Ir al contenido principal

Tránslate / Traducción

No te conformes a este mundo


No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. (Romanos 12:2)

Cada año el mundo nos ofrece modelos y alternativas que la mayoría de las veces nos alejan de Dios. 

Siempre surge alguna "novedad" que a fin de cuentas, ocupa buena parte de nuestro tiempo. 

Con eso, nuestra dedicación a Dios disminuye sin que nos demos cuenta.

El modelo de este mundo no encaja con la voluntad de Dios. 

Obviamente, cuando colocamos a Dios como prioridad no nos amoldamos a las tendencias de este mundo. 

Ahora bien, esto solo es posible a través del Espíritu Santo que nos acerca a Dios.

Cuando buscamos hacer la voluntad de Dios actuamos con equilibrio y control de nuestros deseos carnales. 

De esa forma, no somos influenciados por este mundo y pasamos a iluminar la tierra reflejando la voluntad del Padre.

Transforma tu mente

Busca el autocontrol y el equilibrio a través de la Palabra de Dios.

Actúa con cautela ante las "novedades" que el mundo ofrece. 

Medita bien si esa nueva tendencia puede alejarte de Dios.

Puede que lo que el mundo ofrece esté bien, pero lo que Dios ofrece es todavía mejor.

Busca la santificación, ora, dedica una parte de tu día a Dios.

Oración

Señor, el mundo me ofrece facilidades, pero lo que tú ofreces es todavía mejor. 

No hay nada más precioso que tu presencia en mi vida. 

Lléname de tu Espíritu para que yo pueda influenciar al mundo con tu Palabra. 

En el nombre de Jesús, amén.


Comentarios

NOVEDADES

¿Quién es Jesús? Parte 2

Si Jesús es el único camino al Padre, ¿qué implica esto para nuestra vida diaria? 1. El Peligro del Corazón Dividido En la Biblia, la falta de prioridad se describe a menudo como tener un "doble ánimo" (Santiago 1:8).  Si Jesús es el único camino, intentar caminar por dos senderos a la vez produce inestabilidad. Mateo 6:24: Jesús es radical al decir que "nadie puede servir a dos señores". No dice que es "difícil", sino que es imposible. La implicación diaria: La exclusividad significa que cuando mis deseos personales chocan con las enseñanzas de Cristo, Su voluntad tiene la última palabra. 2. Cristo como el Filtro de Prioridades Imagina que tu vida es un recipiente. Si Jesús es el único camino, Él no es simplemente un ingrediente más dentro del recipiente; Él es el recipiente mismo que contiene todo lo demás. Identidad vs. Actividad: Muchas veces ponemos nuestra carrera, nuestra familia o nuestro estatus al mismo nivel que nuestra fe.  La exclusividad impl...

Jesús, ¡quiero conocerte!

Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. (Jeremías 29:13) Muchos saben sobre la vida de Jesús y sus milagros principales, pero pocos lo conocen a él de verdad. Conocer a Jesús va más allá de saber quién es él. No se le puede conocer sin buscarlo de verdad. Aquel que busca su presencia en espíritu y en verdad lo encontrará (Juan 4:23-24). Conocer a Jesús es andar según su Palabra y ser un imitador suyo (1 Corintios 11:1). Más que querer o decir palabras, es necesario actuar, decidir. Cuando buscamos a Jesús de todo corazón, él se nos revela. Esa cercanía con él transforma nuestra vida. Si aún no has tenido esa experiencia, búscala. ¡Jesús también desea conocerte! Conociendo a Jesús Para conocer a Jesús, lo primero que necesitas hacer es invitarle. Abre tu corazón y deja que Jesús entre en tu vida. Acéptale.Lee el Evangelio de Juan y sabrás cuánto Jesús te ama. Búscalo en oración. Dedica un tiempo de tu día para hablar con él. Para orar: Jesús, quiero conocerte más...

Saneando el corazón

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmo 51:10) Estamos expuestos continuamente a situaciones que intentan manchar nuestro corazón: heridas, envidia, resentimiento, preocupaciones y culpa, que se acumulan gradualmente en nuestro interior. Así como una casa necesita una limpieza constante para permanecer habitable, el corazón también necesita desinfectarse constantemente para seguir siendo la morada del Espíritu Santo. Desinfectar el corazón es más que simplemente olvidar lo que nos ha herido. Es permitir que Dios entre en cada rincón de nuestra alma, eliminando lo que no proviene de él. Es abrir las ventanas de nuestro corazón para que la luz del amor de Dios entre y disipe la oscuridad del orgullo, la ira y la incredulidad. Esta limpieza no ocurre de repente. Es un proceso diario que se logra mediante la oración sincera, el arrepentimiento verdadero y la lectura de la Palabra. Cuando entregamos al Señor lo que nos agobia, él cambia la su...