Ir al contenido principal

Tránslate / Traducción

Tenemos unidad en Jesús


Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas.

(Apocalipsis 21:5a)

El primer día del año está lleno de simbolismo. Se siente un nuevo comienzo, borrón y cuenta nueva, nuevos caminos. La Biblia nos enseña que Dios es experto en renovación. Él transforma historias, corazones, relaciones y futuros.

Al comenzar un nuevo año, recordamos que la gran renovación prometida por Dios ya comenzó en Jesús. El reino que él inauguró sigue creciendo, y se nos invita a ser parte de esta obra de renovación.

Hoy es una oportunidad para alinear tu vida con lo que Dios está haciendo. Él no solo renueva las circunstancias: renueva quiénes somos. ¿Crees que él quiere hacerlo? ¿Crees que él puede hacerlo? ¡Entonces, recíbelo! ¡Feliz Año Nuevo!

🤲 ¡Un momento! Antes de continuar, únete a nuestro canal y recibe una palabra de ánimo cada día.

📲 Recibe devocionales y Palabra de Dios en tu WhatsApp

Empieza el año con fuerza

Empieza el año pidiéndole a Dios que renueve tu mente, tus hábitos y tus relaciones.

Establece un compromiso espiritual simple y alcanzable: ora a diario, lee un pasaje de la Biblia y practica la bondad intencionalmente.

Decide buscar primero el reino de Dios en cada área de tu vida durante este nuevo año.

¿Por qué no te comprometes a leer la Biblia completa este año? Para ayudarte, hemos preparado este Plan de lectura bíblica para el 2026.

Para orar:
Señor, inicia una nueva obra en mí este primer día del año. Que tu Espíritu Santo renueve mi esperanza, mi fe y mis decisiones. Ayúdame a caminar contigo en cada paso de este nuevo ciclo. Bendice este nuevo año, guía mis pasos y acércame a ti. En el nombre de Jesús. Amén.

Comentarios

NOVEDADES

Jesús, ¡quiero conocerte!

Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. (Jeremías 29:13) Muchos saben sobre la vida de Jesús y sus milagros principales, pero pocos lo conocen a él de verdad. Conocer a Jesús va más allá de saber quién es él. No se le puede conocer sin buscarlo de verdad. Aquel que busca su presencia en espíritu y en verdad lo encontrará (Juan 4:23-24). Conocer a Jesús es andar según su Palabra y ser un imitador suyo (1 Corintios 11:1). Más que querer o decir palabras, es necesario actuar, decidir. Cuando buscamos a Jesús de todo corazón, él se nos revela. Esa cercanía con él transforma nuestra vida. Si aún no has tenido esa experiencia, búscala. ¡Jesús también desea conocerte! Conociendo a Jesús Para conocer a Jesús, lo primero que necesitas hacer es invitarle. Abre tu corazón y deja que Jesús entre en tu vida. Acéptale.Lee el Evangelio de Juan y sabrás cuánto Jesús te ama. Búscalo en oración. Dedica un tiempo de tu día para hablar con él. Para orar: Jesús, quiero conocerte más...

Saneando el corazón

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmo 51:10) Estamos expuestos continuamente a situaciones que intentan manchar nuestro corazón: heridas, envidia, resentimiento, preocupaciones y culpa, que se acumulan gradualmente en nuestro interior. Así como una casa necesita una limpieza constante para permanecer habitable, el corazón también necesita desinfectarse constantemente para seguir siendo la morada del Espíritu Santo. Desinfectar el corazón es más que simplemente olvidar lo que nos ha herido. Es permitir que Dios entre en cada rincón de nuestra alma, eliminando lo que no proviene de él. Es abrir las ventanas de nuestro corazón para que la luz del amor de Dios entre y disipe la oscuridad del orgullo, la ira y la incredulidad. Esta limpieza no ocurre de repente. Es un proceso diario que se logra mediante la oración sincera, el arrepentimiento verdadero y la lectura de la Palabra. Cuando entregamos al Señor lo que nos agobia, él cambia la su...

Fe en aquel que nos fortalece

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:13) En nuestro andar diario, enfrentamos desafíos que muchas veces parecen mayores que nuestras fuerzas. Puede ser un problema en el trabajo, una dificultad familiar o incluso una lucha interna. En esos momentos, es fácil sentir que estamos solos o incapaces de seguir adelante. Pero hay una promesa poderosa en la Palabra de Dios que nos recuerda que no estamos solos: en Cristo encontramos la fuerza para vencer cualquier obstáculo. Cuando Pablo escribió estas palabras a los filipenses, él no se encontraba en una posición cómoda o fácil. Por el contrario, enfrentaba prisiones, persecuciones y privaciones. Aun así, Pablo declaró con confianza que todo era posible debido a la fuerza que recibía de Dios. Ese mismo poder está disponible para nosotros hoy. Confiar en Cristo es como anclar nuestra vida en una roca firme. Incluso cuando los vientos y las tormentas llegan, sabemos que estamos seguros porque él es la fuente de nuestra fuerza...