
¡No te desanimes!
2 Corintios 4:16-18 y Josué 1:9
El desánimo es un enemigo silencioso.
No siempre llega de golpe; a menudo se filtra poco a poco a través de las rutinas, las pruebas prolongadas, las pérdidas o la falta de resultados.
Cuando el desánimo entra por la puerta, la fe y el gozo suelen salir por la ventana.
Sin embargo, la Biblia está llena de hombres y mujeres que sintieron ganas de rendirse (Moisés, Elías, David, Pablo), pero descubrieron que el final de nuestras fuerzas es el comienzo del poder de Dios.
Hombres que sintieron ganas de rendirse
Elías: Tras ser amenazado de muerte por la reina Jezabel, el profeta huyó al desierto, cayó en depresión y le pidió a Dios que le quitara la vida diciendo: "Basta ya, Jehová, quítame la vida".Cita bíblica: 1 Reyes 19:3-4
Job: Ante la pérdida de su familia, sus riquezas y su salud, Job atravesó una agonía tal que maldecía el día en que nació y deseaba la muerte como un alivio.Cita bíblica: Job 3:20-22
Jonás: El profeta se enojó profundamente con Dios por mostrar compasión a la ciudad de Nínive, llegando al punto de pedirle la muerte: "Te ruego, oh Jehová, que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida".Cita bíblica: Jonás 4:3
Moisés: Abrumado por el peso de guiar a la rebelde nación de Israel por el desierto, Moisés clamó a Dios pidiendo que lo matara para no seguir soportando tanta carga.Cita bíblica: Números 11:14-15
Mujeres que sintieron angustia extrema
Raquel: Al ver que era estéril y que su hermana Sara sí podía tener hijos, Raquel sintió tanta frustración, dolor y desesperanza que exclamó: "Dame hijos, o si no, me muero".Cita bíblica: Génesis 30:1
Hoy la palabra del Señor para tu vida es clara: ¡No te desanimes!
Recuerda que la presencia de Dios es continua, no temporal
«Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.» — Josué 1:9
La promesa para Josué: Tenía delante una tarea gigantesca (guiar a todo un pueblo y conquistar la tierra). Dios no le prometió un camino sin gigantes, le prometió su presencia.
Tu realidad hoy: El desánimo nos hace sentir solos. Pero la promesa de Dios no depende de cómo te sientas hoy; Su presencia no se retira cuando llegan los problemas. Él camina contigo en el valle tanto como en la cima de la montaña.
Intercambia tu cansancio por Su fuerza
«Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.» — Isaías 40:29
Es humano cansarse: Incluso los jóvenes se fatigan y desmayan (v. 30). No te avergüences de sentirte agotado.
El secreto del intercambio: "Esperar en el Señor" significa rendir nuestras propias capacidades e invitar al Espíritu Santo a tomar el control. Cuando dejas de luchar en tus propias fuerzas, comienzas a volar con las alas del Espíritu como las águilas.
Cambia la perspectiva: Enfócate en lo eterno
«Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.» — 2 Corintios 4:16-17
Lo que ves es temporal: Las crisis de hoy tienen fecha de caducidad. Los problemas, la enfermedad o las dificultades financieras no son eternos.
Lo que no ves es eterno: Dios está trabajando detrás de escena. Cada prueba que estás pasando está formando en ti un carácter firme y una fe inquebrantable. No mires solo el proceso; mira el propósito.
Ministración
Si hoy te sientes agotado, si has pensado en tirar la toalla en tu matrimonio, en tu trabajo, en tu servicio a Dios o en tus sueños: mira a la cruz.
Dios no te ha traído tan lejos para dejarte a la mitad del camino. Levanta tu mirada, sacude el polvo del desaliento y cobra ánimo, porque el que comenzó la buena obra en ti, la perfeccionará hasta el final.
Oración
"Señor, hoy presentamos nuestras vidas delante de ti. Tú conoces el cansancio y la carga que cada persona ha traído a este lugar. Rompe todo espíritu de desánimo y desesperanza. Renueva las fuerzas de quienes sienten que ya no pueden más. Llénanos de tu Paz y de tu Espíritu Santo, para caminar confiados en que la victoria es tuya. En el nombre de Jesús, Amén."
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