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Tránslate / Traducción

Crece en la gracia y en el conocimiento

Más bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea la gloria ahora y para siempre! Amén.(2 Pedro 3:18) El crecimiento espiritual es un paso importante para aquellos que ya conocen a Cristo y lo han aceptado por medio de la fe. Pero debemos nacer espiritualmente antes de crecer... Solamente cuando somos hijos de Dios, con el Espíritu Santo habitando en nosotros, tenemos la posibilidad de crecer a la semejanza de Jesús. Hay muchos que se esfuerzan en desarrollar la vida cristiana, pero si todavía no han nacido de nuevo, se frustran al no lograr alcanzar un crecimiento genuino en la fe. No se trata de un proceso automático en la vida del cristiano: crecer en la gracia y el conocimiento de Jesucristo solo será posible a través de la obra del Espíritu de Dios. No lo conseguiremos por nuestros propios esfuerzos sino por la gracia y obra del Señor. Nosotros solo colaboramos con la obra del Padre en nuestros corazones. Por l...

Osadía y valentía en Dios

Porque no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de dominio propio. (2 Timoteo 1:7) No es fácil ser osado, pero cuando tenemos la presencia de Dios en nuestra vida, podemos serlo y vivir confiados ante los desafíos que se nos presentan. En Dios tenemos el valor necesario para afrontar las tribulaciones de la vida, porque sabemos que él es fiel y está siempre a nuestro lado. Si estás pasando por un momento difícil, no te desesperes. Confía en Dios y ten el valor de seguir adelante con fe. Él te ayudará a superar todo lo que parece insuperable y te dará la fuerza que necesitas para vencer. ¡Créelo! Dios es tu escudo protector y no hay nada imposible para él. Ten fe y osadía Busca a Dios en oración. Lee la Biblia para fortalecer tu fe y confianza en él. Recuerda que el Espíritu Santo está en ti dándote la osadía necesaria para enfrentar cualquier problema que surja. Pon tu confianza en Dios y no en tus circunstancias, sabiendo que él es poderoso para lograr lo i...

Ira desmedida

Pero esto disgustó mucho a Jonás, y lo hizo enfurecerse. (Jonás 4:1) Furia, rabia, enojo, resentimiento, descontentamiento... Estos son sinónimos para designar el estado de insatisfacción desmedida o la ira humana. Casi siempre esos sentimientos nos asaltan en ocasiones inesperadas de nuestro día a día y lo más importante es tener cuidado con nuestras reacciones. Es natural y hasta razonable que nos indignemos con las injusticias de la vida, pero tenemos que dejar que la retribución y el castigo vengan de parte de Dios. Descargar la ira de forma descontrolada, ofender o tomar la justicia por nuestras manos no agrada al Señor. La Biblia nos orienta a airarnos sin pecar. Muchas veces, como Jonás, tenemos una indignación desproporcionada o injusta y permanecemos airados debido a nuestro orgullo herido, lo que no está bien. Dios le preguntó a Jonás (Jonás 4:4) y también nos pregunta hoy: ¿es razonable tu ira? ¿Tienes razón de enfurecerte? Cuando te irrites, no peques Ora y entrega a Dios t...

Da prioridad a las prioridades

  Por lo tanto, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. (Mateo 6:33) Vivimos en un mundo lleno de distracciones, donde las exigencias diarias pueden fácilmente desviar nuestra atención de lo que es realmente importante. El versículo de Mateo 6:33 nos recuerda la importancia de tener claras las prioridades en nuestra vida. Al buscar primero el reino de Dios y su justicia, colocamos nuestra vida en la perspectiva de Dios. La vida nos enfrenta a elecciones constantes, desde las más simples hasta las más significativas. Es crucial discernir entre lo esencial y lo superfluo. Al priorizar, tenemos el desafío de examinar nuestras acciones, motivaciones y decisiones a la luz de la voluntad de Dios. Cuando dirigimos nuestros esfuerzos hacia el reino de Dios, experimentamos una transformación interior que impacta todos los ámbitos de nuestra vida. Esta búsqueda no es solo un acto aislado, sino un compromiso continuo para alinear nuestra vi...

Él está contigo

Dios, en su infinita misericordia, no solo nos creó, sino que también se compromete a acompañarnos durante todo nuestro camino. Yo mismo iré contigo y te daré descanso —respondió el Señor. (Éxodo 33:14) Dios promete estar siempre con nosotros, y eso nos hace sentir seguros y cómodos.  Incluso cuando la vida está llena de incertidumbre, es reconfortante saber que Dios está a nuestro lado, no solo mirándonos desde lejos, sino participando estrechamente en cada aspecto de nuestras vidas. Además, Dios muestra que se preocupa profundamente por las personas cuando promete darles descanso.  En un mundo lleno de prisas y preocupaciones, el Señor nos ofrece un descanso que no es solo para el cuerpo, sino también para el alma.  Podemos encontrar tranquilidad deteniéndonos por un momento, teniendo la seguridad de que podemos descansar bajo el cuidado de Dios y confiando en que él está a cargo. Por eso, al pensar en lo que está escrito en Éxodo 33:14, debemos recordar que no estamos ...

Siempre atentos

Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida. Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles. Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos. Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá. (Lucas 12:35-40) La parábola del siervo vigilante nos recuerda una verdad esencial de la vida cristiana: la necesidad de estar siempre atentos y preparados para el regreso de Cristo. Jesús nos advierte sobre lo imprevisible de su segunda venida y nos in...

Dios enjugará toda lágrima

Oí una potente voz que provenía del trono y decía: ¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir. (Apocalipsis 21:3-4) ¡Es tan preciosa esta promesa hecha por nuestro amoroso Dios! El final definitivo de la muerte y de todas las consecuencias terribles del pecado nos debe llenar de esperanza, alivio y confianza en Jesús en los tiempos más difíciles. El mensaje restaurador de nuestro Señor nos garantiza la comunión eterna con él en un tiempo nuevo sin sufrimiento. Tú puedes soportar los dolores y las aflicciones de este mundo en el peregrinaje de tu vida aquí. Recuerda que Dios está contigo y él tiene preparado un cuadro más elevado en un tiempo lleno de cosas nuevas, de consuelo y paz. Ya no habrá más muerte, ni llanto, ni dolor, violenci...

El peligro de la caída

Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer. (1 Corintios 10:12) ¿Recuerdas alguna vez en la que te caíste de una manera muy poco elegante? Distraído, en un piso irregular, cuando eras niño o ya de adulto, practicando algún deporte, en una situación cómica o en un accidente grave, todos hemos pasado por eso alguna vez en la vida. Dependiendo del apoyo o agarre en el momento, una caída puede dejar secuelas permanentes. En la Biblia vemos un ejemplo sobre eso en Mefiboset, el nieto de Saúl que quedó lisiado de los pies por causa de una caída (2 Samuel 4:4). Las caídas también pueden suceder en la vida espiritual. Todo cristiano que ya ha caído sabe que eso deja marcas que pueden durar por toda la vida. En este versículo el apóstol Pablo nos exhorta a tener cuidado para que no caigamos. De hecho, es por la misericordia de Dios que permanecemos firmes en la fe. Pero muchos deslices suceden por causa de nuestro propio vacilar y de nuestras decisiones equivocadas...

El papel de las pruebas

  Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. (Santiago 1:2-3) Muchas veces nos sentimos asustados, frágiles y hasta perdidos porque no entendemos el sentido de las pruebas en la vida. Pero es en esos momentos que nuestra fe debe elevarse, apoyándose en la grandeza del Señor Jesús que nos sustenta en todo. Entre otros significados, las pruebas tienen un papel pedagógico en la vida de los cristianos. Nos enseñan a depender única y exclusivamente del Padre celestial. También nos ayudan a reconocer la grandeza de Dios, nuestra fragilidad y necesidad de cambio. Esas experiencias de fe apuntan a lo alto y a una lucha interior que se proyecta en desafíos concretos como un test real de carácter y del amor genuino a Dios. Perseverando en las pruebas Alégrate en Dios. Parece difícil, pero tu alegría te fortalecerá en las luchas. Vencer las pruebas produce perseverancia. ¡Permanece firme...

Haz buenos planes con la ayuda de Dios

Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán. (Proverbios 16:3) En la vida enfrentamos muchas decisiones importantes: en el trabajo, en la vida familiar, al escoger un lugar donde vivir. Los caminos que escogemos pueden tener una gran influencia en el rumbo que tomará nuestra vida y no queremos errar. Pero, ¿cómo podemos tomar la decisión correcta? El primer paso es consagrar la vida a Dios. Eso significa entregarle todo a Dios y tomar la decisión de vivir para agradarle. Los planes hechos con la orientación de Dios tendrán buen resultado. Para tomar buenas decisiones: Ora a Dios y pídele orientación sobre lo que debes hacer Busca lo que la Biblia dice sobre el asunto  Pide el consejo de personas sabias y con más experiencia Para orar: Señor, quiero consagrar mi vida a ti. Ayúdame a conocer tu voluntad y a obedecer tus planes. Necesito tu sabiduría para tomar las decisiones correctas. Voy a confiar en ti. En tu nombre, amén...