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Tránslate / Traducción

Estudio, Caminar por La Fe


Entrar en Hebreos 11 es caminar por la "galería de los héroes" de Dios.

Lo fascinante de este capítulo es que no presenta a personas perfectas, sino a personas confiadas en un Dios perfecto.

​Para los hebreos y judíos que leían esta carta originalmente, esto era un recordatorio de que sus antepasados no fueron salvos solo por cumplir leyes, sino por su fe.

​1. ¿Qué es la Fe según Hebreos?

​El capítulo abre con una definición práctica, no solo teórica:

​"Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve." (Hebreos 11:1)

​Para nosotros hoy, esto significa que la fe no es un sentimiento positivo o "pensamiento mágico", sino una seguridad basada en la Palabra de Dios, incluso cuando las circunstancias dicen lo contrario.

​2. Los Héroes y sus Lecciones para nosotros

​Podemos dividir a estos personajes en tres grupos que nos enseñan cómo vivir hoy:

​A. La Fe que Adora y Camina (Abel, Enoc, Noé)

​Abel: Nos enseña que Dios mira primero el corazón del que ofrenda.

​Enoc: Es el ejemplo de la comunión diaria. Su fe hizo que "caminara con Dios".

​Noé: Representa la fe que actúa ante lo invisible. Preparó el arca cuando nunca había llovido.

​Lección: Nuestra fe debe traducirse en obediencia práctica, aunque el mundo piense que estamos locos.

​B. La Fe que Espera y Peregrina (Abraham y Sara)

​Ellos dejaron su comodidad (Ur de los Caldeos) por una promesa.

​Hebreos 11:13 dice algo clave: "Muriendo todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos..."

​Lección: A veces, Dios no nos da la respuesta inmediata porque quiere que mantengamos nuestro corazón enfocado en la Patria Celestial. Somos extranjeros aquí; nuestra verdadera casa está con Él.

​C. La Fe que Vence y Sufre (Moisés y los Profetas)

​Moisés prefirió el maltrato con el pueblo de Dios que los "deleites temporales del pecado" en Egipto.

​El capítulo termina mencionando a quienes ganaron batallas, pero también a quienes fueron martirizados.

​Lección: La fe no siempre es para "escapar" del problema. A veces, la fe es la fuerza que Dios nos da para soportar el problema con dignidad y gozo.

​3. El Secreto de la Perseverancia

​Después de listar a todos estos gigantes, el autor nos da la aplicación final en el capítulo 12:

​"Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos... corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante." (Hebreos 12:1)

​La "Nube de Testigos": No significa que ellos nos estén mirando desde el cielo como espectadores en un estadio, sino que su vida testifica que Dios es fiel. Si Dios fue fiel con Abraham, Moisés y David, será fiel contigo.

​El Enfoque: El secreto no es mirar a los héroes, sino mirar a Jesús. Los héroes fallaron (Abraham mintió, Moisés dudó), pero Jesús es el "autor y consumador" de la fe.

​Resumen del Estudio

​Hemos visto que:

​Eran Hebreos por raza, Israelitas por pacto y Judíos por religión.

​Pero lo que realmente les dio valor ante Dios fue su fe.

​Cristo es superior a todo el sistema antiguo y es el cumplimiento de todas esas promesas.

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NOVEDADES

Esperanza renovada cada mañana

Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación. (Isaías 33:2) Este versículo resuena en nuestros corazones como un soplo de esperanza. El profeta Isaías nos recuerda que no estamos solos. Tenemos un Dios que ve, que escucha y que actúa con misericordia. Esperar en Dios no es pasividad: es fe activa. Es mirar hacia arriba cuando todo a nuestro alrededor se derrumba. Es saber que, aunque no veamos salida, él ya está obrando a nuestro favor. Sus misericordias son nuevas cada mañana, y con ellas recibimos fuerza para otro día. Quizás estés enfrentando luchas que parecen superar tus fuerzas. Pero recuerda: Dios es tu fortaleza. Él no te exige que camines solo. Él se ofrece a ser tu sustento diario, tu paz en el caos, tu salvación en tiempos de peligro. Cuando el miedo intente dominar tu corazón, declara: "¡Señor, espero en ti!". Cuando el dolor parezca insoportable, clama: ...

Dios presente

El Señor Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah (Salmo 46:7) La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel (que significa «Dios con nosotros»). Mateo 1:23 ¡Dios es el Dios presente! Él no te abandona cuando la crisis aprieta o cuando llega la tristeza. A diferencia de todos los que te pueden haber abandonado, Dios es un fuerte refugio en la hora de angustia. Las manos poderosas de nuestro Señor pueden aplacar cualquier dificultad que estés pasando. Él es poderoso y está a tu lado aunque no lo sientas. ¡Él renueva tus esperanzas y transforma tus tinieblas en luz! Jesús es el gran Emanuel, «Dios con nosotros». Él podría haber vivido por encima de nosotros o lejos de nosotros, pero no lo hizo. Él vivió entre nosotros y se interesó por los débiles y desamparados. Él fue amigo de pecadores y hermano para el pobre. Él está presente y te sustenta en medio de cada tempestad. ¡Confía en el Señor con persistencia! Dios vino a nosotros ¡Él es ...

Jesús, ¡quiero conocerte!

Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. (Jeremías 29:13) Muchos saben sobre la vida de Jesús y sus milagros principales, pero pocos lo conocen a él de verdad. Conocer a Jesús va más allá de saber quién es él. No se le puede conocer sin buscarlo de verdad. Aquel que busca su presencia en espíritu y en verdad lo encontrará (Juan 4:23-24). Conocer a Jesús es andar según su Palabra y ser un imitador suyo (1 Corintios 11:1). Más que querer o decir palabras, es necesario actuar, decidir. Cuando buscamos a Jesús de todo corazón, él se nos revela. Esa cercanía con él transforma nuestra vida. Si aún no has tenido esa experiencia, búscala. ¡Jesús también desea conocerte! Conociendo a Jesús Para conocer a Jesús, lo primero que necesitas hacer es invitarle. Abre tu corazón y deja que Jesús entre en tu vida. Acéptale.Lee el Evangelio de Juan y sabrás cuánto Jesús te ama. Búscalo en oración. Dedica un tiempo de tu día para hablar con él. Para orar: Jesús, quiero conocerte más...