
Cuando abrimos los ojos por la mañana, es como si Dios nos estuviera dando un nuevo regalo. Él nos da el regalo del nuevo día, lleno de oportunidades para crecer, amar y compartir su luz con el mundo. Y hay una manera especial de empezar cada día: con Cristo.
En la Biblia, en Lamentaciones 3:22-23, dice:
Por la bondad del SEÑOR
es que no somos consumidos, porque nunca decaen sus misericordias.
Nuevas son cada mañana;
grande es tu fidelidad.
(Lamentaciones 3:22-23)
Estas palabras nos recuerdan que con cada nuevo amanecer, Dios nos envuelve con su amor y su fidelidad.
Al comenzar el día con Cristo, podemos sentir su presencia guiándonos, fortaleciéndonos y dándonos esperanza. Podemos comenzar el día con una simple oración, agradeciendo a Dios por el don de la vida y pidiendo su guía para las horas venideras.
Cada momento, desde el primer rayo de sol hasta el último aliento del día, puede estar lleno de la presencia de Cristo. Él camina con nosotros en cada paso del camino, dándonos fuerza para afrontar los desafíos y llenándonos de alegría incluso en los momentos difíciles.
Comenzar el día con Cristo es elegir la luz, el amor y la esperanza. Abramos nuestro corazón a Dios cada mañana y permitamos que su paz nos rodee durante todo el día. Vivamos cada momento con propósito y gratitud, sabiendo que siempre estamos a salvo en sus amorosos brazos.
Comienza el día con Jesús
Ora a Dios a primera hora de la mañana pidiendo su guía y dale gracias por las bendiciones diarias.
Lee la Biblia para fortalecer tu fe y recibir inspiración en el comienzo de tu día.
Comparte el amor de Cristo a través de gestos amables y generosos, hará la diferencia a lo largo de tu día.
Para orar:
Señor, al comenzar este día, te entrego mis pensamientos, palabras y acciones. Que tu presencia llene mi corazón de paz y esperanza. Ayúdame a ver oportunidades para servir y amar a los demás como tú nos amaste. En tu nombre, amén.
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