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Tránslate / Traducción

La confianza en Dios es la base de la fe


Confía en el SEÑOR con todo tu corazón

y no te apoyes en tu propia inteligencia.

(Proverbios 3:5)

La confianza en Dios es el fundamento de la fe. Sin confianza en Dios, la vida se vuelve pesada e incierta. Confiar es descansar en el cuidado del Padre, incluso cuando no entendemos el camino o cuando las circunstancias parecen contrarias. Confiar es creer que Dios es fiel y que su voluntad es siempre buena, perfecta y agradable.

A menudo, queremos tener el control de nuestras vidas, tomando decisiones basándonos únicamente en la lógica o en lo que vemos. Sin embargo, la fe nos llama a ir más allá: a creer cuando no vemos, a esperar cuando lo deseado se retrasa, a obedecer cuando no entendemos. Confiar en Dios es entregarle nuestras preocupaciones y ansiedades, sabiendo que él cuida de nosotros en cada detalle.

Cuando depositamos nuestra confianza en el Señor, encontramos paz en los momentos de dificultad y fuerza para seguir adelante. La confianza trae descanso, porque sabemos que no caminamos solos. Así como un niño se siente seguro de la mano de su padre, nosotros también nos sentimos protegidos cuando ponemos nuestra vida en las manos de Dios.

La Biblia está llena de ejemplos de hombres y mujeres que confiaron en el Señor y no fueron avergonzados. Abraham creyó en la promesa, Moisés confió en la guía de Dios, David enfrentó gigantes creyendo en el poder del Señor. Todos ellos nos muestran que confiar en Dios abre caminos y nos permite experimentar milagros.

Renovemos diariamente nuestra confianza en Dios, recordando que él es fiel y nunca falla. La confianza en Dios es el fundamento de la fe, y la fe es lo que nos sostiene en cada paso de nuestro camino.

¡Pon tu confianza en Dios!

Confiamos más en Dios cuando le entregamos nuestras preocupaciones en oración, creyendo que su poder es mayor que nuestros límites y confiando en su fidelidad inquebrantable.

La confianza crece cuando meditamos a diario en la Palabra, recordando las promesas y obras del Señor, fortaleciendo nuestra fe y renovando nuestra esperanza de que él siempre cumple lo que dice.

Podemos confiar más cuando obedecemos, incluso sin comprender plenamente, eligiendo vivir por fe, reconociendo que la voluntad de Dios es perfecta.

Para orar:
Querido Señor, pongo toda mi confianza en ti. Aun cuando no entienda tus caminos, sé que eres fiel y nunca me dejas solo. Fortalece mi fe, enséñame a descansar en tu amor y ayúdame a entregar cada preocupación en tus manos. Que pueda vivir en obediencia y esperanza, creyendo que tus planes son mejores que los míos. Guíame en paz y sostenme en cada paso del camino. En el nombre de Jesús, amén.

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NOVEDADES

Esperanza renovada cada mañana

Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación. (Isaías 33:2) Este versículo resuena en nuestros corazones como un soplo de esperanza. El profeta Isaías nos recuerda que no estamos solos. Tenemos un Dios que ve, que escucha y que actúa con misericordia. Esperar en Dios no es pasividad: es fe activa. Es mirar hacia arriba cuando todo a nuestro alrededor se derrumba. Es saber que, aunque no veamos salida, él ya está obrando a nuestro favor. Sus misericordias son nuevas cada mañana, y con ellas recibimos fuerza para otro día. Quizás estés enfrentando luchas que parecen superar tus fuerzas. Pero recuerda: Dios es tu fortaleza. Él no te exige que camines solo. Él se ofrece a ser tu sustento diario, tu paz en el caos, tu salvación en tiempos de peligro. Cuando el miedo intente dominar tu corazón, declara: "¡Señor, espero en ti!". Cuando el dolor parezca insoportable, clama: ...

Dios presente

El Señor Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah (Salmo 46:7) La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel (que significa «Dios con nosotros»). Mateo 1:23 ¡Dios es el Dios presente! Él no te abandona cuando la crisis aprieta o cuando llega la tristeza. A diferencia de todos los que te pueden haber abandonado, Dios es un fuerte refugio en la hora de angustia. Las manos poderosas de nuestro Señor pueden aplacar cualquier dificultad que estés pasando. Él es poderoso y está a tu lado aunque no lo sientas. ¡Él renueva tus esperanzas y transforma tus tinieblas en luz! Jesús es el gran Emanuel, «Dios con nosotros». Él podría haber vivido por encima de nosotros o lejos de nosotros, pero no lo hizo. Él vivió entre nosotros y se interesó por los débiles y desamparados. Él fue amigo de pecadores y hermano para el pobre. Él está presente y te sustenta en medio de cada tempestad. ¡Confía en el Señor con persistencia! Dios vino a nosotros ¡Él es ...

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Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. (Jeremías 29:13) Muchos saben sobre la vida de Jesús y sus milagros principales, pero pocos lo conocen a él de verdad. Conocer a Jesús va más allá de saber quién es él. No se le puede conocer sin buscarlo de verdad. Aquel que busca su presencia en espíritu y en verdad lo encontrará (Juan 4:23-24). Conocer a Jesús es andar según su Palabra y ser un imitador suyo (1 Corintios 11:1). Más que querer o decir palabras, es necesario actuar, decidir. Cuando buscamos a Jesús de todo corazón, él se nos revela. Esa cercanía con él transforma nuestra vida. Si aún no has tenido esa experiencia, búscala. ¡Jesús también desea conocerte! Conociendo a Jesús Para conocer a Jesús, lo primero que necesitas hacer es invitarle. Abre tu corazón y deja que Jesús entre en tu vida. Acéptale.Lee el Evangelio de Juan y sabrás cuánto Jesús te ama. Búscalo en oración. Dedica un tiempo de tu día para hablar con él. Para orar: Jesús, quiero conocerte más...