Ir al contenido principal

Tránslate / Traducción

¿Como es Dios?

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16

Querido amigo(a):

Todos necesitamos saber de Dios porque lo necesitamos a Él. Lo más importante en la vida es conocer a Dios. El Señor Jesús dijo:

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3).

¿Cómo es Dios? Dios es tan grande y tan maravilloso que nunca podremos saber todo acerca de Él. Pero Dios nos ha dicho muchas cosas de Sí Mismo en la Biblia.

La Biblia nos enseña que hay un solo Dios, y sin embargo, Él existe en tres Personas—Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios.

Dios el Padre está en el cielo. Dios el Hijo es el Señor Jesucristo, quien vino al mundo para ser nuestro Salvador. Dios el Espíritu Santo mora en los corazones de todos los que han recibido al Señor Jesús como su Salvador.

La Biblia nos dice muchas otras verdades acerca de Dios. Vamos a considerar diez de estas cosas en esta lección.

¿Alguna vez se ha preguntado cómo existió la tierra, el sol, la luna y las estrellas? ¡Dios los creó! Este universo no empezó a existir por sí mismo. ¡Dios lo creó! El primer versículo en la Biblia dice:

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1).

Sabemos que hay un Dios porque vemos lo que Él ha hecho. Vemos las cosas maravillosas que ha creado. La Biblia dice:

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmo 19:1).

¡Dios también nos creó a nosotros! Somos criaturas muy especiales porque fuimos creados a la imagen de Dios. La Biblia dice: “Creó Dios al hombre a su imagen” (Génesis 1:27).

De todas las cosas grandes y maravillosas que creó Dios, ¿a cuál ama más?

¡Dios ama más a las personas! Él es tan grande que nos conoce a cada uno de nosotros. Él lo conoce a usted y le ama. ¡Para Él, usted vale más que todo el mundo!

Esto significa que Dios siempre ha existido. Dios no tuvo principio, y no tendrá fin. Todo lo demás en el universo ha tenido un principio, pero nunca hubo un tiempo cuando Dios no existiera. La Biblia dice: Si no está seguro.

“Desde el siglo, y hasta el siglo, tú eres Dios” (Salmo 90:2).

Esto significa que Dios está presente en todo lugar en el universo. ¡Dios es muy, muy grande!“¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?” (Jeremías 23:24).

No importa dónde estamos o hacia dónde vamos, Dios está allí. Quizás usted pregunte: “Si Dios está en todas partes, ¿por qué no lo podemos ver?”

La razón por la que no podemos ver a Dios es porque Él es Espíritu. No podemos ver un espíritu. Usted tiene un cuerpo que los demás pueden ver. Pero también tiene un espíritu que no pueden ver. Pueden ver su cuerpo, pero nadie puede ver su espíritu.

Dios sólo es Espíritu. Él no tiene cuerpo, por lo que no podemos verlo. Pero Él nos ve a nosotros. Él nos escucha y nos ama.

Puesto que Dios es Dios y es Espíritu, Él puede estar en todas partes en todo tiempo. Siempre está con nosotros, dondequiera que estamos.

Esto significa que Dios puede hacer todo. No hay límite a Su poder. Él es el “Dios todopoderoso”. Tiene todo poder en el cielo y en la tierra. Aun los hombres más poderosos de este mundo no son tan poderosos como Dios. La Biblia dice:

“Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?” (Daniel 4:35).

Esto significa que sabe todo. Sabe todo lo que ha sucedido, sabe todo lo que va a suceder.

Dios sabe cuántas estrellas hay en el cielo. Las llama por sus nombres. ¡Aun sabe el número de cabellos que usted tiene en su cabeza!

Dios sabe todo lo que hemos dicho y hecho. ¡También sabe todo lo que hemos pensado! Conoce cada secreto y nos ve en todo momento. La Biblia dice: “Tú eres Dios que ve”(Génesis 16:13).

Esto significa que Dios no tiene pecado. Dios es toda luz y gloria. Puesto que Dios es santo, Él odia el pecado y ama la justicia. En la Biblia, la oscuridad y las tinieblas representan el pecado. La Biblia dice:

“Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él” (1 Juan 1:5).

Una vez Dios le habló al profeta Isaías en una visión. Una visión es algo parecido a un sueño. En la visión, Isaías vio a Dios sentado en Su trono. Alrededor del trono de Dios, los ángeles estaban adorando a Dios. Estaban diciendo:

“Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria” (Isaías 6:3).

Cuando Isaías vio la visión, tuvo miedo. La visión le mostraba que Dios es santo; pero Isaías se daba cuenta que él mismo era pecador. Cayó sobre su rostro, reconociendo que era pecador, y exclamó:“¡Ay de mí!” (Isaías 6:5).

¡Nosotros también somos pecadores, y sin embargo, Dios quiere que vengamos a Él! Y Él ha preparado un camino para que podamos entrar en Su presencia. Cuando recibimos al Señor Jesús como nuestro Salvador, Dios nos ve “en Cristo”. Dios dice que somos limpios y puros a Su vista porque estamos “en Cristo”.

Esto significa que Dios siempre hace lo que es correcto. Como Dios es santo y justo, tiene que castigar el pecado. No puede pasar por alto nuestros pecados ni hacer de cuenta que no los ve.

También es cierto que cuando recibimos a Cristo como nuestro Salvador y dejamos nuestros pecados, Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados. Él lo hace porque Cristo pagó por nuestros pecados con Su muerte en la cruz. La Biblia dice:

“Vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre” (1 Juan 2:12).

Esto significa que Dios nos ama a todos y quiere lo mejor para nosotros. Dios mostró Su gran amor por nosotros al enviar a Su Hijo, el Señor Jesús, para morir en la cruz por nuestros pecados. La Biblia dice:

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

Como Dios nos ama tanto, Él desea que le amemos a Él y que confiemos en Él. Algunas personas dicen: “Si Dios nos ama, ¿por qué permite que yo me enferme? O ¿por qué permite que tenga problemas?” Aunque no entendemos por qué nos suceden las cosas, Dios quiere que confiemos en Él. Aun cuando estamos enfermos o cuando vienen problemas, debemos creer que Dios nos ama y que hace lo que es mejor para nosotros.

Esto significa que Dios siempre cumple Su Palabra. Siempre hace lo que dice que hará.

¿Algunas veces ha hecho usted promesas? ¿Las ha cumplido todas? Me temo que no. Si somos sinceros, tenemos que decir que no siempre cumplimos nuestras promesas.

Algunas veces las olvidamos. Otras veces hacemos promesas que no podemos cumplir ¡Pero Dios nunca olvida! Siempre cumple Sus promesas. La Biblia dice:

“Porque fiel es el que prometió” (Hebreos 10:23).

Esto significa que Dios nunca cambia. Siempre es igual en Su naturaleza santa y en Su carácter. Dios siempre es santo. Dios siempre es justo. Dios siempre es amoroso. Dios dijo: “Porque yo Jehová no cambio” (Malaquías 3:6).

Ahora llegamos a una verdad asombrosa:

¿Sabía que Dios una vez se hizo Hombre? Sí, es verdad. El Hijo de Dios vino a este mundo como un pequeño niño. La Biblia dice:

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre . . . Dios fuerte”

(Isaías 9:6).

Quizá se pregunte: “¿Jesucristo realmente es Dios?” Sí, ¡sin duda es Dios! Vino a este mundo como un pequeño niño, nacido en un establo; y sin embargo es “Dios fuerte”. El Señor Jesús es Hombre; y sin embargo es Dios. La Biblia dice:

“Grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne” (1 Timoteo 3:16).

Ahora llegamos a una pregunta muy importante:

¿Por qué vino al mundo el Señor Jesucristo?

¡Él vino porque nosotros necesitábamos un Salvador! Somos pecadores. Hemos dicho y hecho cosas malas.

Puesto que Dios es santo y justo, Él debe castigar el pecado. Como es amor, dio a Su Hijo para morir en nuestro lugar.

La verdad más preciosa en toda la Biblia es que el Hijo de Dios nos amó tanto que dejó el cielo y se hizo Hombre para morir por nuestros pecados. Ahora, como el Señor Jesús ha muerto en la cruz, Dios perdona los pecados de todos los que reciben a Cristo como su Salvador. Dios no pasa por alto nuestros pecados, pero sí los perdona cuando ve la sangre derramada de Su Hijo. La Biblia dice:

“En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados”

(Colosenses 1:14).

¿Ha confiado usted en el Señor Jesucristo como su Salvador? Si lo ha hecho, entonces todos sus pecados han sido perdonados. Usted es hijo de Dios. Dios es su Padre celestial, y puede confiar en Él para todas sus necesidades. ¡Esto es maravilloso!

Después de leer de cuán grande es Dios y de cuánto nos ama, ¿qué desea hacer? ¿Desea alabar a Dios y adorarlo? ¡Eso es exactamente lo que Dios desea que haga!

¿Por qué no busca un lugar ahora mismo donde pueda hablar con Dios en oración? Dígale cuán grande y maravilloso es para usted. Si hay algún pecado en su vida, confiéselo a Dios. Agradézcale por enviar al Señor Jesús para morir por sus pecados. Agradézcale por salvarlo. Agradézcale por Su grandeza y bondad. La Biblia dice:

“Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza”. (Salmo 145:3)

______________________________________________________
Follow on Facebook TBM-Missions: https://www.facebook.com/roberto.bonillacea
Sitio Web Dedicado a Video: TBM-Missions TV

Comentarios

NOVEDADES

Detente y piensa en las maravillas de Dios

Espera un poco, Job, y escucha; ponte a pensar en las maravillas de Dios. - Job 37:14 ¿Hace cuánto tiempo no sacas un ratito para pensar? Sí, eso: detener todo y pensar. Sucede a menudo que el ajetreo diario nos impide percibir las cosas más simples e importantes que Dios nos proporciona... Desde el aire que respiras hoy, todo forma parte del gran regalo de Dios para ti. A veces estamos tan distraídos con todo que no nos percatamos de las maravillosas dádivas del Padre. Detente y reflexiona sobre la vida, la familia, la belleza de la creación, la salud, las sonrisas, la gentileza, la espontaneidad de los niños, el amor de Dios... ¡Hay tanto que podemos considerar y agradecer! Piensa en eso y disfruta un día lleno de bendiciones. Para y considera las maravillas de Dios hoy: Pausa un poco en tus quehaceres diarios y disfruta un tiempo a solas con Dios. Considera las pequeñas cosas, cada gesto, los detalles que revelan el gran amor que el Señor tiene por ti. Según transcurre el día agrade...

Esperanza renovada cada mañana

Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación. (Isaías 33:2) Este versículo resuena en nuestros corazones como un soplo de esperanza. El profeta Isaías nos recuerda que no estamos solos. Tenemos un Dios que ve, que escucha y que actúa con misericordia. Esperar en Dios no es pasividad: es fe activa. Es mirar hacia arriba cuando todo a nuestro alrededor se derrumba. Es saber que, aunque no veamos salida, él ya está obrando a nuestro favor. Sus misericordias son nuevas cada mañana, y con ellas recibimos fuerza para otro día. Quizás estés enfrentando luchas que parecen superar tus fuerzas. Pero recuerda: Dios es tu fortaleza. Él no te exige que camines solo. Él se ofrece a ser tu sustento diario, tu paz en el caos, tu salvación en tiempos de peligro. Cuando el miedo intente dominar tu corazón, declara: "¡Señor, espero en ti!". Cuando el dolor parezca insoportable, clama: ...

¡Vuelve al primer amor!

Sin embargo, tengo en tu contra que has abandonado tu primer amor.  ¡Recuerda de dónde has caído!  Arrepiéntete y vuelve a practicar las obras que hacías al principio. Si no te arrepientes, iré y quitaré de su lugar tu candelabro. - Apocalipsis 2:4-5 El principio de un noviazgo, el inicio de un nuevo proyecto de trabajo o de estudios es siempre muy intenso, lleno de entrega, de disposición y dedicación.  Tal como sucede con las otras relaciones o con las actividades que comenzamos, los primeros momentos con Dios también parecen ser mucho más apasionados. Infelizmente, con el pasar del tiempo, muchos abandonan su primer amor. El versículo de hoy sirve de alerta para que no permitamos que eso acontezca y volvamos a las prácticas de amor que demostrábamos a Jesús al principio.  Si antes dedicabas más tiempo amando (y sirviendo) a Dios y a tu prójimo, en oración, haciendo un devocional, leyendo y estudiando la Biblia, si sentías placer al participar de las reuniones, del...