Mateo 6: 5-8. Este pasaje es el segundo ejemplo que el Señor Jesús usa para ilustrar su enseñanza sobre la vida de piedad o conducta espiritual. Entra de lleno en el principio general de este capítulo de guardarnos de hacer nuestra justicia delante de los hombres para ser vistos. Después de exponer la manera correcta de dar limosna, Jesús menciona la forma cabal de dirigirnos a Dios en oración. Quizás, al leer este pasaje, el primer pensamiento que ha venido a nuestra mente ha sido considerarlo como una denuncia de los fariseos, los auténticos hipócritas, sin relacionarlo con nosotros. Pero la denuncia del Señor tiene que ver con los efectos terribles del pecado en el ser humano y muy concretamente con el pecado de orgullo espiritual. Pone en evidencia que el pecado es algo que nos acompaña siempre, incluso cuando estamos en la presencia de Dios. El pecado, en singular, es un estado del corazón, más que una serie de actos que son la consecuencia. Lo terrib...
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