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Tránslate / Traducción

¿Que es un abito?

Las actitudes no son nada más que hábitos de pensamiento.

Este ciclo puede ser positivo o negativo. 

El proceso para desarrollar hábitos, buenos o malos, es el mismo. 


La definición.

Hábito de hacer mal algo o de hacer una cosa perjudicial o que se considera reprobable desde el punto de vista moral: 

vicio de fumar; vicio de beber; jamás había tenido el vicio de mentir; tiene el vicio de hablar alto.

Situación de libertinaje o entrega desenfrenada a los placeres sexuales:

 entregarse al vicio; caer en el vicio y la  corrupción.

Costumbre o práctica habitual de algo que gusta mucho y de lo cual resulta difícil sustraerse: 

ha agarrado el vicio de levantarse para escuchar el programa de radio y si no lo hace, le parece que le falta algo.

Falta, imperfección o incorrección que altera algo en su esencia: 

vicio de conformación; el contrato tiene vicios de forma y no podemos aceptarlo; 

el logopeda puede corregir los vicios de pronunciación; 

las muletillas en el lenguaje son vicios de los hablantes.

Mimo o excesiva condescendencia con alguien. 

1º Samuel 15:22, ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová?

 Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. 

1 Samuel 15:23; Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. 

Proverbios 21:4; Altivez de ojos, y orgullo de corazón, 

Y pensamiento de impíos, son pecado. 

 Santiago 4:16 Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; 17y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado. 

El orgullo es el peor de todos los vicios, porque ataca al alma a través de sus virtudes, así como a través de sus malos hábitos. 

El orgullo es odioso para Dios y para los hombres … 

Es el primero que llevó a cometer pecado, y sigue siendo el último en la lucha contra el pecado. 

En efecto, cuando el siervo de Dios ha superado otros vicios y ha llegado a las alturas de la virtud, todavía tiene que enfrentarse a la batalla contra el orgullo, y si no toma parte en esta lucha, su trabajo en las otras direcciones habrá sido en vano.


Es tan fácil formar un hábito de triunfo, como lo es sucumbir al hábito de fracaso. Observe los dos ciclos siguientes y vea la diferencia.

Los hábitos no son instintos; son acciones o reacciones adquiridas. No suceden simplemente; son causados. Una vez que se determina la causa original de un hábito, está en su poder aceptarlo o rechazarlo. 

La mayoría de las personas dejan que sus hábitos les controlen. Cuando esos hábitos son perjudiciales, dañan nuestras actitudes.

La siguiente fórmula le ayudará a cambiar los malos hábitos en buenos:

PASO #1: Haga una lista de sus malos hábitos.

PASO #2: ¿Cuál fue la causa original?

PASO #3: ¿Cuáles fueron las causas que ayudaron?

PASO #4: Determine un hábito positivo para reemplazar el malo.

PASO #5: Piense en el buen hábito, sus beneficios y resultados.

PASO #6: Actúe para desarrollar este hábito.

PASO #7: Actúe diariamente de acuerdo a este hábito para reforzarlo.

PASO #8: Siéntase recompensado al notar uno de los beneficios de su buen hábito.

Una vez que toma la decisión de poseer una buena actitud, comienza en realidad el trabajo. 

Viene una vida de un continuo decidir crecer y mantener el resultado esperado. 


Bendiciones...

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NOVEDADES

Esperanza renovada cada mañana

Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación. (Isaías 33:2) Este versículo resuena en nuestros corazones como un soplo de esperanza. El profeta Isaías nos recuerda que no estamos solos. Tenemos un Dios que ve, que escucha y que actúa con misericordia. Esperar en Dios no es pasividad: es fe activa. Es mirar hacia arriba cuando todo a nuestro alrededor se derrumba. Es saber que, aunque no veamos salida, él ya está obrando a nuestro favor. Sus misericordias son nuevas cada mañana, y con ellas recibimos fuerza para otro día. Quizás estés enfrentando luchas que parecen superar tus fuerzas. Pero recuerda: Dios es tu fortaleza. Él no te exige que camines solo. Él se ofrece a ser tu sustento diario, tu paz en el caos, tu salvación en tiempos de peligro. Cuando el miedo intente dominar tu corazón, declara: "¡Señor, espero en ti!". Cuando el dolor parezca insoportable, clama: ...

Dios presente

El Señor Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah (Salmo 46:7) La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel (que significa «Dios con nosotros»). Mateo 1:23 ¡Dios es el Dios presente! Él no te abandona cuando la crisis aprieta o cuando llega la tristeza. A diferencia de todos los que te pueden haber abandonado, Dios es un fuerte refugio en la hora de angustia. Las manos poderosas de nuestro Señor pueden aplacar cualquier dificultad que estés pasando. Él es poderoso y está a tu lado aunque no lo sientas. ¡Él renueva tus esperanzas y transforma tus tinieblas en luz! Jesús es el gran Emanuel, «Dios con nosotros». Él podría haber vivido por encima de nosotros o lejos de nosotros, pero no lo hizo. Él vivió entre nosotros y se interesó por los débiles y desamparados. Él fue amigo de pecadores y hermano para el pobre. Él está presente y te sustenta en medio de cada tempestad. ¡Confía en el Señor con persistencia! Dios vino a nosotros ¡Él es ...

Jesús, ¡quiero conocerte!

Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. (Jeremías 29:13) Muchos saben sobre la vida de Jesús y sus milagros principales, pero pocos lo conocen a él de verdad. Conocer a Jesús va más allá de saber quién es él. No se le puede conocer sin buscarlo de verdad. Aquel que busca su presencia en espíritu y en verdad lo encontrará (Juan 4:23-24). Conocer a Jesús es andar según su Palabra y ser un imitador suyo (1 Corintios 11:1). Más que querer o decir palabras, es necesario actuar, decidir. Cuando buscamos a Jesús de todo corazón, él se nos revela. Esa cercanía con él transforma nuestra vida. Si aún no has tenido esa experiencia, búscala. ¡Jesús también desea conocerte! Conociendo a Jesús Para conocer a Jesús, lo primero que necesitas hacer es invitarle. Abre tu corazón y deja que Jesús entre en tu vida. Acéptale.Lee el Evangelio de Juan y sabrás cuánto Jesús te ama. Búscalo en oración. Dedica un tiempo de tu día para hablar con él. Para orar: Jesús, quiero conocerte más...