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Tránslate / Traducción

I. INTRODUCCIÓN (1.1-7) y II. PRIMERA COLECCIÓN DE POEMAS SAPIENCIALES (1.8–9.18)

Valor de los proverbios
Proverbios 1
Dichos de Salomón,a hijo de David, rey de Israel, que tienen como propósito comunicar sabiduría e instrucción,ayudar a comprender palabras llenas de sentido, procurar instrucción, prudencia, justicia, rectitudc y equilibrio; hacer sagaces a los jóvenes inexpertos y darles conocimiento y sensatez. 

El que es sabio e inteligente, los escucha y adquiere así más sabiduría y experienciapara entender los dichose de los sabios, sus palabras, ejemplos y adivinanzas.

La sabiduría comienza por honrar al Señor;los neciosh desprecian la sabiduría y la instrucción.
II. PRIMERA COLECCIÓN DE POEMAS SAPIENCIALES (1.8–9.18)
Consejos a los jóvenes 
Hijo mío, escucha la instrucción de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre,pues serán para ti un bello adorno: como un collarj o una corona.k  10 Si los pecadores quieren engañarte, no se lo permitas, hijo mío.l  11 Tal vez te digan: “Ven con nosotros; por capricho tenderemos una trampa para matar a algún inocente cuando pase.m  12 Nos tragaremos vivos a los hombres honrados, como se traga la muerte a quienes caen en el sepulcro.n  13 Tendremos toda clase de riquezas, llenaremos nuestras casas de todo lo robado. 

14 Ven y comparte tu suerte con nosotros; comparte también nuestro fondo común.” 15 ¡Pero no vayas con ellos, hijo mío! Aléjate de sus malos caminos, 16 pues tienen prisa por hacer lo malo; ¡tienen prisa por derramar sangre!ñ  17 Aunque no vale la pena tender una trampa si los pájaros pueden verla, 18 esos hombres se tienden la trampao a sí mismos y ponen su vida en peligro. 19 Tal es el final de los ambiciosos: su propia ambición los mata.p

Invitación de la sabiduría
20 Por calles y avenidas la sabiduría hace oir su voz;21 proclama sus palabras ante las puertas,en los puntos más concurridos de la ciudad:t  22 “Jóvenes inexpertos,u burlones y necios, ¿hasta cuándo amaréis la inexperiencia, hallaréis placer en vuestras burlas y despreciaréis el saber?v  23 Prestad atención a mis correcciones y yo os colmaré de mi espíritu; os daré a conocer mis pensamientos. 24 Yo os he llamado, os he invitado a venir, pero no habéis querido hacerme caso.25 Al contrario, habéis rechazado mis consejos y no habéis querido recibir mi corrección. 26 ¡Ya me tocará reir cuando os llegue la desgracia! ¡Ya me burlaré cuando estéis muertos de miedo, 27 cuando vengan sobre vosotros temores y problemas, desesperación y angustia, como un torbellino que todo lo destruye!

28 “Ese día me llamarán, pero no responderé; me buscarán, pero no me encontrarán,y  29 pues desprecian la sabiduría y no quieren honrar al Señor. 30 No desean recibir mis consejos; desprecian mis correcciones. 31 ¡Pues sufrirán las consecuencias de su conducta! ¡Quedarán hartos de sus malas intenciones!z  32 A los inexpertos los mata su falta de experiencia, y a los necios los destruye su despreocupación;a  33 pero el que me preste atención vivirá en paz y sin temer ningún peligro.”b

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Saneando el corazón

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmo 51:10) Estamos expuestos continuamente a situaciones que intentan manchar nuestro corazón: heridas, envidia, resentimiento, preocupaciones y culpa, que se acumulan gradualmente en nuestro interior. Así como una casa necesita una limpieza constante para permanecer habitable, el corazón también necesita desinfectarse constantemente para seguir siendo la morada del Espíritu Santo. Desinfectar el corazón es más que simplemente olvidar lo que nos ha herido. Es permitir que Dios entre en cada rincón de nuestra alma, eliminando lo que no proviene de él. Es abrir las ventanas de nuestro corazón para que la luz del amor de Dios entre y disipe la oscuridad del orgullo, la ira y la incredulidad. Esta limpieza no ocurre de repente. Es un proceso diario que se logra mediante la oración sincera, el arrepentimiento verdadero y la lectura de la Palabra. Cuando entregamos al Señor lo que nos agobia, él cambia la su...

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Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:13) En nuestro andar diario, enfrentamos desafíos que muchas veces parecen mayores que nuestras fuerzas. Puede ser un problema en el trabajo, una dificultad familiar o incluso una lucha interna. En esos momentos, es fácil sentir que estamos solos o incapaces de seguir adelante. Pero hay una promesa poderosa en la Palabra de Dios que nos recuerda que no estamos solos: en Cristo encontramos la fuerza para vencer cualquier obstáculo. Cuando Pablo escribió estas palabras a los filipenses, él no se encontraba en una posición cómoda o fácil. Por el contrario, enfrentaba prisiones, persecuciones y privaciones. Aun así, Pablo declaró con confianza que todo era posible debido a la fuerza que recibía de Dios. Ese mismo poder está disponible para nosotros hoy. Confiar en Cristo es como anclar nuestra vida en una roca firme. Incluso cuando los vientos y las tormentas llegan, sabemos que estamos seguros porque él es la fuente de nuestra fuerza...