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Tránslate / Traducción

Cuidado con los juicios


No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes. Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes. - Mateo 7:1-2

¿Cuál es la medida con la que juzgas los errores de los demás? ¿Es la misma que usas contigo mismo? Jesús avisó que muchas veces nos fijamos en la mota que está en el ojo de otra persona, pero no nos damos cuenta de que tenemos una viga entera en nuestro propio ojo.

Debemos aprender a distinguir entre lo que es cierto y lo que no lo es. Antes de fijarnos en los demás necesitamos examinar nuestro propio corazón. ¿Será que nos estamos condenando a nosotros mismos cuando señalamos el error de otro? Si es así, necesitamos cambiar y dejar nuestros errores antes de ayudar a otra persona a cambiar.

Evita los juicios hipócritas:

Reconoce tus pecados delante de Dios y pide perdón

Pide ayuda a Jesús para cambiar de vida y dejar el pecado

En vez de condenar a otros, muestra perdón y misericordia

Dios es el gran juez y tiene todo el derecho a juzgar, porque él siempre es justo. Nosotros debemos ser cuidadosos al juzgar a los demás, porque podemos equivocarnos. Todos cometemos errores, pero Dios puede perdonarnos a todos. Lo que sí debemos juzgar son las acciones para comprender qué está bien y qué está mal. Con la ayuda de Dios, aprendemos a discernir.


No juzguen, para que no sean juzgados. Porque con el juicio con que juzguen serán juzgados, y con la medida con que midan se les medirá.
(Mateo 7:1-2)

No juzguen según las apariencias sino juzguen con justo juicio.
(Juan 7:24)

Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también dio al Hijo el tener vida en sí mismo. Y también le dio autoridad para hacer juicio, porque él es el Hijo del Hombre.
(Juan 5:26-27)

Hermanos, no hablen mal los unos de los otros. El que habla mal de su hermano o juzga a su hermano habla mal de la ley y juzga a la ley. Y si tú juzgas a la ley, entonces no eres hacedor de la ley sino juez. Hay un solo Dador de la ley y Juez quien es poderoso para salvar y destruir. Pero ¿quién eres tú que juzgas a tu prójimo?
(Santiago 4:11-12)

Pero el SEÑOR permanecerá para siempre; ha dispuesto su trono para juicio. Él juzgará al mundo con justicia; hará juicio a los pueblos con rectitud. (Salmo 9:7-8)

Pero el SEÑOR permanecerá para siempre;
ha dispuesto su trono para juicio.
Él juzgará al mundo con justicia;
hará juicio a los pueblos con rectitud.
(Salmo 9:7-8)

Ustedes juzgan según la carne pero yo no juzgo a nadie. Y aun si yo juzgo, mi juicio es verdadero porque no soy yo solo sino yo y el Padre que me envió.
(Juan 8:15-16)

Por lo tanto, no tienes excusa, oh hombre, no importa quién seas tú que juzgas, porque en lo que juzgas a otro te condenas a ti mismo, pues tú que juzgas haces lo mismo. Pero sabemos que el juicio de Dios es según verdad contra los que practican tales cosas.
Oh hombre que juzgas a los que practican tales cosas y haces lo mismo, ¿supones que escaparás del juicio de Dios?
(Romanos 2:1-3)

Ellos muestran la obra de la ley escrita en su corazón, mientras que su conciencia concuerda en su testimonio; y sus razonamientos se acusan o se excusan unos a otros en el día en que, conforme a mi evangelio, Dios juzgue los secretos de los hombres por medio de Cristo Jesús.
(Romanos 2:15-16)

De palabra de mentira te alejarás, y no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré al impío.
(Éxodo 23:7)

Por tanto, nadie los juzgue en asuntos de comida o de bebida, o respecto a días de fiesta, lunas nuevas o sábados.
(Colosenses 2:16)

Así que, no nos juzguemos más los unos a los otros; más bien, determinen no poner tropiezo u obstáculo al hermano.
(Romanos 14:13)

¿Cómo se atreve alguno de ustedes, teniendo un asunto contra otro, a ir a juicio delante de los injustos y no, más bien, delante de los santos? ¿O no saben que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por ustedes, ¿son indignos de juzgar pleitos tan pequeños? ¿No saben que hemos de juzgar a los ángeles? ¡Cuánto más las cosas de esta vida! Por tanto, en caso de haber pleitos con respecto a las cosas de esta vida, a los que para la iglesia son de poca estima, ¿a estos ponen para juzgar? Para avergonzarlos lo digo. Pues, ¿qué? ¿No hay entre ustedes ni un solo sabio que pueda juzgar entre sus hermanos?
(1 Corintios 6:1-5)

No juzguen, y no serán juzgados. No condenen, y no serán condenados. Perdonen, y serán perdonados.
(Lucas 6:37)

Para orar:
Señor Jesús, perdóname por juzgar a otras personas de manera injusta. Por favor, ayúdame a reconocer mis propios pecados. Quiero vivir de forma agradable a ti, sin hipocresía. Enséñame a tratar a las personas con misericordia y perdón, así como tú haces conmigo. Amén.

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