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Entradas

Tránslate / Traducción

"El trono no está a la venta".

Introducción:  El valor de lo eterno vs. el precio de lo pasajero Buenas noches a todos. Hoy una gran verdad secular y espiritual:  El trono no está a la venta.  Pero para entender el valor de un trono, de un propósito o de una herencia divina, a veces debemos mirar la historia de aquellos que intentaron "negociar" con Dios o condicionar Su voluntad. Génesis nos presenta a dos hermanos gemelos, Esaú y Jacob, cuyas vidas se convirtieron en el vivo reflejo de lo que sucede cuando el ser humano intenta ponerle precio a lo sagrado o acomodar a Dios a sus propios términos. 1. Esaú: El peligro de rematar el diseño divino Esaú era el primogénito, el heredero legal del pacto de Abraham e Isaac. El "trono" de la bendición familiar le pertenecía. Sin embargo, su gran error fue menospreciar lo espiritual por saciar una necesidad física e inmediata. Génesis 25:32 "Y dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?" Esaú condicionó su...
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Todo lo que hagas, hazlo bien

Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo. -- Colosenses 3:23 Esta es la mejor forma para hablar de Jesús a través de nuestra vida. Cuando ayudamos a las personas y damos lo mejor de nosotros, reflejamos el rostro de Cristo por medio de nuestras actitudes. Muchas veces no damos suficiente importancia a esto, pero las personas que nos rodean sí que lo notan.  Podemos ganar las personas para Cristo a través de nuestras actitudes y comportamiento. Cuando nos dedicamos de corazón - sea cual sea la actividad - las personas se conmueven por nuestro empeño.  Jesús es el mejor ejemplo de cómo servir y dedicarse de todo corazón a una tarea. Aun siendo Dios, él se hizo siervo, y como siervo sirvió a todos con excelencia y amor entregando su propia vida por nosotros. Su testimonio y su prueba de amor trabajan en todos hasta hoy y las vidas son transformadas a través de su ejemplo.  Sigue al Maestro, trabaja con excelencia como ...

En los planes de Dios

A veces nos enfrentamos a situaciones que no entendemos y a desafíos que parecen insuperables. En momentos como estos, es crucial recordar que los planes de Dios son más grandes que los nuestros. En Isaías 55:8-9 leemos: Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. (Isaías 55:8-9) Este pasaje nos invita a confiar en Dios, incluso cuando no podemos ver el panorama completo. Nuestros planes, por muy bien intencionados que sean, están limitados por nuestra visión humana. Dios, sin embargo, ve más allá de lo que podemos imaginar. Él conoce el principio y el final, y cada detalle en el medio. La historia de José, en el libro de Génesis, es un poderoso ejemplo de esto. Vendido como esclavo por sus hermanos y encarcelado injustamente, José podría haber perdido la esperanza. Sin embargo, mantuvo...

El Trono no está en Venta.

Cuando Dejamos de Condicionar a Dios Pasaje: Isaías 55:8-9 y Romanos 11:34-36 Objetivo: Llevar a la iglesia, líderes y amigos a rendir su voluntad ante la soberanía de Dios, pasando de un evangelio de "exigencia" a uno de "rendición". Introducción La ilustración: Hoy en día vivimos en la cultura del "cliente siempre tiene la razón". Si un servicio no nos gusta, lo condicionamos o lo cambiamos. Trágicamente, hemos mudado esa mentalidad a nuestra relación con el Creador. La crisis actual: Ya no importa si somos católicos, evangélicos o protestantes; el ser humano religioso tiende a decirle a Dios cómo, cuándo y dónde debe actuar. Hemos olvidado que Él es el Alfarero y nosotros el barro. Primero: El peligro de la "Fe Condicional" Jacob intentó condicionar a Dios en Betel: "Si Dios va conmigo... entonces el Señor será mi Dios" ( Génesis 28:20-21 ). Muchas veces nuestra oración es un contrato: "Dios, si me sanas, te sirvo; si me das est...

Comienza el día con Cristo

Cuando abrimos los ojos por la mañana, es como si Dios nos estuviera dando un nuevo regalo. Él nos da el regalo del nuevo día, lleno de oportunidades para crecer, amar y compartir su luz con el mundo. Y hay una manera especial de empezar cada día: con Cristo. En la Biblia, en Lamentaciones 3:22-23, dice: Por la bondad del SEÑOR es que no somos consumidos, porque nunca decaen sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. (Lamentaciones 3:22-23) Estas palabras nos recuerdan que con cada nuevo amanecer, Dios nos envuelve con su amor y su fidelidad. Al comenzar el día con Cristo, podemos sentir su presencia guiándonos, fortaleciéndonos y dándonos esperanza. Podemos comenzar el día con una simple oración, agradeciendo a Dios por el don de la vida y pidiendo su guía para las horas venideras. Cada momento, desde el primer rayo de sol hasta el último aliento del día, puede estar lleno de la presencia de Cristo. Él camina con nosotros en cada paso del camino, dándonos fuerz...

Para empezar bien el día

Este es el día que hizo Jehová; Nos gozaremos y alegraremos en él. (Salmo 118:24) Al abrir los ojos por la mañana, tenemos la oportunidad de agradecer a Dios por un día más. Él nos ha dado el don de la vida y nos permite un nuevo comienzo. La preparación para un buen día comienza con la gratitud. Puedes dar gracias a Dios por tus bendiciones, por tu familia, por tu trabajo y por la oportunidad de hacer una diferencia en el mundo. Después de dar gracias, toma un momento para orar. Pídele a Dios sabiduría para enfrentar los desafíos, fuerza para superar las dificultades y amor para compartir con quienes te rodean. La oración nos acerca a Dios y nos da paz. Lee un versículo de la Biblia como inspiración para tu día. La Palabra de Dios es una guía que nos da esperanza y orientación. Meditar en un versículo puede ayudarnos a mantenernos enfocados en lo que realmente importa y recordarnos el amor y el cuidado de Dios. Planifica tu día con un propósito. Escribe tus tareas y prioridades, pero ...

El amor echa fuera el temor

En el amor no hay temor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor. (1 Juan 4:17b-18) Amor, una palabra que está en la boca de muchos y en el corazón de pocos. Vivimos en un mundo frío y violento, tanto en los hechos como en las palabras, donde el amor parece haberse enfriado. Este ambiente sombrío genera miedo, depresión y desencanto con la vida. Pero cuando alzamos nuestros ojos para ver el verdadero amor, no ese amor que muestran las películas, sino el amor que vence al miedo y supera a la muerte, toda la opresión de este mundo no es suficiente para abatirnos. El amor derramado por Dios a través de su hijo Jesús es capaz de vencer el miedo y el castigo. Debemos alimentarnos de este amor y esparcirlo. Este amor no puede ser prohibido por la ley y nadie es capaz de arrebatarlo. ¡Debemos perfeccionarnos en este amor! Sí, es necesario, pues este es un amor práctico. De la misma forma en que somos alimentados...

Servir y agradecer

Por eso, Dios nuestro, te damos gracias, y a tu glorioso nombre tributamos alabanzas. (1 Crónicas 29:13) Este trozo del cántico de David fue fruto de una gran ofrenda que hizo el rey con la participación de todo el pueblo de Israel en la construcción del templo en Jerusalén. Fue necesaria mucha participación y también mucho esfuerzo para que se llevara a cabo la obra de Dios. Delante de toda aquella entrega, David se alegró y alabó a Dios. Cuando servimos al Señor, ningún esfuerzo es en vano. Ayudar en la obra de Dios es como plantar una semilla en buena tierra. Siempre que tengas la oportunidad de servir a Dios, no lo hagas de cualquier manera. Hazlo con el corazón agradecido y verás todo lo que Dios hace en tu vida cuando te pones a su disposición. Dios bendice y ama a quienes sienten placer en servirle. Sirve al Señor con alegría: Busca integrarte con los hermanos de la iglesia donde asistes. Ponte a la disposición de ellos. Al acercarte y estrechar el contacto conocerás a los herma...

Un corazón con Dios

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida. (Proverbios 4:23) En este tiempo en el que vivimos, es fácil dejar que nuestros corazones se contaminen con preocupaciones, heridas y deseos fugaces. Sin embargo, la Palabra de Dios nos guía a cuidar nuestro corazón, pues es allí donde nace la verdadera comunión con el Señor. Tener un corazón con Dios no significa vivir sin luchas, sino vivir con fe incluso en medio de las batallas. Un corazón con Dios es un corazón moldeado por el amor, guiado por la verdad y sostenido por la esperanza. No se aferra a las cosas del mundo, sino que encuentra paz en las promesas eternas. Este corazón aprende a perdonar como Cristo perdonó, a amar sin esperar nada a cambio y a confiar incluso cuando todo parece incierto. Dios no busca apariencias, títulos ni riquezas. Él mira el corazón. Cuando Dios eligió a David, no fue por su fuerza ni su apariencia, sino porque era un hombre conforme a su corazón. Nosotros también somos llamados ...

3 razones para buscar más a Dios

El corazón me dice: «¡Busca su rostro!» Y yo, Señor, tu rostro busco. (Salmo 27:8) Mientras caminamos este camino de fe, hay tres razones esenciales por las que debemos buscar más de Dios: Primero, porque él es nuestro creador y salvador, el que nos conoce íntimamente y tiene un plan perfecto para nuestra vida. Al buscarlo descubrimos nuestra verdadera identidad y propósito. Segundo, la búsqueda constante de Dios nos conecta con su poderosa presencia. En intimidad con él encontramos consuelo en tiempos de angustia, guía en medio de la confusión y paz en medio del caos. Él es nuestra roca inquebrantable, lista para sostenernos y fortalecernos en todas las circunstancias. Tercero, buscar a Dios nos permite experimentar su amor transformador. Su gracia nos libera de la culpa y del pecado, permitiéndonos vivir una vida abundante y llena de esperanza. A medida que nos acercamos a él, somos moldeados y renovados, reflejando su amor a los que nos rodean. Mientras buscamos a Dios encontramos n...