a la entrada de Enaim que está en el camino de Timnat; porque veía que Sela había crecido, y ella aún no le había sido dada por mujer. (15) Cuando la vio Judá, pensó que era una ramera, pues se había cubierto el rostro. (16) Y se desvió hacia ella junto al camino, y le dijo: Vamos, déjame estar contigo; pues no sabía que era su nuera. Y ella dijo: ¿Qué me darás por estar conmigo? (17) El respondió: Yo te enviaré un cabrito de las cabras del rebaño. Y ella dijo: ¿Me darás una prenda hasta que lo envíes? (18) Y él respondió: ¿Qué prenda tengo que darte? Y ella dijo: Tu sello, tu cordón y el báculo que tienes en la mano. Y él se los dio y se llegó a ella, y ella concibió de él. (19) Entonces ella se levantó y se fue; se quitó el velo y se puso sus ropas de viuda.

Tamar encontró el momento en que Judá estaba más vulnerable. Por un lado, él estaba sin mujer pues su esposa acababa de morir. Por otro lado, probablemente estaba embriagado, ya que venía de trasquilar las ovejas, para lo cual hacían grandes fiestas.


LAS PRENDAS
Las prendas que le pidió como prueba de pago eran significativas:
1. El sello: un anillo con el que se sellaba documentos, equivalente a una firma.
2. El cordón: listón o cuerda en el cual iba colgado el sello.
3. El báculo: era una vara de apoyo usada por los pastores, pero algunas llevaban sus nombres grabados.

Tamar no estaba prostituyéndose para obtener paga, sino que su objetivo era quedar embarazada con alguien de la familia de su esposo. Las prendas que pidió no le iban a servir de nada a ella más que para identificar al hombre que se las dio.
(Gen. 38:20-23) Cuando Judá envió el cabrito por medio de su amigo el adulamita, para recobrar la prenda de mano de la mujer, no la halló. (21) Y preguntó a los hombres del lugar, diciendo: ¿Dónde está la ramera que estaba en Enaim, junto al camino? Y ellos dijeron: Aquí no ha habido ninguna ramera. (22) Y él volvió donde Judá, y le dijo: No la encontré; y además, los hombres del lugar dijeron: "Aquí no ha habido ninguna ramera." (23) Entonces Judá dijo: Que se quede con las prendas, para que no seamos causa de burla. Ya ves que envié este cabrito, y tú no la has encontrado.

Pero la verdad salió a luz poco meses después…
(Gen. 38:24) Y sucedió que como a los tres meses, informaron a Judá, diciendo: Tu nuera Tamar ha fornicado, y he aquí, ha quedado encinta a causa de las fornicaciones. Entonces Judá dijo: Sacadla y que sea quemada.

Es curioso cuán fácil podemos saltar a juzgar, sin considerar que uno mismo puede ser culpable de lo mismo. Judá se precipitó a juzgar a Tamar sin saber que él era el corresponsable de todo.
(Gen. 38:25-26) Y aconteció que cuando la sacaban, ella envió a decir a su suegro: Del hombre a quien pertenecen estas cosas estoy encinta. Y añadió: Te ruego que examines y veas de quién es este sello, este cordón y este báculo. (26) Judá los reconoció, y dijo: Ella es más justa que yo, por cuanto yo no la di por mujer a mi hijo Sela. Y no volvió a tener más relaciones con ella.

Tal vez nos cueste pensar que Tamar sea “justa” luego de lo que hizo. Pero lo que Judá quiso decir es que ella era “más justa que él”. La falta de Tamar era menor que la de él. De esta forma, Judá por fin reconoció su propia falta. Allí comenzó el proceso de limpiar su vida, el cual culminará en su encuentro con José.


DESCENDENCIA DE JUDÁ
La Biblia narra esta historia porque era muy importante el nacimiento de estos hijos en la genealogía de la familia de Israel.
(Gen. 38:27-30) Y sucedió que al tiempo de dar a luz, he aquí, había mellizos en su seno. (28) Aconteció, además, que mientras daba a luz, uno de ellos sacó su mano, y la partera la tomó y le ató un hilo escarlata en la mano, diciendo: Este salió primero. (29) Pero he aquí, sucedió que cuando él retiró su mano, su hermano salió. Entonces ella dijo: ¡Qué brecha te has abierto! Por eso le pusieron por nombre Fares. (30) Después salió su hermano que tenía el hilo escarlata en la mano; y le pusieron por nombre Zara.

Fares (heb. Peretz) lit. Abridor de brecha
Zara (heb. Zeraj) lit. Levantarse como el sol, irradiar

A primera vista, estos gemelos parecen ser como cualquier otro niño. Pero al seguirles la pista, se hace evidente la importancia de su descendencia. Más adelante en la Biblia vemos que de la línea de Fares vino David, y luego Jesús.
(Mateo 1:1-3) Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. (2) Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos; (3) Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zara, Fares engendró a Esrom, y Esrom a Aram;…
(Mateo 1:16-17) Jacob engendró a José, el marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo. (17) De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones; y desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

También la historia del listón escarlata tiene un significado oculto. Esto es una imagen de los dos machos cabríos que eran elegidos para Yom Kippur (Lev. 16:7-10). Un macho cabrío era sacrificado y el otro era enviado al desierto. Según la tradición hebrea, a este último se le ponía un lazo blanco, el cual al morir se tornaba escarlata si Dios perdonaba los pecados del pueblo. Desde entonces el Señor está revelando su plan de redención en la Biblia a través de figuras y sombras.

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