Ir al contenido principal

Tránslate / Traducción

Evita los juicios precipitados


Juzgar a los demás. Esta es una actitud que tiende a distanciarnos del amor del Padre. En el gran Sermón del Monte, Jesús dio la siguiente advertencia:

No juzguen, para que no sean juzgados.

(Mateo 7:1)

A continuación, explicó por qué no debemos tener este tipo de actitud condenatoria, ya que todos somos imperfectos:

Porque con el juicio con que juzguen serán juzgados, y con la medida con que midan se les medirá.

(Mateo 7:2)

Es imposible no hacer valoraciones en la vida. Naturalmente, emitimos juicios y tenemos nuestras opiniones sobre las cosas y las personas. Pero aquí Jesús llama nuestra atención sobre el pecado de juzgar y condenar a las personas sin siquiera mirarnos a nosotros mismos.

Cuando juzgamos, señalamos libremente los errores de los demás, pero por conveniencia, olvidamos los nuestros. Y luego recorremos el peligroso camino de la hipocresía y la falsedad.

Pero si nos examináramos bien a nosotros mismos, no se nos juzgaría.

(1 Corintios 11:31)

Siempre es más fácil ver los defectos de las personas que admitir nuestras imperfecciones, nuestros miedos y fracasos. El juicio de los demás nos sirve muchas veces para ocultarnos a nosotros mismos el hecho de que nosotros también tenemos problemas.

No juzgues, si no quieres ser juzgado

Mejor que tener razón es tener paz unos con otros.

El juicio ajeno es susceptible al engaño y es casi siempre una actitud inútil que solo consume tiempo y paz interior.

La diversidad de juicios y opiniones tiende a causar enemistad entre familias y amigos, divisiones en las iglesias y disensiones entre hermanos. Así que sé prudente, piensa bien antes de hablar sobre o con alguien.

Mira dentro de ti y ten cuidado de no juzgar las acciones de los demás. Cuando tomamos tiempo para examinarnos a nosotros mismos, el resultado es siempre positivo y fructífero.

¡Ora! Dios conoce tu corazón y conoce la situación que estás enfrentando. Pídele que te ayude a ser más humilde y moderado, actuando siempre con sabiduría.

Para orar:

Señor, Dios mío y Padre, perdóname por las veces en las que juzgué y condené a otras personas. Solo tú eres el juez justo que juzgará a todos, así que yo no tengo ese derecho. ¡Guarda mis labios y mi corazón! Ayúdame a mirarme a mí mismo y ver que yo también tengo defectos y necesito mejorar. Los malos juicios solo traen tristeza y separación, enséñame a ser manso y humilde, tal como Jesús. Permíteme guardar esta palabra en mi corazón, para no pecar contra ti, ni contra mi prójimo. En tu nombre oro con gratitud. Amén.

Comentarios

NOVEDADES

Esperanza renovada cada mañana

Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación. (Isaías 33:2) Este versículo resuena en nuestros corazones como un soplo de esperanza. El profeta Isaías nos recuerda que no estamos solos. Tenemos un Dios que ve, que escucha y que actúa con misericordia. Esperar en Dios no es pasividad: es fe activa. Es mirar hacia arriba cuando todo a nuestro alrededor se derrumba. Es saber que, aunque no veamos salida, él ya está obrando a nuestro favor. Sus misericordias son nuevas cada mañana, y con ellas recibimos fuerza para otro día. Quizás estés enfrentando luchas que parecen superar tus fuerzas. Pero recuerda: Dios es tu fortaleza. Él no te exige que camines solo. Él se ofrece a ser tu sustento diario, tu paz en el caos, tu salvación en tiempos de peligro. Cuando el miedo intente dominar tu corazón, declara: "¡Señor, espero en ti!". Cuando el dolor parezca insoportable, clama: ...

Dios presente

El Señor Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah (Salmo 46:7) La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel (que significa «Dios con nosotros»). Mateo 1:23 ¡Dios es el Dios presente! Él no te abandona cuando la crisis aprieta o cuando llega la tristeza. A diferencia de todos los que te pueden haber abandonado, Dios es un fuerte refugio en la hora de angustia. Las manos poderosas de nuestro Señor pueden aplacar cualquier dificultad que estés pasando. Él es poderoso y está a tu lado aunque no lo sientas. ¡Él renueva tus esperanzas y transforma tus tinieblas en luz! Jesús es el gran Emanuel, «Dios con nosotros». Él podría haber vivido por encima de nosotros o lejos de nosotros, pero no lo hizo. Él vivió entre nosotros y se interesó por los débiles y desamparados. Él fue amigo de pecadores y hermano para el pobre. Él está presente y te sustenta en medio de cada tempestad. ¡Confía en el Señor con persistencia! Dios vino a nosotros ¡Él es ...

Jesús, ¡quiero conocerte!

Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. (Jeremías 29:13) Muchos saben sobre la vida de Jesús y sus milagros principales, pero pocos lo conocen a él de verdad. Conocer a Jesús va más allá de saber quién es él. No se le puede conocer sin buscarlo de verdad. Aquel que busca su presencia en espíritu y en verdad lo encontrará (Juan 4:23-24). Conocer a Jesús es andar según su Palabra y ser un imitador suyo (1 Corintios 11:1). Más que querer o decir palabras, es necesario actuar, decidir. Cuando buscamos a Jesús de todo corazón, él se nos revela. Esa cercanía con él transforma nuestra vida. Si aún no has tenido esa experiencia, búscala. ¡Jesús también desea conocerte! Conociendo a Jesús Para conocer a Jesús, lo primero que necesitas hacer es invitarle. Abre tu corazón y deja que Jesús entre en tu vida. Acéptale.Lee el Evangelio de Juan y sabrás cuánto Jesús te ama. Búscalo en oración. Dedica un tiempo de tu día para hablar con él. Para orar: Jesús, quiero conocerte más...