Ir al contenido principal

Tránslate / Traducción

Corren y no se fatigan, caminan y no se cansan

Pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán. (Isaías 40:31)

Los desafíos de la vida son extenuantes: el trabajo, las finanzas, las relaciones, el estudio y la familia entre tantas otras cosas. 

Equilibrar nuestros compromisos puede ser una tarea agotadora. 

Basta con que vaya mal una de esas áreas para que todas las otras se vean afectadas.

Ahora bien, existe un área que puede aliviar todas las demás: nuestra vida espiritual. 

Si alimentamos bien nuestro espíritu todas las otras áreas serán administradas con seguridad. 

Los desafíos continuarán, pero aquel que busca verdaderamente a Dios verá cómo se renuevan sus fuerzas.

La Palabra de Dios nos da fuerzas para seguir adelante, de fe en fe y de gloria en gloria. 

Cuando buscamos primero a Dios, todas las otras áreas de nuestra vida son suplidas. 

Las dificultades continúan, pero con Dios se pueden superar todas las pruebas.

Pon tu confianza en Dios y sigue adelante

Esperar en el Señor es un acto de fe. 

Da tu voto de confianza a Dios, él no te decepcionará.

Recuerda que Dios es más grande que las dificultades. Ellas pasan y Dios permanece.

Si algo te impide seguir adelante, pide la ayuda de Dios. 

Él oye nuestra oración y quiere ayudarnos.

Para orar:

Mi Dios, la vida es un desafío que puede ser agotador, pero yo confío en tu poder. 

Es en medio de las dificultades que puedo percibir cuánto dependo de ti. 

Ayúdame a proseguir, renueva mi espíritu para que yo pueda continuar proclamando tu nombre a través de mi vida. Amén.

Comentarios

NOVEDADES

Formación Pastoral (2. Llamamiento)

Capítulo 2 El llamamiento y la renuncia en la vida del líder - El líder ante un momento crucial La noche cayó con una sorprendente rapidez. Su esposa se encontraba unos metros más allá. Dormía. El no podía conciliar el sueño. Hacía calor. Sudaba. Hubiera querido beberse otro vaso con agua fría, pero asumió que lo mejor era salir por un rato de la estancia y dejarse arrullar por la brisa que—cerca de la medianoche—golpeaba con fuerza sobre el caserío. --¿A dónde vas?—preguntó la mujer. --Afuera, no tardo—respondió él mientras cruzaba el umbral de la puerta. El cielo lucía hermoso, tachonado de estrellas que se perdían en el infinito. Alrededor, las gentes dormían. Estaban ajenos a su realidad. El no hacía otra cosa que pensar. La vida le había sonreído. Tenía el reconocimiento de sus coterráneos, gozaba de solidez económica, de un hogar apacible, de una familia que le amaba y de vastas extensiones de tierra que se perdían en el horizonte. --Definitivamente la vida me ha sonreído...—musi...

Título: Llamados a Libertad, no a Esclavitud

VERSICULO CLAVE : “Cristo nos libertó para que vivamos en libertad.  Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud.” (Gálatas 5:1) ​1. La Verdadera Libertad: Libertad "PARA" ​La libertad en Cristo no es la ausencia de reglas, sino la presencia de un propósito.  No es solo ser libre de algo (pecado, pasado, culpa), sino ser libre para algo (amar, servir, crecer). ​Es una liberación interna: Se trata de sanar el corazón para que ya no esté encadenado a vicios o traumas. ​Se basa en la Verdad: Jesús dijo: "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32). La libertad cristiana nace de entender quiénes somos en Dios. ​Tiene límites protectores: Imagina un pez; es libre dentro del agua. Si el pez pide "libertad" para caminar en la tierra, muere. La libertad bíblica funciona dentro del diseño de Dios. ​2. El Espejismo del Libertinaje: Libertad "DE" ​El libertinaje es la distorsión de la libertad. Es la...

Formación Pastoral (5. Pruebas)

El líder crece en medio de las pruebas - Las diversas formas de una prueba Las tardes cálidas y llenas de placidez en familia constituían algo que nunca previó Abraham. Sara, su esposa, junto a las siervas atendiendo los quehaceres domésticos. Los negocios atravesando su mejor período y, en la mayoría de los casos, con una tendencia a crecer. Y en el inmenso solar, su hijo con otros chicos de su edad.  ¿Qué más le podía pedir a Dios?. Estaba orgulloso de cuanto había acontecido en su existencia. Ocasionalmente cuando veía morir la tarde y la brisa bañaba con frescura en aquél territorio, solía recordar los años de espera. Al comienzo se desesperaba pensando que jamás se materializarían en su existencia las promesas divinas. Vino luego un período que podía llamar de resignación, y por último, –por cosas paradójicas de la vida—el reverdecer de la fe tras cada nuevo encuentro con Dios quien le reafirmaba las promesas. ¿Pruebas?¿ Momentos difíciles?  Esos dos conceptos sonaban lej...