Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes. (1 Pedro 5:7) El día a día no es fácil. Hay tareas, responsabilidades y plazos que cumplir. Toda esa presión nos genera una expectativa exacerbada que nos vuelve ansiosos. Queremos todo y lo queremos «para ayer», pero con Dios todo tiene su tiempo adecuado. La ansiedad no nos ayuda a conquistar las cosas. En realidad, solo aumenta la falsa sensación de que la hora no llegará nunca. No tenemos control sobre el tiempo, pero servimos al Señor que lo controla todo. Por eso, la mejor decisión que podemos tomar es la de entregar nuestras expectativas a Dios. Él es poderoso y suficiente para sostenernos en nuestras angustias, eficaz para guiarnos en un camino de seguridad y paz. Deposita en él toda tu ansiedad, porque él cuida de ti. Líbrate del peso de la ansiedad. Si el problema es el tiempo, Dios es la solución. Busca a Dios. Él obrará en el momento correcto. El corazón se llena de paz cuando buscamos a Dios. Mantén tus ojos mirand...
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