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Tránslate / Traducción

Esperanza al sufrir

Aportacion de: Ben Ayala
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Cuando abrí la Biblia para leer Jeremías 1 al 4, el subtítulo del pasaje me llamó la atención: «Esperanza en tiempos de angustia». Casi me puse a llorar. El momento era oportuno, ya que estaba atravesando un período de tristeza por la muerte de mi madre.

Algo parecido había sentido el día anterior al escuchar el mensaje del pastor de mi iglesia. El título era «Gozo en el sufrimiento», basado en 1 Pedro 1:3-9. Tomó una ilustración de su propia vida: el aniversario de la muerte de su padre, ocurrida hacía un año. Para muchos, el mensaje fue significativo, pero, para mí, fue un regalo de Dios. Estos y otros hechos confirmaban la verdad de su Palabra: no me abandonaría en mi angustia.

Aunque el sendero del dolor es difícil, el Señor manda recordatorios de su presencia permanente. A los israelitas expulsados de la tierra prometida por su desobediencia, Dios les confirmó que estaba con ellos al enviar profetas como Jeremías, para ofrecerles esperanza; esperanza de reconciliación mediante el arrepentimiento. También, a aquellos a quienes Él permite que atraviesen momentos de prueba, les muestra su presencia a través de una comunidad de creyentes que se aman «unos a otros entrañablemente, de corazón puro» (1 Pedro 1:22). Estas señales de la presencia del Señor durante las pruebas terrenales confirman su promesa de la esperanza vivificadora que nos aguarda en la resurrección.

                        «Nunca debemos avergonzarnos de nuestras lágrimas».

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NOVEDADES

Jesús, ¡quiero conocerte!

Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. (Jeremías 29:13) Muchos saben sobre la vida de Jesús y sus milagros principales, pero pocos lo conocen a él de verdad. Conocer a Jesús va más allá de saber quién es él. No se le puede conocer sin buscarlo de verdad. Aquel que busca su presencia en espíritu y en verdad lo encontrará (Juan 4:23-24). Conocer a Jesús es andar según su Palabra y ser un imitador suyo (1 Corintios 11:1). Más que querer o decir palabras, es necesario actuar, decidir. Cuando buscamos a Jesús de todo corazón, él se nos revela. Esa cercanía con él transforma nuestra vida. Si aún no has tenido esa experiencia, búscala. ¡Jesús también desea conocerte! Conociendo a Jesús Para conocer a Jesús, lo primero que necesitas hacer es invitarle. Abre tu corazón y deja que Jesús entre en tu vida. Acéptale.Lee el Evangelio de Juan y sabrás cuánto Jesús te ama. Búscalo en oración. Dedica un tiempo de tu día para hablar con él. Para orar: Jesús, quiero conocerte más...

Saneando el corazón

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmo 51:10) Estamos expuestos continuamente a situaciones que intentan manchar nuestro corazón: heridas, envidia, resentimiento, preocupaciones y culpa, que se acumulan gradualmente en nuestro interior. Así como una casa necesita una limpieza constante para permanecer habitable, el corazón también necesita desinfectarse constantemente para seguir siendo la morada del Espíritu Santo. Desinfectar el corazón es más que simplemente olvidar lo que nos ha herido. Es permitir que Dios entre en cada rincón de nuestra alma, eliminando lo que no proviene de él. Es abrir las ventanas de nuestro corazón para que la luz del amor de Dios entre y disipe la oscuridad del orgullo, la ira y la incredulidad. Esta limpieza no ocurre de repente. Es un proceso diario que se logra mediante la oración sincera, el arrepentimiento verdadero y la lectura de la Palabra. Cuando entregamos al Señor lo que nos agobia, él cambia la su...

Esperanza renovada cada mañana

Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación. (Isaías 33:2) Este versículo resuena en nuestros corazones como un soplo de esperanza. El profeta Isaías nos recuerda que no estamos solos. Tenemos un Dios que ve, que escucha y que actúa con misericordia. Esperar en Dios no es pasividad: es fe activa. Es mirar hacia arriba cuando todo a nuestro alrededor se derrumba. Es saber que, aunque no veamos salida, él ya está obrando a nuestro favor. Sus misericordias son nuevas cada mañana, y con ellas recibimos fuerza para otro día. Quizás estés enfrentando luchas que parecen superar tus fuerzas. Pero recuerda: Dios es tu fortaleza. Él no te exige que camines solo. Él se ofrece a ser tu sustento diario, tu paz en el caos, tu salvación en tiempos de peligro. Cuando el miedo intente dominar tu corazón, declara: "¡Señor, espero en ti!". Cuando el dolor parezca insoportable, clama: ...