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Tránslate / Traducción

La Biblia y la tecnología - Parte 3


La tecnología y la Biblia
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Continua de: Parte 2
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Podríamos citar más ejemplos, pero ahora nos concentraremos en la relación que tiene la Biblia con avances tecnológicos de nuestra época.

¿Pueden acaso mencionarse productos modernos e inimaginables para los escritores de las Escrituras?. Veamos algunos ejemplos en el libro de Apocalipsis o Revelación:

Televisión y satélite:

“...se le dio poder de DAR VIDA A LA IMAGEN del primer monstruo, para que aquella IMAGEN HABLARA e hiciera matar a todos los que no la adorasen.” (13:15)

Control por computadora:

“...hizo que a todos... les pusieran una marca en la mano derecha o en la frente. Y nadie podía comprar ni vender, si no tenía la marca o el nombre del monstruo o el número de su nombre.” (13:16,17)

Helicópteros y tanques:

“Las langostas parecían caballos preparados para la guerra; en la cabeza llevaban algo semejante a una corona de oro, y su cara tenía apariencia humana. Tenían cabello como de mujer y sus dientes parecían de león. Sus cuerpos estaban protegidos con una especie de armadura de hierro, y el ruido de sus alas era como el de muchos carros tirados por caballos cuando entran en combate.

Sus colas armadas de aguijones, parecían de alacrán, y en ellas tenían poder para hacer daño a la gente...” (9:7-10)

“...Y los caballos tenían cabeza como de león, y de su boca salía fuego, humo y azufre... Porque el poder de los caballos estaba en su boca y en su cola; pues sus colas parecían serpientes y dañaban con sus cabezas.” (9:17b-19)

El profeta Zacarías describe los efectos de la bomba atómica:

“... a su gente se le pudrirá la carne en vida, y se le pudrirán los ojos en sus cuencas y la lengua en la boca”. (Zacarías 14:12b)

Quizás se alegue que no se emplea un lenguaje muy claro, pero ¿cómo podía una persona contemporánea de Jesús describir productos de nuestros tiempos sino comparándolos con elementos de su época?.

En Israel, un grupo de ocho científicos se reunió para diseñar programas en computadoras especiales para encontrar e intentar descifrar lo que por tantas generaciones habían estado buscando: los códigos entretejidos en el texto hebreo, como “mensajes en clave” de parte de Dios para Su Pueblo, la firma de Dios en Su Palabra.

Sorprendentemente, al empezar sus investigaciones se encontraron con que tenían razón, al extremo de llevar a aquellos que tuvieron contacto con el hallazgo, a reconocer a Jesús como su Mesías. Inicialmente programaron las computadoras, alimentándolas con el texto bíblico en hebreo. Luego diseñaron varios procedimientos; uno de ellos fue quitar todos los espacios entre palabras, asignando a cada letra un número. Enseguida empezaron a asociar las letras correspondientes a la secuencia 1, 7, 50, 100, 150, .... hallando palabras relacionadas con el texto, mensajes breves sobre el libro examinado, alusiones a Jesús como el verdadero Mesías de los judíos (y esto en el Antiguo Pacto, anterior a la venida de Jesús), el nombre de hebreo de Dios (YHWH), la palabra ley (TORAH), y hasta una historia breve del pueblo judío hasta el día de hoy.

Sin duda que no lo podemos atribuir al azar o a la casualidad. Contempla la aparición de la computadora, como instrumento para descifrar estos códigos, y sugiere la autoría de Dios no solo de estos mensajes sino de toda la Biblia. Pues cuando los investigadores, quitaban una sola palabra al texto, veían desaparecer los mensajes. La Biblia posee una asombrosa unidad.

¿No es de destacar que la Biblia haya sido impresa a lo largo del tiempo en diversos materiales por medio del hombre creyente, teniendo que inventarse primero la imprenta, luego la computadora, para que podamos aprovechar su lectura y estudio en pro de nuestra salud moral y espiritual?.

Concluimos diciendo: 
“La Tecnología tiene 
demasiado que ver con la Biblia”.
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Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación. (Isaías 33:2) Este versículo resuena en nuestros corazones como un soplo de esperanza. El profeta Isaías nos recuerda que no estamos solos. Tenemos un Dios que ve, que escucha y que actúa con misericordia. Esperar en Dios no es pasividad: es fe activa. Es mirar hacia arriba cuando todo a nuestro alrededor se derrumba. Es saber que, aunque no veamos salida, él ya está obrando a nuestro favor. Sus misericordias son nuevas cada mañana, y con ellas recibimos fuerza para otro día. Quizás estés enfrentando luchas que parecen superar tus fuerzas. Pero recuerda: Dios es tu fortaleza. Él no te exige que camines solo. Él se ofrece a ser tu sustento diario, tu paz en el caos, tu salvación en tiempos de peligro. Cuando el miedo intente dominar tu corazón, declara: "¡Señor, espero en ti!". Cuando el dolor parezca insoportable, clama: ...

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Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmo 51:10) Estamos expuestos continuamente a situaciones que intentan manchar nuestro corazón: heridas, envidia, resentimiento, preocupaciones y culpa, que se acumulan gradualmente en nuestro interior. Así como una casa necesita una limpieza constante para permanecer habitable, el corazón también necesita desinfectarse constantemente para seguir siendo la morada del Espíritu Santo. Desinfectar el corazón es más que simplemente olvidar lo que nos ha herido. Es permitir que Dios entre en cada rincón de nuestra alma, eliminando lo que no proviene de él. Es abrir las ventanas de nuestro corazón para que la luz del amor de Dios entre y disipe la oscuridad del orgullo, la ira y la incredulidad. Esta limpieza no ocurre de repente. Es un proceso diario que se logra mediante la oración sincera, el arrepentimiento verdadero y la lectura de la Palabra. Cuando entregamos al Señor lo que nos agobia, él cambia la su...