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Tránslate / Traducción

Ser de estímulo los unos a los otros

Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. (Hebreos 10:24) Cuando estamos aprendiendo algo, nos hace falta contar con algún incentivo. No sabemos todo, debemos tener humildad y reconocer nuestras limitaciones. En la vida cristiana estamos siempre en proceso de aprendizaje, debemos ayudarnos los unos a los otros en amor para que todos crezcamos y nos fortalezcamos en la fe. No es posible estimular al prójimo si solo hablamos de sus errores. Motivar en amor incluye reconocer las cualidades del otro. De esa forma tu hermano sentirá el deseo de buscar más a Dios. Podemos identificar fallos, pero señalando siempre una solución. Debemos evaluar con sinceridad lo que sucede con nuestro hermano y ayudarlo de forma que pueda superar la situación. El ciclo de ayudar y ser ayudado es importante en el ejercicio de nuestra fe en Cristo. El amor nos mueve en comunión y multiplica las buenas obras. Una iglesia saludable es aquella donde todos se desarrol...
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Sed de Dios

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo iré para presentarme delante de Dios? (Salmo 42:2) Pero cualquiera que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esta agua para que no tenga sed ni venga más acá a sacarla. (Juan 4:14-15) Este pasaje de Juan 4 es parte de un diálogo poco probable que Jesús tuvo con una mujer samaritana. Era mediodía y estaban junto a un pozo de agua. Jesús tenía sed fisiológica, pero esa mujer tenía sed en su alma. Jesús ofreció lo que nadie en el mundo puede ofrecer: la verdadera fuente de satisfacción. Con bastante certeza, aquella mujer, como tú y como yo, ya había tratado de saciar su sed existencial con diversas fuentes de alegría. Pero ninguna de ellos había dado resultado hasta ese día cuando tuvo su encuentro con Jesús. El Señor es la única fuente inagotable que sacia nuestra alma. Busca beber del agua que Cristo da. S...

Defiende el evangelio

Cuando vi que no actuaban rectamente, como corresponde a la integridad del evangelio, le dije a Pedro delante de todos: «Si tú, que eres judío, vives como si no lo fueras, ¿por qué obligas a los gentiles a practicar el judaísmo?» (Gálatas 2:14) Ya en su vejez y cerca de la muerte, el apóstol Pablo le dijo a Timoteo que debía estar «preparado a tiempo y fuera de tiempo» (2 Timoteo 4:2) y le habló sobre problemas que vendrían en el futuro. Ese consejo surgió de la experiencia, pues el propio apóstol vivió situaciones en las que, de forma inesperada, tuvo que defender la verdad. En la carta a los gálatas, Pablo relata el momento en el que se encontró con Pedro, que había sido apóstol por más tiempo y había caminado con Cristo por años. Él podía haberse sentido intimidado o aprensivo para reprenderlo, pero lo hizo de todas formas. Tuvo valor para hacerlo. De la misma manera, nosotros no debemos dejarnos intimidar por las demás personas en los momentos en los que corresponde defender la ver...

Manos que bendicen

Sobrelleven los unos las cargas de los otros, y cumplan así la ley de Cristo. (Gálatas 6:2) Ayudar a los demás es una de las expresiones más puras del amor cristiano. Cuando nos acercamos a alguien necesitado, ponemos en práctica el mandamiento de Jesús de amar al prójimo como a nosotros mismos. No se trata solo de ofrecer ayuda material, sino también de demostrar empatía, compasión y la disposición a acompañar a quienes enfrentan dificultades. La Biblia nos enseña que el amor debe ir acompañado de acciones. Hablar de fe es importante, pero vivirla a través del servicio transforma vidas y glorifica a Dios. Cada gesto, por pequeño que sea —una sonrisa, una palabra de consuelo, una visita, una oración— puede ser el instrumento que el Señor use para sanar un corazón quebrantado. Cuando ayudamos, nos convertimos en canales de la gracia divina, llevando luz donde hay oscuridad y esperanza donde hay dolor. Jesús, nuestro mayor ejemplo, no vino para ser servido, sino para servir. Él lavó los ...

Formación Pastoral (1. Imagen)

Ser líder no es fácil... pero no imposible Nos vendieron una imagen equivocada de los líderes... Nos engañaron... definitivamente nos engañaron... ¿La razón? La sociedad que nos rodea nos vendió a través de todos los medios –impresos y audiovisuales-- una imagen estereotipada de los líderes... Los presentan como los protagonistas de alguna película en la que jamás les ocurre nada y siempre, al final de la historia, aparecen sonrientes en la pantalla mientras que a lo lejos se aprecia el sol muriendo entre las montañas. Inmediatamente después aparecen los créditos de los realizadores del filme y quedamos con la íntima sensación de que no estamos refiriéndonos a seres comunes sino a una especie de súper-hombres y súper-mujeres que jamás cometen errores, a quienes todo les sale a pedir de boca, que superan con facilidad cualquier obstáculo, que no se desesperan a pesar de las circunstancias adversas, y si llegan a sufrir algún ataque que los derriba, se levantan airosos limpiándose el pol...

Recibiendo un corazón nuevo

¿Con qué frecuencia sentimos que nuestro corazón se endurece con el tiempo? Las decepciones de la vida, los pecados recurrentes, las heridas sin resolver y la rutina pueden volvernos insensibles a la voz de Dios. Pero el Señor, en su infinita misericordia, no nos deja en esa condición. Él nos promete algo extraordinario: un corazón nuevo. Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. (Ezequiel 36:26) Este versículo de Ezequiel tiene una poderosa promesa de restauración. Dios no está interesado en cambiar nuestros comportamientos superficiales, sino que desea una transformación interior profunda. El corazón, en el lenguaje bíblico, es el centro de nuestra voluntad, emociones y decisiones. Cuando Dios promete darnos un corazón nuevo, nos ofrece renovar nuestra esencia, lo que somos en lo más profundo. Recibir este nuevo corazón es obra del Espíritu Santo. No podemos hacerlo por nuestros pro...

SEGURIDAD DE LA SALVACIÓN

DISCIPULADO BÁSICO   Centro Misionero De Cristo Para las naciones SEGURIDAD DE LA SALVACIÓN **Versículo para memorizar Juan 10: 28-29 ** PROPÓSITO: Que el alumno aprenda que la salvación es un regalo de Dios y nadie ni nada puede arrebatarla cuando es genuina. Que podemos vivir seguros en las promesas de Dios, confiados en su Palabra. INTRODUCCIÓN: La Biblia nos enseña que el amor de Dios nos ha dado el regalo más grande: nuestra salvación, la cual ha sido pagada con la sangre de Cristo. Dios es fiel en sus promesas plasmadas en la Biblia. La pregunta es: ¿Puede un verdadero creyente perder la salvación? La respuesta es “NO”. La salvación de un alma no descansa en lo que el hombre puede hacer sino en lo que Dios hizo por él. La seguridad de la salvación la estudiaremos con base en la Trinidad; es decir, la seguridad de acuerdo a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. PRUEBAS BÍBLICAS DE LA SEGURIDAD DE LA SALVACIÓN 1. LA SEGURIDAD QUE ...

Aunque la higuera no florezca

Aunque la higuera no florezca, ni haya frutos en las vides; aunque falle la cosecha del olivo, y los campos no produzcan alimentos; aunque en el aprisco no haya ovejas, ni ganado alguno en los establos; aun así, yo me regocijaré en el Señor, ¡me alegraré en Dios, mi libertador! El Señor omnipotente es mi fuerza; da a mis pies la ligereza de una gacela y me hace caminar por las alturas. -- Habacuc 3:17-19 El profeta Habacuc estaba perplejo con la injusticia, iniquidad y opresión que había en Judá. Él cuestionaba a Dios acerca del castigo debido para los corruptos y violentos de su pueblo. ¿Cuántas veces nosotros también cuestionamos y nos lamentamos sobre la situación caótica que enfrentamos en nuestro país? Pero, felizmente, el profeta no se limitó solo a quejarse. Él aguardó la respuesta del Señor y confió. A pesar de no comprender lo que Dios haría, él alabó al Señor de todo corazón. Sin importar las circunstancias, él tomó la decisión de confiar plenamente en Dios. Refiriéndose a es...

La fe que tranquiliza la mente

¡Dios quiere calmar tu mente! En medio del ajetreo y el bullicio del mundo, encontramos refugio en su amor y gracia. Cuando nuestras mentes están llenas de preocupaciones, miedos y ansiedades, Dios extiende sus manos amorosas para calmarnos. La Palabra de Dios nos asegura: No se preocupen por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4:6-7) Esto significa que cuando acudimos a Dios en oración y confiamos en su providencia, él nos regala una paz que va más allá de cualquier comprensión humana. Dios también nos promete: Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados; yo les daré descanso. (Mateo 11:28) Él comprende nuestras luchas y preocupaciones y nos invita a entregarle todo a él. Cuando entregamos nuestras cargas a Dios, él calma nuestra mente y nos da descanso espiritual. Además, la presenci...

Sigue firme en las promesas de Dios

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. (Jeremías 29:11) En medio de los desafíos de la vida, es fácil sentirse desanimado, especialmente cuando los planes no parecen realizarse o las promesas de Dios parecen distantes. Sin embargo, debemos recordar que Dios es fiel para cumplir todo lo que ha prometido. Él no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta (Números 23:19). Dios tiene un tiempo perfecto para todo. Mientras esperamos, él trabaja en nuestro carácter, forma nuestra fe y nos prepara para recibir sus bendiciones. Es en el proceso de espera que aprendemos a confiar en él con todo nuestro corazón, reconociendo que sus caminos son mayores y mejores que los nuestros. Aunque las circunstancias parezcan contrarias o las tormentas de la vida intenten sacudir tu fe, recuerda que las promesas de Dios son inmutables. Él prometió estar contigo hasta el final y no te...