viernes, 24 de febrero de 2017

El «si hubiese…» no es un buen lugar para nadie.

Aportacion de: Benjamin Ayala
* * *

Aún después de 14 años de haber perdido a nuestro bebé de solamente unos meses de concebido en el año 2002, en un accidente atribuido a medicamentos mal prescritos, me encuentro a veces sumido en el mundo del « si hubiese…». 

En medio del dolor, es fácil imaginar cambios en los sucesos de aquella trágica mañana de Noviembre, que habrían traído a mi hija o hijo ( al término de el embarazo de mi esposa ) a casa sana y salva o sano y salvo.

  • Sin embargo, la tierra del « si hubiese…» no es un buen lugar para nadie. 
  • Allí hay remordimiento, sentimientos encontrados y desesperanza. 

Aunque el dolor es verdadero y la tristeza no termina, la vida es mejor y Dios es honrado si permanecemos en el mundo de « esta es la realidad ».

~ ~ ~ ~ ~

En esta "realidad", 
podemos encontrar esperanza, ánimo y consuelo

  • Tenemos la esperanza segura (1 Tesalonicenses 4:13) y la certeza de que, gracias a Cristo nuestro Salvador, nuestro bebé está en un lugar «muchísimo mejor» (Filipenses 1:23). 

  • También disfrutamos de la presencia del Dios de toda consolación (2 Corintios 1:3) y de su «pronto auxilio en las tribulaciones» (Salmo 46:1). 

  • Además, solemos recibir ánimo de parte de otros creyentes.

Nadie desea experimentar tragedias en la vida, pero, cuando estas aparecen, nuestra mayor ayuda es confiar en Dios, la esperanza segura en la tierra de «esta es la realidad».

Hermanos, Hermanas...oremos:

"Señor, consuela mi corazón con la esperanza en ti, Amen"



Nuestra mayor esperanza viene de confiar en Dios.

sábado, 28 de enero de 2017

Cuando lo perdemos todo


Aportacion de: Ben Ayala
~ ~ ~ ~ ~ 

" Servimos a un Dios que nos ama 
más a nosotros que lo que hacemos !"

  • , es verdad que el Señor quiere que trabajemos para dar de comer a nuestra familia y que cuidemos responsablemente del mundo que Él creó. 
  • También espera que sirvamos a las personas débiles, hambrientas, desnudas, sedientas y quebrantadas que nos rodean, y que nos mantengamos alertas ante aquellos que aún no han respondido al llamado del Espíritu Santo a sus vidas.

Pero, aun así, servimos a un Dios que nos ama más a nosotros que lo que hacemos.

Nunca debemos olvidar esto, porque tal vez llegue un momento en que nuestra capacidad para «hacer para Dios» se termine por problemas de salud, fracasos o tragedias imprevistas

En esas ocasiones, el Señor quiere que recordemos que no nos ama por lo que hacemos para Él, sino por lo que somos: ¡sus hijos! 

Una vez que le pedimos a Cristo que nos salve, nada —ni «tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada»—nos separará jamás «del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro» (Romanos 8:35, 39).

Cuando todo lo que tenemos o hemos hecho ya no está, lo único que Dios quiere es que descansemos en nuestra identidad en Él.

Hermanos, Hermanas...Oremos:
"Señor, aunque pierda todo, que nunca me olvide de tu amor incondicional por mí, Amen"

Hno. Ben Ayala


" Cuando lo perdemos todo, 
Dios solamente quiere que descansemos en lo que somos en Él. "

viernes, 27 de enero de 2017

Dios nos utiliza, aunque nuestra tarea parezca insignificante.


Aportacion de: Ben Ayala
~ ~ ~ ~

La Biblia relata historias que nos hacen detener a pensar. 

Por ejemplo, cuando Moisés guiaba al pueblo de Dios a la tierra prometida y los amalecitas lo atacaron, 
¿cómo supo que debía ir a la cima del monte 
y mantener en alto la vara de Dios? 

No lo sabemos, pero sí se nos dice que, cuando Moisés levantaba la mano, los israelitas ganaban, y que, cuando la bajaba, vencían los amalecitas

Entonces, al cansarse Moisés, su hermano Aarón y otro hombre llamado Hur le sostenían los brazos para que los israelitas pudieran triunfar.

No se dice mucho sobre Hur, pero jugó un papel crucial en ese momento de la historia de Israel. 

Esto nos recuerda a los héroes inéditos; aquellos que sostienen y alientan a los líderes, y que suelen pasar inadvertidos. 

* * *

Tal vez los libros de historia mencionen a los líderes y los medios sociales los elogien, pero el Señor no ignora a aquellos que sirven en silencio y fielmente de otras maneras. 

Él ve a aquel que intercede diariamente por sus amigos y familiares; a la mujer que acomoda las sillas en la iglesia cada domingo; al vecino que se acerca con una palabra de aliento.

Dios nos utiliza, aunque nuestra tarea parezca insignificante. No olvidemos reconocer y dar gracias a los héroes inadvertidos que nos ayudan.

Hermanos, Hermanas...Oremos:

"Señor, que no dejemos de apreciar a los que nos ayudan, Amen"

Hno. Ben Ayala


Dios siempre ve a los héroes invisibles.