Ir al contenido principal

Tránslate / Traducción

El Dios que todo lo puede


Yo sé bien que tú lo puedes todo, que no es posible frustrar ninguno de tus planes. (Job 42:2)

¡Dios puede hacer todas las cosas! ¿De verdad lo crees? ¿O eres de los que se trastornan y se desesperan cuando llegan las dificultades? Las decepciones de la vida, el dolor y el sufrimiento intentan debilitar tu fe.

Job pasó por pérdidas terribles, enfermedades, desilusión debido a su esposa y sus amigos. Pero aun así, y a pesar de todo, él reconoció la grandeza del Dios todopoderoso.

Recuerda que no hay nada que sea demasiado difícil para el Señor nuestro Dios. Sea cual sea tu dificultad o problema, Jesús es todopoderoso y actúa de acuerdo con su voluntad. Cree que él está por encima de tus aflicciones. Él te socorre cuando clamas con fe.

Cree de corazón en Dios todopoderoso:
¡Dios es todopoderoso! De veras existe una salida en él si confías de todo corazón.
Ora y entrega en las manos del Señor las aflicciones que has pasado. Él te oye y te ayuda.
Entrega todo bajo el cuidado de Dios. Pero no regreses a "sacarlo" de sus manos con ansiedad y un sentido de autosuficiencia.

Recuerda que Dios no es un amuleto de la suerte ni el genio de una lámpara para satisfacer tus deseos egoístas.

Dios es el Padre de todo el que cree en su Hijo Jesucristo. Por eso, él puede dar buenas cosas a aquellos que le buscan de corazón.

Acércate a Dios con confianza y amor. Sé sincero, di lo que necesitas, pero mantente dispuesto a decir como Jesús: «... pero no se cumpla mi voluntad, sino la tuya» (Lucas 22:42).
Fortalécete leyendo, confiando y descansando en la Palabra de Dios diariamente.

Para orar:
Padre de la vida, tú eres el Dios todopoderoso. Ayúdame con mi pequeña fe. Ven a socorrerme, Padre, dependo solo de ti. Renueva mis fuerzas y mi esperanza. Tú creaste todo el universo, ¡nada es demasiado difícil para ti! Yo sé que puedo confiar en ti aun cuando parezca que estoy enfrentando un gran torbellino a mi alrededor. Que tu Palabra sea mi sustento hoy y siempre. En el nombre de Jesús, amén.

Comentarios

NOVEDADES

Jesús, ¡quiero conocerte!

Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. (Jeremías 29:13) Muchos saben sobre la vida de Jesús y sus milagros principales, pero pocos lo conocen a él de verdad. Conocer a Jesús va más allá de saber quién es él. No se le puede conocer sin buscarlo de verdad. Aquel que busca su presencia en espíritu y en verdad lo encontrará (Juan 4:23-24). Conocer a Jesús es andar según su Palabra y ser un imitador suyo (1 Corintios 11:1). Más que querer o decir palabras, es necesario actuar, decidir. Cuando buscamos a Jesús de todo corazón, él se nos revela. Esa cercanía con él transforma nuestra vida. Si aún no has tenido esa experiencia, búscala. ¡Jesús también desea conocerte! Conociendo a Jesús Para conocer a Jesús, lo primero que necesitas hacer es invitarle. Abre tu corazón y deja que Jesús entre en tu vida. Acéptale.Lee el Evangelio de Juan y sabrás cuánto Jesús te ama. Búscalo en oración. Dedica un tiempo de tu día para hablar con él. Para orar: Jesús, quiero conocerte más...

Esperanza renovada cada mañana

Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación. (Isaías 33:2) Este versículo resuena en nuestros corazones como un soplo de esperanza. El profeta Isaías nos recuerda que no estamos solos. Tenemos un Dios que ve, que escucha y que actúa con misericordia. Esperar en Dios no es pasividad: es fe activa. Es mirar hacia arriba cuando todo a nuestro alrededor se derrumba. Es saber que, aunque no veamos salida, él ya está obrando a nuestro favor. Sus misericordias son nuevas cada mañana, y con ellas recibimos fuerza para otro día. Quizás estés enfrentando luchas que parecen superar tus fuerzas. Pero recuerda: Dios es tu fortaleza. Él no te exige que camines solo. Él se ofrece a ser tu sustento diario, tu paz en el caos, tu salvación en tiempos de peligro. Cuando el miedo intente dominar tu corazón, declara: "¡Señor, espero en ti!". Cuando el dolor parezca insoportable, clama: ...

Saneando el corazón

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmo 51:10) Estamos expuestos continuamente a situaciones que intentan manchar nuestro corazón: heridas, envidia, resentimiento, preocupaciones y culpa, que se acumulan gradualmente en nuestro interior. Así como una casa necesita una limpieza constante para permanecer habitable, el corazón también necesita desinfectarse constantemente para seguir siendo la morada del Espíritu Santo. Desinfectar el corazón es más que simplemente olvidar lo que nos ha herido. Es permitir que Dios entre en cada rincón de nuestra alma, eliminando lo que no proviene de él. Es abrir las ventanas de nuestro corazón para que la luz del amor de Dios entre y disipe la oscuridad del orgullo, la ira y la incredulidad. Esta limpieza no ocurre de repente. Es un proceso diario que se logra mediante la oración sincera, el arrepentimiento verdadero y la lectura de la Palabra. Cuando entregamos al Señor lo que nos agobia, él cambia la su...