
Lo único que nos aleja de Dios es el pecado. Así como el aceite y el agua no se mezclan, Dios no se mezcla con el pecado. Cuando andamos en error nos alejamos de la presencia de Dios. Es como si no quisiéramos su presencia. Dios se preocupa por ti, pero debes arrepentirte para que él comience a actuar. Por eso es tan importante el arrepentimiento, porque nos permite acercarnos más al Padre.
¡No permanezcas en el pecado, arrepiéntete, vuelve a los brazos del Señor! Él te ama de verdad.
No permitas que el pecado te aleje de Dios
Arrepiéntete de tus pecados, ese es el primer paso para acercarte a Dios.
Después de arrepentirte, busca su presencia, ¡santifícate!
Aprende de tus errores, reflexiona sobre tus acciones. Eso te ayudará a no cometer los mismos errores.
Para orar:
Señor Dios, tú eres un Padre amoroso, y sé que quieres que permanezca cerca. Quiero esforzarme y volver a tus brazos. Perdóname, limpia mi corazón. En el nombre de Jesús, amén.
Comentarios
Publicar un comentario