
Cuando vi que no actuaban rectamente, como corresponde a la integridad del evangelio, le dije a Pedro delante de todos: «Si tú, que eres judío, vives como si no lo fueras, ¿por qué obligas a los gentiles a practicar el judaísmo?»
(Gálatas 2:14)
Ya en su vejez y cerca de la muerte, el apóstol Pablo le dijo a Timoteo que debía estar «preparado a tiempo y fuera de tiempo» (2 Timoteo 4:2) y le habló sobre problemas que vendrían en el futuro. Ese consejo surgió de la experiencia, pues el propio apóstol vivió situaciones en las que, de forma inesperada, tuvo que defender la verdad.
En la carta a los gálatas, Pablo relata el momento en el que se encontró con Pedro, que había sido apóstol por más tiempo y había caminado con Cristo por años. Él podía haberse sentido intimidado o aprensivo para reprenderlo, pero lo hizo de todas formas. Tuvo valor para hacerlo.
De la misma manera, nosotros no debemos dejarnos intimidar por las demás personas en los momentos en los que corresponde defender la verdad. Por lo tanto, debemos capacitarnos para estar preparados a tiempo y fuera de tiempo.
Preparado
Está preparado a tiempo y fuera de tiempo, lee la Biblia todos los días.
Ora a Dios y pídele que se te revele. Profundiza tu relación con el Padre.
Date a conocer como cristiano en los lugares que frecuentas.
Para orar:
Señor, mi Dios y Padre, oro a ti para que me des sabiduría para expresarme en los momentos en los que la verdad está siendo desvirtuada. Padre, dame valor para hablar frente a los no creyentes y predicar el evangelio. Ayúdame, Espíritu Santo de Dios, a estar preparado a tiempo y fuera de tiempo. En el nombre de Jesús, amén.
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